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Llegando a un acuerdo

Summary:

Hancock debió haber matado al hombre en vez de dejarlo usar el amuleto.

Notes:

hola, esta es una nueva comisión, espero les guste.

Work Text:

La isla de las mujeres prohibía la entrada de hombres, siendo una isla dedicada al sexo femenino, con Boa Hancock, la hermosa miembro de los Shishibukai, como mayor protectora de su tribu.

Que la tripulación de Taff Crompton, un pirata de poca monta cuya recompensa no superaba los 10 millones de Bellies, haya podido superar las defensas naturales de la isla solo le demostraban a la curvilínea pirata que aliarse con el gobierno mundial, por mucho que los deteste, fue la decisión correcta.

Desde su trono, la emperatriz de los piratas miro hacia abajo al hombre, viendo a un hombre gordo, con una barba café oscura, un sombrero verde que se veía ridículo, una polera blanca con rayas grises, un pantalón corto que no le llegaba a los pies, así como un cinturón ridículo con una medalla con forma de pirata al medio, el capitán pirata sería poco remarcable si no fuera por su altura.

Con unos 6’4’’ de altura, el alto hombre se acercó al trono de la mujer, retrocediendo cuando las hermanas de esta apuntaron dos lanzas a él.

“He-hey…” El hombre sudo frio. “No hay necesidad de recurrir a la violencia.”

“¿Cómo llegaste a la isla, pirata?” Hancock la pregunto al hombre.

El hombre tardo en responder, pensando en que decir para que no lo maten, mientras observaba sin pudor los amplios pechos de la pelinegra, que solo lo miraba sería mientras esperaba una explicación.

Mierda, eran verdad los rumores.” El hombre de ojos negros pensó. “Sus tetas son tan grandes como su cabeza.

“¿Y bien?” La mujer arqueo una ceja, notando la mirada lasciva del hombre, pero no dándole importancia. “¿Alguna explicación?”

La mujer usaba ese escote para distraer a los hombres después de todo.

“Burlamos a las bestias del mar con esto.” El hombre respondió finalmente, sacando algo de su bolsillo.

Hancock señalo a Marigold que tome el amuleto que el hombre saco, y su hermana se acercó al hombre, quitándole el objeto para llevárselo a la protectora de la isla.

“¿Qué es esto?” La pelinegra pregunto curiosa, viendo la gema verde en medio del amuleto. “¿Esto te ayudo a burlar a las bestias?”

“Si.” El pirata se rasco la cabeza. “Lo active y los monstruos evitaron mi barco.”

“Muy bien.” Hancock. “Chicas, mátenlo a él y luego a su tripulación.”

“¡Espera espera!” Taff grito desesperado. “El amuleto no se activa, así como así, tiene un secreto.”

“¿Y tú me lo dirás? “Hancock pregunto retóricamente. “No será difícil averiguarlo, tenemos tiempo.”

“Pero, pero…” El hombre miro a todos lados. “Solo dame unos minutos para explicarlo.”

La hermosa pirata femenina miro fijamente al hombre, antes de pararse y empezar a caminar hacia el pirata de poca monta.

El pelicafe solo trago saliva, no pudiendo evitar ver como las caderas de la mujer se movían de manera sensual (en su mente) mientras la belleza de ojos azules se acercaba a él, quedando frente a frente ambos piratas.

La pelinegra frunció el ceño al tener que mirar hacia arriba para ver al hombre a los ojos y poder intimidarlo, y solo sintió asco cuando el hombre desvió de inmediato la mirada para comerle los pechos con la vista.

“Déjennos solos.” La emperatriz ordeno a sus hermanas.

“¡Nee-san!” Sandersonia alego de inmediato.

“Ya hablé.” Los ojos duros de la mujer se suavizaron. “Tranquilas, una plasta como él no tiene posibilidad de dañarme.”

Taff frunció el ceño, odiando como no podía refutar las palabras de la poderosa zorra.

Maldita puta.” El hombre maldijo a la mujer. “¿Comiste una fruta y ahora te crees mejor que un hombre?

La pelinegra solo vio como sus hermanas se fueron, su serpiente acompañándolas luego de una pequeña caricia, antes de darse la vuelta y mirar al hombre, sus ojos prometiéndole torturas inimaginables si no le explicaba el método para usar el amuleto.

Bueno…” El Crompton pensó, perdiendo la rabia que tenía. “Esperemos que el truco funcione.

“Dime, ¿cómo funciona?” Hancock cruzo los brazos, realzando sus pechos.

“Solo debes tocar el amuleto con sangre, y con eso creas una reacción de aversión con las bestias.” El pirata explico rápidamente.

“Toma.” Hancock le pego el amuleto a su gordo pecho. “Muéstrame cómo funciona.”

“Está bien.” Taff saco un cuchillo de su cinturón y se pinchó el dedo. “Hay que verter sangre en la gema mientras uno usa Haki para activar el amuleto.”

El amuleto empezó a brillar, la gema verde emitiendo luces que iluminaban más el pabellón.

El pirata gordo iba a seguir explicando, hasta que vio como las pupilas de la mujer parecían afilarse, la respiración de la emperatriz de los piratas empezando a cortarse mientras que un rubor aparecía en las mejillas de la Boa.

“Bastardo, ¿Qué diablos hiciste?” Hancock aguanto las ganas de matar al cerdo en frente de ella.

Si lo hacía, el efecto que le provoco el amuleto podría no desaparecer.

“Oh, ¿Comiste una fruta del Diablo?” El pelicafe empezó a sonreír, viendo su oportunidad. “Cuando encontré el amuleto, decía que el hechizo usado tenía un efecto diferente en los usuarios de la fruta.”

La mirada de la mujer se volvió aún más asesina, pero esta vez Taff no se intimido, viendo como la mujer movía sus carnosos muslos contra el otro

“El amuleto repele a las bestias, mientras que atrae a los usuarios de las frutas del diablo.” El hombre retrocedió para admirar la figura de la mujer más hermosa de la Grand Line. “En otras palabras… es un afrodisiaco.”

“Muy bien, es hora de matarte.” Hancock levanto la mano, dispuesta sacarle la cabeza al imprudente hombre de un golpe.

“Pero me necesitas para terminar el hechizo.” El hombre dijo confiado. “Créeme puta, créeme.

