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Debería Confesar Que Te Amo

Summary:

Harry y Louis eran los mejores amigos hasta que uno de ellos se mudó al otro lado del país. Un inocente evento en la última noche juntos arruinó sin querer lo que prometieron la distancia no destruiría.

Notes:

Para ti Dany que me alentabas a escribirlo cada día y me animaste cuando todo pasó. Espero te guste el final :D

No está betado, hice mi mayor esfuerzo mientras lo revisaba para que quedara sin errores.
Disfruten, comentarios y kudos son bien recibidos.

Chapter Text

Harry y Louis se conocían desde siempre. Ninguno de los dos tenía claro en qué momento exactamente se habían hablado por primera vez. Louis, por ser el mayor, reclamaba tener un recuerdo de un pequeño niño rizado que lloraba en su coche mientras él jugaba en un parque cerca de su casa, pero nada más. Como mejores amigos desde siempre, habían compartido cada cosa y momentos importantes de su vida, tanto buenos como malos: la escuela, tardes eternas de juego, peleas y reconciliaciones, la separación de los padres de Louis donde a pesar de que Harry era el menor, supo apoyarlo con sus abrazos y palabras de aliento, el breve tiempo de acoso escolar que Harry tuvo en la primaria donde Louis golpeó a los agresores terminando castigado por un semana, ambos saliendo del clóset y así, la lista era interminable.

Interminable era también el cariño que sentían el uno por el otro, reflejado en abrazos y caricias que solo ambos podían descifrar cuando eran necesarias. Louis sabía que Harry solamente se relajaba cuando colocaba su cabeza en el regazo del ojiazul, y este pasaba sus dedos por sus rizos o que cuando este se encontraba triste y sus ojos se aguaban lo único que lo tranquilizaba, era estar en los brazos de Louis. Para todos, Louis era una bomba de energía y bromas, pero solo Harry sabía que por las noches, cuando sus padres peleaban y se gritaban, lo único que lo consolaba era el silencio de una habitación tenue mientras pequeños sollozos escapaban de sus labios con su rostro metido en el cuello de Harry. Simplemente se conocían a la perfección. Además, ninguno de los dos se atrevía a decirlo, pero había algo más detrás de todo ese cariño, Harry sabía lo que era no sin embargo Louis, pero definitivamente ahí estaba. Harry se había dado cuenta desde hace un año aproximadamente que estaba enamorado de Louis, la realidad lo golpeó cuando escuchó a uno de sus compañeros del club de fotografía hablar sobre cuanto estaba enamorado de su novia, Harry sentía exactamente lo mismo pero por Louis, lo sentía cuando sus rodillas se hacían débiles cada vez que el ojiazul le sonreía o reía con unas de sus pésimas bromas;  o cuando repentinamente su corazón latía de forma errónea con solo sentir a este acurrucado en sus brazos, o por lo contrario, cuando muy rara vez veía a Louis llorar y  su corazón parecía romperse en mil pedazos. Muchas veces tuvo que contener las ganas de besarlo o de perderse en sus ojos azules, o peor, de confesarle sus sentimientos con temor de arruinar su amistad y espantar al chico; era mejor tener a Louis de amigo que no tenerlo en absoluto. Pero todo cambió repentinamente un día.

Faltaban tres días para el cumpleaños número 15 de Harry cuando su madre le informó que debían dejar la ciudad. Su padrasto había ascendido en el trabajo pero debían mudarse al otro lado del país para concretarlo. Harry inmediatamente pensó en Louis y sus ojos se llenaron de lágrimas. No, no, esto no podía estar pasando, no podía dejar a Louis, su mejor amigo. Harry corrió a la casa del ojiazul, necesitaba consuelo, un abrazo, necesitaba a su Louis. Golpeó y preguntó a Jay por su amigo, ella le dijo que estaba en su habitación, subió rápidamente las escaleras y entró sin golpear. Louis estaba en su cama y Harry no dudó en meterse en sus brazos mientras las lágrimas no paraban de correr por su rostro.

—Haz, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras? —preguntó Louis preocupado acariciando la espalda de Harry para tranquilizarlo.

—Nos iremos Lou —respondió entre sollozos—, mamá acaba de decirme que nos mudaremos.

—¿Qué? Harry, mírame, de seguro entendiste mal, no puedes llegar y marcharte, no —dijo Louis mientras trataba de encontrar algo de lógica a las palabras de Harry.

