Actions

Work Header

First Crush

Summary:

“¿Quieres que… nos besemos?” Repite atónito, todavía impasible y robótico por fuera, pero con su mente empezando a chillar. Su omega interior está tan eufórico que casi cubre a su parte racional. Casi.

“Si, bueno, para practicar. ¿No es un gran plan?” Y no, definitivamente no lo sería ni hoy ni en mil años, no cuando sus razones se basan por completo en impresionar a otra persona, en evitar decepcionar a su primer crush.

Porque así era, eh. Ni siquiera entiende cómo sigue sorprendiéndose al respecto. Por supuesto que Yuu sería como cualquier otro adolescente y se enamoraría en algún momento. Claro que nunca de Mika, se lo había dejado bien claro hace años.

Ja, era una idea ridícula, pésima, terrible para él, pero Mika nunca había sido bueno para negarle nada a Yuu.

...

O aquí el tropo de práctica de besos que nadie pidió, con omegaverse y algo de angustia para acompañar.

Chapter 1: First Crush

Notes:

¡Hola! Gracias por animarte a leer esta historia tonta ideada en dos noches <3

Tal y como te muestran las etiquetas, este fic es tan meloso como angustiante, y tarda un poco en desarrollarse el romance, así que si lo que deseas es acción rápida y directa, no creo esta sea tu historia. Por otro lado, también subrayar que tomo muchas bases del omegaverse original y las adapto a mi manera, pero el ambiente sigue conservando cierta mentalidad arcaica que los personajes tratan de superar. En especial, me gustaría advertir de la amenaza en la que suelen vivir los omegas, y esa etiqueta de intento estará dirigida a Mika y sí, será un poco explícita. Puedes leer los primeros capítulos sin problemas ya que no tienen contenido descriptivo de estas cosas -aunque si que abunda el lenguaje sexual bastante típico en adolescentes-. En general, advertiré en cada capítulo si hay contenido más delicado, pero si no es suficiente, te recomiendo dar marcha atrás.

¡Y recalcar el slow burn! A veces parece que me enrollo, en especial en este primer capítulo introductorio, pero espero que se te haga natural para los adolescentes el divagar y catastrofizar, porque hay mucho de eso aquí. También siento si encuentras algún error ortográfico o gramatical, me lo leo dos veces antes de subir pero puede haberse escapado algo.

Y bueno, si sigues aquí, ¡disfruta!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Mika supo desde aquel inicio tormentoso de verano que este momento llegaría, pero él realmente esperó estar preparado para entonces. 

 

Spoiler, no lo está.

 

En retrospectiva, resulta obvio. ¿Cómo es que no lo pensó dos veces cuando Yuu llegó de aquella práctica, hace algunas semanas, mencionando el nombre de la chica nueva? El nombre correcto , cabe resaltar. Y ya ni que decir cuando comenzó a llamarla por un singular apodo: Nastya.

 

Anastasia Pavlovsky, la estudiante transferida por la que toda su preparatoria se había vuelto loca, aquella por la que incluso él mismo llegó a sentirse impresionado. La chica era muy bonita, como una muñeca, recatada, amable y habilidosa, tan inteligente que llegó a tomar el primer puesto en varios exámenes parciales, por encima de Kimizuki, Aihara y él mismo. Y por si eso fuese poco, resaltaba en atletismo, era literalmente una famosa campeona de tenis juvenil. Como guinda para terminar, tenía el aspecto inolvidable de ser una omega . Sí, ese subgénero en peligro de extinción que, hoy en día, es ya difícil de ver, incluso en un ambiente prestigioso como en el que se encontraban en aquella escuela. Vaya, literalmente, podía contar con sus manos la cantidad de omegas que había conocido en su vida y le sobrarían dedos.

 

Incluso con todo esto, en realidad Mika no tenía una opinión completa de la extranjera. Compartían varias clases y Mika llegó a ser designado como su compañero en lengua japonesa y literatura, debido a que era de los pocos con algún conocimiento de ruso. La chica era educada, para nada intrusiva y se le notaba realmente interesada en las clases. Parecía odiar tanto los chismes como el propio Mika, y, como otro de los pocos omegas en la escuela, al menos podía decir que simpatizaba con ella.

