Chapter Text
Stiles piso el acelerador con fuerza y el Mercedes Benz negro que conducía ronroneo mientras aumentaba bruscamente la velocidad deslizándose por la carretera, eternamente húmeda pese a estar entrando en el verano, que daba a Beacon Hills.
-Van a matarme.- comento mientras tamborileaba los dedos contra el volante. –Van a matarme, van a violar mi cuerpo, van a meterme en una secadora para entibiarlo y volverán a violarme. – jadeo con voz de nena mientras comenzaba a sudar a mares. Se sentía como un cerdo en el matadero.
-Que asco! Cada día estas más morboso. – hablo una joven de cabellos negro y ojos azules sentada como copiloto. – No me extrañaría que salieras con que estás viendo esas películas que nos recomendó el profesor de psicología.
Stile se movió incomodo en el asiento. Mirando de soslayo a la joven con expresión culpable.
-Porque no me extraña. –soltó rodando los ojos. –Y luego dices que yo soy la mala influencia.
-Te recuerdo mí querida Alexz que por tu culpa estoy a minutos de mi ejecución.- siseó con el cappuccino que tomo hace media hora intentando salirse de su garganta. – No sé ni por dónde empezar.
-Por el comienzo sería una buena idea.
-Gracias listilla. ¿Algo más alentador que agregar?
-Te mencionaría que estamos entrando en el pueblo, de su dominio, y que por tanto están por saber, o ya saben que estas aquí. - El auto freno en seco. – Hey! Que no me salió barato.
Stiles le envió una dura mirada donde le dejaba en claro que se preguntaba por qué la había traído en este viaje en vez de enterrarle un cuchillo en la garganta la primera vez que se conocieron hace ya tres años.
-Alexz. –advirtió el joven ante las jugarretas de su amiga, quien pereció arrepentirse por una milésima de segundo, aunque al instante siguiente tomo el celular de Stiles y le mostro la pantalla donde salía una llamada entrante por parte de Scott. Lo iban a matar y si no lo hacían ellos lo terminaría haciendo la de piel traslucida que en ese momento le sonreía mostrándose tan malvada como podía llegar a serlo. –Eres una perra.
-Yo también te amo. –le tiro el celular. - Ahora escríbele que vas camino a la casa de Derek en el bosque y que lo veras como en una hora más, dile también que quieres que este el resto.
-No te hagas la chica ruda. Solo quieres que estén todos presentes para contar la historia una sola vez y salir de esto lo más pronto posible. –le tiro de las mejillas hasta dejárselas rojas. – cuento contigo para que me cuides la espalda.
-Lo mismo digo honey. – se burlo quitándose las manos de Stile de encima y haciéndole un gesto para que siguieran en movimiento. –Aunque yo no me fiaría. – susurro ganándose una fea mirada de parte del castaño que ya había comenzado a teclear el susodicho mensaje.
Stiles se había ido de Beacon Hills en cuanto llego el verano después de lo sucedido con el nogitsune, incapaz de seguir un minuto más en el pueblo.
Y es que los días siguientes a su pequeña guerra sobrenatural, solo podían ser comparados con los ocurridos tras la muerte de su madre, había sido una época dura, cayó en una dura depresión, volvieron los ataques de pánico y por mucho que consumiera Adderall no había forma de controlar su TDAH. Las personas a su alrededor, las pocas que no habían muerto, intentaron sacarlo de su estado auto flagelante repitiendo una y otra vez que no era su culpa, que él no había matado a Allison ni a Aiden, que no era responsable por la desintegración del grupo casi en su totalidad.
Pero él sabía que si lo era, que todo había sido su culpa por ser débil y permitir que un espíritu maligno lo poseyera, así que no importo que el resto lo perdonara el jamás podría hacerlo y aunque era una carga demasiado pesada que lo estaba asfixiando, pudriendo parte por parte de su cuerpo, el estaba de acuerdo y conforme con la situación. Pero aquellos que lo rodeaban no, por lo que decidió que en ese lugar, en su pueblo natal, jamás le dejarían llevar como él consideraba correcto su pesada cruz. Así que mientras miraba un enchufe, con intenciones menos que sanas, tomo por fin la decisión de que hacer.
Y en cuanto terminaron las clases de su penúltimo año de secundaria mando un correo a un prestigioso instituto para jóvenes superdotados en New York donde ya había sido llamado hace años atrás, preguntando si había algún cupo disponible. La respuesta fue casi inmediata. Y apenas una semana después estaba ya instalado en un lujoso complejo educacional a las afueras de la ciudad junto con al menos treinta jóvenes tan inteligentes y mayoritariamente hiperactivos como él. Derek seguro odiaría el lugar.
Uno de sus compañeros de piso, porque las instalaciones tenían de todo para que sus alumnos se mantuvieran casi todo el tiempo ahí, era Alexz, la hija del dueño del Centro y perteneciente a una de las familias más acaudaladas de la ciudad. De metro setenta, piel insanamente blanca (porque en el fondo era una racista de mierda que se negaba a broncearse) ojos tan azules como el mar y una mente enferma y tan hiperactiva como él había sido una enviada del puto cielo. Casi casi podía ver ese hilo rojo que los unía.
Ella constantemente le hacía preguntarse quién fue el idiota que dijo que las jóvenes de alta alcurnia no podían ser frikis y vestir bien a la vez. Porque Alexz desmentía el mito duramente y es que el la había visto, sobre todo cuando estaba hackeando los fondos bancarios encriptados de su padre para comprar autos como el que estaba manejando, mientras parecía sacada del catalogo de Vogue y tenía como fondo de escritorio los personajes de LOL.