—No, Louis, mamá me ha contado que Robin tendrá un trabajo mejor pero que debe cambiarse de ciudad para obtenerlo. Bueno, es obvio que nos vamos todos, Lou. —Finalizó el rizado desconsolado y mirando el confundido rostro del otro chico, por lo que agregó más detalles—. La ciudad es Exeter, al otro lado del país, Lou, no sé qué voy a hacer sin ti.

La comprensión tomó lugar en el rostro de Louis, mientras una solitaria lágrima acariciaba su rostro.

—No te preocupes H, estaremos bien, seremos amigos siempre —dijo Louis abrazando fuertemente a su amigo como si su vida dependiera de ello—, seguiremos en contacto, skype y llamadas nos ayudarán, nunca te olvidaré, aunque miles de kilómetros nos separen, siempre serás mi mejor amigo, te quiero mucho Harry—. El rizado asintió y secó sus lágrimas con la manga de su hoddie. Louis tenía razón, podían seguir siendo mejores amigos a pesar de la distancia, si se esforzaban, todo estaría bien, pero de alguna manera debía asegurarse de aquello.

—Louis, ¿lo prometes? ¿Prometes ser mi amigo a pesar de todo? —preguntó mirando directamente a los azules ojos del otro chico.

—Por supuesto, H. Seremos amigos por siempre —respondió abrazando al otro chico. Harry podía sentir que su corazón se partía en mil pedazos, su amor, el amor su vida se quedaría aquí y él se iría y no sabía si podría sobrevivir a ello —jamás podría olvidarte—, agregó finalmente con un nudo en la garganta.

****

El mes que habían tenido antes de la mudanza, había pasado ingratamente rápido, sobre todo para Harry que cada vez que veía a Louis, se torturaba con contarle o no, sobre sus sentimientos. Con Louis habían decido que la última noche de Harry en la ciudad, la pasarían en la casa del rizado, empacando sus últimas cosas para luego dormirse juntos. Prácticamente todo ya estaba embalado a excepción de la cama y objetos personales de Harry.

—¿Me llamarás cuando llegues, verdad? —preguntó Louis a Harry que tomaba asiento al lado de su amigo.

—Sí, en cuanto esté acomodado lo haré —respondió apoyando su cabeza en el hombro del otro chico.

—No vayas a olvidarme si encuentras un novio en Exeter ¿eh? —dijo Louis en broma.

Si tan solo supieras, pensó Harry.

—Por supuesto que no, Lou, mejores amigos por siempre ¿recuerdas? —Harry respondió golpeando juguetonamente a Louis en el brazo. Luego tomó la mano de su amigo para pasar el mismo brazo por detrás su cuello y meterse bajo de él.

—Extrañaré esto —dijo el rizado mientras ambos se acomodaban en la cama—, no tendré con quien acurrucarme, Lou —agregó apegándose más al pequeño cuerpo de Louis. Dios, extrañaría su olor también.

—Lo sé, también lo extrañaré —dijo el ojiazul tomando uno de los rizos de otro chico y acomodándolo tras su oreja. Harry sonrió satisfecho por la atención.

—Extrañaré tus pies malolientes —bromeo el menor.

—¡Hey! estoy tratando de hacer de esto, un recuerdo bonito —contraatacó Louis con una sonrisa, tratando de hablar de forma seria, pero fallando en el intento.

—Extrañaré tus camisetas con estampados de bandas —siguió Louis.

—Extrañaré tu compañía —dijo el chico de rulos.

—Extrañaré tus Vans, Louis.

—Extrañaré tus sweaters gigantes.

—Extrañaré verte despeinado en las mañanas —rio bajito Harry.

—Extrañaré tu risa y tu sonrisa, Harry.

—Extrañaré, dios, extrañaré acomodar tu flequillo lejos de tus ojos, Louis —dijo Harry con más sinceridad de la que pretendía, haciendo que Louis abriera sus ojos ampliamente, sin embargo, este no se detuvo, de hecho, se acercó más al rizado.

—Extrañaré tus ojos, Harry —dijo mirándolo fijamente.

—Extrañaré tus caricias, Louis.

