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Language:
Español
Stats:
Published:
2017-05-08
Completed:
2017-08-09
Words:
34,691
Chapters:
5/5
Comments:
20
Kudos:
89
Bookmarks:
9
Hits:
1,137

Sincronia!

Summary:

Jim Kirk y Spock son dos adolescentes que viven vidas separadas en planetas separados. Cuando un día empiezan a cambiar periódicamente de cuerpos. Ellos deberán aprender a ajustar sus vidas en torno al constante cambio. Ellos se acercan cada vez más en los cuerpos del otro, pero la distancia sigue siendo un obstáculo.

Notes:

Los personajes no me pertenecen son de Gene Roddenbery y esta maravillosa historia pertenece a Coffee666 quien me permitió traducir su historia al español.

A traslation of Synchronize! by Coffee666.

Espero disfruten de esta historia tanto como yo lo hecho y por eso lo primero que quiero es agradecer por permitirme traducir esta historia. Thank you very much to Coffee666.
si desean leer la historia en el idioma original la encontraran en http://archiveofourown.org/works/10696233/chapters/23690565

 

*******************

Nota de la autora: La premisa se basa en el anime llamado Your Name. Todo lo demás es mío, pero no estoy afirmando poseer los personajes. Todos los derechos a sus respectivos propietarios.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Capitulo 1

Chapter Text

Capítulo 1

 

 

TIERRA

2250

 

Jim rodó en la cama y buscó su teléfono antes de abrir los ojos. Él ni siquiera lo había enchufado anoche, así que la batería estaba en las ultimas mientras golpeaba el botón del despertador por cuarta vez. Había pasado mucho tiempo desde que había dormido hasta tan tarde.

 

Por lo general, Frank lo despertaba con un golpe en la cabeza y una lista de tareas que tenía que hacer antes de ir a la escuela, pero esta semana Frank se había ido a algún lugar de viaje, así que Jim podía dormir todo lo que quería e incluso faltar a la escuela.

 

Su inminente necesidad de orinar y cargar su teléfono fue lo que finalmente lo arrastró fuera de la cama al mediodía. Buscó su cargador en el suelo y conectó su teléfono antes de ir al baño. Tener la casa para sí mismo era genial. Podía tener una larga ducha y comer lo que quisiera.

 

A pesar que fácilmente podía volver a la cama, pensó que no le haría daño hacer una aparición en la escuela. Después de todo, perdió la cuenta de cuántos días había faltado, y no quería que Frank recibiera correos electrónicos de la escuela. No podía esperar hasta los dieciocho años. Entonces él finalmente podría abandonar.

 

Diablos, podría ser más divertido saltar y volver solo para el final. Le encantaría ver la mirada en las caras de todos cuando obtuviera una puntuación casi perfecta. Él prácticamente bordeaba la genialidad, pero su conocimiento se vería perjudicado si él nunca iba a la escuela.

 

Se puso unos jeans y una camiseta que apenas habían tocado el suelo. Al salir por la puerta, vio el tablero borrable de la puerta del garaje. Por lo general, era donde su madre escribía su horario de licencia en tierra. Recordó haber marcado los días de su calendario con tanto entusiasmo.

 

Esos días habían desaparecido hace tiempo. En estos días era justo donde Frank colocaba una lista de mierda que esperaba que Jim hiciera si quería cenar. Jim puso los ojos en blanco.

 

- “Sí, me encargaré de esas tareas. No te hagas una maldita ilusión.”

 

La puerta se cerró tras él cuando empezó a ir hacia la escuela. Sinceramente, él debería hacer algo de esa mierda si quería que permaneciera el lado bueno de Frank y estar bajo el techo de Frank. Pero tenía dos días más antes de que Frank apareciera de nuevo.

 

Era el cuarto período cuando Jim llegó a la escuela. La mayoría de la clase miró a quién acababa de entrar, pero volvieron a su trabajo una vez que vieron que era Jim. Su tardanza no era nada nuevo.

 

- “¿Tarde otra vez, señor Kirk?” La señora Taylor suspiró. –“Eso es una sanción. Tendrás que hacerlo.”

 

- “Oh, Abigail, siempre encuentras excusas para mantenerme después de la escuela. Si quieres una cita, no tienes que arrojar pistas como esta. Sólo pregúntame.” Jim se inclinó sobre su escritorio y pestañeó hacia ella.

 

Sin decir palabra, buscó un papel de detención en la esquina de su escritorio y lo tendió a él. Suspiró cuando lo agarró y lo metió en el bolsillo. Aunque juró que la vio sonreír mientras se volvía y se dirigía a su asiento.

 

- “Oye, Jim.” susurró Gary quien estaba en la misma fila unos momentos después de que comenzara la lección. –“¿Alguna vez trataste seriamente de aprovecharte de eso?”

 

- “¿Qué?” Jim había estado distraído y estaba seguro de que no había manera de que hubiera oído bien eso.

 

- “La señora. Taylor.” Gary sonrió. –“Apuesto a que podrías joderla si te esforzaras lo suficiente. Ese viejo murciélago probablemente nunca ha sido tocado en su vida. Probablemente está hambrienta de atención.”

 

- “Amigo, ¿qué diablos te pasa?” Jim había conocido a Gary desde siempre, lo mismo sucedía con prácticamente todos en su clase, pero eso no los hacía realmente amigos. Jim preferiría la compañía de la Sra. Taylor durante la detención más que la de Gary en cualquier momento.

 

A Jim le gustaba la Sra. Taylor. Por eso la provocaba tanto. Ni siquiera era muy vieja, y era una de las pocas maestras que no parecía pensar que estaba perdiendo su potencial al no ser como su padre. No, probablemente pensaba que estaba desperdiciando su potencial en un millón de otras formas.

 

- “Muy bien, ¿quién puede decirme qué planeta es este?” La señora Taylor señaló la pantalla que ahora mostraba un planeta rojo familiar.

 

- “¡Júpiter!” Dijo alguien. Jim rio entre dientes con todos los demás.

 

- “No…” Ella retuvo una sonrisa. –“Vamos chicos, esto es de sexto grado.”

 

- “Es Vulcano.” Dijo Jim sin levantar la vista de su último garabato al margen de sus notas.

 

- “Levanta la mano la próxima vez, Jim. Pero sí, Vulcano. ¿Quién puede decirme algo sobre nuestros amigos, los vulcanos?”

 

- “¿No pueden hacer que la cabeza de alguien explote con su mente?” Preguntó alguien. –“Lo vi en una película.”