Y fue hasta chistoso porque desde el principio ambos conectaron, dentro de un cuarto lleno de geniecillos basto una mirada para darse cuenta que eran más parecido de lo que incluso les pudiese gustar. Y como era de suponerse Alexz también sabía su buena parte del mundo sobrenatural, solo que desde una perspectiva mucho más amplia. Un mismo tema pero abarcado desde otra arista. A esta altura ya tenía un libro con información casi mejor que el de los Argent. Y es que por algún motivo la gente parecía mucho más dispuesta a contarle cosas a él que a un grupo de personas que sostenían un cuchillo contra gargantas con amenazas de muerte bailando en la punta de la lengua.
Los misterios de la vida.
Y volviendo a misterios sin resolver, aun no tenía claro si saldría vivo de esta reunión. Tenía mucho que explicar después de una ausencia de tres años sin ninguna visita de por medio y no creía que Scotty le comprara la escusa de que había estado ocupado con los estudios de Criminalista. Y si no le creía tendría que decirle la verdad, y la verdad no sonaba bien en su cabeza, nada de bien. Esperaba no perder su amistad de la infancia, a su hermano. Pero si lo hacía (él se colocaba en el peor de los casos) por lo menos tendría a Alexz, ella por lo menos no ponía carita de perrito cuando quería manipularlo, y era buena en la cama. Ese era todo un punto a favor, o lo sería si después de tres años de “bicuriosidad” pudiera decidir a qué lado batear.
-Si no te conociera y a mi auto que se maneja casi solo, estaría seriamente preocupada por tu nula atención al camino. – la voz de la chica le llego al principio lejana hasta que logro sacarlo de la bruma en la que se encontraba. - ¿No querías pasar a la casa de tu padre primero a dejar los bolsos? – cuestionó apuntando una desviación a su izquierda que casi se pierde. El auto chirrió, como lo había estado haciendo demasiado en los últimos minutos, cuando giro en cero para poder ir a la casa que lo acogió una vida entera.
La ciudad estaba como la había dejado hace tres años atrás, los mismos baches en el camino, los mismos locales y las mismas personas atendiéndolos. Todo parecía tan normal, tan igual, pero era vívidamente consciente que en ese pueblo reinaba la sensación de que nunca nada pasaba. Como hace tres años cuando su mundo se había estado cayendo a pedazos y todo seguía pareciendo igual, como si sus amigos no estuviesen siendo asesinados, como si no hubieses seres sobrenaturales rondando por el bosque por la noche.
-¿Te quedaras o arrendaras un cuarto de hotel?- cuestiono centrando su mente.
-Depende de que piense tu padre de que compartamos la cama.-deslizo juguetonamente su mano por el muslo del chico.
-Posiblemente este feliz de que por fin este saliendo con una chica y no siga obsesionado con Lydia.
-No le quiero dar falsas expectativas. –dijo la gran hija de su madre con clara cizaña separado su mano con rapidez.- Como te vistes ahora perfectamente podrías ser gay. – soltó mas emocionada logrando que Stile se largara a reír hasta el punto de trapicarse con su saliva. En su vida se olvidaría de esa noche fuera del bar gay, estaba en su cajón de los recuerdos preciados de este lugar.
-Mejor mueve tu pálido trasero. – exclamo con una sonrisa jugueteando en los labios cuando estaciono frente a su casa. –quiero que mi nena de una buena impresión frente a mi ex amigos y así como estas…- Dejo la frase en el aire mientras se bajaba con dos bolsos encima y las llaves de la casa con una figurita de un lobo colgando entre los dedos.
-HEY!!!!!! Que esto es un dolce & gabbana amigo! –grito apuntando a su largo chaquetón negro que la había protegido del inclemente frío en New York pero que en California con 30 grados a la sombra y 90% de humedad parecía absolutamente fuera de lugar.
Al final ambos entraron y subieron sus respectivos bolsos al cuarto de Stile comprobando en el proceso que el Sheriff todavía no hacia acto de presencia.
-Está igual que hace tres años. – canturreo el joven tras abrir la puerta, comprobar el lugar y dejarse caer en la cama.
-¿Hace tres años igual olía a encierro y humedad? –pregunto Alexz dejándose caer en la silla del escritorio y revolviendo algunos documentos.
-No, pero créeme olía peor, pizza semi descompuesta, toneladas de café, adolecente humano. – se apunto divertido.
-Este lugar parece haberse detenido en el tiempo. – la chica levanto una tarea a medio hacer y un vaso que en algún momento tiene que haber contenido bebida. – y no es el único en la casa. – adivino la pelinegra mirando hacia el techo, mas especifico al ático donde estaban las cosas de Claudia.
-Creo que deberíamos arreglarnos, morirás de hipertermia si sigues vestida así.
-Cierto cierto pero primero lo primero. –la joven se levanto de la silla para terminar sentada en las piernas del hijo del Sheriff. – tienes que relajarte. – Y junto los labios de ambos mientras deslizaba los dedos por su ahora largo cabello. – Todo saldrá bien- beso en la mejilla. – y si no- beso en el cuello – el mundo seguirá girando. – finalizo mirándolo fijamente.
-Mas te vale o te culpare a ti. –advirtió con una sonrisa para luego de un giro depositar a la joven bajo el. –Como siempre.
Media hora después ambos se encontraban sudorosos y jadeantes después de una relajante sesión de sexo. El cuarto había adoptado nuevos olores y parecía que volvía a ser un lugar habitado.
-Vamos tarde.- se burlo Alexz revolviéndose desnuda en la cama bajo una sabana con diseño de Batman. – y está empezando a anochecer. –advirtió corriendo el brazo de Stile y apuntando hacia la ventana.
-¿Y que quieres que haga?
-Mover tu pálido culo para ducharte sería una buena idea.
-Tú eres más demorona, ve tu primero. –la chica le mando una fea mirada mientras tironeaba de la sabana y se la llevaba para el baño. – ¡y no mojes la tela que se mancha! – grito hacia la puerta donde segundos después Batman y Robin aparecieron siendo lanzados a su cara.
-Eres un hijo de la gran perra. – farfullo volviendo a desaparecer por el pasillo.