—Extrañaré tus hoyuelos —el ojiazul agregó esta vez, acariciando cariñosamente con su dedo índice, una de las mejillas del otro chico. Harry quiso perderse ante el contacto, siguiendo inconscientemente la mano de Louis cuando esta se alejaba. Sus rostros estaban a solo unos centímetros de distancia.

—Louis, yo —trató Harry, pero no pudo continuar. Sin pensarlo acercó sus labios a los de Louis, solo un pequeño roce, para luego alejarse, pero se encontró con la sorpresa de que Louis no quería alejarse, este llevó su mano tras su cuello, y lo acercó más. Los labios de ambos comenzaron a moverse en perfecta sincronía. Harry sentía tantas cosas que se sentía abrumado, su corazón latía rápidamente en su pecho, no podía creer que estuviese besando a su mejor amigo al cual amaba tanto, su estómago no paraba de dar saltos y su mente parecía estar detenida, por lo que optó por llevar una de sus manos a la cintura del otro chico y asegurarlo en su lugar y enfocarse en la suavidad de los labios de Louis. Esto era mucho mejor de lo que alguna vez pudo imaginar. Luego de unos momentos, sintió la húmeda lengua de Louis recorrer sus labios pidiendo entrar. Harry no lo dudó, e inmediatamente abrió su boca. Dios, la lengua de Louis se frotaba tibia contra la suya, si no hubiesen estado en la cama de seguro Harry hubiese colapsado ante la sensación. Poco a poco los movimientos se volvieron más lentos y Louis retrocedió pero no sin antes, picar dos, tres veces los labios del ojiverde, ahora hinchados y rojos.

La expresión de Louis era indescifrable y Harry no sabía qué decir. ¿Qué significaba todo esto? ¿Por qué Louis lo había besado? ¿Acaso los sentimientos eran mutuos? ¿O simplemente era un beso de despedida?

Harry llegó rápidamente a la conclusión de que era lo último que había pensado, pues, Louis sugirió que ya deberían dormirse considerando que al rizado tenía un gran día por delante. Harry aceptó y ambos se metieron en la pequeña cama. Pensando que todo el resto de la noche sería incómoda, Harry se sorprendió al ver los brazos de Louis abiertos para él listos para acurrucarse, por lo que se permitió no seguir cuestionando lo que recién había pasado y disfrutar de la última noche junto a su mejor amigo, mañana se iba a mediodía y tendía tiempo de pedir explicaciones. Se acomodó en el pecho de Louis y rodeó con uno de sus largos brazos su torso.

—Buenas noches Lou —dijo el ojiverde.

—Buenas noches —respondió el ojiazul, pero después de unos momentos agregó —recuerda siempre que te quiero Harry, y que nunca voy a dejar de hacerlo, y que pase lo que pase, seremos los mejores amigos siempre ¿sí?

—Por supuesto, Lou. Pero dejemos los sentimentalismos para mañana cuando me vaya —dijo Harry, riendo débilmente pues el sueño ya estaba tomando posesión de él.

—Ok, solo quería que no lo olvidaras.

—No voy a olvidarlo Louis, también te quiero y mucho —agregó el chico de rulos.

—Lo sé, buenas noches, Harry.

—Buenas noches, Lou —masculló el ojiverde casi cayendo en la inconciencia, pero no sin antes notar unos finos labios besando su frente.

****

Seis años después.

Harry se encontraba en su apartamento en Londres durmiendo una siesta antes de asistir a su clase de la tarde. Odiaba ir a clases después de almuerzo, en su opinión, era peor que ir a clases en la mañana. Se levantó con desgano, cepilló sus dientes, se colgó el bolso y su cámara y salió.

Era como siempre, una fría tarde en Londres, después de clases, por lo que Harry decidió ir por un café para él y otro para Niall, su compañero de apartamento. Escondiendo su rostro en el cuello de su abrigo emprendió rumbo a la tienda. Por lo que se podía apreciar, todo el mundo parecía haber encontrado el día más frío de lo normal, porque la tienda estaba más concurrida que lo usual, sin embargo moría por un Mokaccino así que se puso a la fila de todas maneras. Para matar el tiempo de cinco personas antes de él, decidió revisar las últimas fotografías que había tomado con su cámara; primero estaban las que había tomado recién en su clase, seguidas por las que había tomado en la mañana a una pequeña niña sentada en la vereda mientras acariciaba a un perro; las siguientes eran unas de Niall que obviamente Harry no había tomado, en todas el chico salía sacando la lengua y poniendo los ojos turnios, seguro había tomado la cámara cuando Harry no estaba a su alrededor, la idea provocó una sonora carcajada en el rizado llevándose unas curiosas miradas que no lo molestaron en absoluto, apagó el aparato dándose cuenta que solo faltaban dos personas que atenderse en la fila. Comenzó a buscar su billetera en el bolso cuando alguien golpeó suavemente su hombro derecho.