Su vida dependía de eso.

Hancock solo miro con odio al hombre, mientras sentía como su coño empapaba su vestido rojo.

La pelinegra podría preguntarle a su subordinadas que le ayudaran con su problema.

Pero eso sería abusar de la confianza que tenían en ella.

No tenía otra alternativa.

“Mierda…” Hancock maldijo.

Taff solo mostro una sonrisa comemierda.

X – X – X

“¿Has te-tenido suficiente, maldito bastardo?” Hancock le pregunto al hombre encima suyo, frunciendo el ceño.

“Para nada, todavía quiero disfrutar estas tetas.” Taff respondió feliz, moviéndose hacia adelante y atrás.

Luego de que la mujer llevara al Crompton a su habitación para que las mujeres no se enteren de lo que iba a hacer, el hombre se despojó de sus ropas y empujo a la mujer a la cama, montando su estómago y colocando sus 10 pulgadas de polla en las mejores tetas del mundo pirata.

Ya han pasado varios minutos desde que el pirata empezó a embestir su gorda verga contra el busto de la emperatriz, y la pelinegra solo pudo hacer amenazas vacías mientras maldecía al hombre y a su maldito hechizo.

La fricción del duro falo contra sus pechos le producía placer, y los hermosos ojos azules de la fémina miraban como la prominente cabeza de la polla desaparecía en el valle de sus grandes senos, apareciendo al segundo para golpearle el mentón.

El coño de la mujer tenía empapado su vestido, Hancock frotando sus muslos contra el otro incluso con Taff moviéndose como demente contra sus perfetos senos.

“Mierda, esto es el cielo.” El hombre gordo recalco. “Siempre quise hacer esto.”

Hancock solo lo miró fijamente, perdiendo algo de su enfado, mientras apretaba más sus senos contra el otro, aprisionando la verga del pirata y dejando que este sienta su polla envuelta en los más suaves malvaviscos.

“Que tetas más buenas.” Taff se rio, usando sus manos para jugar con los pezones de la Boa. “No te imaginas cuantas veces soñé estar en esta posición.”

El hombre se movió más rápido contra la mujer, impulsando las tetas de la mujer contra su cara con cada embestida, la cremosa piel de la mujer enrojeciéndose levemente por el fuerte impacto de los gordos muslos del pirata de poca monta con los redondos pechos de la Shishibukai.

“La imagen de tu recompensa mostrando tus enormes tetas.” El Crompton apretó las tetas de la pelinegra en el área de los pezones, haciéndola gemir del dolor. “Tu imagen es la que más usan mis hombres para fantasear, maldita puta.”

“Cállate bastardo.” La hermosa mujer respondió, sonrojada por los comentarios guarros del hombre de ojos negros. “Y deja de perder el tiempo, no quiero pasar más tiempo contigo del necesario.”

“Me pudiste haber detenido.” Le pirata se encogió de hombros, soltando los senos de la mujer. “Pero te gusta sentir mi verga entre tus tetas, tu coño te delata.”

Taff movió sus manos hacia la entrepierna de la mujer, y para la vergüenza de la fémina, el pirata metió su mano en medio de sus mojada ropas, metiendo sin cuidado dos dedos en su empapada vagina.

El hombre prematuramente calvo sonrió al ver como la mujer empezó a gemir cuando él empezó a jugar el coño de la puta, bajando la velocidad de sus embestidas para que tanto sus dedos como su verga se muevan al mismo ritmo, estimulando a la Shishibukai por ambas partes por igual.

“Estas empapando mis dedos perra.” El pelicafe insulto a la mujer. “Y solo mira que hacen tus manos si aun crees que no estas completamente dispuesta.”

Hancock parpadeo confundida, antes de ver con horror como sus manos movían sus inmensos senos contra la entrepierna del hombre, permitiendo que el impacto entre los cuerpos tenga la misma potencia que antes, incluso con el hombre pausando sus movimientos.

Sin que se diera cuenta, la usuaria de la fruta del diablo movía su voluptuoso busto hacia adelante y atrás, moliendo los montículos de carne contra los sudorosos muslos del pirata masculino.

“Dios, ¿Cuánto has esperado por una buena verga en esta isla de lesbianas?”

“No digas to-tonterias.” Hancock trato de defenderse, sin pausar los movimientos de sus manos. “Es so-solo el hechizo que usaste bastardo.”

“Eso puta, sigue así.” Taff desestimo las palabras de la Boa como si fueran agua. “Mueve esas enormes tetas.”

La pelinegra siguió la orden del pirata, refunfuñando para enmascarar sus gemidos por los dedos del hombre entrando y saliendo de su coño, y empezó a agitar sus senos para adentro y afuera mientras seguía frotando la polla del hombre con su amplio busto.

Taff dejo de toquetear el coño de la mujer para mover su mano al rostro de la mujer, presionando los mojados dedos en los labios de la hermosa mujer de ojos azules.

Hancock a regañadientes abrió un poco sus labios, con el hombre de inmediato metiendo sus dedos en la cavidad oral de la mujer, la risa del Crompton resonando en la habitación cuando la lengua de la mujer chupo sus dedos como si fueran una polla.

Taff dejo que la mujer lamiera sus dígitos por unos segundos antes de sacar los dedos de la cálida boca de la pirata femenina para agarrar las tetas de la pelinegra, separándolas para escupir su polla y mojarla más de lo que estaba por el sudor de la mujer.

Hancock solo vio con los ojos entrecerrados como el hombre disfrutaba de sus senos, su coño ardiéndole por la excitación, y la fémina solo pudo rendirse a lo que iba a ocurrir.

“Ya basta.” La pelinegra le ordeno. “Es hora de que me folles.”

La mujer de ojos negros no pudo expresar de mejor manera lo que quería que el hombre hiciera, porque la sonrisa que tenía el hombre se amplió a más no poder.

El hombre casi calvo le dio la más fuerte embestida posible a las mamas de la mujer, golpeando la mejilla de esta, antes de levantarse del estómago de la fémina.

“Esperaba que dijeras eso.” El pirata golpeo las tetas de la mujer juguetonamente. “¿Para qué te hacías la difícil?”

El hombre se masturbo rápidamente, viendo, como la sonrojada y molesta Boa se quitó su vestido, quedando completamente desnuda para acomodarse en el borde de la cama.

