Actions

Work Header

No esperes que eso realmente funcione

Summary:

Las promesas de los niños son tiernas y lindas, pero crecer y creer que se cumplirá es raro...y mucho más cuando se trata de algo serio.

puede llegar a ser lamentable.

 

_____________________________________________________________

Historia también publicada en wattpad con el mismo nombre.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—Deku.

Su cabeza se levantó rápidamente para ver detrás suyo, ahí parado se encontraba la persona que menos esperaba ver en su vida.

—¿Kacchan?

Su confusión era clara, tanto en su tono como en su expresión, y es que no entendía qué hacía esa persona aquí, en frente de él y la cueva lejana y escondida que acababa de saquear. Se supone que ese chico tendría que estar en su reino haciendo cosas típicas que haría cualquier príncipe como él, no aparecer de la nada en frente de la persona que no ha visto en años en los lugares más recónditos de la tierra.

Definitivamente esa situación no tenía sentido.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó mientras se paraba de donde se encontraba hincado.

—Te estaba buscando, eres más difícil de encontrar de lo que creía. —admitió mientras avanzaba para acercarse a él.

Deku aún seguía mirándolo confundido, no entendía porque o para que exactamente lo estaba buscando, pero para ser sincero en ese momento, no le dio mucha importancia. Terminó de atar el pequeño saco que llevaba consigo y se lo pasó por su hombro para llevarlo como costal.

—¿Qué necesitas? —pregunto también avanzando hacia él.

Lo que no esperaba era que el otro chico lo agarrara de la muñeca y empezara a tirar de él para empezar a caminar hacia algún lugar desconocido.

—Necesito que vengas conmigo.

—Y… ¿A dónde exactamente?

No recibió respuesta a su pregunta, solo otro tirón de su brazo para hacerle entender que caminara más rápido.

Su confusión y curiosidad por el momento repentino y la interacción que tuvieron era bastante grande para su propio gusto, podía llegar a considerar a kacchan una persona cercana pero no entendía porque siempre que estaba con él era llevado a rastras a algún lugar que no conocía a hacer algo ridículo, podía sentirse un poco contento cuando descubría nuevos sectores de la tierra y ver que había en esos lugares y saber si tenían cosas buenas para investigar, pero habían veces en las que no podía aventurarse ya que estaba prácticamente obligado a estar al lado de Kacchan todo el tiempo.

Fue bastante frustrante para él.

Miro al frente para prestarle atención a su camino por primera vez desde que empezaron a caminar, llegaron a un pequeño claro con hierba medianamente alta el cual estaba en medio del frondoso bosque en el que se encontraban anteriormente, recuerda haber visto ese lugar de reojo cuando se encontraba buscando la cueva que había saqueado antes.

Kacchan se detuvo a solo unos paso de haber entrado al claro, le soltó la muñeca le dijo que esperara ahí, él obedeció queriendo ver con que aparecería después de un rato, pero lo único con lo que aparición fue nada más que con un gigantesco dragón rojo, este tenia unos pequeños cuernos al frente en su cabeza y una larga cola con espinas, sus escamas brillaban ante el reflejo del sol en ellas y gracia a eso dejaba ver que estas eran bastantes duras.

—Oh guau, un dragón. —dijo sin emoción en su tono y rostro.

El chico sobre el dragón soltó un resoplido burlón ante la falta de emoción del chico con el saco, por supuesto que no iba a estar sorprendido después de todo él ya sabía que poseía un drago, así como también que venía de las montañas donde vivía la tribu Dragoniana, famosa y conocida por convivir con dragones.

—Solo sube quieres, no tenemos todo el día. —le exigió mientras ponía en posición de despegue al dragón.

—Está bien, está bien. —contestó sin ganas mientras montaba al dragón.

En tanto se acomodó en el lomo del animal, pudo sentir como emprendía vuelo el dragón después de un fuerte grito de kacchan, vio como de forma rápida se iban alejando del suelo y como este se hacía cada vez más chico, podría ser una vista impresionante para alguien que no este acostumbrado a estar en los aires.

El vuelo avanzaba cada vez más y más dejando atrás el bosque y claro que recorrieron por un momento, sintió la brisa fresca golpearle la cara y por un momento se sintió relajado en ese pequeño viaje. Miraba bajo suyo de forma rápida en la que pasaba todo, dejándolo ver como si fueran flashes o manchones verdes, marrones y grises, definitivamente podría llegar a marearse si no estuviera acostumbrado a ver cosas tan rápidas.