—¿Harry? —preguntó una voz que a pesar de ser un poco más grave de lo que recordaba, la reconoció al instante. Recuerdos volaron a su cabeza en el mismo segundo: su vieja habitación en Doncaster en penumbras, ojos muy azules, cabello suave como plumas y labios, delgados labios presionados en los suyos. Volteándose, se encontró con alguien que simplemente le quitó el aliento y le hizo temblar las rodillas tal cual lo hacían hace poco más de seis años: por lo menos diez centímetros más bajo que él, cabello más largo, lentes que enmarcaban los mismos intensos ojos azules que amó tanto alguna vez; ahí, parado frente a él, estaba su mejor amigo.

—¿L-Louis? —preguntó Harry incrédulo.

—Oh, Dios —respondió el chico más pequeño dando un paso hacia adelante como para querer abrazar al otro chico pero se arrepintió a último momento al ver casi en shock el rostro de Harry.

Bueno, era de esperar, los últimos buenos recuerdos que Harry tenía sobre Louis no solo eran los más lindos que pudiese tener, sino también los peores. A la mañana siguiente, después de que Louis y Harry se besaran, el chico de rulos despertó solo en su cama con el recuerdo vivo de los labios del ojiazul saboreando los suyos y preguntándose dónde estaba su mejor amigo. Suponiendo que había ido a su casa, Harry se levantó y terminó de acomodar las últimas cosas que le quedaban por empacar considerando que ya eran las diez de la mañana y que se marchaba a medio día, haciéndolo rápidamente para poder ir a la casa de Louis a despedirse como correspondía. Desagradable la sorpresa fue la que se llevó, cuando la madre del otro chico le abrió la puerta diciéndole que Louis no estaba en casa y que no sabía dónde había ido ni a qué hora regresaría. Aprovechando la oportunidad, se despidió de Jay soltando ambos un par de lágrimas y prometiendo hablarse pronto. Devuelta en su casa, Harry marcó a Louis al móvil siendo enviado directamente al buzón de voz. El rizado no lo entendía, ¿Louis no quería enfrentarlo después del beso? ¿Estaba avergonzado? ¿Estaba enojado con Harry por haberlo besado? Pero si mal no recordaba, Louis le había devuelto el beso. ¿Fue solo instinto y no lo que realmente quería el ojiazul? ¿Tan malo había sido el beso? Harry estaba muy confundido y muy dolido. Intentó varias veces más contactarse con el otro chico pero no tuvo éxito.

Cinco minutos faltaban para el medio día y ya todo estaba dentro del camión de la mudanza. Louis no había llegado y eso le partía el corazón a Harry. Está bien, lo reconocía, no estuvo bien besar a su amigo pero ahora él se iba y no se iban a ver durante quien sabe cuánto tiempo. Harry necesitaba un último abrazo, necesitaba por última vez asegurarse que seguirían siendo los mejores amigos, sin embargo, el otro chico al parecer no pensaba lo mismo, ya que media hora más tarde, Harry se encontraba en el auto con su familia, ya lejos de su hogar, enviando un mensaje de texto que decía: Lo siento Lou, te extrañaré, te quiero. Harry , xx.

—Um, ¿Cómo estás? —dijo Louis con ánimo sacándolo de sus recuerdos —veo que lograste lo que querías —agregó apuntando con su pequeño dedo índice a la cámara que colgaba del cuello del otro chico.

—S-sí, estoy en tercer año de fotografía y licenciatura en artes —respondió Harry mientras Louis le hacía señas para que avanzara ya que un cliente había sido atendido. —¿Tú?

—Un semestre más y seré profesor de literatura y teatro —dijo el castaño con orgullo.

—Me alegra que hayas logrado estudiar lo que siempre habías querido —le dijo a Harry.