Stile soltó una risa malvada y dejando la sabana a un lado por varios motivos que incluían que apestaba y estaba húmeda que te cagas, camino hasta las maletas para sacar algo de ropa. Cuando la tuvo lista la dejo sobre el escritorio y comenzó a buscar una toalla dentro de su closet donde también pillo su antiguo equipo de Lacrosse. En New York el deporte no era difundido y su querida compañera de piso lo había incitado a realizar actividades más acordes con sus aptitudes.
Lo clásico que hacen genios adolecentes con TDAH.
Trollear cada página que pase por sus pestañas, robarle a los bancos, poner porno en la página oficial del gobierno, jugar ajedrez contra chinos, maratones de LOL, Dofus. Y luego cosas más serias, como pasar Diablo III en menos tiempo que el grupo de coreanos. Y pasar Diablo III otra vez porque era bueno que te cagas.
Pero también estaban los deportes, y para la pelinegra si no te matabas en el proceso no se consideraban deportes. Su lema era: “No vamos a pasar nuestra vida en un puto gym para tener un cuerpo decente, eso es para mancos, nosotros haremos 1 hora de ejercicios diario pero será como trotar por el infierno descalzo y con una manada de demonios tras nuestras almas. O somos los mejores en todo o somos escoria que sonríe y grita por mas como una puta en celo cuando les dan muy bien y por culo”
Posiblemente no debería haberle avisado de ese curso motivacional. Estaba apuntado dentro de los grandes errores de su vida.
-A la vuelta puedes desempolvar ese equipo. –hablo la joven afirmada en el marco de la puerta, con una toalla azul sobre el cabello y otra negra sobre el cuerpo. – quiero verte jugar, nunca te he visto, seguro eres genial. – alabo con una sonrisa en los labios.
-Me gustaría que lo vieras, logre incluso ser titular. –miro el palo. - Un humano titular entre un montón de hombres lobos. – suspiro. – no destacaba pero me lo pasaba genial. – su mirada se oscureció. - No sé si habrán logrado ganar la final de los inter escolares. Tampoco sé cómo fue su último año, no baile con Lydia en la graduación y nunca supe si Dany me encontraba atractivo. –soltó una risa amarga. –tienen motivos de sobra para odiarme Ale.
-No lo tienen, eres diferente, somos diferentes, -replico, y para alegrarlo agregó. - sacamos el primer lugar mundial en informática pateando muchos traseros asiáticos, tuvimos nuestra graduación al estilo anormal yendo a un club gay, bailando con stripper, tomando hasta quedar tirados. Y sabes qué. Dany seguro se babeaba por ti y Lydia mojara sus bragas cuando te vea. No te odian por irte, solo están enojados por no poder vivir contigo esos momentos. Pero entenderán que fue lo mejor.
-No sé si fiarme de tus palabras.
-Cuando me he equivocado.
-¿Quieres la lista por fecha o por daños colaterales?
-Solo ve a ducharte Stiles.
-Si mama. –y las palabras se le atoraron en la garganta. – no te quiero dejar, quiero volver a New York. –admitió con la cabeza gacha.
-Ya hablamos de esto. –se acerco y aunque era diez centímetros mas baja acuno en su pecho al castaño. – Es lo correcto y elijas lo que elijas siempre y escúchame atentamente. –hizo que sus miradas chocaran. – siempre serás la persona por la que daré mi vida sin dudarlo si las cosas se ponen feas. No quiero que dentro de cinco años me digas que te arrepientes.
-Eso no sucederá mi lealtad es indiscutible.
-Lo sé y no intento hacer sangrar la herida pero también le dijiste eso a Scott y luego te largaste a la otra punta del país. – El castaño la miro dolido.- solo ve a bañarte cariño y luego, con alcohol en mano y las cabezas frías hablaremos de esto.
Stiles salió del cuarto arrastrando los pies, cuando se había vuelto tan cobarde. No estaba seguro pero fijo fue tras subirse al auto con dirección a Beacon Hills. Creía que los fantasmas del pasado ya no lo seguían pero parecía que se había equivocado. Tenía que cerrar este capítulo, necesitaba hacerlos con urgencia, tenía dos meses para poner todo en su lugar y volver a la fría y dura gran manzana. Pero una parte de él se negaba a abandonar este pequeño pueblo y las personas que lo habitaban, una parte quizás muy grande.
Se lavo el cuerpo rápidamente, no servía de nada ser meticulosos, los hombres lobos y sus súper sentidos captarían enseguida los rastros del sexo, joder podían captar incluso cuando mentía. Así que en menos de tres minutos estaba de vuelta en el cuarto encontrándose con una Alexz solo en ropa interior negra mientras se aplicaba protector solar en cantidades kilométricas.
-Solo queda una hora de sol. – comento comenzando a vestirse
-Más que suficiente para quemarme. Este lugar parece una caldera.
-Claro- ironizo- ¿Te ayudo? -preguntó apuntando a su espalda donde grandes tatuajes de runas lo cruzaban ocultando la pálida piel. Destacando en el centro uno de azul brillante.
-Estoy bien, el vestido lo tapara. - Y para comprobarlo deslizo la tela negra con encaje por los hombros.
- Se te ve bien. – alabo admirando las tersa piel blanca con algunos lunares dispersos.
-Gracias, con lo que cuesta es lo mínimo que puede hacer. –y se miro de reojo en el espejo de la habitación. – Tú tampoco estas nada mal cariño. –le regreso el piropo mientras lo escaneaba de pies a cabeza.
Stiles tenía unos pitillos rojos, polera blanca con una flama en el centro que se le ajustaba bastante a la piel, unos botines militares y una sencilla chaqueta negra para el frío nocturno.
-¿Lista mi lady?
-Casi, solo faltan los zapatos. –apunto a unos azules con un tacón moderado.
