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Ben se mantenía ocupado moliendo pastillas de anfetaminas. No necesitaba estar sobrio con todo lo molesto que se encontraba y tampoco necesitaba la molesta cara de ese tipejo idiota y blando mirandolo nerviosamente de tanto en tanto mientras apreciaba su escudo. Era Soldier Boy, por supuesto que debía estar impresionado por tenerlo tan cerca, pero no lo estaba ayudando viéndose tan incómodo a su alrededor. Para nada.
Tan solo recordar la noche anterior solo le hacía presionar el mango de su cuchillo con más fuerza sobre la pequeña montaña de polvo blanquecino que terminaría dentro de su nariz, cuando aquel hombre de macabra sonrisa intentó convencerlo de unirse a su intento de equipo Ben se concentró más en decirle a aquel chico que mantuviera sus manos fuera de su preciado escudo después de poner la cara sobre la primera línea que recién había separado.
—Me las puedo arreglar yo solo. —fue lo que les dijo a los dos idiotas perforando al hombre más delgado con su mirada, tratando de entender por qué en cien años de su vida el muy idiota venía a aparecerse justo después de quemar viva a su ex.
—¿Seguro? —inquirió el chico que se había presentado como Hughie cruzándose de brazos para dar una pequeña risilla sin pretensión al agregar: —¿Sabes lo que es un GPS, o el Bluetooth, o internet?
—Inventaste esas palabras. —respondió Soldier Boy señalando al mocoso con su cara calmada, pero con el efecto de aquella expresión en su alma gemela liberando un ligero movimiento involuntario en su rodilla, haciéndola elevarse en una pequeña contracción de sus nervios. Sí, de pequeño había escuchado sobre aquel cuento de hadas y seguía preguntándose si no se había perdido con el tiempo, si el chico podía sentir también la conexión que existía entre ellos.
—No, no. Son palabras reales y las necesitas para encontrarlos. Nos necesitas.
Butcher siguió adelante por Hughie, nombrando a un tal Homelander en el proceso, queriendo su ayuda para acabar con su reemplazo. Le proponía el estelar en “El original volviendo a la acción”, una película que no le hubiese molestado lanzar al cine en su momento cuando aún tenía un equipo, una compañía de renombre a su espalda y ningún maldito rojo apuntando al interior de su boca con un rifle de asalto. Ben sintió los efectos venir lentamente a él y aceptó el trato propuesto con sus ojos volviendo a centrarse en el hombre que la vida había decidido que era su pareja. No sería un gran problema después de todo; una nueva sonrisa llena de alivio por una pequeña victoria en Hughie lo convenció de que así sería.
Soldier Boy se dispuso a comer y se quedó en compañía de su otra mitad después de que el carnicero abandonara la escena por suministros y alguna pista sobre el ex-miembro de Payback más cercano a su ubicación. Se quedaron viendo sus viejas películas, no las disfrutó para nada teniendo que recordar a todos aquellos idiotas que lo habían traicionado, pero tuvo que aceptar que fue peor cuando cambió el canal y el contenido le recordó que los tiempos eran sin lugar a dudas distintos. Escuchar a Hughie hablar levemente sobre cómo eran los padres del nuevo siglo y luego recordar la guerra en la que a duras penas había participado lo hizo rabiar ¿Qué carajo fue lo que pasó? ¡La victoria era suya! Y ahora ya no tenían nada, él no tenía nada.
—Luché por este país ¿Y qué recibí a cambio? —Soldier Boy volvió a la noche de ayer al pasearse por aquel cuarto de hotel sumamente barato que hedía a sida y al menos tres suicidios, reviviendo su breve presentación con Billy Butcher, la declaración de profundo odio de la Condesa Carmesí hacia él y como al salir de entre los escombros ardientes vislumbró sin cuidado a dos idiotas terminando su relación con un tipo desmayado a sus pies. Qué poético —El olvido.