—Sí, ha sido genial —respondió Harry con honestidad. Si bien Louis lo tenía en un desastre emocional en ese momento, hablar con él era como andar en bicicleta, nunca se olvidaba y era como si siempre hubiese estado ahí. Harry avanzó hasta la caja e hizo su pedido, luego de pagar avanzó hacia el lado, dándole la oportunidad a Louis de ordenar.

—Qué coincidencia encontrarnos aquí —trató Louis de seguir la conversación.

—Sí, qué coincidencia, pero ¿sabes? me tengo que ir, fue un gusto verte, que estés bien —dijo Harry repentinamente con la garganta apretada alejándose de Louis. No podía, no. Habían pasado seis años de silencio y Louis quería entablar una conversación como si nada hubiese pasado, como si Harry no hubiese estado llorando por meses durante las noches recordando el beso y su triste partida al día siguiente desde Doncaster hasta Exeter. Meses tratando de explicarse por qué Louis, su mejor amigo, había reaccionado así. La indiferencia, el silencio y la incertidumbre llenando su cuerpo y mente cada noche tratando de entender o aceptar la idea de que a lo mejor nunca fueron tan amigos como supuso.

—Pero Harry, por favor, hace años que no nos vemos, hablemos un rato —trató de nuevo Louis tomando unos de los brazos de Harry.

—No Louis, no puedo. Déjame ir —rogó el rizado al borde de las lágrimas. Mierda pensó para sí mismo, debía ser fuerte, no podía mostrar debilidad delante de Louis, pero era tan difícil levantar murallas en contra de él cuando por quince años no tuvo la necesidad de hacerlo.

—Por favor Harry, necesito saber cómo has estado, que has estado haciendo, necesito saber de ti —dijo Louis con voz triste y ojos preocupados. —Hablemos por favor —pidió desesperado. Mierda otra vez, cómo decirle que no a esos ojos azules, a pesar de todo aquellos aún seguían siendo su debilidad. Harry respiró hondo un par de veces y cedió.

—Okay, está bien. Pero no ahora, no hoy. Dentro de unos días. En serio Louis, emocionalmente no puedo hacerlo ahora, dame unos días por favor —explicó.

—Sí, lo que tú quieras —asintió Louis con evidente alivio. —Dame tu teléfono, pondré mi número y podrás llamarme para decirme cuando podemos juntarnos ¿está bien?

—Sí, eso estaría bien —dijo el ojiverde un poco más calmado y dándole su móvil a Louis. El chico colocó rápidamente su número, y se lo devolvió a su dueño. Harry lo metió a sus bolsillos y se despidió de Louis con una seña dejándolo solo en el cálido ambiente de la cafetería, iba a media cuadra cuando escuchó que a lo lejos, Louis gritaba su nombre.

—¡HARRY! ¡HARRY!

El chico se dio media vuelta para encontrarse a su ex amigo corriendo hacia él con algo en sus manos.

—Ten, tu pedido, no lo retiraste antes de marcharte —dijo Louis casi sin aliento.

—Oh, lo olvidé por completo, um, gracias Louis —respondió el aludido.

—No hay problema, nos vemos pronto —le recordó

Harry solo asintió, dio la vuelta y siguió su camino.

****

Por ocho días, cada noche, Harry se quedaba dormido con el móvil en su mano tratando de decidir si llamar a Louis o no para reunirse y conversar, pero el recuerdo de cada mala noche que pasó llorando por él y tratando de llamarlo hace seis años, lo golpeaba como un camión. No sentía odio hacia el otro chico, ni resentimiento, solo una profunda tristeza, que se había dado cuenta, nunca había superado. Y lo peor, todavía amaba y estaba enamorado de su mejor amigo. Solo bastaron un par de minutos para que los viejos sentimientos, que creía extintos de su corazón, volvieran con incluso más fuerza que antes. Concluía que cada chico que tuvo a su lado todo este tiempo, no lo habían hecho sentir lo mismo que alguna vez sintió por el ojiazul. El séptimo día por la tarde, mientras cenaba con Niall en el apartamento, el rubio lo sacó de sus pensamientos repentinamente, Harry lo había puesto al tanto de lo que había pasado hace exactamente una semana, el chico no había sido más que comprensivo con él, sin embargo, al parecer, se estaba cansando de la gris aura que solía acarrear el rizado sobre su cabeza.

—Harry, sabes que te quiero, pero no me gusta en absoluto verte así —dijo con amargura el chico —sé que no tengo derecho de decirte lo que debes hacer, pero me gustaría que me escucharas ¿sí?