 

- “No, Sé de qué película hablas, y es una representación muy ofensiva de una de las especies más fascinantes del universo.” Ahora, vayan al capítulo nueve y leeremos todo sobre ellos…”

 

Alrededor de la mitad de la clase optó por la versión digital del libro de texto en sus padds, pero Jim estaba pasado de moda. Además, era más fácil holgazanear y hacer garabatos cuando se escondía detrás de un libro. Lo sacó de su bolsa antes de ir hacia la página y apoyarla en su escritorio.

Mientras se agachaba detrás de este, vio las fotos del pueblo vulcano que lo miraban de nuevo. Todos tenían el pelo y los ojos oscuros y realmente cortes de pelo raro. Jim se echó a reír mientras volvía la página a una foto más cercana. Ésta mostraba una cara de perfil de un vulcano, por lo que realmente podía distinguirse eran esas cejas extrañas y esas orejas puntiagudas.

 

- “Los vulcanos fueron la primera especie en hacer contacto con los humanos…” La Sra. Taylor continuó, pero Jim se desconectó. Después de todo, ella tenía razón. Era cosa de sexto grado, y ya lo sabía. En su lugar, optó por iniciar otro garabato. Este era de un muchacho de su edad, pero con orejas puntiagudas.

 

Después del cuarto período, significaba el almuerzo. Por lo general, Jim se iba a casa a almorzar y rara vez regresaba para las clases de la tarde, pero esta vez pensó que podría ir a comer a la cafetería y realmente quedarse.

 

- “¡Disculpa, joven! ¿No te gustaría viajar audazmente y extender la paz a otros mundos conocidos?”

 

Jim se detuvo en seco mientras una sensación de terror frío parecía filtrarse por su cuerpo. No ... no habría ido a la escuela si hubiera sabido que estarían aquí. Él los odiaba. Los reclutadores de la Flota Estelar venían tres veces al año para intentar reclutar a los mayores que todavía no tenían planes después de graduarse.

 

Sabía que debía seguir caminando, pero su cuerpo actuaba por sí mismo. Se dio la vuelta lentamente para ver su puesto en el extremo del pasillo. Un cadete de uniforme rojo, que no podía ser mucho mayor que él, llevaba un volante hacia él con una amplia sonrisa en la cara.

 

- “N…No, gracias. No miró. Simplemente trató de ignorar cómo su corazón se aceleraba y la sangre le golpeaba en los oídos. Sabía lo que sucedería… sucedía casi siempre.

 

- “Oye…” El Cadete sonrió. –“¿No eres el hijo del capitán Kirk?”

 

- “Yo…yo… no. N… Nos parecemos.” Jim todavía no la miraba. Simplemente trató desesperadamente de retroceder, pero sus pies no se movían.

 

- “Ya lo sabes.” continuó ella como si no lo hubiera oído. –“Tu padre puede haber sido capitán sólo durante diez minutos… pero salvó tantas vidas…”

 

- “Doce minutos.” Jim la corrigió con los dientes apretados. Ni siquiera estaba seguro de por qué importaba.

 

- “Querría que siguieras sus huellas.” Levantó el volante de nuevo. Odiaba cuando la gente decía eso. Algo en él se quebró.

 

- “¡No sabes nada de lo que mi padre hubiera querido!” Gritó Jim. La sonrisa cayó de su rostro y dio un paso atrás. Por alguna razón, Jim se encontró arrebatando el volante de su mano. Era como si ella no mereciera tener nada asociado con su padre. –“¿Crees que él quería hacerse explotar?”

 

- “P-Por supuesto que no.” Ella tartamudeó. A estas alturas una pequeña muchedumbre se había formado cuando la gente se detuvo para mirar hacia los gritos.

 

- “¡Entonces no vuelvas a tratar de hablar de él! ¡No sabes lo que él quería! ¡Ni siquiera sé lo que él quería! ¡Nunca llegué ni siquiera a jodidamente conocerlo!”

 

Estaba demasiado enojado para ver de frente. Se limitó a girar y salió disparado por las puertas de salida al final del pasillo, el volante todavía estaba arrugado en su mano.

 

Todavía estaba furioso cuando abrió la puerta y subió las escaleras a su habitación. Ni siquiera sabía por qué estaba tan enojado. Ese cadete probablemente sólo lo había reconocido porque el rostro de su padre estaba sin duda enmarcado en todos los monumentos de la academia. Jim nunca había estado allí, pero había un monumento justo como ese en el centro de la ciudad. Probablemente no tenían ni idea de cuánta mención le había hecho la Flota Estelar o lo jodido que había sido por su padre. Eso no hizo que doliera menos.

 

Lanzó su bolsa al suelo y lanzó el volante en la habitación. Se dejó caer en la cama y, al cabo de un momento, buscó algo que no había mirado desde hacía mucho tiempo. La foto que guardaba debajo de su colchón donde no estaba Jim... bueno, a menos que contara el hecho de que su mamá estaba técnicamente embarazada en el momento en que fue tomada, incluso si no se le notaba.

 

Winona Kirk sonreía de una manera que Jim nunca había visto mientras se paraba hombro con hombro con su marido. George Kirk tenía la misma sonrisa de Jim, y basado en lo que todo el mundo decía, la misma risa también. Entre ellos y al frente, estaba Sam. Jim tenía doce años cuando Sam tuvo la suerte de abandonar este lugar. Le dolía él sabía que nunca iba a regresar. A él le dolió como el infierno quedarse solo con su mamá y Frank.

 

Realmente no le dolió cuando Winona le dijo el año pasado que ella estaba tomando un trabajo en una nueva nave, y ella estaría fuera por tres años. No, ya estaba acostumbrado al dolor. Se había sentido entumecido mientras él la abrazaba despidiéndose.

 

Él suspiró, negándose a llorar mientras empujaba la foto bajo el colchón. Se metió debajo de las mantas, logró quitarse sus zapatos y jeans y patearlos al suelo. Él tiró de las mantas sobre su cabeza y trató de volver a dormir.

 

Jim realmente no debería haberse despertado hoy.

 

***************************************************************

 

 

VULCANO

2250

 

Spock se encontró a sí mismo dormido fue en algún momento durante su meditación, pero su cabeza rápidamente retrocedió cuando sintió que I-Chaya lo empujaba por la espalda. Se volvió para mirar a su mascota a los ojos y vio una mirada casi de simpatía.

 

- “No me des esa mirada.” Spock apoyó la mano en la cabeza del sehlat. –“No me estoy sobre esforzando. Simplemente estoy estudiando en serio.”

