Chapter Text
Talvez algún día encuentres a alguien dijo Sam.
- ¿Quien sería tan tonta como para venir a vivir con un hombre y su hermano? Jajaja. Eso no va a pasar, déjalo así. - Sam trató de protestar, pero la mirada de Dean lo hizo callar.
Talvez Sam tenía razón, de todas formas lo importante es que seguían juntos habían dejado la cacería y Sam ahora estaba esperando su primer bebé con Eileen. Dean no tenía a nadie pero al menos ya no estaba tratando de matarse y eso ya era un logro gigante.
Dean había dejado la cacería y había entrado a la estación de bomberos local, ser cazador te mantenía en forma al menos para el trabajo. Después de seis meses Dean era ahora un gran bombero capacitado.
Cuando Dean cumplió un año en la estación, Sam y Eileen consiguieron un trabajo en Chicago.
Habían trabajado con un coleccionista de objetos antiguos y raros. Una de sus estatuas estaba embrujada, Sam y Eileen habían seguido el objeto por tres coleccionistas antes que habían tenido una muerte trágica y sangrienta. El coleccionista Donovan Smith había estado tan agradecido que decidió contratarlos para que investigarán una se sus bodegas dónde un hombre al intentar entrar a robar terminó sin cabeza.
Sam y Eileen, descubrieron que no solo uno de los objetos estaba malditos, sino varios de ellos. Quitar la maldición sería tardado pero podrían lograrlo, y así lo hicieron. Donovan quedó encantado y les pidió que trabajarán de manera exclusiva para él, la única condición era que debían mudarse a Chicago. Él les proporcionaría alojamiento, una casa enorme y muy antigua que a pesar de tratar de vender nunca terminaba de completar la venta. Cuando Dean y Sam fueron a investigar, descubrieron que el fantasma del dueño anterior aún rondaba ahí. Liberaron el fantasma y Sam al fin pudo mudarse.
Sam sabía que Dean a pesar de estar mejor, aún no estaba al 100%, así que le sugirió que se mudaran los tres juntos a Chicago. El búnker quedaría en manos de Claire y Kaia.
A Dean al principio no le gustó la idea, pero después decidió seguir a Sam, sería muy incómodo seguir solo en el búnker, eso solo le haría recordar más a Cas y podría tener una recaída. Además, las chicas necesitaban su propio espacio. Dean buscó la manera de entrar en el departamento de Bomberos en Chicago y por azares del destino terminó asignado a la Estación 51.
La vida de Dean no podía ser mejor. Tenía un hogar, a su hermano y su cuñada, un buen trabajo y compañeros excelentes.
Dean jamás hablaba de su vida privada, ni contaba historias de sus ex amantes. Él se mantenía fuera de ese tema. De hecho los primeros meses después de la ida de Cas, Dean no había visitado ningún bar. Había bebido sólo en su habitación. Después intento salir, se fue con un par de chicas y la ebriedad le proporcionó cierto control en sus sentimientos. Sin embargo ya no era como antes, ya no podía simplemente dormir con una chica al azar y regresar a su vida cotidiana. Cada vez que despertaba, sentía como si estuviera traicionando a Cas. Entonces dejó de hacerlo.
Ahora en su nuevo trabajo todo estaba muy bien, sus compañeros eran personas agradables, amables y comprensivas.
Sin embargo todos tenían un defecto enorme: se interesaban demasiado en la vida de los otros. Era tanto la obsesión por saber que ocurría en la vida de sus compañeros que no descansaban hasta averiguarlo. Con Dean estaban teniendo cuidado, era el nuevo y aún no se metían en su vida privada (en sus relaciones), pero no dudaba que pronto ocurriría.
Y así fue como llegó el tan esperado día. Fue un día normal y tranquilo, solo un par de incendios que afortunadamente no se salieron de control y ellos llegaron a tiempo para ayudar a la familia. El equipo estaba descansado, y Brett ofreció que fueran a beber a su departamento. Otis, Cruz y Emily arrastraron a Dean con ellos. Dean no se sentía muy agusto con la idea, pero talvez sería bueno para él.