Harry lo miró con ojos curiosos, Niall no era del tipo profundo, esto era muy extraño, el rizado debía lucir muy mal como para que el rubio interviniera con tal seriedad.

—Sé que sufriste mucho después que te mudaste desde Doncaster, y que nunca pensaste en volver a ver a Louis, pero eso pasó hace años y solo te queda enfrentar lo que tienes ahora. No digo que tienes que correr a los brazos de Louis y perdonarlo, pero tal vez yendo a hablar con él lo antes posible, puedes aclarar todas las dudas que te dejó y cerrar sanamente el capítulo “Louis” de una vez. No es bueno vivir amargado pensando en el pasado cuando creo, personalmente, tienes una buena vida. Puedes ir a hablar con él, pedir explicaciones y ponerle fin a esto. Debes dejarlo ir.

Harry escuchó atentamente a su amigo, y se sorprendió al darse cuenta que tenía razón. Sabía que no iba a ser fácil hablar con Louis ni tampoco dejarlo ir definitivamente, cuando por casi 20 años pensó cada día en él. Iba a ser duro, pero era lo mejor, cerrar el capítulo y superarlo.

—Creo que tienes razón, Niall, debo terminar esto —dijo casi con convicción, iría a reunirse con Louis.

—Sí Harry, pienso que es lo mejor —exhaló el rubio con alivio, luego rodeó la mesa para abrazar al rizado. Según Harry, Niall daba los mejores abrazos del mundo, si bien no era lo mismo que abrazar a su ex amigo, con el paso del tiempo había sabido encontrar en aquél comprensión, calidez y comodidad.

Luego de terminar de cenar, y un poco más animado, Harry decidió irse a la cama temprano para mensajear a Louis, al encontrar el contacto una pequeña sonrisa asomó en sus labios: después del nombre “Louis”, este le había agregado una carita feliz. Abrió el contacto en whatsapp, el chico había estado en línea hace no más de media hora, Harry decidió echar un vistazo a su foto de perfil y ahora una risa escapaba de su garganta: la foto era una del mismo Louis, reciente al parecer, con un vaso en la mano, la cabeza ladeada y su lengua afuera. Se podía apreciar en las arrugas de sus ojos que estaba sonriendo de verdad y no solo para la foto. Harry solo dejó escapar un suspiro.

Para Louis :)

Louis, es Harry. Podríamos juntarnos mañana en el café del otro día? A eso de las 6pm?

De Louis :)

Perfecto, ahí estaré, xx

Harry ignoró por completo los besos finales del mensaje y comenzó a pensar en cómo iba a dejar salir de su pecho todo lo que tenía que decirle y preguntarle a Louis, lo peor es que tendría que confesarle que había estado enamorado de él, de lo contrario el ojiazul no se explicaría porque tanta molestia con él. Un beso sin sentimientos entre mejores amigos no tendría que significar algo, pero como sí lo significó sería evidente lo que sentía Harry en ese entonces. No era necesario en absoluto mencionar que todavía estaba enamorado de él.

****

Apenas Harry iba entrando al café, sintió que alguien lo llamaba por su nombre. Levantó su vista y se encontró con Louis al fondo del local esperándolo sentado en una mesa para dos mientras le hacía seña con una mano para llamar su atención. En su camino chocó dos veces: la primera vez con una silla y la otra con la esquina de una mesa, Dios,solo le faltaba aplastar su cara con el suelo. Al acercarse a Louis logró formar una sonrisa y se sentó frente a él.

—¿Puedo ver que todavía no has aprendido a manejar esas piernas de jirafa bebé, uh? —dijo Louis mientras Harry se sentaba. Oh, sentimientos encontrados. Era agradable saber que Louis recordaba ese detalle, de Harry ser verdaderamente torpe con sus extremidades, pero por otro lado, era triste porque sabía que lo que se venía no sería igual de agradable. Una mesera se les acercó y preguntó que iban a ordenar. Harry optó nuevamente por un mokaccino y Louis por un té, Yorkshire, puro y sin azúcar, tal como el enrulado lo recordaba, uh, parece que él tampoco había olvidado ciertos detalles.

—Y Harry, cuéntame ¿cómo has llegado a Londres? —preguntó Louis para comenzar una apropiada conversación. A Harry no le quedó más que responder, era bueno tantear el terreno antes de soltar la bomba.