 

Tenía exactamente un mes hasta su examen de ingreso a la Academia de Ciencias de Vulcano, y si quería ser aceptado, entonces tendría que trabajar más duro. Bajó la mirada hacia el piso donde sus libros de texto estaban todavía abiertos junto con varios de sus cuadernos.

 

- “Hmm…” Miró hacia abajo hasta donde el párrafo más reciente de notas estaba obviamente equivocado. Debió de haberlo escrito antes de dormirse anoche, y su cansancio era visible. –“Quizá debería empezar a revisar tres veces.” -Tomó la pluma y comenzó a cruzar los apuntes.

 

- “Spock.” La puerta del dormitorio se abrió y su madre se paró en la puerta, todavía en su bata. –“Vas a llegar tarde a la escuela.”

 

- “Madre, debo terminar este capítulo.” Murmuró mientras su pluma volaba a través del papel. Caminaba a la escuela todos los días, y nunca se iba tan temprano. Tenía fácilmente seis minutos más para estudiar.

 

- “No, vas a bajar escaleras y caminar con T'Pring a la escuela. Ella está preguntando por ti, y honestamente creo que es bueno que ella esté haciendo un esfuerzo para llevarse bien contigo.”

 

- “¿T'Pring? ¿Está aquí?” Spock dejó caer la pluma de su mano. Dejó un punto de tinta en su papel, pero apenas se dio cuenta.

 

- “Está en la planta baja esperando, así que date prisa, cielo.” Ella le dedicó una pequeña sonrisa y cerró la puerta.

 

Todavía se ruborizaba ante aquel apodo ilógico cuando recogió sus libros y los guardó en su mochila. Rápidamente se cambió por el uniforme de la escuela y se peinó.

 

En su tocador había un volante para la Academia de Ciencias Vulcano. Tenía las fechas para el examen de admisión enumeradas en la parte inferior, y lo había estado observando por semanas mientras ese día se acercaba cada vez más. Lo dobló y lo guardó en su mochila.

 

- “¡Spock! ¡En algún momento que sea hoy, por favor!” Su madre llamó desde abajo.

 

Cogió su bolsa y bajó las escaleras. En sus diecisiete años, todavía no había entendido muchas de las formas de lenguaje que usaba su madre. Por supuesto que planeaba ir a la escuela hoy. Sería ilógico dejarlo de lado en su último año. También sería contraproducente perder la escuela por estudiar para el examen.

 

Todos los días, esta semana después de la escuela, se quedaba para asistir a un curso de revisión especial para el examen, y tampoco podía faltar.

 

I-Chaya lo siguió escaleras abajo. Su madre, Amanda, estaba sentada a la mesa de la cocina con su café, y T'Pring lo esperaba en la puerta. Llevaba el mismo uniforme que llevaba Spock.

 

- “¿Estás segura de que no te gustaría una taza para el camino?” preguntó Amanda a T'Pring.

El rostro de T'Pring permaneció casi impasible, pero Spock notó la manera en que ella sutilmente apretaba su agarre en la bolsa con disgusto. –“No, gracias.” Ella podía estar actuando con cortesía, pero Spock podía sentir ligeramente su descontento en el fondo de su mente donde estaba su vínculo. Tenía que mantener la calma para que ella no sintiera la suya a cambio.

 

- “Vamos ya, madre.” dijo Spock, yendo hacia la puerta. Se detuvo y se volvió para poner una mano en la cabeza de I-Chaya una vez más. –“Estaré asistiendo al curso de revisión esta tarde, así que pídele a padre que te alimente.”

 

Sintió otro cosquilleo de disgusto en su vínculo mientras se volvía hacia la puerta y los dos se pusieron en marcha.

 

- “¿Por qué hablas con tu sehlat como si pudiera entenderte?” preguntó T'Pring, con un tono de disgusto en su voz.

 

- “Puede comprenderme. Puede ser un animal, pero es muy inteligente. Eso es lo que hace que los sehlats sean tan buenos animales de compañía.” Respondió Spock.

 

- “Parece ilógico para mí…” Ella levantó ligeramente la nariz.

 

- “¿Por qué querías caminar conmigo?” preguntó Spock sin rodeos. - “¿Es la comodidad, ya que nuestras casas se cruzan la una con la otra?”

 

- “Sí.” dijo ella. –“También quería hablar contigo. Me preguntaba si planeabas hacer el examen de ingreso...pero como acabas de decirle a tu sehlat, lo haces. Debo admitir...me complace escuchar esto.

 

- “¿Lo hace? ¿Por qué razón?”

 

- “Si vamos a estar unidos adecuadamente un día, me gustaría que tuvieras una carrera lógica.”  Lo dijo como si fuera obvio.

 

Así que, de eso se trataba. Spock y T'Pring habían estado comprometidos desde que tenían siete años de edad, y estaba seguro que ellos no se gustaban mutuamente a cada momento, ya que ambos trataban de mantener sus escudos en todo momento.

 

A pesar de que había pasado años desde que T'Pring lo había empujado por última vez en el barro, nunca se había imaginado que algún día llegaría a aceptar la idea de que estarían formalmente unidos. Todavía no lo había aceptado. La idea de hacer un hogar con T'Pring...tocar sus dedos juntos antes de que se separaran hacia sus respectivos trabajos... tener que programarse alrededor de las necesidades de sus hijos.

 

- “Todavía estoy indeciso.” Él sabía que no debía decir las cosas sólo para fastidiarla, pero sólo porque ella parecía haber olvidado todas esas veces que le hizo comer arena, no significaba que él fuera a perdonarla rápidamente. –“He tenido otras ofertas…”

 

- “¿Cómo cuáles?” Levantó las cejas hacia él.

 

- “Recientemente he recibido una oferta de la Academia de la Flota Estelar en la Tierra. Al parecer, quedaron impresionados por la investigación que entregué el año pasado…” En realidad, no tenía ningún interés en la Flota Estelar, pero ella no necesitaba saber eso.

 

- “Spock.” Ella caminó delante de él y se giró para mirarlo y así bloquear su camino. –“Eso es muy irresponsable e ilógico. Usted puede conseguir una carrera estable aquí en Vulcano. Los dos podemos.”

 

- “No es ilógico, por lo menos, considerar todas mis opciones.” Él intentó caminar alrededor de ella, pero ella se puso delante de su caminó una vez más.

- “No iré a la Tierra contigo.” Ella cruzó los brazos de forma desafiante.

 

- “No te lo he pedido.”