 

Hasta hoy.

 

Él realmente realmente debió darse cuenta por la reacción tan calmada de Yuu ante los rumores que lo enlazaban de forma romántica y hasta obscena con Pavlovsky. Sino, al menos tuvo que haberlo intuido con la repentina actitud embobada que mantuvo Yuu todo el día. O al menos, debió tratar de captarlo en el momento en el que, al regresar de clases, lo arrastró por el brazo a su cuarto compartido antes de que cualquiera de los niños pudiese, a palabras de Yuu, “robárselo”.

 

Mika se maldice a sí mismo por su despiste, si tan solo hubiese estado un poco más atento, si hubiese captado las obvias señales antes, podría haber evadido esta maldita conversación para la que, ni hace 3 años, ni en 30, estaría preparado.

 

Honestamente, ni siquiera es capaz de procesar todo el parloteo entusiasta que suelta la boca de Yuu, y no puede estar más agradecido por ello. Si tuviera que escuchar más sinónimos sobre lo bonita, maravillosa, divertida y atractiva que era esa chica, vomitaría. Más aún cuando señala la ventaja extra que supone que es que sea una omega para su propia situación, lo afortunado que es de encontrar a alguien que coincida en todos los aspectos que necesita y lo compatibles que deben de ser si inclusos sus ciclos llegan a literalmente coincidir. 

 

Mika apenas puede contener el impulso de tirarse de los pelos y llorar, gritar y golpear algo al mismo tiempo. En cambio, trata de respirar profundamente y calmar la ebullición que se produce en su interior, porque cómo olvidar que, para su desgracia, la causa de su malestar es también de los pocos que puede detectarlo en el aire. La peor de sus maldiciones después de su propio enamoramiento no correspondido, si se lo preguntas.

 

Y, oh, chico, Mika quiere odiarla. A esa grandiosa chica que es tan sumamente perfecta que ha llegado a atraer al mismísimo ignorante y desinteresado de Yuu. Aunque más que a ella, desearía poder odiar a Yuu por sus ocurrencias, por ser un estúpido insensible sin quererlo, por ser un despistado sin remedio que tiene cómo confidente a la última persona a la que debería contarle todo este hallazgo.

 

Ante nada, Mika se odia a sí mismo por ser incapaz de olvidar a este idiota, por más años y más momentos humildes que haya visto de él. Por más que haya recibido un rechazo incluso antes de poder confesarse hace ya mucho tiempo.

 

Tratando de volver al hilo de la conversación, Mika respira hondo y mira hacia el techo, tratando de repetirse que no tiene que llorar, que esta podría ser la oportunidad que necesitaba para finalmente superar el crush que lleva teniendo por Yuu durante demasiado tiempo.

 

“-mente con lo difícil que es hoy en día encontrar a un omega de mi edad, ¡y uno con un olor que no me provoque náuseas! Porque sin ofender, pero cuando Yoichi está en precelo, su aroma se vuelve demasiado dulce, como- demasiado. No sé cómo a Kimizuki parece gustarle tanto. ¡En cambio, Nastya es perfecta! Es suave, ¿como miel y toffee, creo?” Oh, él realmente está soportando muy bien esa arcada. Y las ganas de pegarle una paliza. ¿Cómo se atreve a resaltar que los olores de los omegas que conoce le provocan náuseas? ¿O lo difícil que es encontrar a un omega de su edad? ¿En serio? ¿Con Mika literalmente delante? 

 

En general, todo parece una broma cruel del destino. ¿Por qué no pudo ser Shinoa o Yoichi? No, tuvo que ser una copia femenina y mejorada de todo lo que nunca será Mika y todo lo que nunca tendrá. Oh, ese sí que es un pensamiento refrescante.

 

No le malentiendas, a Mika le encantaría escuchar y festejar con Yuu su primer interés romántico, le encantaría apoyarlo y animarlo en su muy probable fructífera relación, pero en cuánto escucha el que debe ser el quinto suspiro soñador desde que pasó por esa puerta, sabe que no puede esperar mucho más a pasar por ella de nuevo para, por qué no, tirarse del tejado.

