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La última esperanza del fuego.
El general Iroh recordaba el dolor de perder a su hijo Lu-ten, y recordaba el dolor de estar todos los días acompañando a su amado sobrino con la mirada llena de incertidumbre al no tener un rumbo claro en su vida, tener dudas a pesar de que la verdad estaba en su corazón. Sin embargo, nada pudo compararse al dolor que sintió al enterarse de la muerte de quizás su último familiar amado… Fue indescriptible, una agonía en vida que por un momento pensó en acabarla él mismo, pero no sería honorable en el nombre de Zuko, no.
Así que vivió para ayudar a detener esta guerra sin sentido, vivió para mantener el honor de la nación del fuego, vivió para mantener el recuerdo de su amado sobrino.
El príncipe Zuko.
La guerra lamentablemente aún no ha acabado, quedan unos meses para que el cometa Sozin cruce por los cielos, y el avatar aún no ha logrado manejar el elemento fuego y no lo culpa después de ver que tan volátil puede ser y que tan difícil de manejar, además que parece un juego caprichoso de los espíritus que no han querido que algún maestro fuego, como él o Jeong Jeong, enseñe al avatar, ya que sus enseñanzas no han dado fruto en todo este tiempo, como si su chi estuviera cerrado para el fuego control.
Han logrado recuperar Ba sing se y otros lugares del reino tierra con la ayuda del loto blanco, pero si bien el la nación del fuego ha quedado débil no pueden permitir que su hermano siga esparciendo el mal por el mundo junto a su sobrina.
Iroh suspiro con pesar, asi que decidió tomarse un descanso de planificar el entrenamiento de los nuevos reclutas a la causa, cada vez tenía más aliados de todas las naciones, alfas, betas, omegas valientes que ayudan a esta lucha que aprecia eterna, por esa misma razón un buen té le ayudará a calentar un poco su alma.
- General - llamó, uno de sus reclutas más jóvenes, Haru si no mal recordaba, un beta con grandes habilidades de tierra control, pero un horrible bigote.
- Adelante por favor - dijo con una sonrisa cansada el alfa, dejando el humeante té en la bandeja con tetera sobre el escritorio.- ¿Te apetece un té?
- No gracias pero se lo agradezco- Haru se acercó hasta el escritorio, frente Iroh- esto ha llegado para usted, estaba escrito en código. - sacó un pergamino de sus ropas y se lo entregó a Iroh que empezó a leer con detenimiento.- Mis hombres y yo tratamos de desencriptar los códigos donde fallamos, sin embargo después de asegurarnos que no era peligroso lo trajimos a usted. - el chico dijo todo esto bajo una reverencia, solo para que al levantar la mirada se encontrará a Iroh con el rostro serio.
esto es… -se dijo al notar que el código no era más que una canción que Lu Ten invento en uno de sus juegos de infancia, miró por entre las letras, habían unas marcas oscuras- escrito en limón - una pequeña llama surgió de su mano y leyó el pergamino- hay refugiados que piden asilo y hay omegas que necesitan atención médica. - Iroh se levantó y una corazonada causó un escalofrío por todo su cuerpo.- llama al avatar.
El Beta del reino tierra se retiró con una reverencia, dejando a Iroh con sus pensamientos.
“será posible….?”
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Aang suspiro, preparando a Appa para poder acercarse lo suficiente a la isla desde la embarcación del loto blanco. Al parecer la entrada, según las instrucciones de la carta, era por una cueva bastante pequeña para una embarcación, lo mejor seria ir con el bisonte. Esperaba que la carta no fuera falsa, es decir, confiaba en Iroh, pero ya han pasado 4 años desde que despertó del hielo, y desde ese día sin importar el maestro, no ha logrado hacer fuego control, como si los mismo espíritus estuvieran de acuerdo que no aprendiera y sin los 4 elementos dominados no podrá ganar esta maldita guerra.
- ¿Dónde rayos permanecieron ocultos durante tanto tiempo? ¿Bajo una roca?! - grito Sokka desde su asiento sobre el bisonte volador, preparado para arribar del barco, los años habían ayudado a que se notara mas esculpido su cuerpo, le creciera vello facial y aumentará su masa, lamentablemente sus lloriqueos también aumentaron.
