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La culpa, piensa Nie Mingjue más tarde, radica directamente en el mal tiempo.
Es un verano inusualmente caluroso en Qinghe, polvoriento y seco. El sol golpea despiadadamente en lo alto mientras los discípulos veteranos de la secta Nie repasan juntos sus formas de sable, gritando cada golpe, con el sudor empapando sus túnicas. Huaisang había sido arrastrado hasta aquí bajo presión hace menos de media hora, apartado de sus actividades artísticas, refunfuñando todo el tiempo. No es ni mucho menos la primera vez que esto ocurre, pero hoy, Mingjue observa el deslucido movimiento del sable de Huaisang al final de la ordenada fila de discípulos y determina, de una vez por todas, que será el último. Cuando Huaisang clava su sable en el suelo a mitad de la secuencia y se encoge de hombros con su húmeda túnica exterior, dejándola ondear en el suelo sin tener en cuenta el decoro, Nie Mingjue aprieta los dientes, se da la vuelta y se dirige a sus habitaciones.
Si Huaisang se niega a tomar en serio su entrenamiento, Mingjue le obligará a prestar atención.
Mientras echa a correr, el ardor de la ira se enciende en su vientre y se extiende a fuego lento, haciendo que sus manos tiemblen y sus hombros se tensen. Es imposible negar que su estado de ánimo ha empeorado últimamente. La Campaña del Sol ha terminado hace varios meses, los cultivadores que habían contribuido a esa causa finalmente regresaron a sus propios hogares después del asedio final a la Ciudad Sin Noche. A todas luces, Mingjue debería estar totalmente recuperado de su sed de sangre, de la debilidad de su qi que a veces le invade. El propio Huaisang, bajo la tutela de Jin Guangyao, había empezado incluso a tocar melodías purificadoras para su espíritu, pero la agitación en sus entrañas persiste.
Mingjue casi arranca las puertas cuando las abre. Las habitaciones de Huaisang siempre han sido las más coloridas del Reino Inmundo, decoradas con todo tipo de arte de buen gusto y hermosos jarrones. Incluso ahora, cuando la mirada de Mingjue recorre la habitación, sus ojos se fijan en la elegante mampara de privacidad que se interpone entre la bañera y el resto de la habitación. Huaisang había cosido él mismo los diseños en la tela, con dedos hábiles que entrelazaban la aguja y el hilo de bordar formando amplias franjas de imágenes florales. Si se mira más de cerca, se pueden ver las intrincadas líneas de cada tallo, cada pétalo desplegado. Huaisang siempre ha sido bueno con los detalles.
Pero... no, Mingjue no está destinado a ser cariñoso en este momento. Está aquí porque a veces las lecciones duras deben ser enseñadas por los más cercanos, porque la forma floja y el comportamiento indecente de Huaisang habían atraído su ira bajo el caliente sol del mediodía. Mingjue no debe perder el hilo. Entra y se pone inmediatamente a trabajar barriendo todo el material artístico de Huaisang en una bolsa de qiankun. La tinta recién molida salpica las tablas del suelo, pero no importa. Los sirvientes pueden limpiarlo más tarde. Saca una acuarela tras otra, abre los cajones y vacía los abanicos que tanto le gustan a Huaisang, sintiendo una punzada de arrepentimiento cuando una de las favoritas de Huaisang ~Las rápidas pinceladas de un motivo de buey pintado a lo largo, una corona de frondosos zarcillos enroscados alrededor de sus cuernos~ cae al suelo.
Está bien, piensa, sombríamente decidido. Esto no debe ser agradable.
Se acerca a la cama cuando la esquina de una tabla del suelo suelta, oculta por la cortina de las sábanas de Huaisang, le hace caer al suelo también. Sus rodillas chocan contra la madera y se queda sin aliento. Se detiene con una palma de la mano, haciendo una mueca de dolor que irradia desde el dedo del pie golpeado, y utiliza la otra para apartar las sábanas. La brusca parada corta un poco la espesa indignación que aún se enrosca en su núcleo dorado.
Mingjue puede ver, a través de la grieta entre las tablas, un espacio hueco en el suelo. La curiosidad se le mete entre las costillas, y apartando el resto de la tabla, mete la mano.