En el camino que tomaban pudo darse cuenta que estaban acercándose al pequeño pueblo en el que se estaba estableciendo temporalmente, podía ver todas las estructuras que había ahí desde la altura en la que se encontraban.

—«Eeeh, espero que por lo menos me deje bajar un rato ahí.» —pensó entrecerrando los ojos.

Aunque, para su mala suerte, estaban siguiendo de largo sin prestarle atención al pueblo. Dirigió su vista al chico frente a él quien mantenía las riendas del dragón, solo para darse cuenta que estaba muy concentrado con la vista al frente y gracia a eso se dio cuenta que no iba a detenerse hasta llegar a su destino.

—«Ahh, supongo que así son las cosas.»—aceptó en sus pensamientos mientras largaba un suspiro.

Empezó a moverse en su lugar mirando hacia todos lados para ver si podía encontrar algo que le ayudara con lo que quería hacer y viendo los arboles debajo suyo, pudo verlo. Mas adelante en el camino se encontraba un gran árbol, mucho mas alto que todos los demás.

Asintió con aprobación al verlo y empezó a acomodarse lo más que pudo en la orilla del dragón, y una vez que estuvieron lo suficientemente cerca del árbol, salto del dragón hacia el árbol agarrándose de una de las tantas ramas que le sobresalían. Gracias a esa acción provocó que el árbol se agitara un poco y sus hojas hicieran ruido.

Comenzó a bajar de él saltando entre las ramas sin importarle en lo absoluto el que haya dejado solo a kacchan, cuando sus pies tocaron el suelo empezó a caminar con dirección al pueblo para poder dejar todas las cosas que cargaba y poder tomar un caliente baño, ya llevaba más de veinticuatro horas sin tocar una ducha y su cuerpo imploraba por un poco de limpieza.

Podía sentir la tierra pegada en su piel y la transpiración seca en varias partes de su cuerpo.

Le sorprendía un poco que kacchan no había dicho nada sobre su apariencia o incluso su olor corporal, estaba bastante seguro que olía a todo menos rico. Se encogió de hombros restándole importancia y largo un bostezo estirando un poco los brazos, también necesitaba una pequeña siesta, explorar cuevas era mas agotador de lo que parecían.

Se froto uno de sus ojos mientras absorbía por la nariz, jugo con el peso del saco que llevaba sobre su hombro y por un momento se preguntó cuánto dinero obtendría si vendía algunas de las cosas que había encontrado, la cueva que había saqueado anteriormente era conocida por tener tesoros antiguos y ocultos dentro, pero nadie se atrevía a entrar en ella porque se decía que estaba maldita, toda aquella persona que cruzara la entrada quedaría condenado a la desgracia divina, siendo atormentado todos los días con las peores pesadillas que podrían llegar a imaginar, y si tocabas el más mínimo tesoro de ahí dentro la mismísima perdición aparecería enfrente tuyo en persona para dejarte en un sufrimiento eterno de por vida.

Pero a él no le pudo importar más que una mierda la vieja leyenda de ese lugar y fue directamente a explorarla, de hecho cuando había entrado en ella se veía como una cueva común y corriente y cuanto más la exploraba menos sorprendido se sentía, el lugar no tenía nada de interesante en lo absoluto, solo puras rocas y humedad, y cuando había logrado encontrar el tesoro, este era pequeño en comparación con varios que ya había encontrado, parecía algo que una persona al azar había escondido y se olvidó de buscarlo o murió de una forma estúpida antes de poder volver por él.

En realidad no le importaba mucho como termino ese pequeño tesoro ahí, o porque tanta leyenda maldita sobre la cueva, él solo tomo lo importante y el oro que había y salió del lugar con el saco que ha llevado consigo todo este tiempo, para que al salir de la cueva se encontrara con su antiguo amigo de la infancia kacchan.

—¡DEKU!

—Y hablando de desgracia.

Miró arriba suyo desde donde venía el grito para ver el gigante dragón rojo sobre él provocando que el lugar fuera cubierto por una gran sombra, el chico que iba montado a él saltó de su lomo cayendo perfectamente de pie frente a chico con el saco, este pudo ver como el gigantesco dragón intentaba posarse en el suelo de forma incomoda gracias a los árboles que dejaban un poco estrecho el lugar para que el descansara.

—¡¿Qué te pasa idiota, acaso te caíste?!—escucho gritar al otro chico.

