Chapter Text
'Un amor'
Te perdí en tan poco tiempo
No pude decir mis sentimientos con claridad,
no aproveche esos momentos,
cuando estabas a mi lado.
Extraño tus ojos, tan brillantes como el fuego.
Tus suaves manos que tocaban mi rostro,
y ese momento en que me abrazaste,
mi cuerpo se sentía tan bien.
Porque era donde debía estar.
Sigues siendo el amor de mi vida,
incluso si ya no hablamos,
si ya no nos vemos,
te sigo amando.
-Izuku Midoriya
Una pequeña gota se deslizó por su mejilla, cayendo sobre la pantalla de su móvil.
Somos unos idiotas…
Izuku Midoriya, un escritor que fue bastante reconocido por sus novelas tristes que llegaban a hacer llorar a una multitud, recientemente había publicado un nuevo libro titulado “Sueños Frustrados”, donde destacó el inicio de la obra y no tardó en hacerse viral en las redes. . . .
El libro era sencillo, un chico que no pudo expresar su gran amor a su amigo de la infancia, arrepintiéndose al verlo con alguien más y buscando millas de formas de poder olvidar o simplemente acabar con su vida, que para el final si lo logra.
Katsuki, por su lado, no paraba de derramar lágrima tras lágrima, no era tonto, ese libro relataba exactamente todo lo que ambos llegaron a pasar, pero desde el punto de vista de Deku y no podía evitar sentirse como la mierda, sus sentimientos fueron mutuos, solo que ambos fueron inseguros de ellos mismos y él fue un orgulloso de mierda, que buscó formas de olvidar ese amor hacía el escritor que llegó a cometer el peor error de su vida que afecto demasiado a la relación de ambos.
***
23 de marzo de 2034.
Un joven peliverde, se encontraba recostado sobre un árbol detrás del edificio, mirando los demás árboles, disfrutando del hermoso y relajante sonido de las hojas chocar contra el viento.
— ¡Ja! ¡Sabía que te encontraría aquí, Izuku! — La voz fuerte de un rubio apareció, sonriendo victorioso y elevando su pecho con orgullo. Izuku solo escuchó y siguió mirando los árboles. — ¿Pasa algo? — Pregunto extrañado por el comportamiento evitativo del pecoso chico.
— Me siento triste, es todo…
El rubio se quedó en silencio, sentándose al lado de su amigo y rodeándolo sobre los hombros — ¿Te gustaría hablar?
— No, gracias, no tengo muchas ganas y… — Tampoco eres el indicado para hablar. Quiso agregar.
— ¿Y? — Izuku volvió a verlo y sonriendo, cambiando de tema.
— …Me gustaría poder ser una nube, sentirme liviano y poder junto llorar a otros… Nadie te puede decir nada y algunos se divierten intentando adivinar qué forma tienes… Me gustaría poder ir allá y ya no poder tener preocupaciones — Expresó con un tono de voz suave y tranquila, llevando sus rodillas hacia su pecho, rodeadas con sus brazos
—Eres raro
—Lo soy…
Ambos guardaron silencio, sentados al lado del otro, hasta que Izuku quedó dormido, el rubio lo observaba fijamente sonriendo y dando pequeños besos en su pecoso rostro, siguiendo con el conteo de cada peca y acariciando la rizada cabellera, muchas veces tanteó con poder probar. . . . . . . sus labios, esos labios rojizos que parecían ser demasiado suaves, pero toda la atención estaba dirigida hacia esa pequeña gota que se deslizaba por las pecas hasta caer sobre su hombro.
— Eres un misterio, Izuku… ¿Cuándo me dirás todo? ¿Qué es lo que tanto te esfuerzas en ocultar? — Pregunto a la nada, esperando una respuesta que no llegaría.
Ya era de noche, los alumnos se encontraban en los dormitorios del campus, durmiendo o simplemente conviviendo entre sí, como el caso de la clase 2-A donde habían traficado bebidas alcohólicas y jugaban algunos retos entre ellos como el típico juego de la botella, Toda la clase estaba en una ronda por voluntad propia, a excepción de Izuku y Katsuki. Ambos arrastrados fueron dos a la sala principal por sus grupos de amigos para jugar. El rubio ya se encontraba bebiendo al no querer responder preguntas, Izuku solo se mantenía callado y aún tenía la suerte de que la botella no lo hubiera apuntado.
Hasta ese momento.
- ¡Por fin! — Chilló Mina ya ebria, sonriendo victoriosa y lista para preguntar — ¡¿Tú y Ochako salen en secreto?!
— No lo hacemos, no me gustan las chicas… Tengo una preferencia hacia él — confesó sin filtros, sonriendo tranquilamente y divertido ante la expresión de todos sus compañeros.