Lo que ha encontrado no tarda en quedar claro cuando abre la primera página del primer texto y ve un delicado dibujo de un hombre a cuatro patas en la cama, con la cabeza echada hacia atrás en señal de éxtasis mientras otro le agarra del pelo y le penetra por detrás. Mingjue exhala brevemente por la nariz y tira el libro a un lado; se desliza por el suelo liso y choca con el abanico caído. Por supuesto, se trata de la colección de literatura erótica de Huaisang, sin duda cuidadosamente seleccionada. Mingjue no participa en tales indulgencias, pero entiende la práctica. Mete la mano y hojea el segundo libro, el tercero, con imágenes de hombres dándose placer mutuamente que pasan por las páginas. Esto también debe desaparecer, si se quieren eliminar de una vez por todas, las muchas distracciones que Mingjue ha permitido cultivar a Huaisang a lo largo de los años.
Sin embargo, Mingjue no puede dejar de notar que la gran mayoría de la erótica de Huaisang es de la variedad de mangas cortadas. No tiene nada que objetar; Huaisang debe amar a quien desee. Pero es imposible ignorar la tendencia que aflora, página tras página: cada amante generoso, bronceado de buena musculatura, de hombros anchos, y cada amado más pequeño, ágil y flexible, con sus cuerpos entrelazados en feliz éxtasis.
Esto es mucho más de lo que Mingjue esperaba aprender sobre los apetitos sexuales de Huaisang cuando irrumpió en sus aposentos. Pero es natural, piensa Mingjue, tragando saliva mientras saca el último libro del espacio oculto y lo tira con los demás. La secta Nie siempre se ha enorgullecido de criar discípulos fuertes, tanto física como mentalmente: los espíritus del sable devorarían a cualquiera que fuera menos. Si los gustos de Huaisang iban por el mismo camino ¿Quién podría culparle? Ha crecido entre ellos, ha luchado junto a ellos, ha compartido sus victorias y sus derrotas. Esta vida es todo lo que ha conocido.
En el fondo del compartimento hay varias páginas sueltas, finas sin encuadernar. Mingjue mete la mano para sacarlas todas, aunque tarda un momento en registrar lo que está viendo dándose cuenta de que este arte es diferente de todo lo que acaba de hojear. Tarda un momento en reconocer los tocados, las trenzas, la habitación que le resulta familiar, pero cuando por fin pasa de la ignorancia a la conciencia, es como si el mundo entero se detuviera de golpe, salvo por el estruendoso martilleo del corazón de Mingjue.
Mingjue reconocería las pinceladas de Huaisang en cualquier lugar, ya que sus cuadros monocromos están colgados en diferentes habitaciones del Reino Impuro desde el día en que Mingjue se convirtió en líder de la secta. Estas pinturas también son suyas, pero el tema es mucho menos adecuado para el consumo público. En uno de ellos, Huaisang está de rodillas, mirando a Mingjue mientras se lleva la polla de Mingjue a la boca. La mano de Mingjue está en su pelo desatado, apartándolo de sus ojos. En otra, Huaisang le está besando mientras sus delgados dedos se enroscan alrededor de sus erecciones. En otra ~Y oh, esta hace que su aliento se muera en su pecho~ Mingjue está sentado en el trono elevado en el centro de la sala de recepción principal del Reino Impuro, casi vestido, con Huaisang sentado desnudo sobre sus muslos, con la polla goteando mientras Mingjue se introduce en él.
El resto Mingjue podría haberlo ignorado. No puede ignorar esto. Se levanta a medias del suelo, con el estómago ardiendo aún más furiosamente que antes, y por una fracción de segundo se pregunta si realmente podría estar desviando el qi. Entonces mira hacia abajo en su regazo dándose cuenta de que este fuego se siente totalmente diferente de las interrupciones que ha sentido antes. Se da cuenta de que, de repente, se le ha puesto dura, y de que las capas de su túnica se están abriendo paso. Una ráfaga de vergüenza le sube a la garganta, apretando los puños alrededor de las páginas sueltas que tiene en sus manos, arrugando el papel.
Una brisa estival errante entra por las ventanas abiertas mientras él se levanta con dificultad para sentarse en el borde de la cama de Huaisang. El viento sopla entre los desechos de la colección de Huaisang, haciendo crujir las páginas de los libros a medio abrir, provocando a Mingjue con su contenido condenatorio. La lenta ráfaga ni siquiera es suficiente para refrescar la piel de Mingjue; su caricia se siente como un toque físico, avivando aún más las llamas de su sed depravada. Este calor enloquecedor va a ser su perdición.
Mientras se esfuerza por sofocar el tórrido anhelo de su pecho, las puertas dobles de la habitación de Huaisang se abren. Mingjue se pone rígido, demasiado lento, demasiado sorprendido para hacer algo más que aplastar aún más el papel en sus manos, y entonces Huaisang se desliza dentro.
