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My Love Is Mine | seongjoong | hyunchan

Summary:

En un mundo de Sirenas, Hyunjin no se consideraba una, en un océano de Piratas, tampoco se sentía seguro de su devoción. Ni siquiera porque sus padres son los dueños del mar, entiende que está pasando en su mundo.

Notes:

aclaración: fan fic de Stray Kids y ATEEZ. temas de piratas & sirenas e implicaciones a muerte, aborto, ligera depresión implícita. DRAMA, mucho. se les dirá sirena a los tritones y se usará palabras femeninas (a veces) para hablar de diferentes personas. es puramente ficción y es una historia M-PREG, si no le interesa ese género, por favor váyase y cámbiese los gustos :) (bromis) tampoco se permiten traducciones ni nada por el estilo sin mi permiso, si ven esto en otra app o cuenta que no sea esta (aparte de Wattpad - sadkexing), no esta permitido. recuerden seguirme y darle estrellita a la historia.

Pd: Si no le gusta Stray Kids, o no le gusta ATEEZ, este no es el fic para usted, ya que al contrario de mis otros fics, ambos son protagonistas aquí✨

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: UNO

Chapter Text

『Porque mi amor es mío, todo mío.

Nada en el mundo me pertenece, pero mi amor, mío, todo mío 』

 

- My Love Mine All Mine  (Mitski)


-¡Y yo mataré a todo linaje que sea de tu sangre! - con la daga en su mano, el hombre mira al resto de personas frente a él, asustadas como si mismo.

 

El sonido de las olas golpeando con fuerza el barco, moviéndolo de un lado a otro en medio de una tormenta, la diosa del agua enojada con el resultado de esta acción. El océano empapando cada parte de los cuerpos cansados y heridos.

 

-¡Hyunjin! - grita el hombre de rojo, y a pesar de que su voz es música para sus odios. Hyunjin va a acabar esto. No puede vivir otro día con el peso de esta sangre.

 

La daga se detiene en lo alto de su corazón.

 

Este es el momento que ha necesitado toda su vida.

 

Una vez, contaba la leyenda del Rey Pirata, el dueño de los Siete Mares, un hombre inefable; se conocía en cada recoveco de la Tierra, como un hijo de los cielos desiertos, alguien cual hizo un pacto por su alma a la diosa del mar por su poder. El odiado de los reyes, favoritos de los autores.

 

Alguien cual temer, cuando se hablaba de él, la gente tenía que lavar su boca hasta sangrar para que la maldición de mencionar su nombre no llegara a sus casas. Un hombre capaz de sacrificar su vida por el momento. Capitán de riquezas y poder.

 

Pero el humano es codicioso de naturaleza. 

 

Así es que, a pesar de sus grandezas; decidió meterse en aguas que no le convenían. Un cazador por naturaleza era el  odio de cualquier ser marítimo. Más eso no lo detuvo para cazar a la Sirena más hermosa de todos los mares; hijo de aquella que fue una Reina, un Príncipe Sirena tomándolo bajo su posición. Y pronunciándolo como suyo.

 

Solo por el deseo de tener una belleza en su poder y a los mares temblando.

 

Lo controló y usó a su gusto, cansando sus ojos que veían constelaciones, manchando su belleza, cortando sus aletas, privándolo de cualquier agua. 

 

Algunos rumores incluso decían; que esa Sirena le dio un hijo al Rey Pirata. 

 

Más a la gente le gusta cuchichear. Pero cierto es que los años pasaban y a la diosa del mar le destruida el dolor que le causaba a su hijo por quien tanto confió. No tuvo de otra que castigarlo.

 

Le dio el poder a la Sirena para escapar, causando una tormenta inesperada para la tripulación, haciendo que aquel barco llamado DESTINY, cayera, matando a aquellos cómplices del pirata, el Capitán fue bombardeado por sus pecados, terminando en la orilla de una tierra comandada por uno de los Reyes más malvados.

 

Cuál Sirena logró escapar, viviendo una mejor vida. Y el pirata fue condenado a vivir en la cárcel más profunda del Castillo, donde pasaría el resto de sus días solo en la oscuridad más profunda, el karma que le hizo caer en las tierras de un Rey que compartía desgraciadamente, el mismo pensamiento que el pirata.

 

El peor castigo de un hombre; es vivir.

 

Y el peor castigo al Rey Pirata Kim Hongjoong, fue permitirle vivir.

