Chapter Text
"Aniversario"
Regulus Black
Dos años, 730 días, 17520 horas, esa era la cantidad de tiempo que había pasado desde la muerte de la persona más importante en la vida de Regulus, su hermano mayor, Sirius Black.
Honestamente, Regulus no sentía el dolor de una pérdida, más bien, sus emociones se asemejaban más a estar atrapado en un sueño, sabes que no es real, pero tampoco puedes despertarte, es decir, estas atrapado dentro de tu propia mente, viendo al tiempo pasar y preguntándote cuanto más tendrá que pasar para que al fin todo termine. Regulus se preguntaba si alguien más en el mundo se sentía igual que él, o si tal vez sus padres sentían lo mismo y solo eran muy buenos para disimularlo, pero sabía que preguntarlo sería arriesgado, ya una vez había intentando hablar de sus sentimientos y no termino para nada bien. En base a esa experiencia, Regulus aprendió a no decir nada, en su lugar aprendió a callarse las cosas, guardarlas en su interior donde nadie más pudiese verlas ¿Cómo hacia para no explotar? Fácil, se concentraba en otras cosas, como contar el tiempo, los días y las horas que transcurrían como agua cayendo de una cascada al vació.
De haber estado Sirius con vida, seguramente encontraría graciosa aquella costumbre, tal vez dijese algún que otro comentario solo para hacerlo reír, o molestarlo...o un poco de ambas.
Regulus se lo imagino en su último cumpleaños, cuando su madre le regalo un reloj nuevo bañado en oro, su hermano si o si hubiese dicho algo.
"Reggie no necesita un reloj, Madre, él ya es uno viviente"
O tal vez
"Oh mira, Reggie, Madre te regalo un nuevo amigo, incluso hasta tienen el mismo pasatiempo"
De solo imaginarlo, una sonrisa involuntaria se formo en el rostro de Regulus, aunque su duración no fue tanta ya que, al instante en que se dio cuenta, Regulus obligo a su rostro a mantener la misma expresión de siempre, seriedad y furia profunda.
Generalmente, Regulus siempre estaba enojado, o al menos eso era lo que la gente veía en él, sin embargo, ese día en particular su humor estaba mil veces más decaído de lo habitual. Tal vez porque el clima estaba húmedo, y él odiaba eso, o tal vez porque, un día como ese, hace dos año, su hermano había cruzado las puertas de la casa sin saber que nunca más podría volver.
Porque si, Regulus no contaba el tiempo de una forma normal, para él, su vida tenia un antes y un después, la muerte de su hermano era claramente la segunda opción, y desde esa fecha, Regulus mantenía un registro del tiempo que lograba vivir sin Sirius a su lado. Actualmente, había conseguido permanecer vivo 730 días sin su presencia.
- Regulus? - La voz de una mujer sonó a detrás de la puerta de la habitación de Regulus - Estas ahí?
Donde más podría estar? Pensó Regulus para sus adentros, aunque en su lugar optó por ser un poco más educado, eran fechas difíciles.
- Si, madre, puedes entrar - Respondió serenamente.
El cuarto de Regulus era lo más parecido a una cueva que se podría encontrar, al menos durante el día. Su cama se encontraba pegada contra la pared, en la esquina izquierda, junto a esta, un escritorio que quedaba al frente de un ventanal de tamaño medio, el cuál mostraba gran parte del techo de la gran Mansión Black, al otro extremo de la habitación, una estantería con unos cuantos libros llenos de polvo. Si a eso le sumabas el piso de madera vieja y el ventanal en el centro que daba vista al techo de la mansión, era como entrar a una habitación abandonada. Además, la presencia de Regulus no mejoraba las cosas, estando acostado en la cama como un muñeco de trapo de sin vida, daba más vibras a un fantasma en pena que a una persona real.
La puerta se abrió dejando ver a una mujer mayor, de unos cuarenta y tantos, con piel pálida como la nieve, cabello negro como el carbón y ojos oscuros que, de estar enojados, podrían arrasar con vidas enteras. Regulus siempre creyó que su madre era una versión macabra de Blancanieves.
El silencio se apodero del lugar, por un segundo, su madre quedo estática bajo el umbral de la puerta, observando a su hijo como si no supiese como debería de tratarlo, o preguntándose que tan peligroso dar un paso hacia adelante. Regulus, quien aún permanecía recostado sobre su cama, término por apiadarse de Walburga y se acomodo sobre el colchón para quedar sentado, con la espalda apoyada contra la pared.