La cara más hermosa de los 4 mares, unas tetas tan grandes como una cabeza, con unas pequeñas caderas que terminaban en unas amplias caderas hacía de Boa Hancock la mujer más atractiva de la Grand Line.

“Que buena estas Hancock.” El hombre le dijo irrespetuoso de pie.

“Mantente callado.” La mujer lo miro. “Si lo haces, puede que no te mate después de esto.”

“…Ok.” Taff respondió en voz baja. “Mierda, esperaba que se olvidara de la amenaza.

El pirata gordo hubiera seguido pensando en su posible muerte de no ser porque la avergonzada líder de la isla abrió sus piernas, mostrándole al pirata su rosado coño, empapado por sus fluidos.

El hombre se acercó lentamente a la mujer, viendo como la mujer se tapaba la cara con ambas manos, sorprendentemente tímida, antes de que él apuntara su larga verga en el coño de la mujer de sus sueños.

“¡Ahhh!” La hermosa pelinegra grito cuando sintió la verga entrando en su coño. “¡Es muy grande!”

Taff agarro las caderas de la mujer, metiendo poco a poco su verga en la extremadamente apretada vagina de la mujer, mostrando la fuerza de voluntad de todo pirata que se adentra en la Grand Line, con el fin de poder meter todas su verga en la mujer más deseada del mundo.

“¡Mas lento!” La mujer casi rogo, contrastando con su actitud dominante habitual. “Oh, ¡Ahhh!”

“¡Mierda!” El pirata gordo rugió al cielo en señal de triunfo. “¡Que apretada estas zorra!”

El Crompton introdujo sus 10 pulgadas de verga en el coño de la Boa, soltando las caderas de la mujer para golpearle los carnosos muslos, haciendo que el culo de Hancock se sacuda contra su pelvis, antes de empezar a moverse.

Lentamente, Taff comenzó a moverse contra la líder de la isla, sacando 2 pulgadas de verga antes de moverse contra la mujer, sacándole suaves gemidos a Hancock, para volver a sacar su polla y repetir el proceso.

Las tetas de la pelinegra se movieron suavemente al ritmo de los vaivenes del pirata, y la Boa solo pudo apretar las sabanas de su cama, sintiendo como el hombre expandía sus paredes vaginales con su gruesa verga, rozando su útero con cada penetración.

“¡Ahhh!” La mujer cerro los ojos, su cuerpo ardiendo por el hechizo, y su coño mojando la polla del pelicafe.

El hombre se tomo su tiempo, penetrando a la mujer a una velocidad lenta, nunca sacando más de la mitad de su verga antes de volver a buscar el útero de la zorra con su grueso glande.

“Que belleza…” El hombre se tomó un segundo para admirar la figura de la mujer.

Sin dejar de embestir a la Boa, el hombre comenzó a acariciar las caderas de la fémina, antes de mover sus manos para apretar las gordas nalgas de la mujer de gran altura.

Hancock comenzó a jugar con sus senos, sacudiéndolos uno contra el otro mientras dejaba que el pirata goce de su cuerpo, rindiéndose ante el hechizo y su propia excitación.

Taff apretó el culo de la mujer más temida del mundo, porque Big Mom no podía considerarse humana en su imparcial opinión, estirando las nalgas hacia afuera para ver como la hermosa fémina se queja, antes de soltar el trasero de Hancock, para tocar la más atractiva parte de la princesa serpiente.

El aliento de la Boa se corto cuando las manos del pirata apretaron sus enormes tetas, la piel bronceada del hombre contrastando con sus pálidos atributos, los gordos dedos del hombre dejando marcas en su cuerpo.

“Si…” Hancock hablo, apoyando el manoseo de Taff con el suyo propio. “Se siente muy bien.”

Aunque le duela, La pelinegra tuvo que admitir que la polla del pirata entrando y saliendo de su coño era lo mejor del mundo, y las manos del hombre se sentían muy bien manipulando su busto, el hombre teniendo completo control de su precioso cuerpo.

“¡Aprieta mis tetas!” Hancock le ordeno, haciendo lo propio con sus manos.

“Como ordenes, emperatriz.” Taff sacudió los senos de Hancock por unos segundos, antes de moldear la masa en sus manos.

La polla del hombre entraba de manera errática, con el macho más preocupado de aplanar, estirar y marcar las tetas de la Boa con sus manos, ambos piratas manipulando los melones de Hancock para que no haya parte del busto de la capitana que no sea manipulada.

Pero no había necesidad de que el hombre embista contra la mujer, ya que Hancock se movía contra el hombre por cuenta propia, sus gemidos siendo acompañados por el constante choque de las pelvis de ambos, la dura verga brillando ante la luz con los jugos vaginales de la mujer.

“Que puta.” Una, dos, tres bofetadas a la delantera de Hancock siguió la declaración del Crompton. “el hechizo solo te dio una excusa para que yo te folle.”

“No digas tonterías.” Hancock se movió contra el hombre. “Solo cógeme.”

Ambos cuerpos se encontraron a mitad del camino, el cuerpo del pelicafe moviéndose adelante para encontrar con un sonoro crack la concha de Hancock, su feminidad chorreando sus líquidos en su gordo culo y en las sábanas blancas.

El hombre ahora se movió tan rápido como pudo, apretando a la mujer por las tetas para impedirle moverse, prefiriendo usar sus caderas para llevarlos a ambos piratas al orgasmo.

“Si, si ¡Si!” La Boa chillo, baba cayendo por sus carnosos labios. “¡Más duro!”

“Aquí viene zorra.” Taff le dijo sin aire. “Te voy a llenar tu sucio coño con mi enorme corrida.”

“¡Arhrrhg!” Hancock no respondió al insulto, arqueando su espalda por el placer.

La mujer no podía hablar, no podía actuar, no podía matar a un hombre tan debajo de su liga que solo el pensamiento de tenerlo en su campo de visión hubiera sido un insulto para la Shishibukai.

Y por culpa de su curiosidad sobre un repelente para monstruos, ahora el bastardo iba a poder jactarse de tener el cuerpo de Boa Hancock como aperitivo.

Aunque siempre podía matarlo después.