 

- “Pero si vamos a estar unidos ...”

 

- “¿Pensé que querías que nuestro lazo se disolviera?” Él alzó sus ojos encontrándose con los de ella y la vio parpadear sorprendida. –“Me lo dijiste...muchas veces. Al menos una vez al año.”

 

- “Lamento la forma en que te traté.” Ella dejó caer su mirada al suelo y él se sorprendió de ver un leve rubor verde en sus mejillas. –“Fue malo de mí parte maltratarlo sólo porque usted es medio humano. Pero ahora sólo quiero mantener la tradición que nuestra gente espera de nosotros, y eso significa estar unidos formalmente.”

 

- “¿Qué pasa con Stonn?” Él supo que había tocado una fibra sensible cuando su rubor se hizo más profundo. Stonn era el chico de su edad que sabía que prefería T'Pring. Pasaron todo su tiempo juntos creciendo, y Stonn era a menudo un participante voluntario en molestar a Spock.

 

Stonn ya está unido y lo ha sido así desde los siete años. Ella apretó la empuñadura de la bolsa y no lo miró. –“Cuando llegue el momento, se casará con T'Pol, y yo me casaré contigo…”

 

Spock sintió una punzada de piedad por T'Pol. Siempre era una chica agradable y nunca parecía encontrar diversión en intimidarle de la manera en que la mayoría de su clase lo hacía. La idea de que ella estuviera con alguien como Stonn mientras él estaba con alguien como T'Pring le hizo cuestionar la lógica que había para la vinculación de compañeros vulcanos.

 

- “Ya veo. Eso es un motivo de tristeza para ella, entonces.” Una vez más intentó rodearla, pero ella se paró delante de él.

 

- “¡Spock!” Ella estaba casi gruñendo, y era el más verde de lo que la había visto. –“Dime que no estás considerando una carrera en la Flota Estelar en lugar de una estable aquí.”

 

- “A menos que estés planeando tirarme al piso, te sugiero que me dejes pasar.” Él gruñó de vuelta. Ella sin decir palabra salió de su camino y siguió caminando.

 

Podía oír el timbre en la distancia del edificio de la escuela que señalaba el comienzo de las clases. Iban a llegar tarde. Suspiró y siguió caminando. Era consciente de que T'Pring lo seguía, aunque no hizo ningún esfuerzo por hablar con ella durante el resto del camino.

 

Estaba oscuro cuando Spock finalmente llegó a casa esa noche. Estaba extremadamente cansado, pero también estaba de buen humor. El curso de revisión fue muy gratificante. Él era uno de los solamente diez estudiantes allí. Stonn estaba allí también, y no podía evitar sentirse muy satisfecho cada vez que recibía una respuesta correcta cuando Stonn no.

 

- “Spock, ¿eres tú?” Su madre llamó desde la sala de estar.

 

- “Sí, madre.” replicó él. –“Voy a tomar un baño y me voy a la cama.”

 

- “¿No quieres cenar?” Ella entró en la cocina donde estaba y abrió la nevera. –“Te he guardado un plato.”

 

- “No, gracias.” Él subió las escaleras. Estaba demasiado cansado para tener hambre.

 

- “Bueno, ¿cómo estuvo la clase?” Ella preguntó desde el pie de la escalera.

 

- “Fue...” Hizo una pausa y pensó de nuevo en la expresión en la cara de Stonn cuando el instructor le dijo que su artículo estaba basado en los hechos inexactos. –“Estuvo bien.”

 

- “Bien...” Suspiró. –“Ahora si necesitas algo, házmelo saber...”

 

Spock asintió y fue a su habitación. A veces le disgustaba la forma en que lo trataba como a un niño pequeño, y quería atender todas sus necesidades. ¿Seguro que a su edad debería poder hacerlo por sí mismo?

 

Colgó su bolsa en el gancho detrás de su puerta antes de ir a preparar su baño. El agua estaba tan caliente cuando entró, y él se encontró con sus ojos cerrándose antes de abrirlos nuevamente. No creía que fuera posible ahogarse en una bañera a su edad, pero era ilógico correr el riesgo.

 

Se secó y se envolvió una toalla alrededor de su cintura. Cuando abrió la puerta de su dormitorio, I-Chaya lo siguió adentro.

 

- “Supongo que estabas sorprendido de verme salir con T'Pring hoy?” Dijo a I-Chaya cuando abrió su cajón de la cómoda y agarró su pijama. Su sehlat había sido a menudo testigo de la crueldad de T'Pring cuando Spock crecía. –“Bueno ... ella quería hablar conmigo sobre nuestro futuro.”

 

I-Chaya ladeó su cabeza, y Spock tomó eso como su forma de expresar que estaba muy sorprendido y ofendido en nombre de Spock.

 

- “No puedo imaginarlo... pero supongo que ella tiene razón. Ella afirma que debemos defender lo que nuestra gente espera de nosotros, pero siento como si...” Miró por su ventana al cielo estrellado sin luna. –“Supongo que esperaba que hubiera algo más. Ilógico, lo sé.”

 

Se puso el pijama y apagó la luz. Al estar debajo de las sábanas, oyó como I-Chaya se acurrucaba en su lugar habitual junto a la puerta. Siempre protegía a Spock de posibles intrusos.

 

- “No sé qué.” Murmuró en su almohada. –“No importa el camino que elija, tendré una buena carrera de cualquier manera. –“Yo sólo siento como si algo faltara... algo.”

 

Cerró los ojos y se quedó dormido.

 

********************************************

 

TIERRA

 

Spock fue despertado por una alarma. Antes incluso de abrir los ojos, supo que no era el sonido habitual del cronómetro en su mesilla de noche. Era una alarma diferente.

 

Abrió los ojos para ver un teléfono celular ubicado en la mesa de noche. Eso era extraño. Poseía un teléfono celular, pero nunca lo usaba. Por lo general, estaba escondido en uno de sus cajones, sólo solía ponerse en contacto con su padre cuando él estaba fuera del planeta. Había estado muy cansado la noche anterior, pero se habría acordado de sacarlo y de poner la alarma.

 

Extendió la mano y lo tomó de la mesa. Mientras golpeaba para apagar la alarma, vio que algo estaba ... mal. Dejó el teléfono y se sentó en la cama, con los ojos muy abiertos.

 

Sí, algo andaba mal. Esta no era su cama, y ésta no era su habitación. El ocupante de esta habitación era bastante desordenado. El suelo alrededor de la cama estaba cubierto de ropa y libros, y había estado durmiendo con una sábana, ni siquiera una cama debidamente hecha.