Dirigió su vista a él y lo miró directo a los ojos.

—Oh no, en realidad yo salté. —le confesó.

El chico frente a él frunció el ceño de forma exagerada provocando un poco de arrugas en su frente.

—¡¿Por qué mierda harías tal cosa?! —pregunto gritando.

—Solo quería ir a dejar mis cosas al pueblo y tomar un baño, ya sabes, no me encontraste en mi mejor momento.

Se encogió de hombro sin importancia e hizo el amague de que iba a seguir su camino sin esperar una respuesta de kacchan, pero este terminó acercándose más a él quedando casi a centímetros uno del otro. Puso una expresión confundida y siguió mirándolo a los ojos para intentar transmitir su sentimiento al otro chico, pero este expresaba furia pura y sus ojos parecían mantener una llama dentro de ellos gracias al fuerte sentimiento lo cual le era gracioso e irónico ya que sus ojos ya eran naturalmente rojos.

—¡Que mierda importan tus malditas cosas joder! Puedes llevarlas contigo y allá también puedes tomar un baño, mierda.

Expresó con enojo sus palabras, no espero a que el otro chico le diera una respuesta y volvió a agarrarlo de la muñeca para otra vez arrastrarlo con él.

—Ahora camina, estamos llegando tarde. —su pequeña orden y aviso fue dicho con una voz suave pero ronca.

—¿Tarde? ¿A dónde estamos llegando tarde? —preguntó mientras se quedaba duro en su lugar y hacía que kacchan tuviera trabajo en moverlo.

—¡Joder a la maldita boda, ahora MUÉVETE MIERDA! —tiro del brazo de Deku con fuerza provocando que perdiera un poco el equilibrio y se fuera para adelante con pasos torpes.

—¿Eh, una boda? —se cuestionó en voz alta. —Espera, espera, espera ¿Yo fui invitado a una boda? ¿Por qué nunca recibí una invitación?

—¡Tal vez sea porque NUNCA ESTÁS QUIETO EN UN SOLO LUGAR!

—Oh, jaja. —una pequeña risa tímida salió de su boca.

Kacchan soltó un resoplido burlesco y se acercó a su dragón al fin arrastrando a Deku.

—Por supuesto que estás invitado. —le confirmo. —Después de todo es nuestra boda.

Soltó la muñeca de Deku una vez estuvieron al lado del dragón y empezó a acariciarlo para hacerle saber que se iban, una vez el animal gigante estuvo de pie y preparado, empezó a subir en él.

—Ahora muévete, ¿quieres? Y sube.

No miró hacia atrás cuando dijo eso, y tampoco se dio cuenta de la cara en blanco que mantenía el otro chico.

Este no llegaba a entender que es lo que estaba pasando y que era lo que se supone que le estaba diciendo el otro chico, no comprendía del todo la situación y estaba empezando a frustrarse por eso.

—¡Deku, sube joder! —le gritó el otro chico, lo que provocó que diera un pequeño salto al salir de sus pensamientos.

Él lo miró fijamente a los ojos por un tiempo provocando que el otro chico comenzara a irritarse.

—¿A… a que te refieres con, con nuestra boda? —preguntó con un pequeño tartamudeo.

El chico de ojos rojos levantó una ceja y largo un resoplido burlesco.

—A que vamos a casarnos idiota. —le contestó con burla. —Lo prometiste Deku, ¿o es que ya lo olvidaste?

La respuesta que obtuvo fue más de lo que esperaba, frunció el ceño y llevó su mano izquierda a la cabeza para revolver su pelo.

—Pro-, cuan-, aa-

Soltó el saco que llevaba dejando que cayera como peso muerto al piso y empezó a caminar en círculos en el lugar, ambas manos en su cabeza y los ojos cerrados, estaba empezando a tener migraña gracias a toda la información recibida de golpe.

—¡¿QUÉ?! —finalmente explotó. —¡¿YO CUANDO PROMETÍ ALGO ASÍ?!

Su grito fue mas fuerte de lo que esperaba, pero no podía preocuparse por eso ahora cuando su prioridad era averiguar que era lo que estaba sucediendo.

El chico sobre el dragón frunció el ceño demostrando enojo y confusión, se levantó de donde se encontraba sentado y saltó de nuevo al suelo, camino para quedar frente a Deku y lo miró fijamente.

—¿Eeeeh, a que te refieres con eso? —arrastró las palabras en voz baja de forma amenazante.