-Bueno después de rebotar por todas las naciones y con el peligro de cruzarse con maestros fuego, no los culpo - respondió Toph cruzada de brazos tras la cabeza mientras jugaba con el metal que formaba parte de su armadura, los maestros tierra más prodigios se volvían discípulos de su mejorado metal control.
- Que triste debe ser tener una esperanza en una nación y que esta no te reciba - dijo katara con un gesto triste mientras se acomodaba junto a su hermano. ya listo a partir.
- Bueno, ahora podremos ayudarlos. ¡Appa! ¡yip yip!
El gran bisonte se aproximó a una pequeña isla que parecía totalmente muerta, con la apariencia de un volcán inactivo que poseía un hueco en su interior, sin vegetación o vida a simple vista, lo único que lograba destacar era una gran cueva como Boca de lobo llena de estalactitas y agua. Que parecía ser solo otro espacio vacío y muerto como el resto de la isla.
Appa se dejó caer en el agua para nadar y acercarse a la cueva, tratando de ser lo mas sigiloso que un bisonte gigante podría llegar a ser.
- Entonces debemos pasar esta… ¿Cueva? - Sokka señaló alrededor con desprecio.
- Sip - respondió Katara acercándose a la delantera para mirar junto con Aang.
- Y dentro de esta cueva… Maloliente ¿se refugió gente durante 3 años?
- Me alegra que lo entiendas y no tengamos que repetirlo- bromeó la alfa tierra apoyándose en el borde como si pudiera ver el agua en el que nadaba la gran bestia. Sokka hizo un gesto despectivo y miró atento al parecer la única dirección que tenían que seguir.
Llegaron a un camino que parecía un pasillo pasando una especie de burbuja de rocas dentro de la misma cueva, un camino que parecía lo suficientemente grande para ellos, pero no lo suficiente para Appa.
- Lo siento amigo - dijo el avatar cuando todos bajaron de la bestia- tendremos que seguir solos, puedes quedarte a descansar - recibió un gruñido en respuesta antes de que el bisonte se sacudiera el exceso de agua y se recostara en un espacio seco de la burbuja de rocas, y como el maestro aire dijo, todos siguieron el camino a pie.
- Esto me huele a trampa.
- Deja de ser tan paranoico Sokka.
- Mi paranoia nos ha salvado de varias situaciones, muchas gracias hermanita. - Katara rodó los ojos y entrelazo los dedos con su novio mientras este reía. El avatar aún no podía presumir un poco de vello facial como lo había hecho Sokka, pero estaba más alto que su novia, haciéndolo sentir más confiado para mostrar su afecto por ella, como ahora; acercó su mano a sus labios y le besó los nudillos.
- Alguien viene - anunció Toph- pero esperen… No vienen por el suelo. Vienen por… arriba?
Justo después de decir eso, un grupo de personas en trajes negros y gruesos, junto con unas mascaras que brillaban en la oscuridad, pareciendo mas un grupo de espíritus que un grupo de personas, porque eran personas… ¿Verdad?
Aang entrecerró los ojos, de cierta manera, las máscaras le recordaban al Espíritu azul. Los miembros del grupo aterrizaron frente a ellos amenazándolos con sus armas.
El equipo avatar se puso en guardia para pelear.
- ¡Lo sabía! ¡Sabía que era una trampa! ¿Pero alguien quiso escuchar al buen Sokka? Noooo
- Sokka. Cállate. - Dijo su hermana con un gruñido.
Fue entonces que el que parecía el líder se movió hacia atrás y bajó sus raras espadas dobles con forma de… ¿Gancho?
- ¿Katara? - todos miraron sorprendidos al líder que después de reconocer a los maestros y a Sokka, enfundó sus armas y se quitó la máscara junto con la capucha. - vaya, el equipo avatar entero.- dijo con ese tono tan engreído característico de sus años en el bosque.
- ¿Jet?
- ¿No te moriste en el lago Laogai? - la sonrisa confiada que les entregó este nuevo Jet; más alto que Sokka, con musculatura mucho más marcada y un aire de seguridad solo los hizo crispar. El grupo del avatar no sabía que estaba pasando pero se tranquilizaron un poco cuando Jet dio la señal de bajar armas.