Está sudoroso, jadeante por el esfuerzo y ya se ha desnudado hasta los pantalones, aparentemente listo para bañarse después de una hora sofocante de correr formas de sable. Mingjue no puede evitar que sus ojos sigan la humedad que salpica la piel de Huaisang, que gotea en riachuelos por su pecho finamente musculado. Huaisang no parece sorprendido de ver a Mingjue en sus aposentos, pero sus fosas nasales se agitan al ver el desorden que hay en el suelo. Entonces ve los dibujos que Mingjue sujeta con fuerza haciendo que su rostro quede en blanco.
“Oh” Dice Huaisang, débil por encima del rugido en los oídos de Mingjue. “Los has encontrado” Hay un extraño tipo de planitud en su voz, un tipo que Mingjue nunca ha oído de él, completamente desapasionado. Inmediatamente se da cuenta de que lo odia, esta versión de ojos muertos de Huaisang que lo mira desde el otro lado de la habitación. Incluso cuando se han peleado en el pasado ~Y se han peleado muchas, muchas veces~ Huaisang nunca ha tenido ninguna reserva en mostrar a Mingjue sus verdaderos sentimientos. Por las venas de Huaisang corre sangre Nie ardiente. Mingjue nunca quiere que Huaisang parezca tan impersonal y tan distante por su culpa.
“Tú pintaste esto” Afirma Mingjue, levantando las manos para blandir los dibujos sueltos, y su voz sale tan áspera que tiene que aclararse la garganta. Mira la primera página, una cuidadosa representación de Huaisang inclinado sobre la mesa baja de esta misma habitación, con Mingjue a su espalda, en los más profundos estertores de la pasión. Su polla se estremece.
Cuando aparta los ojos y vuelve a mirar a su hermano, los ojos de Huaisang se han entrecerrado con su boca que se ha fruncido en una expresión superficial. Al menos es una expresión, al menos es mejor que nada. "Sí" Responde, cerrando las puertas tras de sí, acercándose dos pasos. Mingjue capta el momento en que se da cuenta del problema en el regazo de Mingjue, porque sus ojos se entrecierran aún más, mientras la mano que había estado usando para pasarse la túnica por la piel húmeda se queda quieta.
Mingjue no puede dejar de mirarlo. La habilidad de Huaisang con el pincel no tiene parangón*, su representación de sí mismo es tan fiel como el trabajo de cualquier retratista profesional, pero las líneas de una página no pueden compararse con el ser humano real, vivo, que respira, que se encuentra ahora ante Mingjue. No puede evitar recorrer con la mirada la pálida columna de la garganta de Huaisang, la suave extensión de su piel, el elegante giro de su muñeca. Huaisang siempre ha sido hermoso, aun cuando Mingjue no había derribado el muro que separa el aprecio o el deseo hasta que lo abrió a la fuerza, convirtiendo la piedra en polvo. Aunque la vergüenza sigue apretando su garganta, Mingjue no aparta la mirada. Nunca ha estado en su naturaleza retroceder. En cambio, levanta la barbilla para preguntar “¿Me dirás por qué?”
Por un momento, ninguno de los dos dice una palabra. Un músculo de la mandíbula de Huaisang salta. Sus ojos pasan del papel en las manos de Mingjue, arrugado más allá de lo salvable, a la prueba persistente de la excitación de Mingjue, y éste tiene que luchar para no esconderse de ella. Piensa que podría cortar la tensión entre ellos con Baxia, cortando el aire brillante. Contiene la respiración, esperando. Se le escapa cuando Huaisang acorta la última distancia, apartando las manos de Mingjue, con los dibujos cayendo al suelo a sus pies. Se sube al regazo de Mingjue, la presencia se apodera de cada uno de los sentidos de Mingjue, pero le responde: “¿Por qué no dejas que te lo enseñe yo, da-ge?”
Ya es casi demasiado, el peso de Huaisang presionando contra su polla, sus brazos sudorosos rodeando el cuello de Mingjue. El dulce sonido de su voz. Mingjue traga el dolor de garganta y se obliga a no subir, buscando ciegamente el placer. “Huaisang” grazna, incluso cuando sus manos se extienden por la pegajosa espalda de Huaisang, abrazándolo “No deberíamos”
Huaisang suspira, un cálido soplo de aire contra la cara de Mingjue. Roza con su boca la mejilla de Mingjue con tanta suavidad que éste no puede evitar el silencioso ruido que se le escapa de los labios “¿Por qué no?” Huaisang murmura, besando la mandíbula de Mingjue hasta la suave piel detrás de su oreja. “Lo quiero. Lo quieres. Puedo verlo en tus ojos, y…” Se inclina para agarrar a Mingjue a través de su túnica, Mingjue gime. “Ciertamente puedo sentirlo”
“Huaisang” Repite Mingjue, impotente. El deseo se abalanza sobre él como una riada, amenazando con arrastrarlo.