Ese pensamiento hizo que el coño de la mujer apretara la polla del pirata aún más de lo que hacía, sentenciando a ambos criminales.

“¡Mierda!”

Ambos piratas se corrieron casi al unisonó, con la leche caliente del hombre llevando a la alta mujer a un poderoso clímax, su cuerpo escapando del agarre del hombre y retorciéndose en la cama mientras que sus sexos liberaban la evidencia de tan crudo acto.

El Crompton respiro pesadamente, viendo como las inmensas tetas de Hancock caían hacia los lados, el peso de esta haciendo imposible que se mantuvieran firmes ante la gravedad, y solo pudo sonreír cuando sintió su polla palpitar dentro del coño de la emperatriz de los piratas.

La polla del pirata salió de la vagina de Hancock, y la emperatriz solo pudo quejarse cuando sintió como la corrida de ambos piratas comenzó a salir de su coño en forma de chorro, mojando la raja de su trasero y sus nalgas cuando el líquido empezó a acumularse en el borde de la cama.

“Me corrí bastante.” Taff recalco, balanceando su gorda polla en el aire. “Aunque, con una preciosura como tú, no me sorprende.”

“Maldito bastardo” Hancock insulto al gordo, sin real enojo tras sus palabras. “Da gracias que no te corto la lengua por irrespetuoso.”

La mujer se levantó de la cama y se dirigió a su estante, balanceando sus caderas de manera hipnótica para el Crompton, que ignoro la marca en la espalda de la princesa serpiente para centrarse en las gordas nalgas de la mujer, sacudiéndose con cada movimiento de la mujer.

La emperatriz pirata se limpió su parte inferior con una toalla que tenía guardada para sus pesadillas, antes de mirar al hombre y arquear una ceja al ver como la verga de Taff todavía estaba dura, brillando por sus jugos vaginales.

“Acuéstate en la cama.” La Boa le ordeno al hombre. “todavía tengo un uso para ti.”

“Si señora.” El Crompton accedió de inmediato. “Si la puta quiere aparentar estar en control, ¿Quién soy yo para impedirlo?

El hombre fuera de forma se tiro a la cama, apoyando su cabeza en la cómoda almohada de le fémina, sacudiendo su polla a todos lados mientras veía a la Boa con una sonrisa comemierda.

“Hmph.” Hancock bufo al ver la expresión de satisfacción del Crompton. “Si no fuera por ese hechizo, estarías muerto.”

“Lo sé, lo se.” El hombre desestimo las palabras de la pelinegra, palmeando su regazo. “Pero aun soy útil para ti con esto, ¿no?”

Lo matare después de esto.” La Boa se decidió.

La mujer se subió a la cama, moviéndose en cuatro patas para montar el regazo del hombre gordo, una pierna a cada costado de él, con la polla del pirata de ojos negros en el firme agarre de las manos de la mujer más hermosa de los cuatro mares.

Hancock mordió su labio inferior para enmascarar el gemido provocado por el roce de los sexos de ambos, y solo se acomodo para que el falo de Taff se presionara contra la entrada de su coño.

Y la mujer bajo sobre la verga.

“¡Ohhh!” Esta vez, la emperatriz no pudo ocultar su dicha, recibiendo toda la polla del hombre en su apretado coño.

La mujer apoyo sus manos en el gordo pecho del hombre, tratando de acostumbrarse a la larga y gorda polla del Crompton dentro de ella, antes de empezar a moverse lentamente encima del pirata.

Taff solo babeo al ver como las enormes tetas de Hancock se movían suavemente al ritmo de su respiración, la alta mujer comenzando a mover sus caderas contra su verga, moviendo su falo dentro del mejor coño que ha probado en su vida.

Hacia adelante y atrás, fue el patrón que hizo la Boa para acostumbrarse a la gruesa verga, restregando su entrepierna contra la del hombre, para luego moler su culo contra las piernas de Taff, gimiendo en voz baja.

Las manos del Crompton pronto encontraron los senos de la mujer, apretando los montículos con fuerza, haciendo que la mujer gima más fuerte.

La mujer empezó a rebotar sobre la polla del hombre casi calvo, moviéndose hacia arriba y abajo usando las fuerza de sus bien formadas piernas, presionando las manos del hombre pirata con las suyas.

“Adoro estos melones.” Taff le dijo, jugando con los pezones de la ojiazul. “Los mejores de toda la Grand Line.”

Hancock solo rodo los ojos, levantando un poco más de su cuerpo en sus rebotes, 5 pulgadas de carne dentro de ella y 5 fuera, para luego sentarse con fuerza en el regazo del hombre.

“¡Mierda!” Taff maldijo.

El coño de la mujer apretó su verga, junto al enorme culo de la mujer golpeando sus muslos y huevos hicieron que el cuerpo del hombre se entumeciera, sus brazos perdiendo la fuerza y sus manos cayendo del busto de Hancock.

De no ser porque la mujer las presiono contra su voluptuoso pecho.

“No las sueltes.” Hancock le dijo, alargando sus gemidos para excitar al Crompton. “Ni se te ocurra soltarlas.”

La mujer enderezo más sus piernas, ahora quedando con solo 3 pulgadas del falo del pirata dentro de ella, para doblarlas y sentarse en el regazo del hombre.

Tanto el hombre gordo como la curvilínea mujer gimieron, las piernas de Hancock sintiéndose como gelatina para la mujer, antes de que recuperar la fuerza en sus piernas.

La pelinegra empezó a moverse de nuevo, parando el vaivén hacia adelante y atrás para concentrarse en rebotar lo más rápido posible sobre la verga de su amante.

El cuerpo de la mujer se movía como si ella estuviera poseída, sus tetas moviéndose a todas partes por la fuerza de sus rebotes, las manos de ambos siendo arrastradas por el enorme busto.

El hombre solo miro hipnotizado la figura de la mujer, apretando reflexivamente las mamas de la Boa mientras que ella gemía y chillaba por el placer que su polla le provocaba.

Su regazo le dolía con la fuerza con la que la mujer se sentaba en él, y la presión que la mujer ponía sobre sus manos casi era suficiente para lastimarlo.

Gracias anciano.” Taff pensó en el vagabundo que le vendió el amuleto. “Eres más grande que Gold Roger.