Tras otros minutos de maquillaje y bromas terminaron de vestirse y arreglarse para bajar y montarse en el auto. El bosque estaba verde y frondoso y a medida que avanzaban parecía amenazar con querer tragarse al vehículo que se desplazaba silenciosamente por la tierra pese a que claramente no estaba hecho para esa clase de caminos. Alexz miraba por la ventana entreteniéndose con el paisaje y los animalitos que los rodeaban mientras su mano izquierda acariciaba la suya, que estaba sobre la palanca de cambios, de manera perezosa e inconsciente. Manejar lo mantenía un tanto relajado, la música también hacía lo propio, y era mucho mejor que estar de copiloto moviendo manos y pies en intervalos irregulares, claramente era el único motivo por el que su compañera de piso le entrego las llaves de su preciado auto el cual ni Dios tenía permiso de conducir.
Al final y tras un par de canciones más, la remodelada mansión Hale les dio la bienvenida. Y los ojos de Stiles se abrieron enormemente por que parecía sacada de algún cuento de hadas. Con su tamaño original, era de madera oscura y el tejado estaba pintado de color verde musgo. Extensas enredaderas adornaban las murallas y junto al sector del estacionamiento, donde había aparcado tres vehículos, la moto de Scott, el auto de Lydia y el Camaro de Derek, se encontraba un jardín delantero con un pasto verde brillante. Además de árboles frutales, que estaban florecidos, a su alrededor.
-¿No se supone que esta es la guarida del lobo malo? –cuestionó Alexz extrañada. –por que parece la puta casa de la caperucita roja ¿Seguro que no te equivocaste de lugar?
-Creo que es más bien la casa de la abuelita, ya sabes, dentro debe estar el lobo malo. – le siguió el juego sin poder contener las carcajadas. Ahora sí que había firmado su sentencia de muerte
-Bien pensado. –admitió la chica dándole el punto y bajando del auto cuando se estacionaron.
Cuatro personas aparecieron por la gran puerta de acceso, uno de ellos traía una cara de asesino serial, otra parecía un poco incomoda y los dos últimos estaban afirmados en la baranda de acceso a punto de correr hacia el o de vuelta a la casa.
La pelinegra se acerco hasta quedar a su lado recargada en el vehículo. Y cuando tras un par de segundos en los que nadie parecía querer decir nada, le enterró la punta del tacón en el pie como señal de que hiciera algo.
-¡Hey! Hola. – dijo por fin y se sintió francamente estúpido, intento arreglar la situación. –cuanto tiempo sin verlos.- Alexz tras el carraspeo advirtiéndole que la estaba cagando. –Esto…
Y antes de preverlo sintió unos brazos que comenzaban a asfixiarlo. Le devolvió el abrazo a Scott hundiéndose en él y absorbiendo el familiar olor, con el corazón a mil y un sollozo atorado en la garganta. Solo Dios sabía cuánto había extrañado y necesitado a su hermano. Cuantas veces se había quedado mirando el teléfono o un autobús rumbo a California. Levanto el rostro y sonrió cuando la peliroja se acerco corriendo para igualar la acción del hombre lobo una vez este se digno a separarse.
-Eres una rata Stiles.- reclamó cuando tras el abrazo comenzó a golpearle el pecho.- como se te ocurre dejarnos por tanto tiempo.- la voz se le corto durante unos segundos.- no tienes idea la falta que nos hiciste. Eres el peor mejor amigo de la historia, espero que puedas vivir con eso. –reclamó con esos grandes ojos avellanos echando chispas pero incapaces de ocultar una gran tristeza.
-Necesitaba irme Lyd. –explicó suavemente
-Lo sé, por eso aun sigues vivo, pequeña rata traidora. – hablo regalándole una sonrisa de esos carnosos labios rojos. Y separándose dándole espacio de vuelta a Scott.
Quien otra vez antes que lo previera le estampó un puñetazo enviándolo directo al suelo como un costal de papas. La pelinegra a solo medio metro no se movió ni un milímetro pero sus ojos lo recorrieron minuciosamente antes de volver a centrarse en el hombre lobo. Él por otro lado, sintió el sabor de su sangre en la boca y el dolor punzante en su labio, ya sabía que se estaban tardando en golpearlo.
-Eso fue por irte sin despedirte. –se acerco furioso a su lado y le encesto un golpe en el abdomen que le hizo perder momentáneamente el aire .- eso fue por dejarnos pese a que estábamos tan desechos como tú. – lo tomo del brazo y lo levanto como si fuera peso pluma para volver a envolverlo en un abrazo. –esto es por volver.
Le costo un par de segundos recuperarse de los golpes y todos los movimientos, pero cuando lo hizo, se separo de Scott como si quemara. Este le devolvió una mirada confusa.
-Solo estoy aquí por las vacaciones, después debo regresar a New York.
-Igual que todos.- siguió Scott acercándose y pasándole un brazo por los hombros. – la universidad no se pasa sola. –bromeo.
Stiles miro hacia atrás donde Alexz seguía afirmada en el auto enviándole mensaje se auxilio.
-Pero que mal novio que eres mira que no presentarme a tus amigos y olvidarme.- soltó dramáticamente la chica llevándose la mano a la frente. Como actriz se moría de hambre pero le dio un motivo para huir despavorido a su lado casi cayéndose en el proceso.
-Lo lamento tanto mi pequeña “Snupsi boo”. – soltó sujetándola por la cintura. Donde unas afiladas uñas se clavaron casi haciéndolo chillar por el dolor. El y su estúpidos motes, Alexz estaría cabreada de cojones después de eso. Y tuvo que tragar duro antes de volver a hablar. –¿Porque no pasamos dentro?- incito, con la voz aguda, mirando a Scott.
-Tienes novia…- soltó sin creérselo el hombre lobo cuyos ojos parecían salirse de sus cuencas. – tienes novia y es bonita. –su boca se seco. – tienes novia y no es un gordo travesti.
-¡Hey!
-Todo un logro debo decir. –exclamo Alexz aun con las uñas incrustadas en la blanca piel con lunares.