 

~*~

 

La mar...el sonido del agua, las olas chocando, arena en el cabello y olor en sus fosas nasales. Llamaban a su cuerpo como la luna al lobo. Su hogar, el sitio donde debería estar.

 

El hombre prende su pipa, fumando un poco y arrugando su rostro por el mal sabor de las hierbas de tabaco, su paladar fino no apreciaba estas cosas mundanas. Pero había visto a humanos hacerlo, decían que le daba una paz que Hyunjin era incapaz de encontrar.

 

Era horrible.

 

Más su mente necesitaba descansar, así que vuelve a inhalar, sacando humo de sus labios y quitando el sabor de sus dientes con la lengua. No pudiendo entender como su tripulación le puede gustar esto.

 

-A tu cuerpo no le debe de gustar eso...- Hyunjin es un brinco. Soltando un "demonios" mientras mira a su lado buscando la voz.

 

Podría jurar que estaba solo en la cubierta, a excepción de Seungmin tomando el timón, estaba en su propio mundo. Hyunjin era el único despierto, con solo un camisón blanco  y despejando su mente.

 

Echa su cabello castaño largo hacía atrás, mirando hacia la persona como si fuera mil demonios.

 

-Me asustaste, imbécil - escupe, con toda intención de ignorar al otro hombre.

 

-Tus sentidos están apagados, deberías de sentirme aquí - responde el otro, que estaba sentado en un pequeño barril al lado de Hyunjin, escondido en la oscuridad de la noche, donde la luna no alumbraba. No es sorprendente que Hyunjin no pudiera verlo.

 

-¿Y tú quién eres? ¿Mi madre? - bufa, tomando otra calada. 

 

Realmente no recuerda quién es este hombre, ni siquiera su nombre. ¿Martes? ¿Moon-wo? ¿Mensae? Solo el capitán sabe. Uno lo suficientemente amable que había permitido que este hombre encontrado en una isla desierta, hace meses, se quedara como un miembro de la tripulación hasta que llegaran a la isla que llamaba su hogar, Illusion.

 

-Brusco.

 

-Vida de pirata...

 

-Pero tú no eres pirata...- antes de que el hombre pudiera seguir, Hyunjin lo detiene.

 

-¿Alguien te ha preguntado, idiota? 

 

-Eres una Sirena...- Hyunjin vuelve a interrumpir, bufando con incredulidad.

 

-¿Y una Sirena no puede ser Pirata? ¡Qué estúpidez! - más el hombre solo forma una sonrisa, no intentando hablar esta vez.

 

Solo respira con su calma clara, cabello largo negro, ropas anchas y un rostro que nunca se veía por la enorme gorra negra que llevaba siempre, impidiendo ver algo más allá que sus labios. Hyunjin estaba muy infeliz por el nuevo hombre en su tripulación pero el Capitán confiaba lo suficiente en él para dejarlo en su barco.

 

Eso no quería decir que Hyunjin estuviera feliz por ello.

 

-Eres una persona tan a la defensiva...solo quería decirte, no puedes ser un Pirata si no te sientes como uno - sin embargo, el hombre no tiene molestia en su voz como la mayoría de piratas tienen. Incluso puede decir que estaba sonriendo.

 

Hyunjin no entiende, quería decirle otra cosa, pero le estaría dando la razón en total manera. Una frase se repite en su mente una y otra vez; la frase que más repetía su tío:

 

"No eres pirata por acostarte con uno."

 

Idiota.

 

Pero Hyunjin no vino aquí para quedarse; tampoco vino a caerle bien a forasteros como este hombre. No debería importarle lo que la gente diga, ni lo que personas como esta piensan.

 

¿Se considera un pirata?

 

No importa, no tiene tiempo para eso. Ni para replantarse las decisiones de su vida, no está en este barco para ello.

 

-¿Por qué no le das tus quejas al Capitán? A ver cómo terminas...- y con eso deja al hombre, apagando su pipa.

 

Vuelve a la habitación del Capitán roncando a su lado, y arropándose debajo de las sábanas de algodón. Su cuerpo estaba cansado más su mente no.

 

¿Se consideraba un pirata?

 

~*~

 

-Eres una cosa linda...- Hyunjin sonríe, posando sus dedos por el cabello negro del hombre, jalándolo suavemente. 

 

Su cuerpo largo, delgado y pálido estaba sentado en sus propias piernas en la cama de madera pequeña, su cuerpo cubierto apenas con un camisón largo de su pareja mientras se movía en el compás de las olas del barco. El cabello castaño tapando su rostro totalmente sudado y oloroso a sexo.

