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Como siempre en cada reunión del consejo, observar a Takemitchy era su actividad favorita. No podia despegar la mirada ni aunque quisiera, todo en el lo hipnotizaba, se sentia drogado con el sabor de sus labios, con su toque se sentia derretir, su voz calmaba cualquier pesar de su mente.
Como cada vez, despues de terminar la reuníon se irian juntos a los aposentos de su amado, a desplegar sus deseos carnales con pasión y sin miedo a ser descubiertos por aquellos que juzgan y prohíben su amor.
Enjaulo el cuerpo de Takemitchy entre sus brazos y la puerta de la habitación, esta noche se sentia hambriento de su piel y de todo su ser, no podia tener suficiente sabiendo que era la ultima noche que compartían lecho. Mañana seria otro dia, mañana el sonar de su voz extasiada ya no seria suya, mañana las marcas de arañazos en su espalda serán solo un recuerdo, mañana le pertenecería a esa mujer, esa mujer que tuvo que llegar como la esposa predilecta, esa mujer que robaba su felicidad. Como la odiaba.
—por favor, Takemitchy, Quedate conmigo — sabia que su voz sonaba quebrada, pero no podia evitarlo todo lo que amaba otra vez se le era arrebatado de las manos. Antes de que Takemitchy pudiera responder robo sus labios en un apasionado beso, manjiro sabia la respuesta, pero no queria escuchar no otra vez, siguió devorando su aliento el elixir de sus labios, la saliva resbalaba por la comisura de su boca, pero no queria detenerse. El oxígeno comenzaba a faltar, trato de alargar un poco mas el toque pero fue inevitable su separación.
Sus manos recorrieron con pasión y furia su cuerpo, sabia desde el inicio de su romance que esté momento llegaría, pero no podia aceptarlo. Escuchar a Takemitchy gemir y derretirse entre sus brazos lo volvio mas atento, debia dejar de pensar en otra cosa. Le quedaba esta ultima noche antes de que fuera de otra, y no pudiera tenerlo en sus brazos. ¿Como podria ahora vivir? Su unica razón de ser se escapaba como agua de sus manos sin poder detenerla.
— Manjiroo~ — no sabia en que momento se habian movido a la cama, se dedico a desnudar el cuerpo de su amado y besar cada parte de su cuerpo con cuidado y adoración, se encargo de marcar su cuello con furiosos moratones, si iba a dejarlo esta noche se encargaria de demostrarle a esa mujer que nunca lo reemplazaría que siempre seria la segunda despues de él.
— Eres mio~ nunca le pertenecerás — sabia que podia sonar como un loco posesivo pero necesitaba dejarlo en claro, necesitaba marcarlo de alguna forma permanente. Que no pudiera encontrar la felicidad si no fuera con él, que sintiera lo mismo y lo amara tan mal. Takemitchy era tan bueno, que en algún momento podria enamorarse de esa mujer Tachibana y podria olvidarlo. De solo pensarlo ardia en celos, sus dientes mordieron con un poco mas de fuerza su pecho, Takemitchy jadeo y araño su espalda el ligero picor de sus uñas fue satisfactorio.
Toda la noche se dedico a amarlo apasionadamente, no habia rincón en el cuerpo de Takemitchy que no tuviera marcas. Ahora se encontraba profundamente dormido encima de su pecho mientras Manjiro ideaba un plan para hacer que Takemitchy se quedara con él, sabia que ser príncipe al fin le sería util de algo. Aunque no podia exigir la mano de Takemitchy, podria arruinar los planes de su familia y quedarse con Takemitchy para él, aunque definitivamente tomaria tiempo.
Los Tachibana tuvieron que arruinarlo, se suponia que no se casarian hasta el próximo año todo lo que habia planeado ahora era inútil tendria que pensar rápido, si tan solo pudiera convenser a la hija de la marquesa, esa muchacha era lista a su manera.
Que atacaran la casa donde vivían era la explicación de su repentina llegada al palacio. Y al parecer la joven se enamoro perdidamente de Takemitchy desde su primer encuentro lo cual solo ayudo a afianzar su compromiso. Pero Manjiro qse encargaria de pisotear los sueños de matrimonio de la joven Tachibana, desde ahora el príncipe Sano Manjiro de la familia real segundo heredero directo a la corona le declaraba la guerra no anunciada a HINATA TACHIBANA.