El hombre apoyo sus piernas en la cama, aportando sus propios movimientos, embistiendo con la mujer para meter su larga verga en el coño de la preciosa pirata.

La mujer grito del placer, recibiendo todo el impacto en su concha, con su gordo culo chocando con fuerza con los muslos del hombre, que levanto las piernas para poder aguantar de mejor manera el poder de sus sentones.

“¡Ahhh!” La mujer sacudió su cabeza, su largo cabello enmarcando su hermosa cara mientras le sonreía al hombre. “Me estas llenando mi pequeña conchita.”

El hombre solo le sonrió, cansado e incapaz de hablar, levantando las tetas de la mujer cuando esta se sentaba en su regazo, y bajándolas cuando la mujer llegaba a la cúspide de sus rebotes.

El Crompton quería lastimar a la mujer tanto como ella lo hacia con su pelvis, pero la pelinegra solo gimió más fuerte, disfrutando como sus gemelas eran estiradas por el gordo hombre que la embestía con tanta fuerza como su cuerpo le permitía.

“Oh ohh.” La Boa dejo caer sus manos en el cuello del hombre. “Nada mal.”

La mujer cambio su táctica, acariciando la manzana de Adán del pirata, sonriendo maliciosamente cuando vio al hombre tragar su saliva, y empezó a moler su amplio trasero en las piernas del pelicafe.

El falo de Taff entraba y salía del coño de la mujer, pero sus piernas tenían que aguantar la presión que la mujer aplicaba sobre ellas, así como la suavidad del mejor culo de la isla sacudiéndose contra sus muslos, haciendo de la posición una prueba a su voluntad y resistencia.

La Boa empezó a babear, la saliva cayendo en sus tetas, bajando a las manos del macho y cayendo por los gordos brazos del pirata, uniéndose al sudor del hombre por la intensa actividad, haciendo que el hombre maldijera por la sensación del líquido.

“¡Ahhh!” Una embestida a su punto G hizo que la mujer pierda la idea de jugar con su presa. “¡Que buena polla tienes!”

Hancock apretó el cuello del hombre, quitándole la respiración por unos segundos, antes de apoyarlos en el pecho del hombre por segunda vez y volver a moverse contra el Crompton.

“¡No tan fuerte mujer!” El hombre se quejó, sus piernas crujiendo por el choque de los cuerpos.

La boa no le hizo caso, completamente enfocada en su propio placer, moviendo sus largas y bien formadas piernas para apoyarse en sus pies, con las rodillas dobladas al punto que su retaguardia aplastaba las grandes bolas de la mujer.

“¿Que estas haci-?” La mujer apretó el pecho del hombre, quitándole el aire e impidiéndole hablar.

La mujer enderezo sus piernas hasta que solo la cabeza del pene de Taff estuviera dentro de su coño, y bajo con fuerza, haciendo que el hombre gruña del placer y el dolor.

Pero el pirata de poca monta fue opacado por los gritos de Hancock, que encontró el ángulo perfecto para que su punto G fuera constantemente tocado por la polla del Crompton, subiendo y bajando su cuerpo usando la impresionante fuerza de rebote.

El cuerpo del hombre era un juguete para la emperatriz pirata, y Taff lo sabía, sintiendo como sus muslos ardían por el choque contra el culo de Hancock, y su polla no pasaba más de un segundo fuera del coño de la Boa antes de que ella se sentara en ella.

“Ni se te ocurra soltar mis tetas.” Hancock le ordeno sin mirarlo, al sentir como las manos del hombre caían de su busto. “Te cortare las manos si lo haces.”

“¡Ok!” Asustado, el hombre junto los senos de la mujer, los pezones de la mujer tocándose por el mero tamaño del busto de Hancock.

La mujer chillo, y siguió moviéndose contra el ojicafe, su cara mirando al cielo mientras que recibía una gran polla en su necesitado coño.

El efecto del amuleto ya había acabado con el primer orgasmo de la Boa deshaciendo el hechizo, pero Taff tuvo la gracia y desgracia de conocer a la verdadera Boa Hancock.

Una mujer que no podía parar una vez comenzaba algo.

Me voy a morir.” Taff se dio cuenta. “La mujer me va a matar con su coño.

X – X – X

Afortunadamente para el pirata, la mujer no lo mato con sus poderosos muslos, pero estuvo cerca, y el hombre perdió el conocimiento cuando la mujer se corrió sobre su verga por segunda vez.

El frio en su espalda fue la primera cosa que el hombre gordo sintió al recuperar la conciencia, y Taff abrió los ojos para ver a todos lados, buscando a la hermosa princesa serpiente.

Una piscina de aguas calientes fue lo que vio, con el hombre no pudiendo ver mucho del lugar debido al vapor que abundaba en el lugar.

“Por fin despertaste.” La voz de la mujer se escuchó donde había más vapor, y el Crompton dirigió su mirada a esa dirección.

El perfecto cuerpo de la mujer más hermosa del mundo se acercó lentamente al pirata, sus enormes tetas moviéndose con cada paso que la mujer hacía, el agua cayendo desde su precioso rostro, bajando por el valle de sus senos, antes de caer por sus largas piernas.

La emperatriz pirata era el sueño húmedo de todo pirata heterosexual, y el hombre estuvo acostándose con ella.

“Se acabo el efecto del amuleto.” Hancock hablo, y la sangre se fue del rostro del pirata.

Se le había olvidado que la única razón por la que la pudo meter su verga en la puta fue por el efecto inesperado que la gema producía en los usuarios de las frutas del diablo.

Taff debía pensar en una forma para no morir, alguna idea para que la Boa no lo mate.

Desafortunadamente para él, su polla tenía otras ideas, y volvió a recuperar su erección ante la visión del mojado cuerpo de Hancock.

“Parece que tu amiguito no necesitaba del amuleto.” La Boa miro hacia abajo al pene del hombre.

El hombre pensó en ocultar su polla, pero vio la inutilidad del gesto y solo se recostó en la cerámica del baño, su verga desafiando la gravedad y apuntando al cielo.

Si iba a morir, lo haría con el conocimiento que la puta más sexy de los cuatro mares gozo con su polla.

“Lo bueno es que yo necesito de tu amigo.” Hancock hablo, tomando al capitán pirata por sorpresa.

 Afortunadamente para Taff, parece que la mujer todavía no lo iba a matar.