 

El otro hombre solo sonríe, posando sus manos grandes en el trasero de su pareja. Su abrigo abierto rozando con la tez. Sobre todo, su característico rasgos de rasguño en su ojo derecho, que aun tenía una vista por lo más débil que fuera.

 

Era un toque, que hacía hombres como este una delicia para los ojos.

 

-Lo sé - responde Hyunjin, caminando en sus rodillas y sentándose sobre la falda del otro, apretando el pene apenas dormido debajo, al no tener nada que esconda piel con piel, el contacto da una reacción inmediata.

 

-Una cosa preciosa...- vuelve a decir el pelinegro esbelto, Bang Chan, enterrando su nariz prepotente en el cuello del otro. El olor a mar siempre en sus poros.

 

Hyunjin ríe moviendo su cabeza hacia atrás con un suave sonrojo.

 

-Cállate - es lo único que dice en respuesta, moviendo un poco sus caderas y siendo respondido con algo despertándose.

 

-Precioso...- vuelve a decir el hombre, separando el camisón del estómago inexistente del hombre.

 

Demonios, fue tan bendecido por encontrar a este hombre en el mar.

 

-Si si, cállate vejestorio - responde el más joven, tomando el miembro debajo de si, sacándole un gruñido al otro; antes de acariciarle un poco.

 

Escupe un poco su mano antes de volver al miembro.

 

Bang Chan jala el cabello castaño, dejando a la vista su cuello.

 

-Aprendes rápido...

 

Hyunjin asiente, moviendo su mano de arriba hacia abajo, removiendo la saliva y disfrutando de la cara de satisfacción que da el otro. La Sirena está a punto de  arrodillarse y meter lo que le hace agua la boca.

 

Cuando hay un toque en la puerta. Quitando su concentración.

 

Bang Chan abre sus ojos, mirando la puerta con dagas. Hyunjin quería decirle que no atendiera, pero prefiere callarse. Mostraría que realmente tiene ganas.

 

Mientras el líder grita un: “-¡Dame una maldita razón para no explotarte la cabeza!"

 

La voz detrás tiembla, y Han dice suavemente:

 

-Solo quería avisar que llegamos al pueblo, Capitán.

 

Hyunjin quita su mano, alejándose del Capitán como si fuera fuego y cerrando su camisón en un compás. Toda escena caliente terminada incluso antes de empezar por segunda vez.

 

Bang Chan maldice mientras se pone una camisa y el pantalón, tomando su espada, extendiéndole su chaqueta de pelaje rojo a Hyunjin por el frío antes de salir caminando con prisa. 

 

El castaño se tapa con la chaqueta, caminando hasta el pequeño espejo de encima de una cuenca de agua, donde no duda en echarse un poco en su rostro, restregando sus ojos.

 

Es un imbécil, esta bien acostarse con Bang Chan, es parte de su maldito plan para que el Capitán pueda confiar en él y haga todo lo que dice Hyunjin, ¿pero una segunda vez? ¿El ser tan cariñoso con el hombre? Esa mierda no estaba en su plan, tampoco lo detallista que era el líder

 

¡No debería hacerlo, es un pirata!

 

¡Hyunjin es un seductor, debería de seducir y no sentir nada a cambio!

 

Restriega sus ojos una vez más antes de abrirlos, las gotas de agua en sus pestañas nublan su visión, pero no necesita mirar dos veces para ver al hombre detrás de si.

 

Más pequeño, de cabello blanco amarado en un moño y a los lados rapados. Su ropa era una combinación de rojo con demasiadas prendas plateadas de una forma excéntrica. Buenmoso y rostro delgado, pero en lo que carecía en su forma con muchos dientes y exceso de manerismo. Lo compensaba con una enorme sonrisa arrogante junto a ojos que reflejaban la malicia propia.

 

"-Qué maldita puta saliste...muy bien, niño."

 

Hyunjin se restriega los ojos hasta que una punzada le cala en el cerebro pero el maldito hombre no se iba.

 

Era una de esas visiones que no se esfumaban hasta dejar al castaño hecho pedazos pero aún vivo. 

 

No le gustaba estar vivo. Tampoco que se acostumbrara a estas alucinaciones tan rápido.

 

-Tu no existes, tu no existes, tu no existes...- se remarca Hyunjin como un mantra, tratando de recordarse que no se ha vuelto totalmente loco. Debería estar acostumbrado.

 

Pero uno no se acostumbra realmente a tu propia persona fallándote una y otra vez, volviéndolo loco. Menos si es una maldita visión creada por su mente loca.