-Sigamos con las presentaciones. –apuro Stiles. – Tu ya los conoces por lo que te conté de ellos, pero estos son Scott- apunto al moreno quien saludo con la mano. – Lydia. –la banche hizo un asentimiento de cabeza sin quitarle la mirada a la pelinegra quien se la sostenía. –Kira la novia de Scott. –la japonesa sonrió desde el pórtico. –y por ultimo Derek el dueño de la casa de caperucita. –el aludido gruño molesto.
-Era de la abuelita. – le recordó la pelinegra comenzado a caminar dentro del hogar del hombre lobo respaldada por si novio. Derek volvió a gruñir cuando escucho el comentario.
Para Stiles el interior de la casa era describible en una sola palabra.
El hogar que Derek siempre había intentado formar después de la muerte de su familia. El hogar que intento formar cuando mordió a Erica, Boyd e Issac, pero que tras la muerte de los dos primeros y la ida del último parecía ser imposible. Se pecho dolió y miro cálidamente al hombre que se encontraba afirmado junto a la puerta del salón. Este solo le devolvió una pequeña sonrisa, casi invisible pero la comisura de sus labios se levantaron, de eso estaba seguro.
La madera era clara, había grandes ventanales que dejaban filtrar la cálida luz del exterior, nuevos y cómodos muebles, estanterías llenas, vasos con jugo a medio terminar en la mesita de centro y el olor a comida aún llenando el ambiente.
-Es muy acogedor. – comentó Alexz examinando todo el lugar con sus ojos saltando de un lugar a otro. – ¡No tengo ese libro!- soltó acercándose a los estantes y revolviéndolos impacientes. – ni este tampoco. Puedo quedarme aquí por favor, por favor. –suplico con un puchero en los labios mirando al de lunares.
Los presentes la miraron sorprendidos por que nada tenía que ver la chica sería y formal, sobre todo irónica, con la pequeña niña hiperactiva que recorría todo el lugar como si estuviese en la fábrica de Willy Wonca.
-Denle una taza de café y se tranquilizara.- comento el susodicho novio dejándose caer en el gran sillón de cuero marrón. – El último fue hace como dos horas y los efectos ya deben estar pasando… a esta altura su TDAH debe estar por el cielo.
-Ya decía yo que no podía ser normal. – soltó Scott sentándose en un sillón individual frente a su amigo.
-Soy hiperactiva no sorda. –Soltó la pelinegra despejando sus ojos de los libros y clavándolos en el hombre lobo.
-A veces es lo mismo.
-Solo cuando no tienes nada interesante que decir mi pequeño Ewok. - aclaro dejando los libros a un lado cuando Kira se acerco con un café. – Gracias. - La japonesa solo asintió y se fue a sentar entre las piernas de su novio.
-¿Que tal New York?- cuestionó la Banshee campeando otro de los sillones individuales.
-Frió que te cagas. Con mucho trabajo y estudio. – miro a la pelinegra que soplaba el café animosamente ya sentada a su lado, no le gustaba caliente. – cada segundo sientes que es el último. Todo se vive muy intensamente.
-Las cosas han estado mas tranquilas por aquí, o todo lo tranquilo que se puede en este pueblo. – se burlo en actual alfa. – Te necesitábamos cada día y cada día esperábamos que volvieras pero no lo hiciste. – no intento ni por asomo ocultar el dolor y la desesperanza en sus palabras.
-Siguen vivos, es mucho más que cuando estaba aquí con mis planes suicidas.
-A penas- rectifico.
El silencio volver a llenar el lugar, la incomodidad era algo palpable para todos excepto para la pelinegra que seguía soplando su café y tomando a sorbitos intentando no quemarse la lengua en el proceso. Stiles la miraba de reojo esperando ese comentario que volvía todo tan incomodo que era imposible seguir ignorando los hechos.
-Pues tuvieron suficiente tiempo libre para reconstruir este lugar. – comento dejando su tasa sobre la mesa ya dando como una tarea perdida enfriar el puto café. – sus ojos azules se clavaron en los de Scott con burla y luego se desplazaron hasta atrapar los verdes de Derek. – la gente te diría que posiblemente eres mitad morboso mitad masoquista por que pese todos los nuevos olores es imposible ignorar el de la ceniza y los cuerpos calcinados. Esta por toda la casa.- sus ojos se afilaron y la postura de Derek dejo de ser relajada para demostrar cuan molesto estaba con el comentario. – sin embargo lo entiendo. –su mirada se oscureció.- Mi departamento fuera de la ciudad, donde paso todo el tiempo posible cuando no estoy en el centro, fue construido sobre la casa donde mis padres vivían antes de que yo naciera. Y en una de las alas, es un cuarto que ahora esta transformado en un pequeño jardín interior aun puedes sentir el olor a sangre y muerte. Tan fuerte que es como si hubiese sido ayer que mi madre falleció en el parto. – sus ojos y manos volaron de vuelta al café. –así que puede que yo también sea en parte masoquista y morbosa incluso más que tú porque me niego a dejar ir a alguien que ni siquiera conocí. – y comenzó a beber gustosa de la tasa como si no hubiese soltado algo tan personal.
Stiles le acaricio la pierna fraternalmente, quería que los distrajera no que soltara algo como eso. Era demasiado personal, él era uno de los pocos privilegiados que habían entrado a ese jardín o sabían siquiera de la existencia del mismo.
De repente no sabía que decir, nadie sabía que decir y en parte era bueno y malo. Mas malo que bueno, porque no debía seguir dándole vueltas al tema que lo había traído junto con su manada y debería soltarlo todo ya pero no sabía cómo.
Scott pavimento un poco el camino.
-Como ya debes haber supuesto estoy estudiando veterinaria en una universidad cercana junto con Lydia que está en geofísica y Kira en pedagogía. –apunto a las aludidas. – y aunque estamos fuera casi toda la semana siempre volvemos aquí para pasar el fin de semana juntos, acompañar a Derek y encargarnos de las cosas sobrenaturales que pasan por el pueblo.