 

- “…I-Chaya?” Llamó suavemente en la dirección de la puerta. –“¿Madre?” Valía la pena intentarlo, pero la voz no era suya.

 

Se miró a sí mismo y jadeó. Estaba durmiendo desnudo. Bueno, no completamente desnudo, ya que podía ver que usaba bóxers.

 

Una mano que no era suya tocó su pecho. Era ancho y sin vello, muy distinto del pecho del cuerpo que había ocupado durante diecisiete años. Sus brazos también eran más gruesos, al igual que sus piernas. Pateó suavemente la sábana de su cuerpo y se volvió para poner los pies en el suelo.

 

Este cuerpo ... no sólo no era suyo, sino que tenía un marcado matiz rosado como el de los humanos. Un humano. Echó un vistazo hacia la cómoda donde se había tirado una camiseta sucia sobre el espejo. Spock caminaba vacilante hacía la cómoda sobre unos pies que no eran los suyos.

 

Extendió la mano y lentamente sacó la camisa del espejo, consiguiendo una visión completa de su cara por primera vez cuando la camisa cayó al suelo.

 

Jadeó y saltó hacia atrás, casi tropezando con una pila de ropa en el suelo. El rostro que lo miraba de regreso reflejaba amplios ojos azules, cejas que se inclinaban hacia abajo y unas orejas redondeadas. ¡Era un humano!

 

- “¿Qué extraño ... sueño?” Él parpadeó ante su reflejo, observando cómo por reflejo las mejillas se ruborizaban ligeramente. Spock alzó la mano y tocó cada lado del rostro del humano, y luego hasta las orejas. Su rostro se ruborizó aún más cuando sintió sus bordes redondeados. Era incluso más extraño sentir su corazón martillando justo en su pecho.

 

Los sueños eran una forma en que la mente subconsciente procesaba la información, pero Spock nunca había tenido un sueño tan extraño antes. Se sentía tan real ...

 

Spock saltó cuando hubo un ruido detrás de él. Se volvió para ver la alerta de una notificación en el teléfono celular. Lo alcanzó y lo revisó. Por lo general uno no era capaz de leer o decir la hora en un sueño, pero él podía leer este mensaje con toda claridad.

 

>> Vuelvo a casa hoy. Asegúrese que esas tareas estén hechas.

 

- “Hmm…” El número había sido asignado como Frank. Debía ser una especie de autoridad si ordenaba tareas.

 

Spock dejó el teléfono y empezó a vestirse. Después de todo, lo más lógico era hacer lo que le decían si no quería que este sueño se convirtiera en una pesadilla.

 

No confiaba en ninguna de las ropas del suelo, ya que no sabía cuánto tiempo habían estado allí. Abrió la puerta del armario y optó por una camiseta limpia y jeans, así como botas. Abajo, había una lista de tareas en un tablero. Hizo una nota mental de ellas y se puso a trabajar.

 

**************************************************

 

VULCANO

 

- “Mmm… ¡Basta!” Jim llamó al gato sin abrir los ojos. Por lo general, los gatos de la granja se quedaban afuera y perseguían a las ratas, pero ocasionalmente alguno se entraba. Al parecer, uno lo había conseguido y ahora estaba lamiendo su pie. Suspiró y tiró las mantas. –“¿Y por qué está tan caliente aquí? ¡Ahh!” Se levantó de la cama y cayó al suelo.

 

 - “¿Qué ...?” Jim jadeó y miró a su alrededor. Aunque estaba oscuro, podía ver claramente que no era su habitación, y que lo que lo había lamido no era un gato. Era un oso.

 

“¡Ahh!” Se alejó de la criatura y se apoyó en la mesita de noche. La mesa se tambaleó ruidosamente y el cronómetro en la parte superior cayó al suelo.

 

“¿Qué está pasando ...?” Se miró a sí mismo, mirando las ropas negras y las manos esbeltas. Podía sentir su corazón acelerado ... en su costado. Él provisionalmente puso una mano sobre este. El oso parpadeó con cariño hacia él.

 

“¿Dónde estoy?” Él se levantó lentamente y miró alrededor, pero estaba demasiado oscuro para obtener mucho. Vio que el interruptor de la luz estaba en la pared por lo que hizo su camino a través de la habitación cuidadosamente. Una vez que la habitación estaba iluminada, hizo dos cosas.

 

Uno, quien vivía aquí era muy ordenado. Podía ver una bolsa de escuela colgada en un gancho y una estantería llena de libros con los lomos hacia fuera. Las tapas y los estantes de la cómoda estaban todos ordenados también, teniendo incluso un costoso microscopio.

 

Lo siguiente que descubrió fue que no había manera de que esta fuera la Tierra. Lo que él pensaba que era un oso era lo que en realidad ahora se reconocía como un sehlat. Eran nativos de Vulcano. Lo sabía porque había visto una foto de uno en su libro de texto ayer.

 

Esto era Vulcano. ¿Era también vulcano? Explicaría el latido del corazón. Se acercó a la cómoda y se miró al espejo, apoyando las manos en el tocador mientras se inclinaba hacia él.

 

"Woah ..." La cara que lo miró fue definitivamente de un vulcano. Los ojos eran de color marrón oscuro, y el pelo y las cejas eran como el cuadro de su libro de texto. Las orejas ... Lentamente se acercó y tocó la punta de una oreja.

 

- “¿Spock?” Se oyó un golpe en la puerta del dormitorio.

 

Saltó hacia atrás y casi se cayó, pero el sehlat estaba detrás de él evitando su caída, antes de empujarle para que se pusiera de pie.

 

- “Spock, ¿estás bien?” Preguntó una voz de mujer justo al otro lado de la puerta.

 

- “Um... sí?” Podía sentir que su corazón latía más rápido de lo normal justo debajo de sus costillas.

 

- “Bueno, date prisa, Cariño. ¡Llegarás tarde a la escuela y T'Pring quiere caminar contigo otra vez!”

 

- “Um ... bien.” Respiró hondo y miró a su alrededor.

 

Esto era un sueño. Simplemente tenía que serlo. Probablemente porque había leído sobre Vulcano ayer él estaba teniendo un sueño realista. Jim sólo tendría que ir sobre su día y esperar a despertar en su propia cama. Los sueños generalmente funcionaban así, y había tenido sueños mucho más raros.