Cuando vuelve a ver la cara de Huaisang, que está a menos de un centímetro de la suya, sonríe “He estado investigando, ya sabes” Murmura “Sobre los efectos positivos del cultivo dual. Creo que podría ayudar a calmar tu qi, y, ¿Quién mejor para hacerlo que yo?”
“La Canción de la Limpieza” Dice Mingjue débilmente.
Huaisang sacude la cabeza. “No está funcionando, ¿verdad?” Una mirada preocupada aparece en su rostro antes de que una expresión suplicante la sustituya “¿No me has dicho que me aplique más? Que aproveche mi potencial” Se inclina de nuevo, presionando esta vez su boca contra la de Mingjue, el beso le roba el último aliento a Mingjue quien siente que los últimos hilos de su contención se deshacen, jadeando con fuerza cuando Huaisang se separa, con un fino hilo de saliva conectando sus labios. “Da-ge” Menciona, con la voz baja y seria. “Te quiero. Puedo hacer …esto por ti. Deja que te haga sentir bien”
Algo en Mingjue se rompe entonces, una cuerda de arco que se tuerce al soltar la flecha, y antes de que pueda repasar todas las razones por las que esto es una mala idea, los está volcando, derramando a Huaisang sobre su cama, presionándolo contra las sábanas. Huaisang gime, arqueándose contra el peso de Mingjue, abriendo la boca, abriendo las piernas, abriendo todo para arrastrar a Mingjue. Se besan hasta que Mingjue puede sentir la necesidad de Huaisang con fuerza contra su cadera, entonces se balancea hacia atrás para arrancarse toda la ropa, para ver cómo Huaisang se baja los pantalones y se quita las botas con los calcetines.
A Mingjue se le seca la boca cuando mira a Huaisang, estirado en la cama en toda su gloria desnuda. Se ha sonrojado por todo el cuerpo, mientras la punta de su polla ya está mojada, el líquido se extiende por su estómago mientras levanta las caderas. “Da-ge” Lo llama Huaisang, alargando la mano para tirar de Mingjue hacia abajo, besándose de nuevo, en celo el uno contra el otro, con el calor lamiendo la espina dorsal de Mingjue y enroscándose en sus entrañas.
“Huaisang” Murmura, tragando alrededor de los pequeños sonidos que caen de la boca de Huaisang. “Dime… ¿Qué quieres?”
A su favor, Huaisang no finge haber entendido mal. Cuando se separan de nuevo, se inclina inmediatamente sobre el borde de la cama, estirando la mano a ciegas, y vuelve a subir con un pequeño frasco de aceite que presiona en los dedos sin nervio de Mingjue. Huaisang se pone entonces a cuatro patas, como en el primer cuadro del primer libro que vio Mingjue, sonríe por encima del hombro. A Mingjue se le seca la boca y su polla se sacude contra su muslo “Así” Murmura Huaisang, arqueando la espalda para que Mingjue pueda verlo todo: la curva de sus nalgas, el oscuro pliegue de su entrada, la lasciva separación de sus muslos “Lo quiero así”
Mingjue se siente como si estuviera colgando de un precipicio; dejarse caer por el borde significa que nunca podrá volver a un tiempo anterior a éste, un tiempo en el que no conocía el toque de Huaisang, no comprendía la profundidad de la devoción de su hermano.
El mundo habrá cambiado irremediablemente.