- Para tu desgracia, no - respondió, haciendo una seña con la cabeza para que el grupo los siguiera, dejando la máscara sobre su cabeza.
- ¡Oh Jet! - Katara no pudo evitar sonreír con los ojos brillantes de alivio, siempre tuvo esa espina de culpa pensando que habían abandonado a los freedom fighters bajo el lago, y aunque por un momento quiso correr a abrazarlo, se contuvo, después de todo sabía lo a veces inseguro que era el beta del aire. - ¡Me alegra tanto que estés bien!
- Esto es extraño - dijo Toph- en el lago mentiste sobre estar bien.
- Bueno, no fue mentira, porque no estuve bien, pero pude recuperarme - una pequeña trenza que estaba sobre su hombro le hizo cosquillas, y parecía tocarla con cariño.- vamos, nos alegra ver que entendieran el mensaje. - Aang levantó una ceja ante la palabra “mensaje” abriendo la boca para preguntar por ello cuando Sokka lo interrumpió.
- Disculpa Jet, ¿pero a dónde nos llevan? - el susodicho sacó un trigo de alguna parte y lo puso en su boca, notando como la maestra agua apretaba su abrazo al brazo del maestro aire, notando el tipo de relación que estos tenían.
Así que estaban juntos, ya era hora.
- Vienen por Zuko ¿no es así? - el grupo se sorprendió y abrió la boca de forma cómica.
- ¡¿Zuko está vivo?! - gritaron todos haciendo resonar en la cueva. Jet solo seguía caminando dándoles la espalda, notando entonces la marca de mordedura en el costado de su cuello a medida que se acercaban a una fuente de luz que venía de, al parecer, el final del camino en cueva.
- Lamentamos que tuviera que fingir su muerte, aunque en realidad todos creímos por un momento que estaba muerto, creo que hasta él pensaba que estaba muerto. - empezó a relatar el ex líder de los freedom fighters- ya saben como es de impaciente este estúpido firebird, estuvo mucho tiempo recuperándose de sus heridas y es tan ansioso, prácticamente teníamos una nueva pelea cada vez que el intentaba levantarse y salir, preocupado por no poder contactarse con su tío- el moreno se rio como si el hubiera contado un chiste- ¿Se imaginan? ¿Yo tratando de impedir que alguien vaya a pelear? - sacudió la cabeza agitando su rebelde cabello- pero gracias a los espíritus este contacto de Longshot logró dar con uno de los miembros del loto blanco y mandar la carta, puede que estén dispersos por todo el reino, pero vaya que son difíciles de contactar.
- ¡¿Qué?! - Exclamó Sokka- Estoy confundido - masajeo su cien e hizo un gesto con su otra mano para detenerse y que el grupo lo mirara- estás diciendo que ¿ustedes mandaron esa carta?
- Si - respondió Jet
- ¡Lo sabía! - Exclamó Aang con una gran sonrisa en el rostro.
- ¿Y sabes que Zuko es un maestro fuego?. - Jet hizo un gesto al resto del grupo de los “máscara azul” para empezar a adelantar, poniendo un rostro serio a las preguntas.
- Si
- ¿Y aún así estás en el mismo lugar que él? ¿Qué es? ¿Tu prisionero o algo así? - Jet sonrió de una forma que lo hacía ver mas maduro, pero no dijo nada y solo siguió el mismo camino que su equipo.
Las Bocas abiertas de todos los del grupo, excepto Toph, lo hizo sacar una gran carcajada.
- Llegamos.
Jet corrió una cortina de maleza dejando ver lo que era una isla llena de vida y esplendor.
Una pequeña aldea con gente trabajando en sus cultivos y niños jugando. Todos no pudieron evitar ese jadeo de sorpresa al ver que la isla albergaba tal escondite y vida en su interior.