 

Cogió la bolsa de la escuela y abrió la puerta. En la planta baja, había una mujer que lo esperaba, probablemente su madre, pero al acercarse, vio que era una humana. Justo detrás de ella, en la puerta, había una muchacha vulcana de piel oscura. En el fondo de su mente, casi podía sentir que se reía de él ... extraño.

 

- “Spock!” Su madre rio nerviosamente. “¿Estás listo para el colegio?”

 

- “Sí ...” Jim mantuvo los brazos cruzados e intentó no mirarla por si podía darse cuenta de que algo andaba mal.

 

- “¿Estás seguro?” Ella se levantó y se dirigió hacia él. Instintivamente dio un paso atrás. –“¡No puedes ir a la escuela en pijama, tonto!”

 

- “¿Q-qué?” Él se miró a sí mismo. Claro, llevaba puesto lo mismo con lo que se había despertado, pero todas las prendas vulcanas tenían la misma apariencia. Sin embargo, ir a la escuela en su pijama era como un sueño clásico, por lo que haría esto más auténtico.

 

La volvió a sentir ... riendo. Parecía estar llegando simultáneamente desde el fondo de su mente, así como desde la chica de la habitación. Tal vez estaba leyendo su mente, o lo que sea que pudieran hacer. ¿Sabía ella realmente que él no era de allí?

 

- “Spock ... ¿te sientes bien?” Preguntó su madre.

 

- “Um ... sí.”

 

- “¿Estás seguro? No suenas como tú.” Ella extendió la mano y colocó una mano en su frente.

 

Pudo sentir inmediatamente una preocupación que parecía provenir de ella. Sentía sus emociones como si fueran suyas, y eran fuertes.

 

- “Ahh ...” Él se sacudió hacia atrás.

 

- “¿Qué pasa, cariño?” Preguntó, retirando su mano. –“No te sientes caliente ...”

 

- “Spock, ¿vienes o no?” Preguntó la chica de la puerta.

 

- “Creo que es mejor que Spock se quede en casa hoy.” dijo la madre. –“Creo que se ha enfermado por trabajar tan duro ...”

 

- “Muy bien. Espero no llegar tarde porque te esperé.”  Suspiró ella.

 

- “Espera ... ¿qué hay de tu clase de revisión?” Preguntó su madre.

 

- “Uhh ...” Jim se encogió de hombros.

 

- “Haré que Stonn le envíe las notas.” dijo la muchacha. –“Bajo circunstancias normales, él no haría tal cosa, pero tal vez lo haga si se lo pido. Adiós.” Cerró la puerta detrás de ella y Jim sintió una ola de alivio. Algo acerca de esa chica realmente lo ponía al borde.

 

- “Voy a ... volver a la cama.” Jim se dio la vuelta y comenzó a subir las escaleras.

 

- “¿Necesitas que te lleve algo? ¿Sopa?” Su madre llamó.

 

- “No.” Él abrió la puerta del dormitorio. –“Estoy bien ... Mamá.”

 

Cerró la puerta y suspiró una vez más con alivio. Miró para ver al sehlat acurrucado en la cama. Probablemente sería mejor volver a la cama si quería despertar del sueño, pero su lado curioso le estaba diciendo que husmeara un poco más.

 

Se miró nuevamente al espejo, pasó varios momentos picándose las orejas y las cejas, y varios minutos más estropeándose el pelo. Este tipo definitivamente podría usar un mejor corte de pelo. Demonios, probablemente sería lindo si no tuviera un sentido de la moda tan extraño.

 

Y entonces su curiosidad fue más allá. Echó un vistazo a la cama para asegurarse de que el sehlat todavía dormía, antes de que lentamente se quitase su bata y la dejara caer a los tobillos.

 

En el espejo, observó cómo el rubor verde de su rostro se extendía sobre su pecho. Estaba completamente desnudo, aparte de su ropa interior negra. Su pecho era delgado y estaba cubierto de pelo oscuro. Había un rastro de ese vello oscuro que iba desde su ombligo y desaparecía en su cintura.

 

No ... no debería mirar. ¿Por qué diablos no? Si esto era un sueño, ¿qué importaba si se veía desnudo? Además, era para propósitos educativos, ya que su capítulo del libro de texto sobre Vulcanos dejaba convenientemente afuera todo lo relacionado con lo que había de la cintura hacía abajo

 

Todavía sonrojado, se agachó y enganchó los pulgares en la cintura de su ropa interior y los tiró muy lentamente para que cayeran al suelo.

 

- “Woah ...”

 

En su mayor parte, era lo mismo que un ser humano. Realmente no sabía lo que había estado esperando ... ¿una polla puntiaguda? No, la única diferencia importante eran las crestas dobles. Con cuidado se agachó y pasó las puntas de sus dedos por la cabeza. La sensación de hormigueo que acompañaba a la acción era idéntica a la que siempre tenía cuando se tocaba.

 

Por el rabillo del ojo vio al sehlat levantar la cabeza y mirar. Jim apartó rápidamente su mano.

 

- “¡¿Q-Qué estás mirando, ¿eh ??!”

 

El sehlat bostezó y volvió a cerrar los ojos. Jim respiró de alivio y buscó la ropa en el suelo para volver a ponérsela. Ya que todavía no estaba cansado, pero realmente no podía salir de la habitación, tal vez podría encontrar algún entretenimiento en otro lugar. Seguro que había muchos libros que parecían interesantes en la estantería.

 

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TIERRA

 

Spock se secó la frente en el antebrazo y suspiró. Estas tareas eran muy exigentes para un cuerpo humano, y él nunca antes había pensado mucho en lo que podía sentirse al sudar tanto. Si esto era un sueño, era algo mundano.

 

Había estado cortando madera durante horas. Los troncos que una vez habían estropeado el patio trasero ahora estaban troceados en pedazos uniformes y los había alineado con la corteza hacia abajo dentro del cobertizo. Colocó el hacha en el cobertizo y entró a mirar la siguiente tarea de la lista.

 

- “Platos.” Entró en la cocina y retrocedió ante la vista. Era como si nadie en esta casa hubiera lavado los platos en meses. Encendió el lavabo y se puso a trabajar, mientras se preguntaba cuándo iba a despertar.

 

El sol se ponía justo cuando Spock doblaba la última pila de ropa. Había conseguido un comienzo tardío porque la lavadora se había roto, y le llevó un tiempo encontrar las herramientas adecuadas y arreglarla. Levantó la vista de las toallas que estaba doblando justo cuando se abría la puerta principal.

 

Un hombre con ropa sucia y una cara sin afeitar tropezó en la cocina. Parpadeó estúpidamente y miró a su alrededor, obviamente impresionado al ver todo tan limpio.