 

“Sí, sí, Yuu-chan. Estáis hechos el uno para el otro. Ella es perfecta para ti y tú eres perfecto para ella. Solo ve mañana y díselo en vuestro ratito de amantes que tenéis después del entrenamiento. No sé a qué esperas.” Pronuncia con un ligero dejo de sarcasmo que, conociendo a Yuu, lo habrá pasado desapercibido, y mejor así. De todos modos, se levanta con la mejor excusa que se le ocurre, que es sacar su tarea y comenzar a hacerla porque oh, tiene examen de alemán en una semana y esta vez debe conseguir ese primer puesto. Pavlovsky no puede quitarle también eso.

 

Contrario a la continuación de sus divagaciones o quizás protestas por el cambio de lugar de Mika, Yuu se mantiene en un silencio que le inquieta lo suficiente como para voltear a ver su pálida y preocupada expresión.

 

“¿Yuu-chan…?” Cuestiona incluso si algo le dice que realmente no quiere escuchar la respuesta. Y no se equivocaba.

 

“¡OH, DIOS! ¡ESTOY JODIDOOOO!” Exclama antes de tirarse de cara contra la almohada de Mika y chillar amargamente contra ella. Mika alza una ceja desde su lugar en la silla de escritorio, cada vez más confundido por el errático comportamiento de Yuu. “¡Por supuesto! ¿¡Cómo podría ser tan perfecto algo en mi vida!? ¡Desgasté toda mi suerte al llegar a este orfanato de entre todos los que hay! ¡No puedes dejarme, Mika! ¡Al menos dame un rincón de tu sótano cuando esté solo, viejo, feo y decrépitoooo!” Suelta tras un golpe al colchón y un ruedo en su postura que le deja lo suficiente visible por un instante como para comprender que parece realmente angustiado, por más exagerado que parezca ser. Él, por supuesto, termina ahogándose contra otra víctima, esta vez con su pobre gatito murciélago de peluche que el propio Yuu le consiguió hace tantos años en un arcade.

 

“¿Qué- ¿Cuál es el problema ahora, Yuu?” Pregunta, acercándose con la silla rodante al borde de la cama. Yuu ofrece una respuesta que resulta ininteligible debido a su reticencia a dejar por un segundo de aplastar su cara contra el peluche oscuro. “No te entiendo nada, Yuu-chan. Deja de babear en el pobre Arukanu, y vocaliza.” Insiste, tratando de quitar a la inocente víctima con sus propias manos, para solo terminar con las manos del chico sobre las suyas propias.

 

“¡Mika, ¿cómo no lo vas a ver?! ¡Nastya es literalmente la persona más perfecta que he conocido nunca! ¡Al lado de ella, soy literalmente una caca de perro abandonada en la acera! ¡Un delito para sus ojos!” Aclara, para irritación de Mika. Por supuesto. Típica segunda fase de un enamoramiento: inseguridad. Solo desearía que al menos Yuu hubiese tenido una idea de ello antes de encontrarse a solas con Mika. Es tan difícil salir de esta etapa.

 

“Exageras, Yuu-chan. Mira, ¿recuerdas lo que decías antes de coincidir genéticamente en todos los sentidos? ¿Por qué ha cambiado eso?” Menciona apartando un mechón de pelo en medio de la cara de Yuu, con una silenciosa derrota inherente en su cuerpo. Trata de sonreír, pero ciertamente se siente como una mueca.

 

“¿Qué, por qué soy un alfa? ¡Los alfas son mucho más fáciles de encontrar que los omegas! ¡Estoy seguro de que Nastya se habrá encontrado con tipos muchísimo mejores que yo! Solo en clase ya tienes al estúpido de Kimizuki, siendo todo un titán. ¡Solo imagínate lo que debe haberse encontrado en Rusia! ¡Esos chicos super talentosos y guapos, con sus pieles super blancas, ojos claros y pelos exóticos!” Ante el último enfoque no puede evitar reírse, provocando toda una expresión de traición en el rostro contrario.

 

“Yuu-chan, literalmente eres alto, delantero en el mejor equipo de fútbol juvenil de Japón y tienes los ojos claros. ¿Y pff, qué es eso de pelo exótico?” Reír un poco realmente ayuda a evitar las lágrimas que llevan un rato tratando de trazarse. Es bueno que Yuu sea un tonto hasta en esos momentos. Con suerte al menos entenderá su punto antes de que tenga que decirle explícitamente que Yuu es tan o más perfecto que cualquiera de los estereotipos exagerados que se estará imaginando.