El chico frente a él lo miró a los ojos también con enojo y el ceño fruncido, sin darse cuenta habían provocado que el ambiente se volviera tenso y el dragón que estaba ahí se había puesto incómodo.

—Me refiero a que no recuerdo ni un solo momento de mi vida en el que haya prometido tal cosa. —fue la respuesta desafiante del chico del saco.

—Tch, eso significa que eres más idiota de lo que creí Deku. —contestó de forma burlesca el de ojos rojos, demostrando superioridad por un momento al creer que ya había ganado esa pequeña discusión. —Teníamos siete años, te dije que te casaras conmigo y aceptaste, lo pro,me,tis,te. —separó en sílaba la palabra para dejarlo claro.

Mostró una sonrisa burlona y se puso más derecho de lo que ya estaba sacando un poco de pecho, había aceptado de antemano su victoria porque creía que Deku no podía negarse a eso, no podía estar más equivocado.

—Kacchan. —fue primero un pequeño susurro. —Éramos niños, tenía siete años. —su voz se hacía cada vez más fuerte, pero era sorprendentemente firme. —¡No puedes tomar eso como una verdadera propuesta de matrimonio!

Su rostro demostraba lo furioso y frustrado que se encontraba, no podía creer que de verdad Kacchan había dicho todo eso.

—Sabía que eras imbécil y terco, pero no creí que tanto —admitió en voz alta provocando que oyera una protesta de fondo. —Escucha. —dijo con voz firme. —No sé qué te habrán dicho, pero las cosas no funcionan así, ¿está bien? No voy a casarme contigo por una promesa vacía que hice a los siete, jodidos, años.

Largo un suspiro de frustración esperando que el otro chico entendiera lo que quería decir, no tenía muchas esperanzas en que reaccionara de buena manera, pero por lo menos un pequeño entendimiento de como es la situación.

Miro a los ojos a Kacchan solo para ver la misma mirada que había visto hace tiempo atrás, la que mostraba total y absoluta negación hacia la situación.

—No puedes negarte. —escucho decirlo con voz ronca. —Ya pasamos por muchas cosas para que puedas negarte ahora, vas a casarte conmigo.

Lo miro con los ojos entrecerrados para luego empezar a soltar una risa frustrada y ofendida.

—Oh, por supuesto que sí. Pasamos por tantas cosas que ni siquiera recuerdo que estuvieras a mi lado. —exclamó con sarcasmo mientras se cruzaba de brazos. —Supongo que la emoción fue tan fuerte que borro tu presencia.

Puso los ojos en blanco mientras le daba la espalda y empezaba a caminar hacia su saco.

El chico del dragón tenia las manos temblando y un pequeño tic en el ojo, la furia se estaba apoderando de él mientras veía como el chico al que quería de esposo se alejaba.

—No puedes negarte. —siseo llamando la atención del otro. —Te llevé conmigo ese día. —empezó mientras se acercaba a él. —Participaste en el ritual de cortejo. —quedó frente a él, el contacto visual entre cada uno era penetrante. —Aceptaste lo que te di, aceptaste ser mi pareja así que te casaras conmigo.

La vista de ninguno se apartaba del otro, la tensión entre ambos era tan alta que incomodaban a las mismas plantas del bosque.

Deku levantó una ceja y lo miró con aburrimiento.

—¿Ritual de cortejo? —pregunto sin emoción.

—Bosque del norte, dieciséis años, cazamos jabalíes.

Una riza burlona salió de Deku.

—¿Eso era un ritual de cortejo? Parecía más un juego que otra cosa. —fue el primero en romper el contacto visual, llevó su mano derecha a sus ojos para masajearlos.

Su pequeño comentario había provocado que un sentimiento de cólera creciera dentro de Kacchan.

—¡NO ME IMPORTA QUE TE PARECIERA UN JUEGO ¿ESTA BIEN? PARTICIPASTE EN ESA MIERDA, POR LO TANTO, ¡ACEPTASTE SER MI PAREJA! — su grito fue tan fuerte que su dragón intentó taparse las orejas y algunas aves que estaban ahí salieron volando.

—¡Esa basura es una tradición de mi gente para demostrarles a alguien que quieren que este a su lado, y si aceptan los cortejos entonces aceptan ser su pareja!

Su pequeña explicación lo único que provocó fue que Deku lo mirara con los ojos entrecerrados.