De la chica rubia solo recordaba que sus ojos se habían encendido al verlo, quería una pelea que no iba a ganar, pero aquel chico se puso entre ellos dejando en claro de que su salida a cualquier situación que pudiesen tener era Soldier Boy. A Ben no le interesó realmente lo que estuviesen hablando; no había reparado en ninguno de los dos, pero cuando Hughie dejó a la estrellita atrás y se unió a él y Butcher algo dentro del héroe se petrificó, se sintió como si los rusos lo volvieran a drogar, aunque esta vez fue malditamente reconfortante: Por primera vez en muchas décadas algo se sentía bien y no solo era el shock o la sensación de que finalmente iba a morir, era haber encontrado a esa otra parte de sí mismo que lo saludó con un apenado ademán cuando finalmente hicieron contacto visual.
—Déjame preguntarte algo. — Ben se acercó a Hughie haciendo finalmente un movimiento válido, colocando una mano sobre la mejilla del humano sin esperarse que su propia piel se erizara de pura satisfacción —¿Lo sientes?
Al ver los ojos de su destinado supo que había sentido lo mismo, pero el humano no se acercó más a su toque, sino que tomó distancia con su cara roja intentando negarlo inútilmente. Por supuesto que intentaría negarlo: lo que los unía no ayudaría en nada a la misión que tenían entre manos y Hughie había sacrificado buena parte de lo suyo por ello.
—Mierda, tú también lo sientes.
—No sé qué es lo que estás pensando, pero es una pésima idea.
—Tú eres mío. —sentenció Soldier Boy enojandose cada vez más por el rechazo, negándose a comprenderlo. Toda su vida guardó ese pequeño deseo mediocre, esa esperanza por encontrar a quien lo amaría incondicionalmente y sabía que era estupido siendo quien era y el legado de hombres sin miedo del que estaba orgulloso, pero que se jodiera si ese anhelo no lo había mantenido con vida.
—No, no, no lo soy ¡Esto ni siquiera debe estar pasando! Digo, se supone que es un cuento para niños. —Los gestos de Hughie lo tenían embelesado, sonreía en un intento por restarle importancia a todo el asunto, movía sus manos tratando de explicar sus balbuceos y de vez en cuando rompía con el contacto visual que tenían por colocarlo en un punto en específico que Ben siguió, encontrándose con el medidor de radiación que sonaba de una forma realmente fastidiosa. —Hay cosas más importantes en las que concentrarnos ahora.
Soldier Boy se alejó para tomar el dispositivo en sus manos, en el medidor se veía que cada vez estaban más cerca de límites peligrosos y Ben supo que era a causa de sus emociones desbocadas, porque algo estaba ardiendo en su interior al ritmo de los molestos chillidos, pero él apagó el dispositivo y lo tiró a un lado para regresar a Hughie, para apreciar a una distancia totalmente corta el rostro ajeno y sus expresiones dubitativas.
—¿Por qué estás tan asustado?
—Butcher… —Hughie dejó morir su intento de excusa cuando el hombre-bomba colocó su mano alrededor de su cuello sin llegar a apretarlo con fuerza, haciéndolo sentir culpable por experimentar más satisfacción que horror por lo que sucedía. Debería estar triste por su rompimiento con Starlight y en envés de eso se encontró a sí mismo colocando su propia mano sobre la de su otra mitad sin dignarse a alejarse otra vez.
—Ese tipo no aparecerá en un bueeen rato.
—Escúchame, por favor. Si nos unimos no va a ser bueno para nadie, alguno de los dos puede morir enfrentando a Homelander.
—Esa copia barata no me va a ganar. —El calor en la habitación comenzó a elevarse peligrosamente, Hughie se encontró jadeando por el contacto con Soldier Boy, el hombre estaba ardiendo y no de buena manera. Pero no podía detenerse, si lo hacía y lograba calmar el humor del super entonces… entonces no podría detenerse a sí mismo y terminarían uniendo sus almas destinadas.