- Sucedió algo? - Pregunto
Su madre pasó de indecisa a incomoda. Un efecto que Regulus solía generar en las personas muy a menudo.
- Tu padre y yo iremos a reunirnos con el agente de bienes raíces, no queríamos dejarte solo, sobre todo por...- Se trabo con sus palabras, arrepintiéndose de nombrar lo que ambos sabían, el aniversario de la muerte de Sirius - Puedes acompañarnos si quieres, tal vez podamos pasar por esa tienda de dulces que te gustaba tanto, como era que se llamaba?
- Honeydukes
- Si, esa, quieres acompañarnos? Prometo comprarte lo que quieras.
Regulus estuvo tentando a aceptar, ir de compras con sus padres no sonaba tan mal. Estaba a punto de levantarse de su cama cuando un recuerdo lo invadió de repente. Honeydukes era la tienda a donde él y Sirius solían escaparse de jóvenes.
"- Oh vamos, Reg, no vas a morirte por comer un dulce sin el permiso de nuestros padres - Había dicho Sirius, acercando una bolsa de caramelos de múltiples sabores al rostro de Regulus
- No deberíamos de estar aquí, cuando nuestros padres se enteren van a enojarse mucho - Respondió un Regulus más joven, aún sin saber lo que el destino le tenia preparado.
- Solo si se enteran - Contraataco su hermano con una sonrisa petulante - Tú no les dirás nada, cierto? Se que puede confiar en ti "
Automáticamente las ganas de ir se habían esfumado, no podría pisar ese lugar de nuevo sin la compañía molesta de su hermano, retándolo a comer todos los dulces posibles al mismo tiempo, riéndose de él cuando se atragantase con alguno, y luego ofreciéndole una botella de agua para tomar diciéndole que él igual intentaría comerse todos los dulces para que ambos estén a mano.
- Prefiero no ir, gracias.
Si a su madre le dolió la respuesta, no lo mostro, simplemente asintió con la cabeza silenciosamente.
- Puedes invitar a tus amigos si quieres, no se cuanto tardaremos en volver, preferiría que estés acompañado.
- De acuerdo.
- Bien.
- Bien.
Y ahí acabo toda la conversación con Walburga Black. Su madre cerro al puerta y Regulus escucho sus pasos bajando las escaleras pesadamente. Una vez estuvo solo, volvió a tirarse sobre su cama, observando el techo como si ahí estuviesen todas las soluciones a sus problemas.
Los primeros días, Regulus había intentado dar lo mejor de si ante la situación, mostrarse fuerte, recordarle a la gente que nada podría acabar con un Black, excepto que en realidad si se podía. Durante ese tiempo, Regulus fue el único que salía de su habitación, cuidando de sus padres lo mejor que podía, después de 300 días, toda su determinación se esfumo, dejó de intentar hablar con Walburga o con Orión y en su lugar los imito, encerrándose en su cuarto, intentando ignorar la cruel realidad que lo esperaba detrás de su puerta.
Claro que no podía durar por mucho, en algún momento debió volver a la escuela, no obstante, para ese punto ya había perdido su puesto en el programa de música, sus profesores casi que se habían olvidado de él y todo el mundo murmuraba por los pasillos cada que lo veían pasar. Los únicos que si permanecieron, fueron sus amigos, Barty, Evan, y Dorcas, pero incluso ellos no estaban muy seguros de como tratarlo. Regulus quería gritarles, solo una persona conseguía entenderlo a la perfección, y ya no estaba.
- Debiste llevarme contigo, idiota - Habló a la nada misma.
Sirius Black murió por culpa de un conductor que no sabia hacer bien su trabajo, y con él, una parte de Regulus también se fue.
El teléfono de Regulus vibro sobre su escritorio, la pantalla brillo mostrando una nueva notificación. En cuanto Regulus lo vio, sintió una presión su pecho, sus ojos comenzaron a arder y por poco no se le cae el celular en la cara.
Alguien, tal vez Regulus sin darse cuenta, había puesto un recordatorio en su calendario, para que sonase ese día, a esa hora.
Recordatorio
18/10/23
Escuchar música de Sirius.
Lo prometiste, Reg.