El rostro de Katsuki palideció y por un momento el alcohol consumido desapareció.
— ¿¡ÉL!? ¿¡TE GUSTAN LOS CHICOS!? ¿QUIÉN ES!? — Exclamó Mina, separándose de su pareja para ir hacía el peliverde.
— Bebé, ya pasó su turno — Le dijo su pareja, Kirishima, tomándola de la cintura para volver a sentarse en su regazo mientras que ella hacía un puchero y luego beso al pelirrojo teñido.
Siguieron un par de rondas más, donde nuevamente Izuku tuvo la suerte de que la botella no lo apunte, prefería que fuera así, sin preguntas y tampoco quería beber. Soltó un pequeño bostezo y apoyó su cabeza contra el hombro de Ochako que se sonrojaba de pies a cabeza.
— ¡Bakugou! — Grito Sero y Denki al mismo tiempo, emocionados por preguntar — ¿Ya te acostaste con Setsuna? — preguntó Denki sin vergüenza, tomando otro trago de licor.
Bakugou soltó un bufido por la estúpida pregunta, miró a su alrededor, notando que la mayoría no le prestaba atención, especialmente esos ojos esmeralda que miraban a la nada, mientras su cuerpo era abrazado por su amiga.
— Si, ya lo hicimos, mierda… — Confesó, mirando de reojo como la sonrisa del peliverde de agrandada mientras cerraba los ojos, entrelazando sus dedos contra los de Uraraka que le decía algunas palabras al oído.
- ¡GUAU! ¡Era de esperarse del gran Bakugou! — La sonrisa de Izuku pareció flaquear por unos instantes antes de levantarse junto a Ochako y despedirse de los demás, diciendo que iban a dormir.
Katsuki se levantó y fue tras el pecoso, deteniéndose en el pasillo de los cuartos, Ochako lo miró con los labios fruncidos e Izuku siguió dándole la espalda. El rubio pudo notar como los hombros de su amigo temblaban. Algo no estaba bien.
— ¿Izuku, estás bien?
— Si, solo… Creo que tome mucho y me duele la cabeza, solo voy a dormir — Izuku lo miró sobre los hombros y el rubio notó las mejillas empapadas al igual que sus ojos rojos, no sólo eso, el pecoso ni siquiera había tomado ni un trago para decir todo aquello. Era más que obvio que estaba mintiendo, pero no dijo nada y solo lo dejó irse.
Cuatro días antes.
Midoriya llega recién a la escuela, unos cinco minutos antes como todos los días, saludo a algunos profesores en el camino hacia el salón de clases, como todos los días. Cuando ya entró al salón sus compañeros lo saludaron alegres y él devolvió el saludo, como todos los días. No fue hasta que Denki apareció en el marco de la puerta agitado y con una sonrisa divertida.
— ¡Acabo de ver a Bakugou con Setsuna! ¡Se estaban besando! — Anunció con la respiración agitada y obviamente todos se sorprendieron ante dicha noticia. Especialmente Izuku, que sintió como el aire se le iba, respirando rápido pero a la vez siendo discreto, cruzándose con la mirada de Ochako quien tenía una expresión de preocupación.
— ¿¡Bakugou tiene novia!? — sobresaltó Kirishima, quien aún no podía creérselo y también se sentía traicionado por su mejor amigo al no haberle contado nada.
La clase comenzó a hablar sobre la noticia dada por Denki, quien explicaba el momento exacto en donde los vio y… No podía ser peor para Izuku. Eso no era de todos los días.
Luego de unos cuantos minutos, el rubio llegó al salón y rápidamente, Denki, Sero y Kirishima comenzaron a preguntar mil cosas sobre él y la joven peliverde.
—¡Mierda! ¡Si, joder, si estamos saliendo! — Grito a los cuatro vientos, ya irritado por sus autonombrados amigos y sus ridículas e incómodas preguntas. Toda la clase quedó en silencio y el rubio juro haber escuchado un sollozo que fue opaco por el grito de sus cuatro amigos festejando como si alguien hubiera ganado algo, de igual forma, por instinto el rubio volteo a ver hacía Izuku quien estaba durmiendo tranquilamente o simplemente mirando el paisaje de la ventana, no lo sabía realmente.
Desde entonces, a la hora de comer o simplemente cuando terminaban las clases, Izuku desaparecía demasiado rápido entre sus compañeros y un par de veces había tratado de buscarlo, fracasando en el intento, pero toda atención hacia el peliverde era remplazada por ella. Su novia.