-Yo termine criminalística el año pasado y ahora estoy con mis prácticas y tesis. –soltó el castaño. Y mirando de reojo a su “novia” agrego. –Alexz terminó medicina a los 16, lenguaje con aplicación en latín, portugués, italiano y japonés a los 18 y el próximo año comienza con las prácticas de perito forense.
Lydia pestaño incrédula.
-Donde te la consigues. ¿Por ebay?
-Un centro para jóvenes superdotados en realidad.- aclaro intentando que el ego de la Banshee no sufriera demasiados traspiés. –Te podría conseguir un novio tan inteligente como tú. –intento negociar.
-Paso.- soltó dura.
-Creo que es hora de que pares de darle vueltas al asunto y les digas por que estas aquí.- dijo la pelinegra un poco harta de la espera. El dramatismo claramente no era lo suyo.
-Hay un motivo en especial- cuestionó Derek. Mientras comenzaba a caminar por el salón, algo no le estaba oliendo bien, literalmente.
-Pues en realidad si. – Stiles comenzó a sudar frío. Tras esta parte moría degollado por los que alguna vez considero sus amigos. – hay un pequeño detalle. – la pelinegra a su lado bufo. – Yo me voy a….a … a comprometer. Si eso me voy a comprometer con Alexz. – la aludida a su lado lo miro incrédula.
-Buena elección de palabras. –dijo tras unos segundos.
-¿Te vas a casar? – soltaron Lydia y Scott incrédulos.
-Claro, por supuesto. –asintió Stiles y para reafirmar sus palabras levanto su mano izquierda donde en su dedo anular brillaba un anillo de plata que había pasado desapercibido para todos los presentes. Su gemelo estaba en la mano de la chica. – Estamos tan enamorados.
Y cuando el castaño creía que comenzaba a ver la luz tras un oscuro y escabroso túnel una risa familiar, y no por ello menos perturbadora, sonó desde el piso superior. Donde con elegancia comenzó a descender nada más y nada menos que Peter Hale.
Alexz a su lado se tenso previendo que la situación se les estaba comenzando a escapar de las manos. El consideraba que nunca estuvo, para empezar, en sus manos. Pero la falsa sensación de seguridad lo había hecho sentir mejor, como si en el fondo nada malo les fuera a pasar, se había ido al carajo cuando Peter entro en el juego.
-Pero miren nada mas los pedazos de visitas que tenemos. – canturreo con esa amabilidad que solo puede presagiar la tercera guerra mundial. –Stiles Stilinski y su novia Alexz….- dejo el espacio para ser rellenado.
- Sânge, Alexz Sânge.
-Bonito apellido ¿Ruso?
-Rumano
-Claro- el hombre soltó una risa más irónica que cualquier otra cosa y comenzó a deslizarse por el cuarto mientras admiraba a la pareja como si fueran sus presas. Ninguno de los dos se amedrento por el escrutinio. – Alexz. - paladeo el nombre lentamente como si fuera veneno escurriéndose entre sus labios. – Conozco algunas Alexz de New York.
-Es un nombre muy común.
-No para una mujer.- rebatió deslizándose tras la aludida para depositar sus brazos a cada lado de su cuerpo en el sillón. – Hay una Alexz en especial. Alexz Upir ¿Te suena el nombre?
-No lo había escuchado en mi vida.
-Qué extraño es muy famosa, y no solo ella. –Peter ladeo la cabeza mirando a Stiles. –también su compañero humano. –El resto de los presentes miraba la escena extrañados, Derek era el único que parecía excesivamente inquieto pese a su naturaleza silenciosa y calmada.
-¿Upir? ese no es el apellido de… - su mirada se detuvo en la pelinegra. Quien le devolvió la mirada calmada, tan calmada que apenas se notaban los pálpitos de su corazón.
-¿Qué está sucediendo? – exigió saber el actual alfa mirando a los cuatro implicados esperando una respuesta.
-Por qué no cuentas toda la historia Stiles. – siguió hablando con voz sedosa el hombre. – Por que no le dices la verdad a tu amigo. –su tono cambio volviéndose agrio. – que no piensas volver, que viniste al pueblo únicamente a renunciar formalmente a la manada para ser uno de ellos, para formar un enlace de sangre con los únicos seres que los hombres lobos mantienen una guerra constante. – sus garras salieron y envolvieron el delgado cuello de la chica. – o mejor porque no nos relatas como fue que en tu escape de lo sobrenatural terminaste enredándote con una integrante de la rama principal de los vampiros.
Y como si no fuera suficientemente malo Alexz chasqueo la lengua.
-Odio que me digan vampira después de lo de crepúsculo – la joven negó como si no estuviese siendo amenazada. -Dracula es pasable, muy pasable, pero crepúsculo. Te aseguro que si salgo al sol no vas a obtener luz de manera ecológica. Ni te van a dar una estrellita en la frente por cuidar el medio ambiente.
Y Stiles se largo a reír por que esto era casi, casi chistoso. Y necesitaba largar tensiones antes de enfrentarse a un, seguramente, muy cabreado Scott.
-Ese es el constante olor a muerte que el sexo no pudo ocultar. - le explico Derek a su actual alfa que todavía no parecer volver del shock provocado por la alta traición.
-Me utilizaste. –reclamo Stiles mirando a su “prometida”, su voz no era ni por asomo molesta pero fingía serlo. El tampoco se iba a ganar un Oscar al mejor actor.
-No sería la primera vez. –soltó esta como si nada. – podrías retirar las garras no puedo respirar bien. – miro al hombre lobo de reojo.
-Tú no respiras. – le soltó Peter haciendo mas presión.
-En realidad aún lo hace. – aclaro el castaño. – y si no es mucha molestia me gustaría que lo siguiera haciendo. - exclamo tomando la mano del hombre lobo con fuerza y alejándola de la chica que se encontraba inusitadamente en calma, por el momento.
