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Y me llevó hasta el cielo

Summary:

Marcos quiere darle un premio consuelo a su novio.
Enzo siente que él ganó mucho más que los demás.
Inspirado ((ponele)) en el tema La piba de Blockbuster del Indio Solari.
https://youtu.be/ZESobYXIFqs?si=S_DFco1yHtnL7Spd

Notes:

Hoooooolaaaaa gente linda! Les traigo mi tercer fic y es nada más y nada menos que de mis viejitos (ex) bover <333
Lo tengo pendiente desde que mi querido River salió campeón de la Supercopa, pero soy lerda para escribir y me cuesta horrores dejar mi vergüenza de lado a la hora de publicar algo jsjjsjs:(
Además es la primera vez que escribo un boypussy así que nada, espero que lo disfruten y si les gustó regálenme un kudo/comentario, me harían muy felizzz!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Enzo llegó a su departamento bien entrada la madrugada, eran casi las 3 am. Con su equipo habían decidido regresar a Buenos Aires en lugar de pasar la noche en el hotel pues no querían quedarse a escuchar la fiesta del millonario celebrando el nuevo título.

 

Perder una final era una sensación devastadora que él conocía muy bien. Pero perder contra el club de sus amores, del que era hincha y fanático desde siempre, y del cual había sido capitán hasta hace muy poco tiempo no tenía comparación. En su pecho la tristeza ardía, la bronca y la frustración sólo lograban empeorar aún más el panorama. Por eso agradeció la decisión de volver lo más rápido posible a su hogar, donde por suerte alguien lo esperaba, seguramente despierto, para aliviar un poco todo su malestar. 

 

Marcos le había mandado varios mensajes durante el partido y postpartido también, contándole sus emociones y opiniones, emocionándose como una colegiala cuando por fin entró en el segundo tiempo y, al finalizar, diciéndole el orgullo que sentía por él a pesar del resultado. Su novio no era muy bueno con las palabras, pero ahora Marcos no necesitaba un discurso ni palabras de aliento. Él sólo quería unos besos en la frente y descansar en los brazos de su amado hasta quedarse dormido.

 

Un suspiro de cansancio abandonó sus pulmones cuando por fin ingresó a su hogar. Marcos le había dicho que lo iba a esperar despierto, por lo que buscó con la mirada al menor en la cocina mientras iba dejando sus pertenencias regadas por la sala, pero no lo encontró así que se dirigió a la habitación suponiendo que estaba ahí.

 

–Amor, ya llegué.– anunció en voz baja pues no quería despertarlo en caso de que Marcos estuviera durmiendo. 

 

Pero su novio no estaba dormido, ni siquiera se encontraba en la cama. La habitación estaba iluminada por unas luces led de color rojo (que Marcos había colocado en contra de la voluntad de Enzo) y justo en el medio había una silla. 

 

Enzo frunció el ceño sin entender nada al principio, pero cuando desde el baño del cuarto escuchó un “Sentate ahí” todo su cuerpo se llenó de anticipación por lo que podría llegar a pasar. Tomó asiento y esperó que el show comenzara. 

 

Desde algún rincón del cuarto un parlante comenzó a reproducir una canción que Enzo supo reconocer casi al instante y entonces Marcos hizo su aparición, caminando hacia él mientras meneaba sus caderas sensualmente al ritmo de la música y cuando estuvo frente suyo (con los ojos brillantes y una sonrisa hermosa adornando su rostro), la voz ronca del Indio Solari inundó la habitación.

 

“Hospitalaria y cordial.

Lo hizo más de una vez,

en el sofá más duro…”

 

El mayor recorrió el cuerpo ajeno de pies a cabeza y cada cosa que veía le gustaba más que la anterior: Marcos vestía una camiseta, una camiseta suya. Los colores más lindos del mundo, más no en el orden correcto (no usaría jamás una de River), se ajustaban a su figura esbelta y bien entrenada de una manera deliciosa, resaltando su piel bronceada aún con la poca luz del cuarto.

“La arropa un suéter 

que hace tiempo ya 

le queda muy chico

(¡le queda tan bien!)”

 

Más tarde Enzo intentaría recordar de qué año era, pero ahora sólo le bastaba saber que su apellido se leía en la parte de atrás y eso ya era motivo suficiente para ponerlo al palo.