—Pues, terminé la secundaria con excelentes notas, me ofrecieron una beca completa y bueno, era difícil negarse, siempre quise mudarme a Londres, no podía dejar pasar una oportunidad así —respondió Harry, pensando que no era buena idea mencionar que sus excelentes notas era en lo único que podía concentrarse después de la dura separación de ambos, solo pudo enfocarse en hacer a sus padres orgullosos de él y de paso perder su cabeza en algo provechoso y no pensando en su ex mejor amigo—, me instale acá con un amigo y hemos estado viviendo juntos casi tres años, su nombre es Niall, es irlandés, rubio natural y come tanto como un equipo de fútbol, pero es genial, una buena persona. ¿Y, tú? ¿Cómo llegaste a Londres?

—Oh, genial, seguro te merecías esa beca. Yo acabé acá solo con media beca, ya sabes, nunca fui un estudiante muy aplicado, pero peor era nada, así que la tomé y me vine a ojos cerrados, literalmente. Llegué el día antes de comenzar las clases y busqué toda la tarde un lugar dónde quedarme. Ya casi de noche, entré a un restaurant a comer algo, estaba solo así que decidí sentarme junto a un chico que parecía tener mi edad, él no se molestó y conversamos por un largo rato, en el transcurso de la conversación se enteró de que yo no tenía dónde pasar la noche y me ofreció su habitación sobrante. Debo admitir que estaba un poco escéptico, pero sus ojos de cachorro me convencieron de que no era una mala persona y no me equivoqué, es muy gentil, su nombre es Liam y desde entonces somos amigos aunque ya no viva con él.

—¿Por qué ya no vives con él? —preguntó Harry, sintiéndose cómodo con la conversación, como siempre lo había sido con Louis en realidad, pensaba que era lindo conocer lo que el otro chico había hecho durante seis años.

Louis de repente se puso incómodo en su silla y juntó sus manos sobre la mesa. Otro hábito del chico. Cuando se colocaba nervioso, inconscientemente comenzaba a retorcer sus dedos. Harry muchas veces lo había regañado diciéndole que cuanto cumpliera cuarenta tendría los dedos deformados y que ni una cuchara podría tomar. Louis, testarudo como siempre, se defendía con el argumento de que no importaba porque Harry lo alimentaría si eso llegase a pasar. ¡Ja! Al parecer el destino siempre tuvo otros planes. Y sí que los tenía, mirando más detenidamente, Harry se dio cuenta que Louis no retorcía sus dedos, en su lugar, giraba rápidamente un delgado anillo plateado en su dedo anular de la mano izquierda.

Oh.

No, no, no. Esto debía ser una broma ¿verdad? Un tipo de broma maquiavélicamente cruel en su contra ¿cierto?

Harry apenas podía concentrarse en la voz de Louis. Podía sentir su corazón romperse en mil pedazos y visualizar en su mente a Louis bailando sobre los trozos esparcidos en el suelo.

—Porque, um, me fui a vivir con, con mi novio hace un año —respondió el ojiazul. El rostro de Harry se desfiguraba por cada milisegundo que pasaba. ¿Qué clase de dios conspiraba tanto en su contra? pensó mientras Louis continuaba—, Liam se puso de novio con su compañero de clase, Zayn, un buen chico también, y pues sentí que estaba sobrando en ese lugar. Rae, mi actual novio, me ofreció ir a vivir con él, ya llevábamos un año juntos y pensé que sería una buena idea, y fue así en realidad, pasaron seis meses y me propuso matrimonio. En cuanto termine la universidad nos casaremos.