Derek los miraba a todos desde una esquina. Recordaba perfectamente sus años en New York y sería, posiblemente, el mejor mediador si quería evitar que Scott manchara el nuevo piso de su salón con la sangre del que era su mejor amigo y su novia-prometida-chupasangre.
-¿Vienes aquí para renunciar oficialmente a la manada? –cuestionó directamente.
-No lo sé. –admitió bajando la cabeza. – Quiero cuidar a Alexz de los peligros en New York y para eso debería romper el lazo con la manada y formar uno nuevo con ella, pero también pertenezco a este lugar, junto a ustedes. No quiero decidirme por un bando. Pero en estos minutos ustedes mantienen el pueblo en pie como una manada, ella está sola, ella pelea contra seres que ustedes ni imaginan todos los días, cada día y solo me tiene a mí para cuidarle las espaldas.
-Te comprendo. –hablo el beta. – es una decisión compleja.- Sin el castaño por los alrededor había tenido que tomar él el puesto de relacionador público. Así de mal estaban las cosas.
-Por eso le dije que tenía que tomarla junto a ustedes.- volvió a hablar la vampiresa. – no quiero orillarlo a tener que hacerlo decidir entre ustedes o yo. – hablo mirando a Scott quien se estaba conteniendo de comenzar con una diatriba de comentarios. – Antes solo era una inquisidora del concilio de vampiros y Stiles es mi compañero, pero se nos ofreció un puesto dentro del círculo principal de seres sobrenaturales, y para aceptarlo se nos exige estar enlazados. Un humano en medio de tanto ser sobrenatural no es seguro, además que ya de por si se cuestiona altamente su lealtad. – se froto el cabello frustrada. – es una gran oportunidad no solo para mí sino que principalmente para él. Muchos druidas y brujos antiguos han estado dispuestos a enseñarle y transmitirle todos sus conocimientos. En unos años más fácilmente podríamos acceder a puestos en el concilio.
-Suena como algo serio. – hablo Kira quien no tenía absoluta idea de lo que se estaba hablando. Scott y Lydia tampoco, su fuente de información siempre había sido Stiles pero no creían que “esa” clase de información te la pillaras en google.
-Ese concilio suele decidir las reglas que se dictaran para todas las especies.
-¿Hay reglas?- pregunto irónico el alfa, cinco años y nadie nunca había mencionado nada sobre reglas mucho menos un manual de cómo ser hombre lobo y manejar una manada.
-Mera burocracia, la práctica suele ser otra historia muy diferente, sobre todo en un lugar tan alejado. –aclaró el mayor de los Hale. Dando vueltas por la estancias como un predador a punto de atacar frente al mas mínimo indicio.
-¿Has considerado que por eso no vives en una constante guerra con seres sobrenaturales?
-¡Vivo en una constante guerra con seres sobrenaturales!
-Puedes nombrar más de diez. –pregunto Stiles de repente tomando por sorpresa Scott. Este se quedo callado y tras varios minutos negó finalmente con la cabeza. – llevo en New York 3 años y conozco mas de doscientos. Tú no sabes lo que es la verdadera guerra Scotty. No creas que el núcleo de lo sobrenatural esta en este pueblo.
-Los tratados de paz que se hacen ahí son los que evitan que los otros ciento noventa te vengan a dar por culo. – agrego la de ojos azules con esa sutileza tan única.
Y el silencio lleno la habitación otra vez, como el fiel compañero de los momentos donde nadie sabe que decir porque están tan ocupados intentando digerir toda la información recibida que nada parece ser adecuado u oportuno para interrumpir.
-Creo que es mejor irnos. –soltó al fin Stiles cuando reflexionó que no había mucho más que agregar al asunto lamentándose profundamente por haber gastado todo su humor en el largo viaje, hubiese podido hacer mucho menos tenso y clarificador este reencuentro.
-Sin duda la vista es bonita. –comento completamente fuera de lugar Alexz que observaba a través de los grandes ventanales el patio exterior iluminado tenuemente por luces a lo largo del camino al estacionamiento. – ¿Te importa si me llevo algunos libros Derek? –cuestionó apuntando una gran pila junto a la librería. –prometo devolvértelos pronto.
-Adelante. – y Derek no es un gran caballero pero Stiles ya está casi al lado de la puerta listo para arrancar y por muy fuerte que sea la chica esa es una pila demasiado grande para que la cargue sola. –déjame ayudarte – y toma la mitad comenzando a caminar hasta el mercedes.
-Gracias.
-Es tu auto – afirma cuando salen al patio. Y tiene la vista fija en el vehículo que le está haciendo competencia a su camaro.
-¿Como lo sabes?
-¿Has visto el jepp de Stiles? - el aludido, que está a solo medio metro, se gira en redondo para mirarlo feo y sacarle la lengua. Adultez donde.
-Si que lo he visto, es mas…
-Intento venderlo por internet… varias veces. –acuso recuperando de a poco la actitud aniñada. Mientras apuntaba acusadoramente a la chica.
Derek no pudo evitar soltar un amago de risa. En el fondo de su alma era consciente que la presencia del castaño le había hecho gran falta. Ese comentario estúpido para relajar el ambiente, esa mano cálida en su hombro dándole fuerzas cuando todo parecía irse al demonio, esos ojos miel llenos de determinación. Inhalo lentamente la nueva esencia del chico e intento ignorar el hecho que había sido el primero en notar su regreso. Desde que lo había conocido en el bosque, y había captado su aroma por primera vez que se le había hecho sencillo seguirle el rastro. Y aunque al principio había sido un suplicio no poder despegarse el olor de la nariz, con el tiempo lo tomo como una ventaja. Y ahora podía notar los pequeños grandes cambios.
-Ya no tomas Adderall. – comento cuando, mientras dejaba los libros en la maleta, su cara termino en el cuello del chico.
-Alexz tiro el primer día todas mis pastillas por la ventana y me coloco enfrente un café muy cargado y algo de maría. – explico dándose vuelta y quedando frente a frente con el ex alfa. – resulta que es cientos de veces mejor y sin efectos secundarios.