 

"-No necesito existir para estar a tu lado..."

 

-Tu no existes porque estás en el peor de los calabozos, sufriendo tus malditas consecuencias...

 

"-¿Según quien? ¿Un rumor creado por malditos piratas celosos que no hacían nada más que tocársela en mi nombre?" - el hombre ríe con una carcajada única, como el comienzo de algo "-Puedes tener esperanza pero no seas estúpido. No sacaste eso de mi..."

 

-¡Yo no soy nada de ti! - grita el hombre al espejo. Sintiendo la rabia consumirlo al ver los dientes perfectamente blancos del hombre aumentar en su sonrisa.

 

"-Y sin embargo...mírate, hablando con la ilusión de tu padre."

 

-Acabaré contigo de una forma que me pedirás clemencia por tu vida.

 

"-Entonces sabré a quién saliste."

 

Hyunjin se da la vuelta, listo para golpear al fantasma de nadie, porque no había nadie detrás de si, solo Hyunjin con su cabeza inestable. Una enfermedad de su propio odio envenenando su cuerpo.

 

Una risa que solo el Rey Pirata podría tener resuena en el aire, mandándole unos escalofríos que se instalan en la columna vertebral del menor.

 

Ese era Kim maldito Hongjoong, sangre de su sangre, su generación anterior, su asqueroso padre. El hombre a estado apareciendo en su vida de una forma u otra desde que había empezando a planear su venganza.

 

Y si ese era su padre, solo era bastante claro quién era su madre.

 

Más sobre todo, de quién era hijo Hyunjin.

 

La jodida Sirena que capturó para su propio placer. La Sirena que dio a luz una paira como Hyunjin, no pudo mirarlo a la cara, sus sentidos lo llamaban, pero al recordar quién era su otro padre y el dolor que había causado, no dudó en escapar en cuanto tuvo la oportunidad.

 

La leyenda o rumor dicha no tuvo siempre la razón, habían tantas oraciones sin terminar y sin embargo Hyunjin no recuerda mucho de su madre, ni siquiera como se ve. Pero recuerda como dio un pequeño beso en su cabellera de un año y le pidió que lo perdonara. Recuerda haber sentido el dolor de la Sirena, la pérdida en su corazón y la herida en su mente.

 

Pero Hyunjin nunca lo culpó por no amarlo, culpó a Kim Hongjoong y su crueldad como humano, él había causado todo esto. Era un parásito en este mundo, se alimentaba de la tristeza de las personas. Hyunjin lo odiaba tanto que no podía estar en la misma tierra que él, lo despreciaba tanto que no podía oler el mismo aire.

 

Así que desde que era un adolescente, actualmente apenas en los veinticuatro años, había planeado su venganza, por su madre y por él, por todo daño que había hecho. Su objetivo era claro.

 

Matar al Rey Pirata.

 

Hyunjin limpia las lágrimas que habían recorrido su rostro, abriendo la puerta con fuerza, casi dándole un ataque de pánico al encontrar a alguien frente a la puerta.

 

Era el nuevo integrante.

 

-¡Casi me matas del susto! - grita Hyunjin, viendo al hombre y sintiéndose repentinamente expuesto - ¡¿No puedes aparecer como una persona normal?!

 

Como si no debería de estar desnudo frente a este, se tapa lo mejor que puede con el chaleco corto. Abrumado ante la mirada que ni siquiera sabe si estaba realmente dirigida a él.

 

-Perdóneme Hyunjin-ssi.

 

Hyunjin ni siquiera le pregunta que hace aquí, solo lo empuja con su hombro cuando lo pasa de largo; caminando hasta el otro lado de la cama, poniéndose una de las sábanas encima de su cuerpo como un tonto, y empezando a recoger la ropa del suelo para volvérsela a poner.

 

-¿Y tú qué demonios haces aquí? ¿No te han dicho que es prohibido entrar en la habitación del Capitán sin invitación? - inquiere el hombre, poniéndose sus pantalones negros, su corsé y camisa blanca lo mejor que puede.

 

-Mm, temo que se me ha olvidado que hay barcos con esa regla - Hyunjin rueda los ojos, poniéndose sus botas y quitándose la sábana.

 

-No te pongas cómodo, este es tu última parada - murmura mirándole por el rabillo del ojo, amarrando sus zapatos, su error.

 

-Tus aletas...- señala el hombre al cuello descubierto del menor.

 

Hyunjin tapa ese lugar por instinto.