 

Más abajo, un par de medias negras se extendían a lo largo de sus piernas hasta el comienzo de esos muslos enormes, haciéndolos ver más apetecibles de lo normal para un Enzo que tuvo que cerrar la boca y tragar con fuerza o la saliva comenzaría a caer de ella en cualquier momento. Nadie lo podría culpar, esos muslos eran su segunda comida favorita. La primera se encontraba entre ellos y Enzo nunca se había sentido tan hambriento en su vida. 

 

Marcos lo miraba fijamente a los ojos sin dejar de moverse al compás de la canción. Sus manos se paseaban de arriba a abajo por su cuerpo deleitando en el proceso a su amante quien seguía cada uno de sus movimientos con atención, no quería perderse ni un detalle del semejante espectáculo que estaba presenciando. 

 

El menor giró su cuerpo y se inclinó un poco hacia adelante, provocando que la camiseta se le subiera dejando al descubierto una bombacha de algodón negra que iba en conjunto con las medias y se ajustaba a la perfección a ese culo hermoso que tenía. Meneó con más fuerza las caderas y siguió bajando hasta estar de rodillas en el suelo. 

Enzo se mordió los labios ante la vista de Marcos bailando en el piso, sus piernas se abrían y cerraban al mismo tiempo que movía el culo de arriba para abajo haciendo lo que se conocía como twerk y Enzo no podía creer lo que estaba viendo. Si bien su novio era un descarado por vocación, verlo bailar así para él no lo había imaginado ni en sus mejores fantasías.

Pero el calor de la habitación se volvió casi insoportable cuando Marcos giró de un solo movimiento y ahora estaban de frente.

 

“Su dedo me señaló,

su lengua el dedo lamió…”

 

Marcos apuntó con su dedo índice hacia él para luego sacar la lengua y lamerlo de una forma tan sexual que se sentía hasta inmoral verlo. 

 

“y me llevó hasta el cielo.”

 

Con ese mismo dedo recorrió su pecho hasta llegar a su entrepierna que acarició suavemente sobre la ropa interior y un suspiro abandonó sus labios sin permiso. 

Enzo quería levantarse, arruinarlo de todas las formas posibles en el piso, en la cama o incluso contra la ventana. Pero el show no había terminado aún. 

 

Marcos se levantó y caminó hasta él, sentándose en su regazo y comenzando un lap dance. 

Se movía de un lado a otro, de adelante hacia atrás frotándose gustoso contra la pija de Enzo que estaba totalmente dura bajo sus pantalones. 

Enzo lo tenía agarrado con fuerza de la cintura y levantaba la pelvis logrando que la fricción sea aún más intensa.

 

–Qué pendejo de mierda que sos. ¿Este es el premio de plata?– le susurró el mayor al oído. Su voz grave recorrió el cuerpo de Marcos en forma de un escalofrío que llegó directo hasta su entrepierna, haciéndolo sentir húmedo por completo. 

 

Enzo intentó besarlo pero él fue más rápido y lo esquivó girando su rostro 

Marcos se levantó y le dio la espalda nuevamente sin dejar de bailar, regalándole al mayor la vista exquisita de ese culo hermoso meneándose sobre su pija. La imagen era increíble, pero Enzo había tenido un día larguísimo y estaba a punto de explotar en sus pantalones así que tomó al menor de las caderas y de un tirón lo sentó encima suyo. Marcos gimió al sentir una mano agarrarlo fuertemente de los pelos y otra abrir con brusquedad sus piernas.

 

–No me dejaste terminar.–su intención era que sonara como reclamo, pero las palabras salieron entre quejidos porque Enzo comenzó a tocarlo por encima de la ropa interior.

 

–Ya vas a terminar como a vos te gusta.–dijo y acto seguido metió su mano en la prenda interior para comenzar a tocarlo directamente. Marcos cerró los ojos y apoyó su espalda en el pecho de su novio, pequeños gemidos salían de su boca mientras Enzo lo tocaba torturosamente lento.–Mi amor, siempre tan mojadita para mí, ¿verdad?

 

Los dedos largos y ágiles recorrían su vulva desparramando sus fluidos por toda la zona, evitaba a propósito tocar ese punto que sólo existía para el placer, pues sabía lo sencillo que era llenar de desesperación el cuerpo ajeno y Enzo tenía muchísimas ganas de escucharlo rogar. Tanteó varias veces su entrada sin llegar a introducir sus dígitos, lo que provocó que el menor se moviera hacia adelante en busca del contacto.