-Me alegro. –y tuvo que controlar el impulso de estirar la mano y acariciar la mejilla y el pelo. – te ves mucho mejor que cuando lo tomabas. – y esta vez fue imposible detener su pulgar que se paseo bajo los ojos miel donde ya no estabas las constantes ojeras. – ¿Puedes dormir más de ocho horas seguidas?
-Solo en teoría. –Aclaro -Las pesadillas se fueron pero entre el centro, las practicas y los trabajos para el concilio me queda bastante poco tiempo para un sueño reparador. – movió su rostro buscando mas contacto.- aunque los ataques de pánico en algunos momentos son inevitables.
Y compartieron una de “esas” miradas.
Alexz sentada ya en el puesto del conducto observaba todo por el espejo retrovisor con una sonrisita picara en el rostro. Conocía baste de la historia de ese par, sobretodo de lo mucho que se habían unido y fraternizado cuando acabo lo del nogitsune. Y podía apostar su inmortalidad a que las dudas que tenía su compañero con respecto a su sexualidad habían sido a causa de ese sensual hombre lobo, y es que Derek estaba para tirarlo desnudo es una cama y amarrarse junto a el por un periodo indefinido de tiempo. Y reflexionó que Stiles nunca había querido decirle con quien había perdido la virginidad… y quizás y solo quizás. Este viaje estaba prometiendo mucha diversión a costa de su mejor amigo. Pero quería alargar la fiesta un rato más así que hizo sonar la bocina haciendo que el parcito se separara de golpe.
-Hey Derek ¿Quieres acompañarnos a comer? –cuestionó asomando la cabeza por el vidrio.
-Quizás otro día, mi alfa seguro que me necesitara hoy. – apunto hacia la casa ganándose una mirada de comprensión por parte de la pelinegra.
-Aun hay muchas historias que me gustaría contarles y a la vez enterarme de lo que sucedió en mi ausencia.
-Tal vez mañana, yo te estoy llamando. – y haciendo un movimiento de cabeza se despidió. Adentrándose en su renovada casa.
Fue el turno esta vez de Alexz de manejar y gracias a dios porque en cuanto estuvieron fuera del radar auditivo de los caninos soltó la pregunta que le había estado quemando las neuronas.
-Así que….¿qué tan grande la tiene Derek?- En respuesta el humano se puso de todos los colores.
-Estas insinuando lo que creo que estas insinuando que me estas insinuando.-soltó en un hilo de voz.
-No me vengas con tus frases de mierda enredosas. ¿Tuviste sexo con el si o si?
-¿No, es una opción?- intento hacerle la envolvente a la chica.
-No. – soltó dura.
-Alexz no puedes preguntarme eso. –exclamo rojo.
-Tienes razón. – la chica rodo los ojos y mejoro su pregunta - ¿Fue con Derek Hale con quien perdiste tu virginidad?
-Es así como intentas arreglar la situación- exclamó mirándola con los ojos desorbitados.
-Esa no es una respuesta.- negó con los dedos sobre el volante.
-Este es un mundo libre, esa puede ser una respuesta.- contraataco.
-No cuando estas dentro de mi auto.- soltó frenando en seco ya molesta por las sacadas de vuelta.
Stiles la miro infinitamente y luego desvió la vista hacia el bosque que lo rodeaba, no quería responderle porque sabía a donde quería llegar con todo ese show. Y él se negaba en redondo a rememorar ese tiempo tan oscuro. Sin embargo los orbes azules que lo miraban por el reflejo del cristal de decían claramente que no lo dejarían en paz hasta llegar al meollo del asunto.
-No no fue con Derek, fue con una mujer coyote llamada Malía. Hoy no estaba presente pero también es de la manada. – dejo escapar en un suspiro.
- Y?
-Y?
-¿Y que paso con Derek?
-No paso nada con Derek mujer.
-Te conozco mejor de lo que te conoces a ti mismo. No me vengas con que no paso nada porque ese hombre te miraba mitad dolido mitad esperanzado. Y yo no miro así a mis amigos a menos que haya pasado algo.
-Si tienes tanta certeza dímelo tú. – soltó intentando ignorar el cosquilleo en su estómago tras lo dicho por Alexz.
-Stiles.- pronunció con ese tono que decía claramente que no debía desafiar su autoridad y responder la puta pregunta.
-No perdí mi autoridad con Derek. –repitió mirando directamente a la chica.- pero si nos enredados, una vez. –aclaró. –fue la noche antes de irme.
-¿El sabía que te irías?
-No, pero supongo que siempre supo que se despertaría solo a la mañana siguiente. Ya fuera porque me suicidara o me fuera. Era obvio que algo me sucedía. - deslizo una mano hasta la radio para subirle el volumen a la música.
-Bueno eso explica mucho. – soltó Alexz mientras ponía en marcha otra vez al vehículo.
Cuando estuvo segura que el castaño no la escucha se dijo a si misma que tenía dos meses para volver a juntar a ese parcito. Su corazón sin embargo se comenzó a agrietar, en el fondo de su alma siempre había sabido que volvería sola a New York. Había vivido toda una vida sola y aunque Stiles había sido como un refrescante vaso de agua en el verano era consciente que jamás, ni por asomo, el chico había sido completamente de ella por un segundo completo. Miro la carretera fijamente intentando no pestañear mientras sus manos se aferraban con fuerza al volante. Así es cuando amas a alguien, colocas su felicidad por sobre la tuya.
-Te quiero pequeña.- soltó Stiles de la nada depositando un beso en su mejilla sorprendiéndola. – Siempre serás mi chica favorita.
-También te quiero cariño. – tomo una gran bocanada antes de devolverle la sonrisa. – Eres el mejor amigo del universo. Te amo.
-Yo también. –y entrelazo los dedos de ambos. Mientras la noche ya completamente instaurada ocultaba los rostros decididos de ambos.