Pero lo cierto es que Mingjue siempre ha amado a Huaisang, siempre ha querido lo mejor para él, el afecto, su lealtad enhebrados en cada momento de tranquilidad entre ellos, cada cacería nocturna, cada comida, cada discusión. Si esto es lo que quiere Huaisang, sus pasiones alineadas, ~¿Quién es Mingjue para negárselo?~
Se inclina, lenta, deliberadamente, presionando su boca en el centro de la espalda de Huaisang. Cuando saca la lengua, prueba la sal. Huaisang hace un ruido suave tan suplicante, retorciéndose mientras Mingjue destapa el frasco y vierte aceite en su mano. La primera presión del dedo resbaladizo de Mingjue sobre el apretado anillo del agujero de Huaisang hace que ambos giman. La mente de Mingjue recuerda todas las páginas de erótica de manga cortada que había hojeado antes, para acercarse enroscando sus dedos alrededor de la polla de Huaisang, apretando con fuerza. “Oh” Exclama Huaisang, gutural tan desesperado, estrechando su contacto “Oh, sí”
Mingjue bebe el estímulo frotando más profundamente dentro de Huaisang, sintiendo cómo se relaja, abriendo alrededor con dos dedos, tres. El sonido húmedo de sus dedos entrando y saliendo de Huaisang es casi demasiado para soportar, Mingjue gotea por todas las sábanas de Huaisang, la respiración se vuelve agitada mientras Huaisang grita.
“Da-ge, por favor” Jadea Huaisang, con las caderas presionando contra los dedos de Mingjue. Cuando vuelve a mirar por encima del hombro, sus ojos están muy abiertos, tan oscuros, su boca mordida y roja “Estoy listo. Puedo soportarlo”
Mingjue exhala explosivamente. Suelta a Huaisang retirándose de su agujero, volviendo a sentarse sobre sus piernas. Huaisang observa a Mingjue vaciar el resto del frasco sobre sí mismo. Hace muchos años que Mingjue no conoce otra cosa que la sensación de su propia mano, y está a punto de meter su polla dentro de alguien a quien, antes de hoy, nunca habría soñado tocar.
Es suficiente para marearse.
Algo de su conflicto debe mostrarse en su rostro, porque la cara de Huaisang se ablanda. “Da-ge” Murmura, extendiendo la mano para agarrar el fuerte muslo de Mingjue, el dolor de su agarre lo regresa a la realidad “Está bien. Quiero que lo hagas”
“Lo sé” Responde Mingjue, inclinándose para besar de nuevo entre los omóplatos de Huaisang. Manteniendo su boca pegada a la piel de Huaisang mientras se alinea, con la mano libre apretando la cadera huesuda de Huaisang. Ambos jadean cuando la punta de la polla de Mingjue roza la entrada de Huaisang. A pesar de la preparación, Huaisang está muy apretado, el agarre de su cuerpo es como un vicio. Mingjue avanza tan lentamente como puede, la respiración de Huaisang se entrecorta con cada centímetro de Mingjue que se desliza dentro de él. Tal vez pasen horas antes de que Mingjue se encuentre enfundado hasta el final, o tal vez sean sólo minutos. El tiempo ya no tiene sentido; todo lo que Mingjue puede sentir es a Huaisang apretando a su alrededor, Huaisang empujando contra él, los dedos de Huaisang arañando su pierna. Todo lo que puede oír es el sonido de su propio corazón latiendo y la frenética petición de Huaisang de que empiece a moverse.
“Da-ge” Gime Huaisang, y Mingjue no sabe cómo podrá volver a escuchar a Huaisang llamarle así sin pensar en esto, en los dulces sollozos enredados en la garganta de Huaisang, en la forma en que sus brazos ceden cuando Mingjue se clava en él una y otra vez, la maraña despeinada de su pelo, las trenzas que se desprenden de su tocado.
Mingjue se abalanza sobre Huaisang una vez más, el fuego salvaje del deseo lo atraviesa, imprudente e incontrolado. “Huaisang” Apenas dice, “Te amo” Apretando los dientes contra el torrente de qi que se acumula en su estómago, crepitando en cada lugar donde se tocan. Está muy cerca. Aparta el pelo de Huaisang y le besa la nuca, mordiéndole al soltarlo.
Cuando Mingjue vuelve a bajar del cielo, sus caderas siguen moviéndose. Huaisang jadea húmedamente bajo él, empujando contra su polla. Mingjue se sobrepone a la hipersensibilidad; enreda los dedos en el pelo de Huaisang y ajusta la palma de la mano alrededor de la polla de Huaisang hasta que se corre con un grito, goteando sobre los nudillos de Mingjue, apretando tan fuerte que Mingjue ve las estrellas. Se derrumba encima de Huaisang, desliza su boca en el cuello y los hombros de Huaisang, abrazándolo mientras se estremece.