 

- “¿Qué demonios estás haciendo, chico?” El hombre que obviamente era Frank preguntó.

 

- “Estoy terminando las tareas.” Spock respondió con calma, ignorando su grosero idioma humano.

 

- “¿Hiciste toda la mierda que te pedí?”

 

- “Sí, señor.” Spock cogió las toallas y las llevó al armario de lino. Cuando regresó, Frank seguía allí de pie.

 

- “¿Has cortado toda la madera?”

 

- “Sí, señor.” Incluso Spock había empezado a tener ampollas de hacerlo.

 

- “¿Y te lavaste los platos?”

 

- “Sí señor.”

 

- “¿Y lavaste toda la ropa?”

 

- “Sí señor.”

 

- “¡Mentiroso!” Frank señaló con el dedo a Spock. –“¡La lavadora ha estado dañada durante meses, y no hay forma que lavaras toda esa mierda a mano!

 

- “Repare la lavadora.”

 

Spock jadeó cuando Frank cruzó la habitación y lo agarró por el bíceps. Instintivamente trató de alejarse, pero en este cuerpo humano, era mucho más débil que de costumbre. El dolor fluyó a través de su brazo de donde Frank lo aferraba.

 

- “Si podías arreglar esa cosa, ¿por qué diablos has esperado tanto tiempo?” Gruñó Frank. Spock no podía encontrar su voz para responder, pero incluso si podía, no estaba seguro de lo que podía decir. –“Y apuesto a que cortó la madera equivocada! Eres tan escuálido, ¡no hay manera de que lo hayas hecho bien!”

 

Eso no era lo que debía decírsele a alguien que había hecho lo que le habían pedido. Seguramente, si Spock hubiera hecho alguna parte de las tareas incorrectamente, además había una manera adecuada de educarlo. Se había comprobado estadísticamente que la violencia física y los gritos no funcionaban en los adolescentes.

 

- “... Déjame ir.” Spock logró encontrar su voz y una vez más trató de salir del agarre de Frank, en vano.

 

- “¡No puedo creer que todavía estoy atado contigo!” Dijo Frank. –“Es culpa tuya que tu mamá se fuera! ¡Odia mirarte! ¡Es por culpa de tuya que mi coche se está pudriéndose en el fondo de una zanja! ¿Por qué no moriste en Tarsus como la idiota de mi hermana?”

 

Algo dentro de Spock se quebró. Había aprendido el pellizco de su padre cuando tenía seis años, pero él nunca lo había usado en nadie antes. Ni siquiera en Stonn o T'Pring. Sin embargo, encontró que funcionaba como se le había dicho que lo haría.

 

Con su brazo libre, Spock levantó la mano y encontró ese punto en el cuello de Frank. Su rostro inmediatamente se contorsionó de ira, antes de que su cuerpo entero quedara flojo. Spock saltó hacia atrás del agarre mientras el cuerpo de Frank golpeaba el suelo de baldosas.

 

Spock se levantó, mirando fijamente el cuerpo inconsciente de Frank, sintiendo su propio corazón latiéndole en el pecho. Esto ... no era un sueño. Esto era una pesadilla. Spock se estremeció al tocar el punto de su brazo, donde ahora se estaba marcando en rojo la mano de ese hombre sobre su piel.

 

Sabía que su cuerpo humano no tenía fuerzas para mover a Frank a una distancia considerable. Así que, se giró en el lugar y regresó al dormitorio y cerró la puerta con llave. Ahora su reflejo estaba sucio, el sudor empapaba toda su ropa. Su piel también estaba más roja, tanto por el sol como por el esfuerzo. Tenía que salir de ese cuerpo. Tenía que despertar.

 

Sin siquiera pensar en ello, rápidamente se desnudó quedando en sus boxers y se metió debajo de la sábana una vez más. Cerró los ojos y trató de bajar los latidos de su corazón.

 

- “Ve a dormir ... ve a dormir, Spock ...” Cerró los ojos, pero nada pareció estar sucediendo. –“Por favor ... necesito despertar. Necesito ver a mi madre y mi padre ... ¡Por favor!”

 

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VULCANO

 

Spock abrió los ojos y jadeó. Se sentía como si hubiera corrido muchos kilómetros, pero su adrenalina finalmente se estaba desvaneciendo de una vez. Éste era su dormitorio, y éste era su cuerpo.

 

- “I-Chaya, tuve el sueño más extraño...” Dijo mientras se incorporaba. Prácticamente podía sentir dónde Frank lo había agarrado. La manta cayó y Spock notó que estaba desnudo. Realmente desnudo, ya que ni siquiera llevaba ropa interior.

 

Esto no tenía sentido. Siempre llevaba pijama cuando dormía. Cómo se había quitado la ropa en su sueño. Él miró alrededor de su habitación y jadeó de nuevo. Este era su dormitorio, pero muchas cosas estaban equivocadas.

 

Se había movido el contenido de su estantería. Su microscopio estaba ahora sobre el escritorio. Los libros en su estantería también parecían como si alguien los hubiera reorganizado. Su mochila estaba en el suelo y su contenido había sido derramado. También había ropa en el suelo. Ahora, esto era un ultraje.

 

- “I-Chaya, ¿quién estuvo aquí? ¿fue un intruso?” Spock se levantó, no estaba afectado por su propia desnudez, ahora que él racionalizaba que estaba solo en su dormitorio. A menos que ... el intruso estuviera aquí, escondiéndose.

 

Spock cayó de rodillas y comprobó debajo de la cama y en el armario. Ninguna señal del intruso, y aún no había notado nada. Todo estaba aquí, solo que había sido movido.

 

- “¿Spock?” Amanda llamó a la puerta. –“Spock, ¿vas a ir a la escuela hoy?”

 

Spock se precipitó hacia la puerta y se apoyó en ella para que no entrara. Después de todo, estaba desnudo.

 

- “Sí, madre.” dijo. –“Estaré abajo en un momento.”

 

- “Bueno. T'Pring quiere caminar contigo de nuevo.”

 

Spock suprimió un gemido al pensarlo. Entonces se vistió rápidamente y trató de empacar todas sus cosas para la escuela. Mientras cruzaba la habitación, hizo una pausa, viendo algo por el rabillo del ojo.

 

Uno de sus cuadernos de papel había sido abierto a una página en blanco y colocado en el centro de su escritorio. Reconoció la escritura como estándar, pero la escritura no era suya.