- Es una isla de refugiados de todas las naciones - dijo Jet avanzando por el verde pasto, dirigiéndose a la aldea mientras saludaba a las personas y hacía gestos de afecto a los niños. El grupo avatar aún asombrado decidió seguirlo por las humildes casas y las personas que a pesar de tener una lesión o pérdida de extremidad le sonreían con gratitud.- Al igual que el ferry de Ba sing se, los refugiados se movían por mar, pero no todos los puertos estaban dispuestos a recibir más bocas de las que podían alimentar, así que los dejaban a su suerte en el océano. - explicó jet notando como Katara se llevó una mano a la boca imaginando seguramente como era para esa pobre gente desamparada a su suerte en el mar. - no siempre podemos salvarlos a todos, pero hacemos lo que podemos. - El brillo en sus ojos, mostrando cordura, sorprendió a la chica del sur. Sin duda esta era la mejor versión de Jet, una que estaba dispuesta a ayudar y no caer ante el odio que causó la guerra por una sola nación. Se veía optimista y eso provocó un hilo de celos en su subconsciente, porque no hubiera sido ella el incentivo a mejorar como persona en su momento, para incentivar el cambio en el hombre. Aang le apretó la mano con afecto y la omega del agua le sonrió. Estaba feliz con Aang,así que dejó que los celos fueran llevados por el afecto que le tenía al maestro aire, como el agua fluyendo del río al mar. Se alegraba que al menos Jet encontrara a alguien que lo incitara a hacer ese cambio.
No es mucho - dijo en cuanto llegaron a la casa rústica más alejada del resto, con un pequeño huerto- pero podemos ofrecer nuestra casa para que descansen antes de partir.
- Jiang - escucharon que alguien llamó mientras el alfa se quitaba todo el conjunto superior del disfraz y lo dejaba colgando en la pared junto a la entrada- la cena estará lista, te dije que no tardarás en la patrulla o… Oh - quien hablaba era nada más ni nada menos que el ex príncipe perdido de la nación del fuego, con el pelo lacio y negro recogido en una media cola de caballo, con ropas del color de su nación y embarazado, muy muy embarazado.
- Ya volvía con los demás cuando me encontré con estos forasteros. - dijo Jet bromeando mientras se acercaba para rodear la cintura del maestro fuego y robarle un beso. Dejando aún más al descubierto para el equipo avatar la marca de mordida que tenía el alfa en el cuello.
- ¡Jiang! - regaño Zuko, soplando una pequeña llama al trigo en la boca de su alfa- no me beses cuando tienes esa porquería en la boca. - el hombre del reino tierra solo río, escupe lo que quedaba de su trigo y le robó otro beso.
El equipo avatar estaba estupefacto, parecían ver a alguien llegado del reino de los espíritus. y además ¿Quién diablos es Jiang?
- !!!¿Eres omega?!!! - el grito de Sokka y la miraba boquiabierta del resto del grupo los sacó de su burbuja.
- Hmm si. - respondió aun con las manos apoyadas en los pectorales del alfa que lo rodeaba con sus brazos.
- ¡¡¡¿Y estás embarazado?!!!
- Gracias por decir lo obvio, genio - respondió Jet de mala gana con un nuevo trigo en la boca y apretando a Zuko a su lado después de deshacer el abrazo.
- Humm - el príncipe frunció el sueño nervioso al no saber cómo hablar con el grupo del avatar, mismo grupo que intentó matar miles de veces y que persiguió hasta el polo Norte. - hey, Zuko aquí… - intento sonreír, pero falló al tener las miradas anonadadas del grupo sobre él- C-creo que les debo una disculpa… Por… ya saben… Seguirlos e intentar matarlos y eso… Lo siento. - terminó con un leve sonrojo, desviando la mirada y sintiendo el apretón de jet para infundir seguridad a través del vínculo.
- ¿¡Es en serio?! - dijo fuerte Katara con los brazos cruzados y Aang poniéndose nervioso ante el temperamento de su novia- ¿Después de todo este tiempo desaparecido? ¿Esperas que te aceptemos así nada más? ¿sabes lo triste que ha estado el señor Iroh por ti? - Jet frunció el ceño, apoyando una mano en la funda de sus espadas al sentir a su omega tensarse ante el tono de la maestra agua.- después de todo este tiempo ni siquiera fuiste capaz de enviarle un mensaje a tu tío. pensar… no sé ¿Ayudará antes a acabar con la guerra si no fuera tan cobarde?- pronunció con tono sarcástico- y tu jet ¿estás vivo? - exclamó más por querer ser justa en dureza con ambos que recriminarle al chico del reino tierra el que esté vivo- ¿y esperas que creamos que superaste tu odio a la nación del fuego y ahora son pareja? - Jet gruño ante el tono, mostró los dientes, por como la otra omega dudaba de su vínculo con el ex príncipe de fuego.