Antes no lo había notado, pero, ahora que está saliendo con Setsuna, Izuku y él pasan muy poco tiempo juntos ya que mayormente estaban con sus amigos o simplemente Izuku se ocultaba quién sabe dónde. Y también se dio cuenta en como la relación de ambos comenzaba a decaer.
Ese día, finalmente lo encontré detrás de la UA acostado sobre un árbol mientras observaba el cielo y decía cosas que realmente no entendía o simplemente no tenía sentido, llamándolo raro e Izuku solo lo afirmó. Al día siguiente, fue a verlo a ese lugar, solo que, esta vez ya no estaba ahí. Volvió a desaparecer, volvió a buscarlo por todo el campus y dentro del edificio, pero no había ningún rastro de él y eso solo le molestaba más.
Resignado, se era hacía los dormitorios, siendo observado desde lo alto por unos ojos jade. En la azotea, Izuku observaba fijamente la figura de la persona a la que le entregó su corazón, sonriendo tristemente mientras balanceaba sus pies al aire.
— Realmente soy raro… — Murmuró para sí mismo, viendo a lo lejos como una chica de cabellera rizada y verde se acercaba al rubio, dándole un beso que él correspondió — Quiero llorar.
***
Katsuki había sido arrastrado por sus autonombrados amigos a la habitación de Sero, armando una celebración que según ellos era una 'Despedida de Soltero', donde tomaron trago tras trago hasta acabar cada una de las botellas, mientras veían revistas de mujeres en lencería, donde Obviamente Kirishima y Katsuki se negaron a agarrar uno. La noche siguió así, bebiendo y haciendo juegos infantiles y ridículos hasta que todos quedaron dormidos, todos menos el rubio de ojos rojos que sigilosamente trataba de salir de esa habitación con olor a semen y alcohol. Fue directo al baño, intentando mojarse el rostro con agua para estar más cuerdo, y en ese instante vio al peliverde entrar somnoliento al baño.
— ¿Kacchan…?.
Se sentía tan bien. Realmente bien, toda su tristeza desapareció en pocos segundos y lo único que sintió era amor. Se sintió amado por primera vez. El rubio lo besaba con pasión y necesidad mientras frotaba su erección contra su entrepierna, Izuku soltaba pequeños suspiros ante las caricias y besos que recibía, sintiéndose por primera vez en el cielo. Como una nube.
Era perfecto, Katsuki lo trataba como algo valioso por primera vez, lo miraba con esos mismos ojos que miraba a ella y le repetía una y otra vez lo hermosa que era, lo mucho que lo deseaba.
Sus cuerpos se unieron en uno, ante la presencia de la luna llena que los cubría con su frío manto, alumbrando la habitación y dejando que sus rostros sean más notables y dios. Izuku no podía estar más feliz al asegurarse de que la persona con la que compartía la cama era él, la persona que tanto amo por años. El rubio se movía con velocidad, soltando gruñidos y halagos hacía el peliverde quien solo agrandaba su sonrisa y aumentaba sus lágrimas. Estaba seguro que desde ese día, finalmente podría experimentar ser una nube, sintiéndose liviano finalmente.
— Kacchan… — Jadeó entre sollozos, aferrando sus brazos y piernas al cuerpo ajeno, dando besos en su rostro mientras sus lágrimas seguían brotando de sus ojos — Te amo, te amo tanto… Tanto que duele, así que por favor… Cuida mi corazón por favor… — susurró contra su oído, sonriendo con los ojos cerrados, abrazando a su amante con fuerza antes de llegar al orgasmo junto a él, quién soltaba maldiciones al aire y le daba besos a su cuello y hombros, no tardó en caer dormido .
—Lo haré, lo prometo.
***
Todo lo demás sucedió. Ambos comenzaban a encontrarse en secreto, manteniendo relaciones entre ellos. Izuku parecía más feliz y liviano, se sentía seguro y cómodo, pero su vez no podía dejar se sentir culpa, el rubio aún seguía con su pareja, hablaban y también mantenían el sexo, Izuku solo era como el amante y eso no le gustaba, no fue educado de esa forma. Pero él haría todo por amor, está enamorado.
Tan enamorado que no pudo evitar ilusionarse y fantasear, hasta que la realidad lo golpeó de la peor manera posible.
- No.
— ¿Eh? — Izuku quedó confundido, creyendo que escuchó mal, que su confesión fue aceptada y que ahora ambos se convertirían en pareja.
— Izuku, tengo novia, todo esto fue un error, no debería hacerlo en primer lugar. Todo esto fue nada más calentura, perdón por haberte dado ilusiones pero prefiero que no haya malentendidos — Dolía, cada palabra dolía, su pecho recibiendo una puñalada tras otra, estaba temblando y sus pies flaquearon por unos instantes.
