Chapter Text
Tony lo ve de lejos; demasiado lejos para poder ayudarle, aun así, no hay palabras para describir como odia esto.
Un alienígena alto, de piel azulada fácilmente el doble del tamaño de Drax golpea a Peter, y mientras tropieza de nuevo se ríe. Escupe sangre y se queda de pie, obstinado como siempre.
Tony no puede arriesgarse a usar los repulsores todavía, no cuando esta tan lejos y Peter podría moverse y ser golpeado en su lugar. Tony trata de no concentrarse demasiado en como el alíen coge a Peter por la garganta y lo levanta, las manos de Peter se elevan para agarrar al alienígena, sin poder hacer nada.
Los tres segundos que toman a Tony llegar hasta ahí se sienten como tres años.
Pero entonces está ahí, y le dispara al alíen, dejando de prestarle atención así como Peter cae en sus rodillas, jadeando por aire.
“Tranquilo,” dice Tony, y pone una mano en la espalda de Peter, tratando de estabilizarlo. Sus sistemas le advierten acerca del estado físico de Peter, como si no pudiera ver con sus propios ojos lo malo que era.
La cosa con las llamadas cercanas es – ellos siempre están demasiado cerca.
“Iron man,” Peter le sonríe, finalmente. Es terrible, su mandíbula está hinchándose, tiene un ojo negro, y hay sangre por toda su cara, y Tony quiere besarle sin sentido o quizás gritarle para que mantenga a salvo la próxima vez.
“¿Puedes caminar?” pregunta en su lugar, no espera por la respuesta y lo recoge en sus brazos. Peter ni siquiera protesta, solo se apoya contra el pecho armado de Tony, pero Tony capta una mueca de dolor en su rostro de todos modos. Se siente culpable, pero tiene que sacarlos de ahí.
“Mi héroe,” dice Peter, con voz áspera.
“Te tengo,” Tony concuerda.
Peter le da otra sonrisa débil y se desmaya.
***
Los ojos de Peter parpadean cuando Tony toca su cara con una toalla húmeda, tratando de lavar la sangre. Ya había vendado los muchos cortes de su cuerpo y puesto una cinta para sujetar sus costillas; afortunadamente todas las lesiones de Peter son superficiales. Es la cantidad que tiene lo que es peligroso.
Los otros Guardianes todavía están al otro lado de la galaxia, donde estaban buscando a Peter. Tony les dijo que lo encontró, pero no había tiempo para hablar cuando todavía tenía que cuidarlo.
Y ahora… Ahora nada lo haría alejarse.
“Mierda, Peter,” dice, suavemente. “No lo hagas de nuevo.”
“¿No ser secuestrado?” Peter jadea. “Voy a tratar. Anunciaron mejores condiciones.”
Tony cierra los ojos, inhala. “Estaba preocupado.”
Peter toca su cadera, lo agarra por el cinturón y lo tira más cerca. “Ven aquí,” murmura. Sus palabras son arrastradas, por supuesto que lo son, tiene el labio partido y la mandíbula magullada y Tony no debería, pero va tras él y lo besa suavemente.
“Solo unos días de diferencia,” dice. “Y estoy bien.”
Tony se ríe, temblorosamente, y pone su mano sobre la muñeca de Peter, sintiendo su pulso, fuerte y estable, y el no piensa en cómo podría perderle.