El rizado no daba crédito a lo que escuchaba, podía sentir que todo se venía abajo, dios, era exactamente como cuando se subió al auto afuera de su casa aquél día que se mudó desde Doncaster: tristeza, soledad y angustia, pero había algo más: su pecho se apretaba y apenas podía respirar, sus manos sudaban y su corazón palpitaba rápidamente. Ataque de pánico. Cinco minutos, era lo máximo que tenía para salir de ahí, cinco minutos para que comenzaran los síntomas más fuertes. Los ataques de pánico se habían vuelto muy frecuentes los últimos años, antes, Louis era el único que podía calmarlo, pero en su ausencia, Niall acudía al rescate por lo tanto sabía cómo manejar la situación, además, no dejaría que el ojiazul lo viera en ese estado de vulnerabilidad, no lo dejaría ver cuánto le afectaban sus palabras. Debía llegar donde Niall, a la tienda de música donde este trabajaba y que quedaba a tan solo una cuadra del café. Necesitaba salir de ahí, ahora. Se puso de pie justo cuando la mesera llegaba con su pedido pero claramente no se podía quedar, aire, necesitaba aire. Comenzó a correr a la salida pero una pequeña mano lo detuvo del brazo, contacto que prácticamente lo hizo saltar de la incomodidad. No, no podía, Louis le hacía daño. Harry pudo ver el herido rostro del otro chico mientras repelía el contacto, contacto que antes irónicamente solo le había traído confort. Siguió moviéndose hacia la puerta mientras escuchaba que Louis gritaba su nombre.

Su ataque avanzaba más rápido de lo normal, ya estaba sintiendo náuseas y dolor en el tórax, ya casi no respiraba. Se detuvo con la mano en la manija de la puerta y se detuvo unos segundos para tratar de respirar profundamente, esos segundos fueron suficientes para que Louis le alcanzara.

—Harry, ¿qué pasa? ¿Por qué te vas?

—Louis, por favor, aléjate —dijo Harry levantando una de sus manos para que el otro chico se detuviera —traté, traté pero no puedo, no podemos jugar a hacer mejores amigos de nuevo Louis, no después de lo que pasó la noche anterior que me mude desde Doncaster —el rostro del ojiazul se deformó por completo, Harry al darse cuenta agregó—, ¿te avergüenzas de ello, verdad? ¿Estás arrepentido y todavía te da vergüenza, cierto?

—No Harry, no es así, déjame explicarte, yo —comenzó Louis a responder.

—Se hombre ahora Louis, no seas el cobarde que no se despidió de su mejor amigo hace seis años —dijo Harry con amargura, los bordes de su visión se estaban volviendo borrosos, la inconciencia se estaba apoderando de él, lucho con todo lo que tuvo para no desmayarse.

—Harry yo, yo quería, yo —trató de seguir Louis, pero se atragantaba con las palabras.

—No mientas Louis, te conozco, si no hubieses estado avergonzado, te hubieses despedido de mi como correspondía, tú sabías cuánto significabas para mí ¡Cuanto te quería y cuánto me iba a doler separarme de ti! ¡Fuiste cruel y te avergonzabas de haberte besado conmigo! —exclamó Harry con amargura mientras tibias lágrimas corrían por su rostro. Aquellas palabras parecieron molestar a Louis porque su expresión cambió de nerviosismo a una de peligrosa decisión.

—¿Avergonzado de ti? ¿Avergonzado de ti? ¿De haberte besado? ¡Estaba avergonzado de mí, Harry! ¡Lo estaba de mí! ¡No sabía qué hacer conmigo mismo al día siguiente, no podía enfrentarte!

—No entiendo Louis, éramos mejores amigos, nos contábamos todo, ¿qué pasó que no confiaste más en mí en ese momento? ¡No entiendo Louis! ¡No entiendo!

—¡ESTABA ENAMORADO DE TI, HARRY! ¡PERDIDAMENTE ENAMORADO DE TI! ¡TE AMABA COMO A NADIE MÁS EN MI VIDA! —gritó Louis.

Esto debía ser una pesadilla, Louis igual estaba enamorado de Harry. Los dos estuvieron enamorados hace seis años. Harry tenía claro que el destino no tenía consideración con él, pero esto, era demasiado, había sobrepasado todos los límites, el destino le había quitado la oportunidad de estar y ser feliz con Louis pero al parecer no le bastaba con eso, sino que también tenía que restregárselo en la cara. Si tan solo lo hubiese sabido antes, no, no, no…

El rizado no podía más con el dolor, tanto como con el de su pecho como con el de su corazón, así que se dejó llevar por la inconsciencia. Sintió nuevos síntomas apoderándose de él completamente, sus extremidades temblaban, sus manos sudaban y podía sentir cómo su cuerpo perdía temperatura. Cerró sus ojos, retrocedió un paso para apoyar su espalda en la puerta y se deslizó hacia el suelo. Lo último que sintió, fue unos brazos que descendieron firmes con su cuerpo y una suave voz que decía: Haz, te quiero, perdóname, lo siento.

****