Con una sonrisa condescendiente, Hancock se recostó al lado del hombre, ambos casi de la misma estatura, con la pelinegra apoyando su larga pierna derecha en el muslo del pirata mientras se recostaba al lado de Taff.

“Cuéntame más de ti.” Hancock inicio una conversación, mientras movía su mano a la entrepierna del Crompton.

Los largos y callosos dedos de la fémina apretaron suavemente la polla de Taff, haciendo que el hombre se enderece y empiece a gemir.

“¿De qué mar vienes?” La mujer pregunto inocente, empezando a masturbarlo.

“Soy de South Blue.” El hombre gordo contesto, aguantando un fuerte gemido.

“¿En serio?” Los ojos azules de la pirata lo miraron curiosa. “No conozco a muchos piratas de ese cuadrante.”

Hancock empezó a acariciar la cabeza del falo, presionando su dedo índice en la uretra de Taff, levantando un poco la rodilla para estimular las bolas del pirata masculino.

“Mas despacio por favor.” El Crompton le pido a la mujer relajar su agarre.

“Claro, solo dime tu alias.” La Boa le sonrió, sin parar el movimiento de su mano. “Se que eres buscado por los marinos, pero no eres tan remarcable como para que sepa tu nombre.”

Taff quiso responder al insulto, pero la mujer aumento la velocidad de la paja, dejando de lado el glande del pene para masturbar todo el tronco de manera rápida.

“¿Cuál es tu alias?” La mano de Hancock golpeo las bolas del pirata con la fuerza con la que se movía.

“Taff ‘cacharro’ Crompton.” El hombre cerro los ojos, disfrutando de la mano de la emperatriz pirata.

“Que nombre más ridículo.”

Hancock presiono su teta derecha sobre el pecho del hombre, mirándolo fijamente para maximizar el efecto que su cuerpo tiene sobre el del Cacharro.

El nativo de South blue acerco su mano izquierda al redondo seno encima suyo, apretando el suave melón y moviendo su pierna derecha a la entrepierna de Hancock.

La antigua esclava gimió en voz baja, acercando su rostro al del hombre para besarlo, los labios de ambos piratas luchando contra los del otro.

La mujer rápidamente domino a su amante al apretar la verga de Taff para desconcentrarlo, y procedió a meter su lengua en la boca del pirata casi calvo, retomando la masturbación del duro falo en su poder.

El Crompton gimió en la boca de la fémina de ojos azules, sintiendo como su pierna se empapaba por los jugos que la mujer empezó a liberar mientras seguían con sus manoseos y besos.

Liquido preseminal comenzó a salir del pene de Taff, mojando la mano de la líder de las isla que solo sonrió en los labios del gordo hombre, antes de separarse de él, un hilo de salvia formándose entre la bocas de ambos piratas.

“Me está gustando tu polla más y más.” La pelinegra le dijo coquetamente. “Quizás no te mate después de todo.”

“He he…” Taff se rio nerviosamente, masajeando la teta de Hancock. “Esperemos que siga con esa opinión después de esto.

El hombre quería volver a follar a la mujer, él quería volver a sentir a la Boa gimiendo sobre su verga, gritando su nombre para los cuatro vientos, mostrando que sin poder uno podía hacer historia.

Aquí estaba Taff “Crocked” Crompton, un pirata que obtuvo una recompensa por ver a una capitana desnuda por accidente, manipulando las tetas más grandes de la Grand Line con la mano de la mujer más hermosa del mundo masturbando su dura verga.

“Mi nombre va a estar a la altura de Barbablanca y el Rey de los Piratas luego de esto.” Taff pensó victorioso.

Hancock pudo adivinar los pensamientos del hombre, y por un momento pensó en matarlo para que guardara silencio, antes de sacudir la cabeza y levantarse de su posición, poniéndose encima del hombre y dándole la espalda.

Taff tenia una gorda polla que iba a disfrutar, pero si veía la cara del hombre ahora mismo, Hancock lo haría sufrir, y sería un desperdicio del esfuerzo que hizo para tener el baño caliente para ellos solos.

En los bares de la Grand Line, cuando se habla de la emperatriz pirata, siempre se habla de una cara preciosa y una titánicas tetas que la puta apenas intentaba tapar, pero nunca se hablo del inmenso trasero que la mujer tenía.

Trasero que el Crompton comió con los ojos mientras que la mujer tenia presionado contra su pelvis antes de que Hancock se levantara y agarrara su verga nuevamente, esta vez apuntándola a la intimidad de la ojiazul.

Hancock empezó a gemir mientras bajaba sobre la verga de El Cacharro, emitiendo un grito de placer cuando se sentó en el regazo del pirata, habiendo recibido las 10 pulgadas de polla con facilidad.

Taff solo miro absorbido las firmes nalgas de la Boa presionándose contra sus rollos de gordura, y solo pudo gruñir cuando la mujer apoyo las manos en sus costados para empezar a moverse.

La emperatriz pirata comenzó a gritar, rebotando con fuerza sobre la verga de Taff, no molestándose con acostumbrarse al grosor de la polla dentro de su vagina.

El dolor provocado por la verga del pirata abriéndose paso entre sus apretadas paredes internas era genial, y fue rápidamente reemplazado por el placer de sentirse llena como pocas veces lo ha hecho.

“¡Carajo!” El hombre gruño frustrado, tratando de moverse contra la mujer, sin éxito alguno. “¿¡Como puedes seguir tan apretada!?”

El coño de la mujer apretaba su verga de una forma casi punzante, y parecía que era la primera vez que su verga fue montada por la mujer por la presión, si no fuera por la rapidez con la que la pirata femenina se movía.

La mujer sacudió su cabeza de lado a lado, su largo cabello cayendo en el pecho y cara del hombre, moviéndose como loca encima de la hombría del gordo hombre, levantándose de la mitad de la verga antes de sentarse sobre ella, no queriendo perder un solo segundo sin tener al hombre gozando de su interior.

“¡Ahhh!” Hancock pauso sus rebotes para moler su culo contra el hombre. “¡Eres tan grande!”

La carne de la retaguardia de la Boa era aplanada contra su regazo, y el hombre solo pudo acercar sus temblorosas manos al perfecto culo de su amante, dejando que la fémina tome el control de la situación, los rebotes volviendo con aun más fuerza.

