Work Text:
San Valentín nunca había sido mi fiesta favorita, por no decir que la detestaba. San Valentín es fácil si eres guapo o popular, si eras alguien cómo él.
-¡Mouu! ¿Cuánto más va a tardar el avión?- Toudou se movía de un lado al otro como si fuese un perrito emocionado. Traía con él una mochila llena de chocolates y cartas que le habían entregado durante el día, para él San Valentín era sencillo.
-Según parece llevan retraso de veinte minutos.- Suspiré, pero en seguida sonreí, acercándome a poner mi mano sobre la de Toudou.- Tendremos que esperar un poco más.
Toudou torció sus labios unos segundos, pero volvió a sonreír al instante, no me hacía falta que dijese el porqué, sabía que había recordado porque estábamos en aquel aeropuerto, y con solo aquello valía la pena esperar.
-Más le vale a Maki-Chan salir rápido cuando aterricen.- Me reí por su frase, cruzándome de brazos.
Entendía por qué estaba nervioso, le entendía por qué yo estaba igual que él, los dos nos moríamos por ver al peli-verde, los dos estábamos enamorados del mismo chico, aunque dudo que Toudou se diese cuenta. Era obvio para cualquiera que le viera a él saber que estaba enamorado de Makishima, en cambio, en mi caso, casi nadie me tenía en cuenta, siempre me había sentido un segundo plano en un romance ajeno, como si yo fuese la tercera rueda que nadie nota.
Descruce mis brazos, llevando mi mano al bolsillo derecho de mi chaqueta, notando que aquel sobre sin cerrar seguía ahí. Era algo cliché por mi parte declararme así, con una carta de amor dada en San Valentín, me rio de mi mismo al pensarlo, pero era la mejor forma que se me ocurrió de poder, por fin, librarme del peso de ser un figurante en la historia de Toudou y Makishima.
Levanté la mirada hacia la pantalla que indicaba todos los vuelos, fijándome en el que iba Makishima seguía marcando retraso, entonces me dirigí a Toudou, sonriendo como si nada pasase, como si no tuviese el corazón latiendo a mil por hora al pensar que Makishima estaba cada vez más y más cerca, y por ende mi declaración también.
-Voy al baño un momento, no te muevas de aquí.- Me sentí un poco como un padre diciéndole a su hijo que se estuviese quieto.
-Bien, bien~ ¡Pero no tardes o llegará Maki-Chan antes que tu!- Bromeó, a lo que yo reí al igual que él.
Con mi mano aún en el bolsillo para asegurarme que al moverme la carta no se saliese, llegué a los lavabos. Esquive a la gente para poder meterme en un cubículo, sentándome encima de la tapa, no tenía que hacer nada, pero mis nervios no paraban de repetirme que releyese de nuevo la carta, como si ahora fuese a encontrarle un error que no había encontrado en las primeras veinte veces de releerla. Con cuidado abrí el sobre, sacando el papel escrito para así empezar a leer para mi mismo.
"Se me dan fatal los comienzos en las cartas, quiero decir, <> <> todo suena muy ridículo y formal, te he hasta robado comida de tu nevera como para ponerme formal ahora.
En fin, la verdad es que me avergüenza bastante hacer esto, es decir un hombre adulto escribiendo una carta de amor como si fuese un quinceañero enamorado, suena ridículo, pero aquí estoy, escribiéndote esto porque es la única forma que he encontrado de poder decirte lo que siento sin problemas.
Sin dar más rodeos, estoy enamorado de ti, lo estoy desde que te conocí prácticamente, desde que vi como te esforzabas por mantener tu estilo único, desde que empecé a conocer al Makishima que siempre sé esforzaba y luchaba por ser él mismo. Era imposible no caer por ti, y es obvio que no soy el único que lo piensa.
Me conoces, y sabes que odio perder cuando se trata de una carrera, lucho con todas mis fuerzas hasta desmayarme si hace falta todo por ganar. Pero cuando se trata del amor es más... Complicado. Nunca me he enamorado de nadie, no hasta que te conocí, nunca he perdido en el amor, y no me gusta pensar en que pueda perder aquí. Al fin y al cabo, se que no soy el único corriendo en esta carrera.
No sé muy bien que más debería decir, no se me da bien esto de escribir a decir verdad, pero espero que al menos, no arruine nuestra amistad con esto, gracias por estar a mi lado como mi amigo y compañero todos estos años.
~Tadokoro Jin"
La acabé de leer con las mejillas algo rojas por la vergüenza, pero ya estaba decidido, estaba escrita, la traía en el bolsillo, no había vuelta atrás ¿Verdad?
Tomé aire y me levanté, directo a buscar a Toudou para seguir esperando a que el vuelo de Makishima pudiese aterrizar por fin.
Con el paso de los minutos vimos aparecer una cabellera verde y roja en el horizonte, era imposible no reconocerle. Sonreí y fui a levantar la mano para saludarle, pero se me adelantaron, puesto que Toudou había echado a correr hacía él.
-¡MAKI-CHAN!- Gritó sonriendo, a lo que Makishima paró en seco con las mejillas rojas, todos alrededor les estaban mirando. Sonreí suavemente, acercándome riendo, poniendo mi mano en el hombro de Makishima.
-Tiempo sin verte Makishima.- Él me sonrió de vuelta, levantando la mano para chocarla.
-Estoy en casa.- Dijo, a lo que aumenté mi sonrisa, chocándole la mano a forma de saludo.
-Vamos Maki-Chan, te ayudo con las maletas.- Dijo Toudou animado, agarrando la maleta de Makishima, quien intento decirle que no hacía falta, pero estaba demasiado emocionado como parar.
-¿Habéis esperado mucho?- Preguntó Makishima, a lo que negué con la cabeza.
-Ya teníamos la idea de que íbamos a esperar, poco nos ha parecido.- Expliqué, a lo que Toudou asintió dándome la razón.
-Además a válido la pena para poder venir a recibirte.- Dijo feliz, con las mejillas rojas y los ojos iluminados. Makishima se sonrojó un poco y esbozó una suave sonrisa en sus labios.
Sentí como dentro de mí algo se me clavaba en la garganta, siéndome imposible hablar o interrumpir aquello, pudiendo solo mirar al suelo hasta que llegamos a mi coche.
—Dadme las maletas, voy a ponerlas en el maletero.- Dije, tomando ambas.
Me distraje un par de segundos tan solo, los cuales fueron suficientes para perder de vista a Makishima y Toudou. Levanté la mirada en seguida al darme cuenta de que no estaban, buscándoles con la mirada, hasta encontrarles a ambos delante del coche, como si intentasen esconderse de la gente.
Entonces entendí por qué lo estaban haciendo.
No había distancia entre ambos, se estaban besando con suavidad, un beso que no les duro más de dos segundos, como si fuese su forma de saludarse después de haber estado separados durante tanto tiempo.
Mi corazón se encogió, apretando mis dientes durante unos segundos. Dolía, mucho más de lo que habría pensado o quisiese admitir, pero aquí estaba la realidad. En seguida tomé aire, dando un fuerte suspiro, no quería que se diesen cuenta de como estaba, no iba a dejar que viesen que por dentro estaba roto.
—Supongo que todo este rato... Ya había perdido sin darme cuenta.- Susurre para mi mismo, mientras con la mano en el bolsillo arrugaba la carta.