Brett fue la encargada de las bebidas, en un principio Dean quiso quejarse que lo cócteles "no eran para los hombres", pero Otis y Cruz estaban encantados. Los cócteles le hicieron recordar a Crowley. Talvez todo eso de "ser un hombre " solo dependía de tu actuar ante las situaciones de la vida y el peligro, y no tenía nada que ver con que bebida pedías en un bar. Que toda esa fachada de macho era solo para sentirse mejor con él mismo y con lo que su padre le había enseñado. Porque ahora que ya no tenía que quedar bien con nadie ni demostrarle nada a nadie se sentía bien tomar algo con los que estaba empezando a considerar amigos. Talvez a Dean simplemente le hacía falta conocer más personas, personas que no estuvieran constantemente tratando de destruir sus vidas, llenas de rencor y venganza como él también había hecho. Porque aquí estaba sentado con dos bomberos muy rudos que simplemente disfrutaban de una plática tranquila con amigas del trabajo. La única amiga verdadera de Dean, había sido Charlie y ella era lesbiana. Así que tener algunas amigas le vendría bien a Dean, chicas con las que no tuviera ninguna intención de acostarse.
La noche avanzo con historias alegres sobre como Cruz y Otis se habían convertido en los mejores amigos. Dean no pudo evitar recordar a Cas.
Dean contó un par de historias con Sam, más que nada las veces que Sam lo encontró con alguna chica en la habitación del hotel. Dean ya no recordaba quién había sido la última. Todo era alegre hasta que Brett soltó la gran bomba. Estaba enamorada de Chase. Lo había estado por algún tiempo, y ahora con el regreso de Gaby (al ex esposa de Chase), no creía que tuviera alguna oportunidad. Cruz la había abrazado. Diciéndole que todo estaría bien, que el tiempo la ayudaría.
Dean no estaba de acuerdo, el siempre creyó que habría tiempo para que él aceptara sus sentimientos por Cas, que cuando terminaran con Chuck entonces podría decirle a Cas que lo había amado por los últimos 7 años. Su indecisión solo le demostró que él tiempo se lleva las buenas oportunidades.
-No lo hagas - dijo Dean en voz baja- no le dejes las cosas al tiempo.
Todos los miraron sorprendidos.
-Diselo, no esperes más. Si él siente lo mismo todo se arreglará y si no lo siente al menos podrás dejar todo atrás de una vez por todas.
Nadie dijo nada. Todos vieron la mirada perdida de Dean, como si estuviera recordando algo.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Otis.
- Porque espere demasiado... Yo debí decir algo... Confesar mis sentimientos - una lágrima cayó por la mejilla de Dean .
- Debí decirle... Que también lo amaba.
La sorpresa no se hizo esperar, Dean hablaba de un "él". Talvez por eso no lo habían visto con nadie, desde que había llegado. Al parecer era gay, aunque si les preguntaban nadie lo creería.
Nadie dijo nada, esperando que Dean siguiera su historia.
- Era mi mejor amigo - Dean quería detenerse, dejar de hablar de Cas, pero ya no podía. El alcohol era demasiado y ya no tenía la fuerza para detenerse. No quería detenerse, alguien debía saber que Dean había y amaba a Cas. Que conocer a Castiel era lo mejor que le había pasado en su vida. Que amar a Castiel le había traído más dolor que alegría, pero que jamás cambiaría nada de su historia. Bueno, talvez solo el hecho de que nunca pudo decirle la verdad.
- Lo amé por años... Aún lo hago. Despedirme de él es lo más doloroso que he vivido y he tenido demasiado dolor en mi vida..Ja! - Dean se limpió las lágrimas y miró fijamente a Brett - Si realmente lo quieres, no esperes más, yo esperé demasiado... Ahora ya es muy tarde.
Y Dean se desmayó. Cayó inconsciente en el sofá. Nadie dijo nada, no sabían que decir. Las miradas compartidas al menos decían que esto jamás saldría de esta habitación. Otis y Cruz se despidieron de Brett y Emily. Ellas no movieron a Dean, lo dejaron descansar en el sofá.
De todas formas, al otro día tenían el día libre.
El teléfono de Dean sonó tres veces, era un número desconocido.
