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Al Umbral de la Navidad

Summary:

Veneer estaba muy enojado.

¡¿Cómo es posible que no hayan revisado el trineo a profundidad una vez finalizaron las festividades del año pasado?! ¡¿Cómo?!

Y peor aún, a nadie se le ocurrió que debían revisarlo a mitad del año para verificar si todo estaba bien, nadie se le ocurrió que era importante la revisión de rutina y que por algo se encontraba entre los deberes de los elfos.

“Eso apenas acaba de suceder”, dijeron. ¡Pamplinas! Aquella piedra no se rompe tan fácil y menos de la nada. El único evento con la suficiente fuerza de romperlo es el aterrizaje que hace Santa al momento de regresar a Villa Navidad.

Y ahora estaba aquí, buscando en los bosques el lugar en donde una piedra nueva debió haber aparecido.

Solo que olvidó revisar el calendario, y quizás así no hubiera ido en una noche tan peligrosa como lo es la noche del Krampus…

Chapter 1: C'mon, get ready now, the Holidays are coming!

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Cuando se dieron cuenta de que una de las piedras en el trineo de Santa estaba rota, los elfos que estaban haciendo la revisión entraron en pánico.

Y te preguntarás, ¿qué tiene de especial esa piedra para generar tal reacción? Pues bien, esta no era una piedra que únicamente servía de decoración, si no que era una de las tres piedras que ayudaban a que el trineo viajara por el espacio-tiempo. Con eso se lograba que Santa Velvet repartiera todos los regalos a los niños buenos en una sola noche.

Ahora, tomando en cuenta que faltaba un mes para la gran festividad y que encontrar un reemplazo iba a ser una tarea titánica, entiendes el por qué de sus reacciones.

Era evidente que tenían miedo de la reacción de su jefa, ver la cara de decepción en conjunto con la reprimenda que vendría sería de lo más desmotivante para ellos. Simplemente se sentirían avergonzados por ser “niños malos” al no haber cumplido con su tarea de hace casi un año de manera correcta…

Por eso optaron por recurrir a su mano derecha: Veneer.

¡Por supuesto! Él era el elfo favorito de Santa Velvet. Mimado hasta el cansancio, siempre yendo de ahí para allá cumpliendo todos sus deberes. De vibrante cabello verde, tenía un gran copete que le caía en la frente, ornamentado con una flor de noche buena; su piel blanquecina con un marcado rubor en la mejillas salpicado con unas pecas blancas. Tenía orejas puntiagudas, una nariz pequeña y grandes ojos brillantes como el resto de elfos, aunque cabe resaltar el profundo azul de sus iris. Con sus labios sonrientes pintados de verde, vestía un romper suit rojo pegado a su figura; unas calcetas largas de rayas con los colores verde, blanco y rojo que cubrían toda la piel posiblemente expuesta de sus piernas; portaba un saco largo verde con capucha que tenía detalles dorados y estaba amarrado con un cinturón a sus cintura, sus orillas estaban adornados con pelo de angora al igual que sus amplias botas hasta la rodilla. Su figura era mayoritariamente delgada de no ser por sus anchas caderas, pues se aprovechaba del hecho de ser el favorito de Santa y comer un poco más de dulces que el resto de sus compañeros, evitando que su cuerpo sea completamente delgado como el resto de sus compañeros.

“Como la mano derecha de Santa, suelo trabajar más que los demás, por eso necesito ese extra de azúcar”, se solía excusar.

También era muy alto, el más alto de todos los elfos de Navidad. Ni siquiera Kid Ritz, el segundo elfo navideño más alto, le llegaba a la altura de los ojos, se quedaba justo debajo de su nariz. En general, la mayoría de los elfos sólo le llegaban al pecho.

A pesar de esto, sin duda alguna era uno de los elfos más bonitos de toda Villa Navidad. Alegre y siempre dispuesto a ayudar, era un ser amable y lleno de luz en su interior.

¡Claro! Veneer sería comprensivo y se apiadaría ellos. Él podría comunicarle esta situación con Santa y lograr calmarla, pues la conocía mejor que nadie y tenía la ventaja de que era su elfo favorito.

Sí, sí, ¡era un plan perfecto!

O eso es lo que pensaban.

Trataron de ser casuales, como si estuvieran hablando del clima, mientras Veneer estaba terminando de escribir unas cuantas etiquetas que marcarían algunos de los regalos. Mostrándose relajados en los asientos frente al escritorio a pesar de que los nervios se los comían por dentro, soltaron la noticia.

Veneer dejó de escribir en ese momento.

No fue tan malo, ¿verdad?

Bueno, eso no, pero lo que vino después de eso sí lo fue.

Los dos elfos solo atinaron a abrazarse entre sí cuando la mirada enojada de Veneer se levantó y su usual sonrisa había desaparecido por completo.

Estaban en un aprieto.

—¿Cómo que una de las piedras está rota? —Su voz salió pausada, como si estuviera conteniendo de alguna forma. 

—¡Nos acabamos de dar cuenta! —Se excusó rápidamente uno de los elfos.

—¡¿Y en qué momento lo hizo?! —Veneer se levantó de su asiento, haciendo que los elfos se aferran aún más entre sí al ser intimidados por su gran altura.

—¡No lo sabemos! ¡Acaba de suceder! —chilló uno.

—¡Por supuesto que no acaba de suceder! ¡Esa piedra no se rompe con pequeñeces! ¡¿Es que acaso no hicieron su trabajo después del aterrizaje de Santa el año pasado?! ¡¿No hicieron la revisión de mitad de año tampoco?! —Los elfos abrieron la boca para excusarse—. Solo los niños malos mienten —agregó rápidamente. 

Los ojos de los elfos se aguaron.

—¡Lo sentimos mucho! 

Los siguientes días después de eso fueron algo maratónico para varios elfos e incluso Santa Velvet se tuvo que ver involucrada. Triangular dónde estaría la piedra que reemplazaría la rota fue un trabajo que le llevó varios días y noches con sus narices enterradas en los mapas y libros.

Así es como llegaron a la conclusión que una piedra debería encontrarse en uno de los bosques europeos.

Y debido a la urgencia, su importancia y a lo ocupados que estaban todos, se decidió que Veneer iría a buscar la piedra.

Solo que olvidó revisar el calendario antes de decidir precipitadamente ir en la búsqueda de la piedra, aferrándose aún a su visible enojo para darle energía.

Y así es como un elfo de Navidad salió a los bosques europeos en la noche del Krampus.

 

 

 

 

Notes:

Título viene de la letra de la canción "The Holidays are coming" de Penny and the Shakes.