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Escondiéndome esta noche

Summary:

Días después de la ¿desaparición? de Dan, días antes de la ida de Trump.

Notes:

Tomorrow, I'll be quicker
I'll stare into the strobe light flicker and afloat, I'll stay
But I'm quite alright hiding today.

Chapter 1: Mañana seré más rápido

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

  — ¿Estás seguro qué este es el camino?

  — Si, si ¿No recuerdas que pasamos justo por aquí? — Él respondió con impaciencia señalando una pequeña colina a su derecha.

  — No, no me acuerdo... — Contestó fatigado.

  — Eso es por qué nunca prestas atención — Le dijo mirándolo con cierta molestia, apresurando más su paso.

  — ¡No camines tan rápido! — Gritó mientras aligeraba su caminata.

  — ¡Vamos! — Respondió su padre, levantando la mano en señal que lo estaba esperando.

  — ¿Falta mucho, papi? — Preguntó casi llegando junto a él.

  — Estamos cerca... Deberíamos estar cerca...

  — ¿Cerca? ¿Muy cerca? ¿Un poco cerca?

  — ...

  — ... — El niño miró con la boca abierta a su padre, miró sus ojos mientras éste sólo observaba el mapa, podía notarlo muy agobiado y algo cansado. Formuló en su mente varias veces la pregunta, hasta que se animó a decirla — ¿Estamos... Estamos perdidos?

  — No, no... Sólo es que... Caminamos mucho... El bote está sólo a unos metros... al norte...

Trump no escuchó la respuesta, ya no le interesaba... Sólo contempló las plantas que lo rodeaban, la fuerte corriente del Arroyo, los animales que dormían y la luz de la luna que se filtraba entre los árboles de aquel bosque. El niño adoraba la naturaleza tanto que aveces no podía soportarla y necesitaba destruirla de alguna u otra manera, era como si el caos se despertara en él de repente, un impulso de destrucción que no podía detener, una pequeña gota de maldad que necesitaba liberar para probarse a sí mismo hasta dónde podía llegar. 

  — ¡Trump! - Gritó Maximus — ¿Por qué te quedas aquí? ¿Quieres que te deje aquí? ¿¡Quieres quedarte a dormir aquí!?

El pequeño sólo negó con la cabeza, haciendo un puchero. Su padre lo tomó del brazo y lo llevaba casi arrastrando.

  — Estoy cansado — Se quejó con molestía mientras caminaba casi por obligación.

  — No falta mucho...

  — Me duelen las piernas y tengo sueño

Su padre había decidido ignorarlo, no quería comenzar una pelea absurda.

  — ¿Cuánto nos queda? ¿Falta mucho para llegar? Dijiste que estábamos cerca...

Como respuesta sólo obtuvo un largo suspiro de él, pero eso no era suficiente para el pequeño. Sus pasos en modo de protesta comenzaban a ponerse más pesados y más lentos.

  — ¡No quiero caminar más! — Dijo mientras estiraba sus brazos para que el hombre de gafas lo alzara.

  — NO — Contestó y siguió caminando sin darle importancia a sus peticiones.

El niño sólo lo observó, no podía creerlo, su padre no le estaba dando atención. Comenzó a chillar en un segundo, pronto se encontró en el suelo haciendo un berrinche.

  — ¡Ya es suficiente! — Aquel hombre gritó con frustración, poniendo de pie a su hijo — Yo también estoy cansado, a mí también me duelen las piernas, la cabeza y la maldita espalda. ¿Quieres saber por qué? ¿De verdad quieres saber? — Dijo ofuscado tirando su mochila al suelo, dentro se encontraban las fresas y unos cuantos frutos que recolectaron a petición del niño, ese niño que ahora miraba a su padre enojado.

Él corrió sin mediar palabra, corrió muy rápido casi desapareciendo entre los árboles.

  — ¡Trump! ¡Vuelve aquí hijo! No quise gritarte, ¡Perdón! — Dijo con desesperación, levantando la pesada mochila, corriendo atrás de él, tan rápido que le costaba respirar, tan veloz que no veía ni por dónde iba — ¿¡Dónde estás Trump!?

  — ¡Aquí! — Contestó saludando con su mano. Había encontrado el bote, de hecho ya estaba en el. Sentado con una sonrisa, como si de repente se hubiese olvidado de todos sus problemas.

Maximus sólo exhaló por la nariz. La expedición había terminado, al fin. Hora de volver a casa. Dejó su mochila en los asientos traseros de la lancha, y se dispuso a encender el motor, de reojo veía como su niño callado contemplaba el cielo de esa noche estrellada, y como poco a poco sus pequeños párpados iban cerrándose, había sido un gran día, no podía negarlo. Se quitó la chaqueta y arropó a su hijo, éste sólo se acomodo en su lugar con una leve sonrisa y los ojos cerrados.

Parece un bebé — Pensó ante la adorable imagen.

 

Vió una vez más el mapa, estaban muy lejos, sería un largo camino a casa, al menos Trump ya dormía... Suspiró profundamente, a veces los silencios no eran buenos para una persona como él que siempre estaba analizando todo.

Miró a su hijo una vez más, hoy había sido un día difícil, Trump era un niño difícil... Su naturaleza era tímida pero algo impredecible, y efervescente. Era difícil de lidiar con él, con sus berrinche o sus caprichos.
A veces dudaba si era buen padre ¿Tal vez lo mimaba demasiado? ¿Pero... por qué no consentirlo? Ellos dos eran todo lo que tenían, Maximus sabía que se equivocaba en muchas cosas, sabía que cumplir todas las peticiones del pequeño no lo llevarían a un buen final ¿Pero qué podía hacer? Era un padre soltero, un padre que hacia todo lo posible para que su niño no notara la ausencia de Dan.