 

–Enzo… Tocame, dale.– pidió en voz baja, con los ojos bien apretados y el labio inferior entre sus dientes.

 

–Pero si te estoy tocando, mi amor.– 

Enzo le dejaba besos húmedos y pequeñas mordidas por toda la mandíbula con el afán de excitarlo aún más mientras Marcos se derretía en sus brazos.

 

–Así no… M-más rápido.

 

–¿Recién no querías darme un beso y ahora te ponés exigente?

Y como si fuera una orden, Marcos giró su rostro y dio inicio a un beso feroz que fue correspondido de inmediato y con las mismas ganas. Sus lenguas se unieron en una danza que ambos conocían de memoria, pero de la que no se cansarían jamás sin dudas.

Ahora sí Enzo comenzó a mover sus dedos con más velocidad y Marcos tuvo que separarse para gemir con la boca bien abierta cuando el mayor frotó con insistencia su clítoris al mismo tiempo que le apretaba los pezones por encima de la camiseta.

Su pelvis se movía con fuerza contra esa mano buscando que la estimulación lo lleve al orgasmo, pero Enzo frenó sus movimientos de golpe y alejó la mano de su vagina. Estaba a punto de quejarse pero se vio interrumpido cuando el mayor introdujo en su boca esos mismos dedos, haciéndole degustar sus propios jugos. 

Marcos chupó con ganas mientras gemía con la boca llena, totalmente consumido por la lujuria.

 

–¿Te gusta?– preguntó Enzo y metió los dedos más a fondo. Marcos asintió como pudo.– A mí me encanta. Tenés un sabor exquisito.

Luego de unos segundos sacó los dedos de la boca ajena y lo levantó de su regazo. 

Marcos se sacó la ropa interior imaginando que pasarían directo a la siguiente etapa, pero Enzo lo sorprendió quedando arrodillado frente suyo.

Él, como buen entendedor que era, levantó una pierna y la apoyó sobre la silla para darle más comodidad. Enzo lo tomó de los muslos y enterró la cara entre sus piernas sin rodeos. Su lengua ágil y experimentada sabía exactamente dónde y cómo estimular para llevar a su pareja a la cumbre del placer.

 

Los gemidos del capitán xeneize retumbaban en las paredes de todo el cuarto y se mezclaban con la música de fondo en una sinfonía digna de una película porno.

 

Enzo movía su lengua rítmicamente y succionaba con fuerza el clítoris del menor, llevándolo al punto más alto del placer sólo con su boca. Marcos lo tomó del pelo y comenzó a frotarse contra su cara mientras le pedía por favor que no pare, así que aumentó la velocidad de sus movimientos hasta que lo sintió temblar encima suyo. 

 

Marcos tiró la cabeza para atrás y se aferró con más ganas al pelo de Enzo mientras el orgasmo lo atravesaba por completo. Las piernas le temblaban y pequeños espasmos recorrían su cuerpo.

 

Cuando bajó la mirada se encontró con la imagen de su novio aún de rodillas sobre el suelo, cuando sus ojos se conectaron Enzo le regaló un guiño y comenzó a limpiarse la cara con las manos, acto seguido se llevó los dedos a la boca degustando hasta la última gota de su orgasmo como si de un manjar se tratase y Marcos sintió que podría acabar de nuevo con solo ver esa imagen.

 

–Mhm, Enzo…–dijo entre suspiros. El aludido se levantó y cuando estuvo a su altura lo tomó de la cintura y unieron sus bocas una vez más en un beso que los hizo gemir a ambos en los labios del otro. 

El de Estudiantes fue el primero en romper el beso. Marcos lo vio desnudarse de la cintura para abajo y tomar asiento nuevamente en la silla.

 

Se le hizo agua la boca cuando Enzo tomó su erección y comenzó a masturbarse despacio mirándolo directo a los ojos.

 

–Bailá encima de esta ahora.–lo escuchó decir y un gemido patético abandonó su boca sin pedir permiso. 

 

Se acomodó encima de Enzo por segunda vez en la noche, y cuando éste comenzó a penetrarlo se sentó de un solo golpe llenándose a sí mismo en una sola estocada. El mayor soltó un gemido gutural mezcla de sorpresa y excitación y él sonrió satisfecho. 

 

Enzo ni siquiera tuvo tiempo de asimilar la primera embestida cuando Marcos empezó a saltar encima de su pija como si no hubiera mañana. Pensó en decirle que pare pero su mente rápidamente se nubló de placer y él se dejó llevar por el goce de estar rodeado de ese calor arrasante que era todo Marcos en sí.