— Pero… Pero… ¡No se enterará! ¡No me importa si no me amas, si no me ves como yo te veo a ti! Solo… Solo déjame estar contigo, aún si es solo para eso… Esa era la única forma en la que podía sentirme liviano… Kacchan — Izuku era hacía él, abrazándolo con fuerza, aferrándose a esas palabras que el rubio le decía en el acto sexual que tanto lo hacían sonreír y lo elevaban al cielo.
— Izuku, no — Lo empujó con más fuerza de la que hubiera querido, viendo como el cuerpo del peliverde caía al pasto. — Paremos con esto, no está bien, no soy gay, me gustan las chicas, los coños y los senos, deja de insistir — Bakugou sintió un pequeño dolor en su pecho, pero lo ignoró, al igual que esas lágrimas que comenzaron a acumularse en esos hermosos ojos jade.
Izuku estaba tirado en el pasto, llorando y aferrándose a su pecho mientras que una de su mano apretaba con fuerza la tierra, pero lo que lo destrozó más fue ver como, aquel dije de corazón era tirado frente suyo y luego, la espalda del rubio. . alejarse de él.
— ¡Te di mi corazón! ¡Dijiste que lo cuidarías! ¡Lo prometiste! — Gritó entre lágrimas, tomando el collar entre sus palmas y apretándolo con fuerza, porque realmente dolía. Su pecho estaba doliendo. — ¡Kacchan! ¡Lo prometiste…!.
***
La historia pudo haber sido otra, justo ahora estaría con Izuku a su lado durmiendo tranquilamente, pero no, no era así y todo era su culpa, de su orgullo y el miedo de que sepan que es gay, estaba llorando, jalaba sus cabellos con fuerza, tirando las almohadas a cualquier lado de la habitación. Estaba frustrado y se odiaba a sí mismo. Todo pudo ser diferente.
Su celular vibró en una llamada que rápidamente colgó, sin embargo volvió a sonar, siendo insistente hasta que el rubio decidió contestar.
— Bakugou — Kirishima hablaba desde el otro lado, con un tono claro de preocupación y de fondo el llanto de Mina. El pelirrojo le contó lo que recién sucedió y ese dolor al leer ese libro aumentó y mierda, no podía sentirse más arrepentido.
Se puso unas botas y una campera rápidamente, tomando las llaves de su moto y saliendo de casa lo más pronto posible, creyendo que todo fue una broma de mal gusto, que cuando vaya vería esos ojos jade los mirar y que por fin podrían aclarar las cosas para tener ese final feliz que tanto había deseado. Sin embargo, cuando llegó vio a toda esa gente vestida de negro y algunos rostros conocidos llorando desconsoladamente mientras observaban el centro con la foto de un hombre sonriente de pecas y cabello verde junto a grandes ramos de flores alrededor al igual que pequeñas velas.
— Izuku… — Se acercó lentamente al centro, apresurando el paso a mitad de camino, pero no llegó, alguien lo frenó antes de ver el ataúd donde probablemente se encontraba el cuerpo de quien tanto amo — ¡Izuku! — la gente se sorprendió, Kirishima fue a tranquilizarlo junto a Mina quien aún lloraba.
No, no podía ser real, todo eso solo era un mal sueño, tenía que serlo, pero la bofetada de Ochako lo volvió a la realidad, ella lloraba pero mantenía el ceño fruncido.
Entendía su dolor porque ella estuvo también enamorada del peliverde.
— Esto fue encontrado en su escritorio, es para ti — Dijo la castaña, pasándole un sobre y una vez que fue tomada por el rubio se alejó entre lágrimas.
Tenía merecido ser odiado, fue una mierda de persona.
Una vez ya solo, sacó ese sobre que le dio Ochako, secando sus lágrimas con su antebrazo antes de abrirlo y comenzar a leer.
'Uno de mis más grandes deseos es saber que Kacchan haya leído mis libros, con eso podría morir en paz... Estoy agradecido de tener grandes amigos y de haberlo tenido a él. Tal vez hubiera preferido vivir más y poder volver a ver a Kacchan para decirle lo mucho que lo sigo amando, pero supongo que eso ya es mucho, con tan solo que este en mi funeral estará satisfecho y feliz. Si alguien está leyendo esto, por favor, denle mi corazón a Kacchan para que pueda cuidarlo por mí, aunque supongo que conocen más a Kacchan como 'Dynamight'.
Mierda.
Recordaba eso, la forma en la que le empujó ese dije que Izuku le había dado en su segundo encuentro, nunca entendió a lo que se refería con cuidar su corazón y creyó que solo era una frase más sin sentido, pero Izuku padecía de problemas cardiovasculares. . . y esa fue su razón de muerte.
Izuku le confió la vida.