- Tuvieron 2 años para ayudarnos a terminar la guerra, a aparecer y ayudar a tu tío con la nación del fuego, y ahora ¿de verdad quieren que creamos que quieren ayudar? - reforzó el otro a su hermana, manteniendo una mirada de burla.
- Sokka tiene razón.
- Estamos del mismo bando, entienden eso ¿no? - respondió Jet sintiendo esa ira burbujeante en su interior, porque claro que ahora su ira no estaba por la nación del fuego, sino por cualquiera que fuera un bastardo, en Ba sing se se dio cuenta que ese tipo de bastardo podían esconderse bajo un color, justificar su acciones por la nación. Ellos no sabían que lo que su omega tenía que pasar para poder tener una oportunidad de enviarle una carta a su querido tío, de tener que pasar semanas en coma, pensando que los espíritus lo alejan de su lado y luego meses para recuperarse de sus heridas. Que dejaran de perseguirlo activamente y buscar un lugar seguro para sobrevivir, las dudas que tenía sobre sí mismo y la lucha interna que tuvo que sobrepasar todo este tiempo.
- Bueno… técnicamente lo que dice Jet es verdad.- respondió Aang interrumpiendo el regaño del beta y la omega de la tribu del sur que lo miraron con el ceño fruncido.- chicos- si bien Aang era un beta, la actitud dominante que tomaba podía doblegar hasta a los más fuertes alfas.- Estamos aquí para ayudar a esta gente- entonces el avatar miro al omega - me alegra ver que estés vivo Zuko, nunca pude agradecerte por desviar ese rayo- se inclinó de forma respetuosa ante la pareja y ambos solo pudieron parpadear algo desconcertados.
- Pero… pero el rayo te golpeó de todos modos.- Zuko frunció la boca ante el recuerdo- no pude ayudar
- No lo desviaste completo, pero sí lo suficiente para no morir a manos de la princesa Azula. - la maestra agua iba a intervenir cuando la voz de Toph ganó dominio.
- Ya es suficiente.- habló la alfa ciega que se había mantenido al margen- han sido sinceros todo el tiempo, si sparky intento algo contra ustedes, ya antes de que desapareciera dejó de hacerlo, así que supérenlo. - los regañó y se acercó a la pareja. - necesitamos un maestro fuego ¿entras?
- hm… ¿si?
- Excelente. Ahora, abran paso - Toph empujó al par de hermanos sacándoles un par de reclamos- tengo mucha hambre y lo que huele adentro debe ser delicioso.
Zuko sonrió, haciéndole un espacio a Toph para que entrara a su humilde casa. El príncipe miró nervioso al resto haciéndoles un gesto para pasar.
- Ya pasen de una vez - gruñó malhumorado el mayor, manteniendo el ceño fruncido hacia los hermanos, con sus hormonas esparcidas para que no olvidaran la advertencia- mi cachorro necesita comer y no esperaré a ustedes que se sientan dignos para entrar a mi casa - Jet empujo a Zuko dentro, mirando de reojo y con amenaza los hermanos agua que se quedaron cruzado de brazos mirando hacia la entrada. Katara no quiso reconocer el escalofrío que invadió su cuerpo al ser parte receptora de la mirada llena de violencia que el ex luchador por la libertad solo le dirigió en su tiempo a los del ejército de fuego.
- Esto sigue sin gustarme - dijo Sokka, haciendo suspirar a Katara que miró a su novio.
- ¿Qué piensas Aang? - el maestro aire solo sonrió.
- Después de lo que pasó en el polo norte dejó de perseguirnos. Tuvo la oportunidad de atraparnos uniéndose a su hermana en el reino tierra, pero no lo hizo. Su cabeza tenía precio entre su propia gente y el resto de las naciones, y aun así desvío el rayo de azula que pudo causar mi muerte. Creo que ya se ha disculpado lo suficiente ¿no? - entonces el monje entró.
Ambos hermanos se miraron y sólo pudieron escuchar un "¿puedo tocar al bebé?" seguido de un rotundo y brusco "no"