 

Oye. Tengo la sensación de que esto no es un sueño. No sé qué diablos es, sin embargo. Si alguna vez cambiamos de nuevo, escríbeme. Traté de escribir un mensaje, pero no pude encontrar tu teléfono celular, o si incluso tienes uno. Por favor, envíame un mensaje de texto cuando volvamos a la normalidad para que yo pueda saber que esto era real. -Jim.

 

Había un número de teléfono celular debajo. Spock reconoció que los tres primeros dígitos eran el código de área para la Tierra. ¡El intruso... era el muchacho de la granja! El muchacho humano había estado en su cuerpo y había tocado sus cosas.

 

Spock se estremeció ante la idea, pero de alguna manera fue peor saber que esa era la vida de una persona real lo que había estado viviendo. Ahora lamentaba no haber llamado a las autoridades por Frank, o al menos haber movido su cuerpo a algún lugar lejano.

 

Abrió el cajón inferior de su tocador. Bajo una pila de suéteres tejidos a mano hechos por su madre estaba el teléfono celular que su padre le había dado hace unos años. Spock guardó el número y el nombre como un contacto nuevo, pero cuando fue a escribir un mensaje, se dio cuenta de que no sabía qué decir.

 

- “¡Spock!” La puerta de su habitación se abrió y T'Pring se detuvo en la puerta. Podía sentir su usual zumbido de insatisfacción en el fondo de su mente. Realmente debería empezar a meditar más para poder empujarla como solía hacerlo. –“¿Vienes?”

 

- “Sí.” Se puso de pie y metió el teléfono en su bolsa. Tal vez encontraría tiempo para enviar un mensaje en el descanso.

 

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TIERRA

 

Jim bostezó mientras sus pies colgaban sobre el borde del tejado. Apoyó su barbilla en la barandilla y cerró los ojos. Había pasado mucho tiempo desde que había abandonado la clase para ir al techo del edificio de la escuela. Por lo general, simplemente se marchaba a casa, pero sabía que tendría que ir a la detención de la Sra. Taylor en algún momento de esta semana.

 

Cuando se despertó esa mañana, se dio cuenta que finalmente había terminado ese sueño extraño, pero incluso cuando él había soñado que había estado en Vulcano, había sido muy real. Se removió en la cama y sintió dolor en el brazo y ampollas en las manos. Alguien había estado en su cuerpo.

 

Jim pensó en quedarse en casa para tratar de resolver mentalmente todo, pero algo le había instado a bajar. Echó un vistazo al cuerpo de Frank en el suelo, y él supo dos cosas. Uno, que probablemente no debería estar allí cuando Frank se despertara. Y dos, el muchacho vulcano había estado en su cuerpo ayer.

 

Sólo tenía sentido. ¿Dónde más iba la conciencia del muchacho vulcano cuando Jim estaba en su cuerpo? Además, probablemente había intentado asesinar a Frank con sus poderes mentales cuando Frank llegó a casa y había comenzado a actuar como un culo. Jim sólo desearía haber estado allí para verlo.

 

Estaba tan perdido en sus pensamientos que saltó cuando sintió vibrar su teléfono para alertarlo de un nuevo mensaje. Se apresuró a desbloquearlo.

 

-Hola.

 

Jim sonrió y escribió de nuevo.

 

-Hola a ti también, Spock.

 

- No sé qué decir.

 

-Igual que aquí. Quiero decir ... estuvimos en los cuerpos del otro todo el día de ayer. No hay nada que puedas decir.

 

- En efecto.

 

-Pero estar en los cuerpos del otro es probablemente lo más íntimo que haya sucedido, así que creo que deberíamos ser capaces de hablar libremente entre nosotros.

 

- Eso parece lógico.

 

- ¿Qué pasó cuando estabas en mí?

 

Jim esperó por varios minutos ansioso por una respuesta.

 

- Hice todas las tareas que Frank dio como instrucciones. Sin embargo, él lo consideró insatisfactorio y procedió a levantar su voz y agarrarme de una manera violenta.

 

- Entonces, ¿lo mataste? genial.

 

- No lo maté. Debería estar consciente en pocas horas.

 

- Maldita sea. Bueno, estar en tu cuerpo no fue tan malo. Intenté ir a la escuela, pero luego tu mamá dijo que parecía demasiado enfermo. Jajaja Supongo que, porque no estaba actuando como tú, o lo que sea.

 

-Así, volví a tu habitación y hurgué un rato antes de volverme a dormir.

 

-En algún momento, me di cuenta de que probablemente no era un sueño. Se sentía demasiado real.

 

- Tocaste mis cosas.

 

Jim se sonrojó mientras escribía de nuevo.

 

- ¡Sólo por un segundo!

 

-Oh, espera, probablemente te refieres a la mierda en tu habitación. Bueno, estaba aburrido. Pero todos sus libros están en Vulcano o lo que sea.

 

-Pero todo lo demás en tu vida parece genial.

 

-Como tu sehlat es genial.

 

- Tu mamá parece agradable.

 

-Tu novia fue un poco grosera, sin embargo.

 

-T'Pring no es mi novia.

 

-Ella es mi esposa.

 

Jim casi dejó que su teléfono cayera por el techo de la escuela. Luego se apresuró a escribir el texto.

 

- ¿¿¿¿¿¿Qué??????

 

-Quiero corregirme. Ella será mi esposa un día. A partir de ahora, estamos comprometidos.

 

-Oh.

 

Jim sintió una punzada de tristeza, pero no estaba seguro de por qué.

 

- Estoy estudiando para un examen importante. Ya perdí una clase ayer, y no debería perder más.

 

- Oh sí. Eso me recuerda. Tu novia dijo que conseguiría que alguien te trajera las notas.

 

- Gracias por decírmelo. Tengo que irme ahora.

 

- Esta bien.

 

-Tengo que volver a clase también.

 

Jim sintió otra punzada de tristeza.

 

- Te veo por aquí, Spock.

 

-Preferiría que no. Prefiero que nuestra mente permanezca en nuestros cuerpos de ahora en adelante.

 

- Jaja. Sí. Lo mismo.

 

Jim suspiró mientras cerraba su teléfono y lo guardaba en el bolsillo. Ahora, estaba realmente triste porque la vida de Spock no era un sueño. Si tuviera un sueño, al menos podría ser recurrente. Sería un buen lugar para escapar de vez en cuando.

 

Se recostó en el techo, con la mochila bajo la cabeza como una almohada. Tratando de ignorar el doloroso moretón en su bíceps mientras observaba cómo las nubes rodaban por el cielo.