—Entonces voy a morir yo y si todo el cuento es cierto no vas a terminar bien.
Eso era lo malo cuando las almas gemelas se unían, si una de ellas moría la otra sufría el horror de perderse por completo en la desolación que lentamente deterioraría su mente hasta ser una cascara inservible de lo que alguna vez fue con necesidad de una eutanasia. La convicción de Soldier Boy no tembló al recordarlo, tal vez podría decir que hasta lo motivó.
—Voy a correr el riesgo.
—Personas pueden morir por lo que estás diciendo —Ben casi logró besar a Hughie, pero este lo apartó lo suficiente deteniendo su pecho con ambas manos e impulsandose a sí mismo hacia atrás. No era el hombre más fuerte del mundo, pero había logrado detener a quien sí lo había sido con su confuso y desesperado acto —¡No seas necio!
Soldier Boy fue el siguiente en sonreír, bajó su mirada a las manos débiles y blandas de dedos largos y delicados que buscaban detenerlo y, sin embargo, solo consiguieron que el hambre de afecto que el super sufría se multiplicara haciendolo reir un poco; cómo no lo había hecho desde sus años de gloria. Hughie pudo ver con claridad la oscuridad formándose en los ojos del otro hombre, había conseguido el efecto contrario a lo que quería.
—Mierda…
Hughie fue lanzado hacia la única cama de la habitación recibiendo el peso del super héroe de antaño sobre él, presionando sus cuerpos entre sí y abriéndose paso entre las piernas del humano con su rodilla mientras sujetaba con fuerza las manos ajenas con una mano y repartía ardientes besos por cada tramo de piel a la que tenía acceso. Ben tuvo que contenerse para no suspirar y gemir del puro gusto de sentir a su pareja, podía jurar que con tan solo olerlo bastaba para tenerlo encendido y escuchar como el chico buscaba luchar contra sus propios impulsos de una forma enferma lo tenía necesitado de todo lo que pudiese tomar de él. Era suyo después de todo y a quien viniera a interrumpir le rompería el cuello en un ¡Snap!
—Por favor, por favor, tan solo escuchame ¡No está bien!
—Entonces dime que no deseas esto tanto o más de lo que yo lo hago — Ben no se separó de Hughie, seguía concentrado en su propio placer al buscar sacar el miembro del humano al exterior para frotarlo con el suyo —Vamos, intentalo. Te prometo que me detendré.
Eso era mentira, pero quién era él para no dejar a su otra mitad soñar. Al final, ni siquiera el chico pudo ser tan hipócrita como para seguir negándolo: eso ayudó a calmar bastante la rabia en el interior del héroe, pero no la eliminó.
—Eres un maldito egoísta.
—Y tú solo un jodido mártir. —Hughie arqueó la espalda al sentir la fricción que el super mantuvo sobre él, ahogando cualquier posible réplica ante los labios expertos que se posaron sobre los suyos. Era demasiado bueno, parecía demasiado correcto como para ser todo lo contrario, Hughie no pudo detener sus piernas cuando se encajaron perfectamente alrededor de la cintura de Soldier Boy, buscando inconscientemente más de aquel placer que su destinado era incapaz de negarle.
Ben se aventuró a soltar las manos de su pareja, divirtiéndose al verlo aferrarse a sus hombros como un principiante y mirar como sus penes subían y bajaban el uno contra el otro para luego desviar la mirada con sus mejillas fuertemente sonrojadas: ¿Cómo un hombre podía llegar a ser tan lindo? Soldier Boy no pudo entenderlo y con tal de evitar quedar más atrapado en el hechizo del chico fue directo a morder su cuello con fuerza, lamiendo las pequeñas gotas de sangre que no tardaron en aparecer con un ligero sadismo.