 

“¡Pelo rubio, Mika, o pelirrojo, o incluso blanco! ¡Ya sabes! ¡Ugh, por supuesto que no lo entenderías, eres literalmente la personificación de mi enemigooo!” Protesta mientras adquiere una posición sentada y toma la almohada de Mika para seguidamente tratar de aplastarla contra la cara del rubio, quien responde con risas ante la tontería.

 

“¿Qué estás diciendo, bobo? ¿Soy literalmente un omega? No me podría interesar menos Pavlovsky” Recalca medio por recordarle amargamente que sus gustos también encajan con lo que es Mika, medio por dejarle claro que no está interesado en quitarle a su enamorada.

 

“Ya sé que no, idiota. ¿Y cómo la sigues llamando Pavu-Pavulovu- puag, por su apellido! ¡Mira que eres complicado!”

 

“Ya te he dicho que no soy cercano a esa chica, y sí que sé pronunciar su apellido~” Aclara pinchando con su dedo a Yuu en una costilla, solo para molestar y quizá sentir nuevamente algo de calor en su brazo. Era mejor que pararse a pensar en cómo no le haría falta saber hacerlo si se casaba con ella porque adquiriría el apellido de él y puag, no, no, no, Mika no iba a pensar en cómo tendría que compartir apellido con esa tipa.

 

“Sí, bueno, ¡y nunca lo serás porque soy un mindundi! ¡Nunca le he gustado a nadie, ¿cómo le iba a gustar a ella de todas las personas?!” Vuelve a su parlotería quejumbrosa de nuevo, con esa entonación y esas muecas que chirrían en lo más profundo de la cabeza de Mika. Para demostrar su punto, vuelve a tirarse sobre la cama, por poco evitando golpearse contra la madera del borde ante la falta de almohada, esa misma que intenta arrebatarle de las manos para probablemente seguir lloriqueando en ella. 

 

“Yuu, literalmente se te confesó una chica de primero hace un par de semanas, ¿qué estás diciendo?”

 

“¡Fue solo porque era una fan del fútbol a la que ayudé a rescatar a su gato! ¡Eso no cuenta!”

 

“Vale, ¿y eh… la senpai que se te declaró antes de graduarse el curso pasado?”

 

“¡Apenas la conocía, habremos intercambiado un par de palabras! Seguro que solo tendría un fetiche con los alfas más jóvenes” Ante ese comentario, frunce el ceño, doliéndole de segunda mano que pudiera pensar eso de alguien a quién le gustaba.

 

“Eso es cruel, Yuu-chan, no lo sabes. ¿Pero qué hay de las cartas que recibes en san valentín, eh? ¿También vas a decir que TODA esa gente fetichiza a los alfas?”

 

“¡Bueno, no los conozco, yo que sé! Y ni siquiera son tantas, recibes muchas más, no lo hagas ver como la gran cosa.” Se queja, abrazando nuevamente el peluche que durante el forcejeo con la almohada se le ha escapado.

 

“Yuu, es porque literalmente soy una super rareza. No te hagas ver como menos.” Suspira, sabiendo bien que vista la reticencia, es probable que haya algo más importante debajo. “Vamos, ¿cuál es el verdadero problema aquí, Yuu-chan?” Pregunta con voz suave y comprensiva, una vez que se ha cambiado de lugar al borde de la cama en la que se encuentra el pelinegro. Un poco vacilante, Yuu pasea sus verdes por toda la pared antes de esconder su barbilla y labios con el peluche, sus pupilas cayendo a algún lugar de la cama.

 

“¿Qué hay que decir más allá de lo obvio…?” Menciona frunciendo el ceño, en una mueca que podría ser casi infantil si no lo supiera mejor. En cambio para Mika, es la primera muestra de verdadera vulnerabilidad desde que comenzaron la conversación. Apenas puede contener las ganas de abrazar a Yuu en cuanto su visión se mezcla con la llegada de un tono mojado agrio en la fragancia naturalmente fresca del azabache.