Dan... — Dijo en voz alta, casi sin darse cuenta.

Desde que él se había marchado, no se había pronunciado ese nombre nunca más en el hogar. Trump nunca preguntó que había pasado con él. Maximus nunca quiso indagar demasiado en el asunto. 
Los dos acordaron sin hablar, no mencionarlo desde que partió, como un pacto de silencio entre ambos que decidieron llevar desde el principio, pero su fantasma seguía en la casa.

Max se permitió en este largo viaje a casa, en esas aguas oceánicas evocar esos momentos vividos con Dan, tal vez así pueda darle un cierre a sus sentimientos, tal vez así recordarlo como era y no como alguien que sólo se fue.

Rememorar su pasado con él era como ver una película para Maximus, de esas que sabes que un final triste te espera, pero de todas formas la ves porque te gusta. Él sonrió al recordar la primera vez que lo vió y cómo siempre se reía de todos chistes que le hacía, como lo alentaba para que le hable en español, su simpleza y esas ganas de siempre ayudar aunque no tuviese nada, ni una casa.

El hecho que habían sido los dos primeros en llegar a esta Isla e interactuar, es gracioso pero no lo recordaría si Dan no se lo hubiese dicho la segunda vez que se vieron, el día que adoptaron a Trump... 

 "Esto es hermoso, porque fuimos las primeras personas en hablar... Creo que ésta será una bonita amistad..." Casi podía recordar la voz de Dan en la brisa del mar.

 

Había pasado tanto tiempo negándose a recordar, que todos esos buenos momentos comenzaron a llegar cómo un ráfaga de emociones...

Habían vivido tan poco juntos, pero él era parte de sus días mas felices en esta Isla... La llegada de Trump. El destino los juntaba para criarlo, para ser una familia.
Rió con cierta nostalgia al rememorar la jaula/trampa que habían fabricado para encerrar al pequeño niño, escucharlos jugar y reir en el jardín, cómo se turnaban para protegerlo, las preocupaciones compartidas a las travesuras de Trump, cómo había prometido que no los abandonaría, que él nunca se iría...
 
Miró al horizonte, no había tierra a la vista, buscaba una manera de sacarse a Dan de la cabeza pero no podía, lo peor es que no podía estar enojado por su repentino abandono. Maximus no podía ser malo aunque quisiese, en su corazón no habitaba el rencor, no existía el resentimiento... Él sólo conocía el perdón, sabía de segundas oportunidades, creía en la redención de las personas...

Habrá tenido un buen motivo... — Se dijo a sí mismo, tratando de consolarse, al menos eso fue suficiente para callar a todas esas voces que gritaban en su interior.

 

 

Luego de un largo viaje en lancha, habían llegado a casa. Trump despertó cuando su padre apagó el motor.

  — Buenos días dormilón.

  — Todavía es de noche — Contestó observando el exterior — Mira todavía está la luna allí.

  — ¿Eso significa que te irás a dormir ahora a tu habitación?

  — No  — El infante negaba con su cabeza, en su rostro se dibujaba una sonrisa traviesa.

  — ¿Ya no tienes sueño? — Su padre le preguntó con curiosidad mientras sacaba la mochila del asiento trasero.

Trump sólo lo seguía hasta el interior de la casa sin contestar, dando pequeños saltos mientras caminaba.

  — Bueno si no quieres dormir... ¿Qué quieres hacer?

El pequeño corrió hasta la cocina y desde allí gritó: ¡mermelada de fresa!

  — ¡Ok! — Dijo Maximus acompañándolo — Necesitamos lavarnos las manos, tú me vas a ayudar.

  — ¡Si! — Respondió con emoción — ¡Yo hago las tostadas!

  — Eso no es justo, ¡me dejas el trabajo más difícil a mi!

  — ¿Quieres que haga un desastre tratando de hacer mermelada o prefieres que haga un desastre haciendo tostadas?

Max sólo lo miró y rió, se acercó para besar su cabeza, mientras enchufaba la tostadora le dijo susurrando: No las quemes, por favor.


Empezaba a amanecer cuando terminaron con sus tareas. Justo a la hora indicada para desayunar juntos. Tal vez ahora podrían regularizar sus horarios, ambos eran un desastre con las rutinas y mantener horarios "normales" de una familia común.

  — ¿Quieres un té?

  — Si, té con leche y azúcar. Y tostadas con mermelada de fresas!

  — ¿Quieres desayunar en el jardín?

Trump no contestó, sólo corrió al exterior, su padre lo observaba desde la ventana. Un sentimiento de plenitud y felicidad le invadió el alma. Era uno de esos momentos en los que sentía que todo estaba bien, que nada podría ser más perfecto que esto. Sintió una pequeña lagrima recorrer su rostro al ver al pequeño juntar flores cuidadosamente para llevarlas a la mesa...

 

Es un buen niño — concluyó con orgullo de padre, mientras salía de la casa y se acercaba con la bandeja del desayuno a la mesa.

Notes:

Aclaraciones:

Quise escribir un poco de mi visión a la relación de Maximus con su hijo, ya que no he visto muchos fic de ellos aquí o no tanto como me gustaría. Perdón pero era mi huevito favorito :(

Algunos hechos como el capricho de Trump por las fresas o que lo dejaron en una jaula, sucedieron realmente (los ví en el directo de Twitch de Maximus) Las frases que "recuerda" Max y escucharlos jugar en el jardín, si sucedieron y me pareció dulce añadirlo (los ví en el directo de YouTube de Dan).

Al principio sólo iba a ser una historia corta pero me pareció más adecuado dividirla en capítulos (Espero no demorar demasiado para el siguiente).

 

¡Espero que les guste! Si encuentran algún error no duden en avisarme <3