—¡Auch! — se quejó el humano regresando a él, buscando nuevamente poner la distancia suficiente como para tomar su cuello y ver las manchas rojas en su palma. En el mundo fuera de su burbuja una película para niños estaba reproduciendose en el televisor y Butcher se hallaba más cerca de regresar de lo que Soldier Boy había apostado —¡Esto no se quitará en días!
—Ese no es mi problema.
Ben siguió adelante, dejando sus marcas sobre su querida mitad, asegurándose bien de que cualquiera pudiera ver sus marcas sin dejar descuidado el placer de su humano. Moviendo sus dedos alrededor del miembro ajeno con las embestidas constantes que pronto lanzaron a Hughie al borde de su placer; podía escuchar sus súplicas y gemidos en su oreja; podía saber cuándo lo estaba disfrutando. Por eso fue que Soldier Boy se detuvo en seco y levantó su torso para apreciar la sensual imagen enfrente de él.
—Soldier Boy… —al escuchar a Hughie tuvo que morderse el interior de sus mejillas con fuerza, juraba por todo en lo que creía que si no hubiese esperado toda su vida por el momento no sería tan paciente y tan solo tomaría todo lo que pudiera del hombre hasta quedar satisfecho o matarlo: no era la primera vez que le pasaba.
—Di mi nombre.
—¿Qué…? —El soldado le dió a Hughie una sonrisa de un millón de dólares, mirándolo de una forma que llegaba a ser tan preciosa y afectiva que nunca nada le era negado cuando la mostraba. Era tan falsa como sus logros.
—¿Sabes cual es mi nombre, chico lindo? — Hughie asintió levemente confundido por lo que él súper quería de él, estaba demasiado ocupado intentando regular su respiración y olvidarse del ardor en casa poro de su piel por la necesidad de estar con aquel idiota —Entonces dilo.
—Ben.
—Más fuerte —El susodicho impregnó dos de sus dedos con su saliva listo para meterlos en el interior del humano cuando lo escucho hablar nuevamente, su nombre en la lengua de Hughie era como escuchar una maldita sirena. Era mejor que toda su experiencia en el último Herogasm al que asistió antes de que los rojos se lo llevaran.
—¡Ben!
La mano del súper siguió entre ellos preparando a su otra mitad mientras manejaba la fricción entre ambos cuerpos y se tomaba el tiempo de marcar un poco más el cuello de Hughie, la voz del humano seguía llamándolo con cada embestida que recibía de sus dedos y cada vez que se repetía Ben podía sentirlo más al borde de lloriquear porque terminara de utilizar su cuerpo de la manera que mejor le pareciera. Soldier Boy no diría que no a eso de ninguna forma.
El idiota era exquisito. Todo era una mezcla de sensaciones entre ellos, las drogas y la bebida: Ben estaba completamente saciado, más que feliz de poder arruinar la boca de su humano y escuchar sus quejidos al sacar sus dedos momentáneamente para intercambiarlos por su miembro.
—Dime que lo quieres.
—Ben-
—Dímelo. —gruñó el súper parando todo movimiento de la cintura para abajo, dando un pequeño mordisco a la oreja de su contrario a espera de que su orgullo y dignidad se dieran muertos de una vez por todas ante él… Eso no era para nada sano, ¡pero cómo lo ponía la idea!
—Por favor, Ben —siguió Hughie aferrándose a su cuerpo como si fuera a ahogarse en cualquier momento, dejando de sentir el calor de Soldier Boy como un arma de fuerza destructiva e imparable, sino más como algo que era suyo desde antes de haber nacido. —Apúrate y entra en mí.
Ben regresó a besar a su otra mitad nuevamente, posicionándose bien entre las sensaciones únicas que lo invadían para entrar en su nueva obsesión y darle una primera embestida que casi lo hizo correrse. Menos mal que no fue así; eso hubiese sido algo demasiado vergonzoso para un momento tan especial. El súper se concentró en su trabajo y siguió adelante, adoptando movimientos lentos en Hughie por mientras se iba amoldando a su forma.