Se quedan así mientras recuperan el aliento. Cuando Huaisang se revuelve, Mingjue finalmente se escapa de él con un jadeo, parpadeando con el sudor de sus ojos. Huaisang gime, se pone de lado y parpadea hacia Mingjue, con la cara rosada y húmeda, una sonrisa tonta que se extiende por su rostro. Mingjue quiere besarlo, pero no sabe si le está permitido. El sentimiento de culpa, un dolor cada vez más profundo en el pecho de Mingjue, comienza una vez más a aparecer en los bordes de su conciencia.
Huaisang le quita la decisión de las manos levantando su cara y besándolo primero, sus lenguas deslizándose lánguidamente una contra la otra. “Da-ge” Lo llama con cariño, cuando se separan. Se acerca a la mano sucia de Mingjue llevándola a su boca, limpiando sistemáticamente su liberación de los dedos de Mingjue, y el estómago de Mingjue se aprieta de nuevo. Debería sentirse peor por esto, pero no lo hace. No puede aferrarse a los hilos del remordimiento, no cuando Huaisang mira a través de sus pestañas y acaricia la palma de la mano de Mingjue, llevándolo a la distracción. “¿Cómo te sientes?”
Mingjue cierra los ojos y hace un balance de sí mismo. Por primera vez en muchos meses, su cabeza está despejada, sus meridianos un poco más equilibrados. “Mejor” parpadeando.
Huaisang se ríe vertiginosamente. “No parezcas tan sorprendido. Sé lo que hago, la mayor parte del tiempo”
Mingjue hace un vago ruido de acuerdo. La cuestión nunca había sido de confianza, sino de prioridades. “Así que…” Mingjue dice bruscamente, después de un momento de silencio amistoso. Pone una de sus manos sobre la cadera de Huaisang, maravillado por el contraste de su piel fría. “¿Vas a ir al entrenamiento de sable mañana, como estaba previsto?”
“Uuuugh” Gime Huaisang, tan petulante como siempre, con Mingjue que no puede evitar la forma en que su boca se crispa. “No sé si seré capaz, da-ge” Continúa Huaisang “Me has follado demasiado bien, todavía lo sentiré por la mañana” Se estira con un gemido, la sonrisa se vuelve sucia. Se le escapa un poco cuando ve la expresión que pone Mingjue “No. No me mires así”
“Huaisang” Masculla Mingjue, con el pulgar rozando la cadera de Huaisang antes de mover la palma de la mano para rozar la espalda baja de Huaisang. Como mínimo, debería haber considerado las consecuencias inmediatas de sus actividades.
Huaisang se estremece, moviendo las piernas, y luego sacude la cabeza salvajemente. “Yo quería esto, ¿de acuerdo?” Escupe las palabras como si fueran cuchillos, como si retara a Mingjue a desafiar la afirmación “No me arrepiento de nada. ¿Por qué crees que dejé la tabla del suelo entreabierta en primer lugar?”
“Huaisang” Repite Mingjue, soltando una carcajada, aunque una pequeña parte de él se lo había preguntado. Huaisang siempre ha sido especialmente ingenioso para conseguir exactamente lo que quiere “De acuerdo. Te creo”
Calmadas las plumas, las arrugas del ceño de Huaisang desaparecen. “Tenía... la esperanza de que no me rechazarías” Su boca se inclina hacia arriba en una sonrisa “Y tenía razón”
Mingjue no se atreve a regañar a Huaisang por sonar tan engreído. Después de un respiro, durante el cual Huaisang se retuerce más cerca, Mingjue inclina la cabeza, otro pensamiento que se filtra a través de su desenvuelta satisfacción. “¿Cómo sabías que “Limpieza” no funcionaba?”
“Sólo un presentimiento” Ofrece Huaisang, lo que no puede ser toda la verdad, pero al momento siguiente, deja escapar un bostezo que hace estallar la mandíbula y que hace llorar a los ojos.
Es una conversación que pueden dejar para más adelante. En cualquier caso, Mingjue debería irse. Huaisang debe lavarse mientras Mingjue arregla su habitación. Huaisang debería echar una siesta por la tarde, y Mingjue debería irse para atender la interminable lista de asuntos de la secta que requieren su atención. Mingjue debe seguir con el resto de su día y tratar de no pensar en los ruidos que hizo Huaisang mientras Mingjue se lo cogía, un esfuerzo que seguramente saldrá mal “Descansa” Susurra Mingjue, viendo a Huaisang parpadear con sueño.
“Da-ge” Contesta Huaisang, acercándose, pegando su nariz a la clavícula de Mingjue “¿Te quedas conmigo?”
Mingjue rodea con su brazo la cintura de Huaisang, besando el flequillo húmedo de su pelo, y lo hace.
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