 

“¿Qué es lo obvio, Yuu-chan? No veo nada malo, ¿te ha salido otro ojo en algún lado? ¿Una cola de serpiente o algo así? ¿Dónde, eh? Parece que voy a tener que ir al oftalmólogo~” Aclara mientras trata de distraer su cavilación con un toqueteo que termina en un buen intento de cosquillas que, lamentablemente, es muy fácil de frenar para Yuu, pero que saca la risa que tanto esperaba, incluso si es más suave.

 

“Eres tan tonto…” Dice con una sonrisa que rápidamente cae según su idea le vuelve a la cabeza. Mika comienza a preocuparse en serio. Estúpida rusa. “No me pongas esa cara. No es nada serio. Es- ya sabes. Tampoco soy tan imbécil como para pensar que no estoy dentro de lo que “canónicamente” es un físico atractivo, ¿vale? Pero es, bueno, ya sabes, literalmente lo único bueno de mí.” Entendiendo el punto incluso si lo susurra muy bajo, Mika abre mucho los ojos, porque cómo demonios puede pensar todavía esa mierda-

 

“Yuu-chan, sabes que eso no es verdad-“ Y sí, seguro que suena más enojado y alterado de lo que quería, aunque al menos puede quedarse tranquilo sabiendo que Yuu se imagina de donde viene su indignación.

 

“Calma, Mika, caray, ya sé que no piensas mal de mí. Con lo listo que eres ya hubieses encontrado una buena excusa para alejarte de mí.”

 

“Exacto, insultas mi intelecto si piensas que te soportaría más de la mitad de mis días solo por tener una cara bonita.” Ante eso, Yuu suelta una pequeña carcajada, que como siempre, es un placer escuchar por más breve que sea.

 

“Wow, ¿a mr modelo le parezco una cara bonita? Realmente vas a subirme el ego~” Menciona pero ni la entonación ni la sonrisa coinciden con la oscuridad continua de sus ojos.

 

“¡Yuu-chan!”

 

“Vale, vale. Solo. No sé, ¿qué quieres que te diga? Yo tampoco sé por qué me soportas.”

 

“¿Dudas de ello? Sabes que las cartas que te dimos hace unos años siguen ahí, ¿verdad? Todas deben de estar en la caja que tienes en la mesa de noche. Siempre que estés así-“

 

“Sí, sí, soy muy leal, valiente, generoso, positivo y divertido, soy mucha luz y energía y eso, pero, bueno, no es como si alguno de ustedes estuviera enamorado de mí, ¿sabes? Son cosas distintas.” Dice a la vez que aprieta más el peluche contra él. Mika siente, por su parte, algo feo retorcerse dentro de él. 

 

“Yuu-chan, no creo-

 

“Mika, literalmente soy el momento humilde de Shinoa. Su enamoramiento se le pasó en cuanto me conoció mejor. ¡Y no me extraña! Soy tan difícil como persona, hay días en los que ni siquiera me soporto a mí mismo, ¿cómo va otra persona a soportarme en cada aspecto de mi vida, todo el maldito tiempo? ¿Conviviendo en el mismo hogar, formando una familia, gastando toda su vida en pasarla conmigo? Cualquier amigo o familiar puede irse si quiere, ¿una pareja? ¡Se supone que es algo para toda la vida! O al menos es cómo preferiría que fuese…” El momento que le toma a Mika procesar con tristeza sus palabras, es suficiente para que la entonación de Yuu pase de deprimida a enojada. “¡Por eso me molestan tanto esas dichosas cartas o confesiones! ¿Qué van a saber ellos si ni siquiera me han soportado en un día demasiado hiperactivo o en una noche con pesadillas? No saben absolutamente nada .” Menciona girándose y abrazándose con fuerza y enojo en su rostro, que sabe que no es más que un signo de lo mucho que le está afectando soltar en voz alta eso. 

 

Mika sabe en quienes está pensando mientras espeta esas palabras, él lo entiende bien. Y es solo por ello, que se deja atrapar en esta trampa que lo acabará rompiendo en algún momento más pronto que tarde, pero que no le puede importar menos si consigue reconfortar un poco a Yuu. Porque él lo haría. Pasar hasta el último día de su vida con Yuu, así, parece más que la mayor de las bendiciones. El resto de sus ilusiones son simples añadidos que podrían mejorarlo todo, pero que no los necesita para vivir. 