 

Con las manos ancladas en la cintura de su amante lo ayudaba a subir y bajar sobre su pija mientras el otro hacía movimientos circulares con la cadera incrementando su propio placer.

No podía pensar en nada, de repente en todo el mundo sólo existían Marcos y él y esa pasión interminable que los consumía en cuerpo y alma desde hace años y ellos no hacían otra cosa más que deshacerse gustosos en un gemido que proclamaba el nombre ajeno como si del mismísimo Dios se tratase. 

El sonido de sus pieles chocando y la voz rota de Marcos en su oído pidiéndole más y más lo llevaron al final sin previo aviso.

 

Se corrió con fuerza en el interior de Marcos y él recibió su semilla tan dispuesto como siempre, apretando sus paredes para no desperdiciar ni un poco. Apoyó su cabeza en el hombro del mayor y siguió moviéndose despacio hasta que Enzo siseó y detuvo sus movimientos, suponiendo que la sobreestimulación ya era insoportable. Él mismo rompió la penetración pero unas manos en su cintura no le permitieron levantarse así que se quedó ahí un rato más, regalándole pequeños piquitos a un Enzo que aún intentaba recuperar el aliento. 

Estuvieron así un rato más hasta que el menor decidió que estar en una silla era demasiado incómodo para dos hombres adultos de más de 70 kg cada uno.

 

Se levantó con la ayuda de Enzo y se quedó parado frente a él para regalarle el espectáculo de su semen chorreando despacio por el interior de sus gruesos muslos, el mayor sonrió y se relamió los labios ante la imagen. 

Marcos Rojo era increíble y era todo, todo suyo.



***

 

Marcos se acomodó en la cama mientras Enzo lo limpiaba con suma delicadeza. El parlante aún reproducía su playlist larguísima de Los redondos pero no tenía fuerzas para levantarse y apagarla. Los párpados le pesaban cada vez más sin embargo luchó contra el sueño hasta que su novio por fin se acostó a su lado, o mejor dicho, encima suyo. Sonrió al sentir el peso del mayor aplastándolo como si no pesara 77 kg. Lejos de quejarse, se dispuso a dejarle caricias en el cabello, la nuca y los hombros. Enzo suspiró gustoso y acomodó su cabeza en el pecho de Marcos de tal forma que podía oír a la perfección los latidos de su corazón mezclados con la música de fondo (su novio escuchaba tanto esa playlist que ya se sabía de memoria el orden de las canciones).

 

–¿Cómo estás, amor?–preguntó el menor luego de unos minutos en silencio. Enzo meditó un rato su respuesta, tanto que Marcos tuvo que comprobar que no se había quedado dormido. 

 

–Primero estuve muy enojado, ahora creo que lo que siento es tristeza. Perder una final es horrible, vos sabés.–su voz sonó más melancólica de lo que esperaba y Marcos lo abrazó con más fuerza contra su cuerpo.– Igual vos mejoraste la noche al cien por ciento, como siempre.–afirmó dejando un pequeño besito en el pecho desnudo de su amante. 

 

Marcos sonrió orgulloso ante eso último.–Me alegro, entonces. Esa era la idea. –

 

–Sos el amor de mi vida. Ahora haceme cucharita que quiero dormir.

 

–Sos un viejo mañoso.– 

 

Enzo salió de encima suyo y se acomodó a su lado dándole la espalda. Él mismo tomó las manos de Marcos para pasarlas por su cintura en nuevo abrazo, tan pegados el uno al otro que ni una ráfaga de aire entraba entre ellos.

El menor cerró sus ojos y cuando estaba casi dormido su novio habló nuevamente.

 

–River es lo más grande que existe.–

 

–¡Dios! Dormite, insoportable. 

 

Finalmente fueron quedándose dormidos en los brazos de la persona que más amaban en todo el mundo.

Notes:

bueeeeeeno espero que lo hayan disfrutado tanto como yo y que vean la visión de marcos bp (es simplemente hermoso) aunque sea medio polémico,,, pero bueno aguanten las falopeadas
les voy a confesar que mientras escribía me olvidaba que Enzo ya no está en el carp y se me hacía un enriedo todo (escribo esto con mis lágrimas) pero al final quedó bastante decente (espero) (basta de paréntesis ya, no?)
si gustan seguirme, estoy en tw como @psrfaite !!