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Vale estaba harta.
Estaba harta del Mandalay y las estupideces moralistas con las que tenía que lidiar todos los días en ese colegio. Estaba harta de JC, aquél fantasma que había arruinado tanto la vida de todos los que conocía. Estaba harta de los problemas amorosos nuevos que se presentaban día a día.
Sobre todo, estaba harta de escuchar esos problemas relatados una y otra vez por Tefi.
Estefania no podía callarse sobre como Thiago había dejado a Mar por Luna, o sobre como Melody estaba enganchada con Tacho, o sobre como Nacho seguía llorando a Caridad. En realidad, Tefi simplemente no podía callarse en absoluto. Vale consideró seriamente ahogarla con una almohada, pero supuso que eso iría en contra de la política pacifista del Mandalay.
Suspiró, odiando con cada parte de su ser tener que estar ahí, sentada en medio de la habitación de las chicas, escuchando los mismos dramas de siempre y pretendiendo que le interesaban.
No le importaba en lo más mínimo si Melody se había acostado con Tacho, si Mar y Thiago estaban teniendo un amorío, o cualquier otra pavada que involucrara una relación.
No le importaba, a menos que se tratara de la suya propia.
Claro que Estefanía o cualquiera de las chicas tenía terminantemente prohibido comentar sobre su ex noviazgo en su presencia. Podían ganarse un buen tirón de pelo si se atrevían.
A Valeria no le gustaba que se entrometieran en su vida.
Tal vez debió haber sido más clara con ello en su momento, un año y tanto atrás, cuando conoció a cierto rubio con la especialidad de meter su nariz en asuntos ajenos.
Tal vez, de haberlo dejado claro, no estaría en la situación en la que está ahora.
Tal vez, si nunca se hubiera relacionado con Rama, no estaría sufriendo como lo hacía.
No se hubiera enamorado, no lo habría amado y nunca, jamás, le hubiera dado la oportunidad de romperle el corazón como lo había hecho.
Porque a pesar de que Valeria trataba de mostrarse fria e indiferente, su corazon se estrujaba y partía en pedacitos diminutos cada vez que lo veía con ella, con Kika.
Él la había dejado por Kika.
Y ahora, cada vez que se cruzaban, él trataba de actuar con naturalidad. La saludaba o le preguntaba cómo estaba, qué tal iba con las materias y, a veces, incluso le sonreía con aquella sonrisa que ella adoraba más que a nada.
Pero eso dolía.
Dolía que Rama tratara de fingir que todo estaba bien, porque ella definitivamente no estaba bien.
Él la había abandonado, la había dejado y no iba a volver para recuperarla, como todas las personas que alguna vez había amado.
Y ella iba a tener que resignarse a ello. Se tendría que acostumbrar a seguirle las conversaciones informales en el medio del pasillo. Iba a tener que hacerse la idea de que ese príncipe había encontrado otra princesa.
Y a ella la había dejado en la torre más alta, esperando ppr su rescate y su beso, que nunca iban a llegar.
Por un tiempo, trató de odiarlo pero era como tratar de respirar debajo del agua, hundiéndose y sin nada que la ayudase a llegar a la superficie. En otro momento, estaba segura que él la hubiera llevado hasta una orilla, donde ella podría recuperar el aire y descansar en sus brazos.
Ahora tendría que encontrar una forma de nadar sola, como toda la vida lo había hecho.
Melody entró en la habitación, furiosa y murmurando algo sobre que ‘el agua oxigenada le quemó el cerebro’, por lo cual Valeria aprovechó y la dejó con Tefi, que estaba más que contenta de tener alguien que sí se interesara en lo que contaba.
Salió del cuarto casi corriendo, antes que cualquiera de las chicas pudiera encontrar una excusa para hacerla quedarse, pero apenas puso un pie en el pasillo cuando chocó con alguien. Se tambaleó y perdió el equilibrio, pero una mano firma la sujeto por la cintura y la mantuvo de pie.
"¡Vale!" dijo con un tono dulce que rápidamente cambió, dado que ya no se suponía que lo usara con ella "¿Estás bien?"
"S-sí, yo solo... Me tropecé" se sentía una tarada.
"Sí, lo ví" se sentía un estúpido.
Él soltó su agarre en su cintura, lo que les dió a ambos una sensación de frio que trataron de sacudir rápidamente.
"Entonces..." se aclaró la garganta "¿Por qué tan apurada?"
Pensó una excusa enseguida "Tengo que hacer un trabajo con Jazmin, pero quedamos en reunirnos a las cuatro en el salón y llego tarde"
"Ah" se miraron por un segundo, solo un instante en que sus miradas se encontraron antes de que ella baje la cabeza hacía el suelo y el se enfoque en la pared "Andá si querés, no te entretengo más"
"Sí, me voy" y salió disparada como un torbellino por el pasillo, sin saber exactamente dónde la llevaban sus pies.
Rama se quedó ahí, mirando por donde ella se había esfumado.
Unos segundos después sacudió la cabeza, intentando librarse de cualquier pensamiento que involucrara correr detrás de ella, y en lugar de eso, entró a su propia habitación, con el arrepentimiento pisandole los talones.