 

-¿Dónde están? - el hombre incluso parece preocupado. Pero Hyunjin es rápido tapando su cuello con su melena castaña y uno que otro collar que toma debajo de la cama porque el animal de Bang Chan lo había obligado a quitárselo si no quería que terminaran en perlas rotas.

 

-Eso pasa cuando una Sirena no toca el agua en mucho tiempo - es una Sirena irónicamente más de tierra que de mar, a pesar de que el mar le llame a voces vivas. No se había visto con cola en años, su mente concentrada en odiar y llegar a cometer su plan, que había desecho esa otra parte de su vida - escucha ahora, tú...- se le olvidó totalmente el nombre - navegaste con el Capitán de Stay, uno de los piratas más grandes de esta generación, felicidades, pero ya es tiempo que bajes tu trasero.

 

Con eso dicho, sale de la habitación del Capitán, encontrándolo vestido de una forma más aceptable con su camisa roja con cinturones negros y pantalones adecuados. El rojo brillaba con su cicatriz llamativa y le quedaba como anillo al dedo.

 

Era totalmente atractivo cuando daba órdenes, en especial a personas tan poco concentradas como Han.

 

-No quiero peleas, robos ni descuartizaciones, venimos aquí a recargar y que Stay descanse. Nos vemos cuando baje el sol aquí, ni un minuto después o nos vamos sin ustedes ¿está bien? - inquiere el hombre a su tripulación reunida - ¿está bien Han? - el hombre asiente rápidamente - Lee Know, ya sabes.

 

El hombre asiente apenas dándole una mirada al resto de la tripulación.

 

-Seungmin, grita si necesitas ayuda - el tripulante que estaba cómodamente sentado al lado del timón, solo asiente sin despegar sus ojos del libro que está leyendo.

 

Changbin baja la escalera, siendo el primero, seguido por Lee Know.

 

-¿Y Felix y Jeongin? - pregunta Hyunjin al no ver a ambos.

 

-Felix bajará más tarde para buscar los ingredientes para sus galletas y bebé pan no se está sintiendo muy bien - Hyunjin hace una mueca, preocupado por Jeongin.

 

Abre la boca para explicar que él se quedaría con Jeongin si es necesario, es su miembro de la tripulación favorito sin pensarlo dos veces.

 

Pero la cierra rápidamente, no debería de hacer eso. Empujó a Bang Chan a venir aquí por una razón. Necesitaba saber más de cómo entrar a la prisión del Castillo donde el Rey Pirata estaba encerrado. Necesitaba respuestas a su pregunta.

 

-¡Solo seremos tú y yo Jinnie-ah! - grita Han, empujando sus brazos al cuello de Hyunjin que no duda en empujarlo con gracia.

 

-Tus ganas, imbécil.

 

-Oh bebé, sé que me tienes ganas...- Hyunjin le da un empujón detrás del cuello, intentando sacarlo de encima.

 

Pero Bang Chan a su lado solo tenía que gritar: -¡Lee Know! 

 

Lee Know, el segundo al mando de Bang Chan, quien se podía confiar como el otro capitán cuando el mayor no estaba. Así como era querido, era temido. Apenas escuchar su nombre, el hombre grita:

 

-¿Quién necesita que les llene la boca de papel de nuevo?

 

Han corre a las escaleras, incluso Hyunjin tiembla un poco.

 

-Después de ti, mi amor - murmura Bang Chan, el castaño sonríe, sintiendo una emoción recorrer sus venas como no debería.

 

-¿Y tú a dónde irás? - Bang Chan alza los hombros.

 

-Voy a dejar al chico nuevo, e ir a los bares de siempre - Hyunjin asiente alzando una ceja, sabe que Bang Chan va por información. Pero esa información la mayoría de veces tiene a una prostituta en sus piernas.

 

-Te voy a cortar ese lindo pene como te acuestes con otro...- Bang Chan sonríe, mostrándose sus hoyuelos mientras posa suavemente su mano en el trasero de Hyunjin.

 

-¿Crees que es lindo? - la Sirena rueda los ojos, despidiéndose con un suave beso.

 

Es pequeño y delicado, pero levanta todo su cuerpo mandándole una sensación insaciable.

 

-Puedes decírselo cuando vuelvas. Saluda a tío de mi parte.

 

Hyunjin asiente, acariciando con su mano el muslo de Bang Chan en despedida prometedora. Antes de bajar las escaleras.

 

Solo cuando llega al puerto, se da cuenta que está sonriendo.