Hughie se sentía como el cielo.
Algo completamente nuevo, algo que no podía compararse ni con todos los excesos que disfrutó antes de ser vendido. Ni siquiera podía hacerlo con la bruja escarlata a la que tanto le rogó para que regresara a por él y lo salvara, no… Eso se sintió como el infierno, y aunque Ben no podía decir que no la había disfrutado hasta cierto punto (a ella y a tantas otras), este hombre de alguna forma parecía reventar todos sus sentidos. Era una sensación nueva y extasiante, Ben pegó su frente al hombro de su amado y se deleitó con las palabras de aliento de Hughie; no quería salir nunca. Se sentía como un sueño y no quería despertar, quería que ese humano fuera solamente suyo para siempre.
—Eres mío. —repitió nuevamente con una dulzura que Ben desconoció por completo en él, no sonó como la primera vez que lo dijo. Se derramó como miel en los oídos de su destinado y sus dulces besos fueron la respuesta indicada: Estaba en casa.
—¡¿PERO QUÉ COÑ- —Butcher había arribado al hotel, tenía sangre encima que no le pertenecía y la sonrisa con la que pasó por el umbral de la puerta se esfumó para dejar una expresión de puro desconcierto al ver como Hughie se aferraba con todas sus fuerzas al súper. El shock pasó en segundos, pero el instante en el que la mirada de Hughie conectó con la de su amigo pareció tan frío y lento como un siglo.
—¡Oh, mierda! —En la habitación sonó un portazo, Ben y Hughie regresaron a estar solos. Pero se pudo escuchar claramente desde afuera la exasperada sorpresa de Butcher — ¡Carajo, Hughie! ¡Acaba de unirse al equipo!
—Creo que es mejor detenernos —El súper no pareció escucharlo, no tuvo ningún reparo en seguir embistiendo en el interior de su otra mitad. Desde hacía décadas que era inmune a la vergüenza, Ben solo quería seguir chocando sus caderas con las de Hughie hasta perder el sentido… y eso solía demorar días.
—Por favor, Soldie-
—Ben —le corrigió el super buscando la boca de su compañero para seguir adelante, seguía tenso debajo de él y quería calmarlo, seguir disfrutando del calor mutuo.
—Ben, detente. — Hughie intentó alejarlo, empujarlo lejos, pero al no conseguirlo (justo como antes) decidió tomar el rostro del susodicho entre sus manos y tan solo golpear directo a las palabras que honestamente no quería cumplir. —Me dijiste que te detendrías si te lo pedía, me lo prometiste
—¿Tanto te avergüenza ser atrapado? —fue lo que respondió Ben acariciando el rostro del humano, yendo directo a plantar un beso en su mandíbula y bajar a su cuello. El miembro de Hughie seguía erecto y goteando entre ellos por lo que no tardaría mucho en llegar al clímax.
—Sí…
—Lo que ordene la princesa.
El ritmo que el súper adoptó casi acabó con el buen sentido de Hughie, fue más rápido y despiadado, tomando todo lo que podía mientras acababa con la resistencia de su compañero. El calor de Soldier Boy estaba acabando con todo y antes de que Hughie recordara que le había pedido que se detuviera su propia liberación lo alcanzó como una bala.
—¡Ben!
El susodicho calló los gemidos altos de su otra mitad en besos rudos y expertos que maltrataron la boca contraria hasta el punto de romper su labio. A ninguno de los dos pareció importarle, Hughie no pareció sentirlo, Ben se aseguró de que se concentrara más en recibir su semilla.
—Ya puedes irte con tu jefe —Ben finalmente se levantó de la cama dejando a Hughie hecho un completo desastre, estaba tan ido que la sola idea de ponerse los zapatos le parecía lo más difícil del mundo. Soldier Boy lo había jodido bien y contento con aquel hecho se pidió la ducha primero.
Butcher se quedaría esperando al menos una hora afuera de la puerta.