Se siente mucho mejor de este ángulo.” El hombre pensó, presionando sus gordos dedos en las nalgas de la voluptuosa pirata. “Que buen culo…”

La mujer volvió a moler su culo contra él ante su respuesta, apreciando el comentario, y el hombre solo pudo reírse mientras se relajaba por primera vez, apretando toda la masa del culo de Hancock que podía con sus grandes dígitos.

Los gemidos de Hancock subieron de tono, casi lastimando sus tímpanos, pero lo cálido y apretado que se sentía la concha de la Boa compensaba todo lo negativo de la situación.

La mujer levanto sus brazos, usando la impresionante fuerza de sus piernas y excelente control de su cuerpo para poder rebotar sobre el pirata gordo usando solamente las piernas.

Las manos de Hancock encontraron sus gigantes tetas, juntando ambas con fuerza para aumentar aún más el placer que sentía montando la polla del hombre.

El cuerpo de la princesa serpiente era estimulado por todos lados, desde sus tetas siendo apretadas por sus propias manos, a su cabello rozando su fina espalda sacándole escalofríos, hasta su gordo y perfecto culo siendo manipulado por las habilidosas manos del pirata de poca monta.

Todos eso era casi suficiente para complacerla tanto como el falo dentro suyo.

Énfasis en casi.

“¡Siii!” Hancock chillo, pequeñas lagrimas formándose en sus hermosos ojos. “¡Me voy a partir en dos!”

El nuevo ángulo permitía que la verga de Taff golpeara otros puntos sensibles del interior de la mujer más hermosa del mundo, el gordo glande rozando el útero de la Boa con cada sentada, con la mujer poniendo más y más entusiasmo en tener a la verga golpeando las partes más profundas de su interior.

Los gemidos de la líder de la isla fueron complementados por el fuerte sonido provocado por las nalgueadas del Crompton, que le dio un pequeño golpe a la parte trasera de Hancock solo por curiosidad.

La agitación del redondo culo contra su pelvis le gusto, y Hancock gimió cuando el hombre comenzó a golpear su enorme trasero con fuerza, enrojeciendo su pálida piel con la fuerza de los golpes.

“¡Eso bastardo!” La seductora voz de la mujer solo excito más a El Cacharro. “¡Golpea mi culo!”

“¡Maldita puta!” El hombre azoto las nalgas de la mujer, usando toda su fuerza. “¡Te gusta sentirte en control, ¿eh?!”

Hancock solo se rio entre sus chillidos de placer, soltando sus tetas para golpearlas con fuerza, los montículos de carne moviéndose para todos lados.

No paso más de un minuto para que los atributos de Hancock estuvieran rojos como una cereza, pero eso solo sirvió para llevar a Hancock a nuevos niveles de éxtasis.

No había nada que el hombre pudiera hacer para tomar el control, nada que le permitiera follar a la mujer como él quería, de mostrarle a la mujer que, sin importar la influencia de la Shishibukai, ella siempre sería un juguete para un hombre y su verga, la suya.

En medio de los rebotes de la mujer, una nalgada de Taff revelo el agujero fruncido de la fémina antes de que las gordas nalgas de Hancock ocultaran el pequeño ano, dándole una idea al Crompton.

La pelinegra dejo escapar un quejido cuando el hombre cesó sus nalgueadas, y se giro para ordenarle al debilucho que continuara con los golpes.

Solo para agrandar sus ojos y soltar sus tetas cuando sintió un dedo entrar lentamente en su segundo agujero bajo.

“¿Q-que estás haciendo?” La boa le pregunto con la voz quebrada, casi cayéndose de la polla.

Taff aprovecho que la mujer apoyara las manos en sus piernas, parando su poderosos rebotes, para empezar a meter y sacar su dedo del extremadamente apretado culo de la Boa.

La mujer ronroneo, tratando de levantar sus caderas, pero fallando en el intento, solo logrando que el dedo del hombre entrara por completo en su recto, el cuerpo de la mujer arqueándose por la extranjera sensación.

“Esto es diferente.” La mujer cerro los ojos, dejando que el hombre juegue con su culo.

Taff añadió un segundo dedo al agujero de Hancock, usando su otra mano para empujar las caderas de la princesa tetona a su verga, gruñendo ante el involuntario movimiento de la fémina contra su gordo falo.

La mujer solo gimió en voz baja, subiendo a lo más dos pulgadas antes de bajar contra la polla y los dedos del hombre, su hermoso cuerpo tambaleando por el efecto que le provocaba los dígitos del pirata gordo.

“¡Oh mierda!” Hancock chillo, perdiendo todo control de su cuerpo ante lo que hizo a continuación El Cacharro.

Solo un tercer dedo del hombre entrando en el ano de Hancock basto para que la mujer se corra como nunca en la verga de Taff, cayendo hacia delante en el frio suelo del baño.

Taff solo miro el rojo culo de la mujer y el pozo de los jugos de la mujer formándose en el suelo antes de levantarse y dirigirse a la mujer, gruñendo un poco por el dolor de su pelvis.

Hay que aprovechar la oportunidad.” Taff se decidió. “Creo que la zorra me rompió un hueso con sus sentones.

Hancock no reacciono cuando sintió las manos del gordo hombre agarrar su estómago, ni actuó cuando este la levanto usando su considerable altura, colocando su brazo izquierdo alrededor de los amplios hombros del Crompton para acomodarla contra el bien dotado pirata.

La Boa solo se dio cuenta de lo que estaba pasando cuando sintió la polla del hombre presionándose contra su virginal ano.

“¡Espera!” Los sentidos de Hancock volvieron de repente, y la mujer iba a mover su mano para matar al malnacido por su imprudencia…

Cuando el hombre la bajo sobre su verga, hundiendo la mitad de su verga en el recto de la emperatriz pirata.

“¡Ahhhh!” Hancock chillo, lastimando al hombre con el alto tono de su chillido. “¡Duele!”

La mujer perdió su fuerza, y solo pudo chillar y llorar cuando el hombre la levanto y volvió a bajar sobre su verga, ahora metiendo una pulgada más del duro falo.

“¡La puta madre!” Taff juro, apretando los muslos de la pelinegra para tener un mejor agarre. “¡Tuve que haber preparado más tu culo!”