—Y tú. —lo señalo con el dedo. —Aceptaste lo que te di, aceptaste ser mi pareja. Así que tú, Midoriya Izuku, Deku, vas a casarte conmigo. —firmeza en su tono.

Se cruzo de brazos una vez terminó de hablar, miró al chico frente a él fijamente desafiándolo a volver a negarse. Vio como este arrugaba la cara con disgusto y se daba la vuelta empezando a murmurar mientras se revolvía el cabello, sonrió internamente al ver tal escena, Deku ya no tenía como negarse, se autoproclamó ganador de esa discusión.

Mientras el chico que murmuraba, lo único que hacía era repetir la palabra “costumbre” como un loro, estaba furioso por haberse enterado de eso ahora, cuatro jodidos años más tarde de la vez que había vuelto a ver a kacchan. Cuando el había aparecido de la nada y lo había arrastrado al bosque del norte para una caza, por un momento pensó que nada más era pasar un rato juntos como lo habían hecho de niños, pero después de eso él se había ido de vuelta sin decir una sola palabra y no asomo su cabeza ni un solo día después de ese, después del cuarto día ni siquiera se molestó en pensar en él.

Y ahora aparecía otra vez de la nada, con todo este asunto del matrimonio y que la caza de jabalíes era un ritual de cortejo.

Oh él estaba tan enojado.

—Costumbre. —un pequeño susurro. —Costumbre, costumbre, costumbre. —empezó a repetirlo en voz alta. Eso provocó que el otro chico lo mirara raro.

—¿Qué te sucede?

Él levantó la vista y le devolvió la mirada, sonrió con gracia y empezó a asentir.

—Costumbre. —una fuerte risotada se escuchó después de eso. —¡ME IMPORTA UN CARAJO TU ESTUPIDA GENTE Y SUS JODIDAS COSTUMBRE!

Su grito fue espantosamente fuerte, incluso mas fuerte que el que había dado anteriormente el otro chico.

El de ojos rojos por primera vez mostraba otra expresión en su rostro, era sorpresa pura lo que se encontraba en este momento ahí, nunca en su vida había escuchado al otro chico gritar de esa forma y mucho menos referirse así a su tribu, era realmente sorprendente apreciar ese momento.

—¡No me importa lo que hayas dicho o hecho ¿está bien?! ¡No me importa! —arrebatado movía los brazos expresivamente. —¡NO VOY A IR CONTIGO Y NO VOY A CASARME CONTIGO! ¿se entendió Bakugo Katsiki? No, me casaré, contigo.

Su mirada perduró fija en la del otro hasta que fue cortada con un resoplido de molestia, se encaminó a su saco tirado en el suelo y lo recogió como si no fuera nada más que un ramo de uvas. No miró hacia atrás para ver cómo se encontraba Kacchan o siquiera esperar una respuesta, él solo siguió su camino derecho para ir al pueblo que anhelaba llegar perdiéndose de la vista del de ojos rojos.

El chico del dragón en cambio se quedó parado en su lugar en shock, no podía creer que le habían rechazado de esa manera y mucho menos abandonarlo como si fuera basura, no sabía como sentirse en ese momento y no sabia que hacer, así que como usualmente solucionaba todo, canalizo todos esos sentimientos revueltos que tenia en ira y gritó lo más fuerte que pudo.

Su dragón a su costado se tapaba las orejas queriendo irse de una buena vez.

Notes:

•Para refrescarte un poco la cosa, ellos eran mejores amigos en la infancia y mayormente bakugo lo invitaba a distintos lugares para pasar el tiempo juntos, se divertían bla bla bla, yendo a lo serio, el único que se enamoró aquí fue kacchan, el fue el primero en decir la promesa del casamiento e izuku le siguió el trato solo porque era un niño y pensó que así seguirían siendo siempre amigos, pero bueno paso un tiempo y luego bakugo tuvo que irse hacia donde es su reino para poder empezar a entrenarse como futuro gobernante de su gente, dejando así solo a izuku por un largo tiempo

•A los 15-18, ya debería haber cortejado a alguien para en un futuro cercano casarse. Él ya tenía claro a quien quería entonces ahí fue a buscar a deku, el cual no lo había visto en un gran tiempo, pero después de toda esa pequeña ceremonia el volvió a desaparecer, así hasta llegar al principio de esta historia, que es cuando ya tiene 20 y bakugo ya está listo para casarse, pero pues claro, Izuku no.