Bueno, no era tiempo de lamentos, y el Crompton ignoro los chillidos y lamentos de la Boa para empezar a moverla sobre su verga, metiendo poco a poco su polla en el agujero más apretado de la princesa serpiente.

La mujer era subida y abajada por el hombre contra su voluntad, el pirata gordo ahora enterrando 8 pulgadas de verga en el culo de la pelinegra, gruñendo por el esfuerzo inhumano que debía hacer para poder disfrutar el recto de la mujer más hermosa del mundo.

Pero valía cada maldito segundo.

“¡Esto es un buen culo!” El hombre movió sus caderas contra la mujer, hundiendo 7 pulgadas de pollas. “¡Después de esto, no caminaras en una semana maldita zorra!”

Si el coño de Hancock era tan apretado como la seguridad del Impel Down, el ano de la mujer era tan apretado como al seguridad de los nobles, el agujero tratando de expulsar el intruso sin éxito, ya que el hombre solo se excito más y aplico más fuerza en sus embestidas.

 8 pulgadas del gordo falo ahora entraban y salían del recto de la mujer, que solo pudo gemir mientras se acostumbraba a la intrusión dentro de su culo, su cuerpo sin energías para hacer algo, completamente a la merced de Taff.

Las tetas de la mujer se movían al ritmo de las estocadas del Crompton, la saliva de la mujer cayendo por el valle de sus pechos antes de caer al suelo y unirse a los jugos cayendo de su coño.

Esto…” Hancock trato de pensar, pero nunca antes había estado en una situación así. “Esto se siente muy bien.

El brazo alrededor de los hombre de Taff se presiono contra el hombre, con la mujer comenzando a moverse contra la verga de su amantes tanto como la posición el permitía.

Ambos piratas gimieron simultáneamente cuando la combinación de sus movimientos termino con el hombre teniendo casi todas su verga dentro de Hancock.

Solo una pulgada faltaba para que el hombre pudiera decir con orgullo que enterró su verga en el culo de la princesa serpiente, y no iba a fallar ahora que la mujer comenzó a participar.

Hancock gimió, el hombre volviendo a subirla y bajarla sobre su verga, teniendo un firme agarre en sus muslos para poder penetrarle el culo desde el mejor ángulo posible.

La Boa levanto su mano derecha para masajear sus gordas tetas, los grandes senos golpeando su estómago y su cara por la fuerza con la que el hombre la penetraba.

“Tu culo es demasiado grande.” El hombre se ‘quejo’ en el oído de la pelinegra. “No me deja meter mi polla como quiero.”

“Ahh, ahhhh…” Hancock solo gimió, antes de verlos con una sonrisa cansada. “Ponle más empeño entonces.”

Y la mujer agarro la cabeza del hombre, llevándola a su enorme seno izquierdo, el hombre chupando el rosado pezón apenas entre en el rango de su boca, la eufórica emperatriz pirata masajeando el otro seno para estimular su mejor atributo.

El cuerpo de la pelinegra era sacudido por las estocadas de Taff, y los gemidos de la Boa se volvieron gritos cuando el hombre acomodo su cuerpo…

Para por fin poder enterrar el gordo falo en el agujero más apretado de la mujer más fuerte del mundo.

“¡Si!” Hancock grito al cielo, su culo recibiendo las diez pulgadas de polla. “¡Me estas partiendo el culo!”

El Crompton no pudo contestar con el pezón y parte del gordo pecho de Hancock en su boca, pero siguió levantando y bajando a la mujer sobre su verga, sintiendo como su cuerpo estaba completamente empapado del sudor.

Los gruesos muslos de la mujer casi se escaparon de su agarre, y solo fue por el brazo de Hancock apoyado en sus hombros que la mujer no se lee cayo de su agarre, permitiéndole al hombre agarrar de mejor forma las piernas de la Boa para moler las bien formadas nalgas de ella contra su verga.

“Eso maldito bastardo.” Hancock insulto al hombre, soltando su teta. “Trata mi gordo culo como se merece.”

Taff siguió sacudiendo a la mujer contra su verga, sus bolas rozando el mojado coño de la fémina cuando el hombre atraía a la mujer contra su polla, todo su falo dentro del culo de la mujer más fuerte del mundo.

La mano de Hancock dejo su teta de lado para empezar a frotar su coño furiosamente, empapando sus dedos mientras que la mujer gemía y rogaba por la polla de Taff.

El Cacharro dejo de chupar el seno de la princesa serpiente, ambos piratas en las últimas, sudando profusamente y con la respiración cortada, antes de que el hombre gordo capturar los labios de la Boa, las lenguas luchando por el dominio mientras que el hombre volvió a levantar el cuerpo de la mujer.

Solo para bajarla sobre su verga, haciéndola gritar en la boca de Taff, que metió su lengua en la boca de la pelinegra, devolviéndole el favor de antes, aunque no pudo disfrutar de su vitoria por mucho tiempo.

Hancock cerro los ojos, su brazo perdiendo su fuerza cuando el tercer orgasmo del día la golpeo por tercera vez en el día, por las acciones de un hombre muy por debajo de su radar.

El coño de la mujer empezó a chorrear sus líquidos, el recto de la emperatriz pirata apretando la verga del hombre que no aguanto más, gritando del placer al mismo tiempo que la Boa, mientras que liberaba su potente corrida en el recto de la Shishibukai.

El hombre, sacando energías de no sabia donde, pudo permanecer de pie mientras se corría en su amante, antes de levantarla de su verga, la polla cayendo ante la gravedad, blanda luego de tan intensa penetración.

Hancock presiono su frente contra la de Taff mientras recuperaba el aliento, ignorando como caía su corrida de su coño y la corrida del Crompton de su abierto culo, para sonreírle maliciosamente al hombre.

“Creo que necesito ver cómo funciona el amuleto una vez más.” La pelinegra le dijo de manera firme. “Agradece tu fortuna, de tener la atención de la mujer más hermosa del mundo.”

Taff solo la miro, tratando de hablar, pero la vanidad de la mujer lo dejo sin palabras.

Aunque luego de haber probado los agujero de Hancock, El Cacharro podía ver porque la mujer era tan arrogante como hermosa.

Definidamente la puta más buena de los cuatro mares.