 

Le encantaría que algún día Yuu sepa lo importante que es para Mika, como siempre tuvo a su lado a alguien que lo ama incondicionalmente por lo que es en toda su totalidad. Que lo ha conocido en lo bueno y en lo malo, y, aún así, ha deseado con creces quedarse.

 

“Vamos, hazme sitio, tonto.” Protesta mientras trata de ganar lugar entre Yuu y el filo de la cama porque oh, Dios sabe que no caerá solo de allí.

 

“Tss, Mika, no necesito consuelo, idiota.” Dice, aunque de igual forma le hace un hueco al chico, quedando frente a frente, con Mika apenas un poco más alto. “Ni siquiera es tan importante, no sé porque estoy haciendo un problema por esto. He vivido bien sin eso , no lo necesito.” Añade, suspirando un poco pero tratando de restarle importancia a todo. Mika frunce los labios. Resulta obvia la mentira, más cuando hace apenas unos minutos parloteaba feliz y soñador sobre esa chica.

 

“Yuu-chan, todo el mundo merece todos los tipos de amor. Tú también. Y esta chica, Pavlovsky, ella es realmente buena, ¿no? Nunca… Nunca te ví tan entusiasmado con nadie. Creo que hasta tu inconsciente piensa que es una buena persona. Y yo lo veo a simple vista también. Tampoco creo que ella pasaría su tiempo contigo si no le gustara hacerlo. Sois buenos amigos, compartís gustos y os chateáis incluso fuera de clase. ¡Y eres la única persona a la que permite llamar por su apodo ruso! Son más indicios de los que tendría cualquier persona enamorada común, eres… especial para ella.” Señala con firmeza, incluso si le parte un poco el corazón tener que sonreír mientras le anima.

 

“Supongo… ¿pero y sí es solo cómo amigos? A Shinoa tampoco parece desagradarle pasar tiempo conmigo.”

 

“Yuu-chan, no estoy en la cabeza de Shinoa, pero como espectador desde fuera, te adelanto que creo que fuiste un simple crush para ella. Siempre hubo mucha más química entre ella y Mitsuba, no sé porque todavía se lo sigue negando a sí misma. Creo que trató de olvidarla contigo, pero como tampoco estabas interesado-

 

“Puag, eso es cruel. ¿Segunda opción? Es una suerte que no me haya interesado, entonces.” Mika cierra los ojos para evitar ponerlos en blanco ante lo muy segunda opción que se siente ahora mismo. Sí, ahí, apoyando a tu enamorado de toda la vida, sabiendo que, oh, al menos sí le va románticamente mal vendrá a llorar a tu sótano.

 

“Vamos, ya te dije que no estoy en su cabeza tampoco. De todas formas es cosa del pasado, ahora estáis en temas diferentes.”

 

“Sí, bueno, ugh, no sé, Mika.” Vuelve a suspirar con esa mueca disgustada suya que entierra repentinamente en el pecho de Mika. Sus brazos abandonan el peluche a favor de abrazar algo más grande, y sí, a Mika le encantaría derretirse tanto como Yuu, sino fuera porque el tema de su tristeza es que está enamorado de otra persona. Claro que tampoco es como si no fuera a corresponder, al contrario, comienza a cepillar el cabello ébano como bien sabe que a Yuu le gusta en secreto.

 

“Yuu-chan, no hay nada de malo contigo. Te apuesto lo que quieras a que te irá bien. No por nada lo ha notado toda la clase. Tenéis química.” Menciona ahorrándose el encubrir sus muecas ahora que nadie está ahí para verlas.

 

“¿Eso, realmente lo crees…?” No es que sea un experto en comportamiento extranjero, pero ya con la diferenciación de permitir un apodo frente a los demás... Pff, y si fuera solo eso. Ha perdido la cuenta de la cantidad de veces que les ha visto compartir miradas furtivas, como sus sonrisas se vuelven más anchas al encontrarse, o, vamos, tienen literalmente momentos a solas cada lunes, martes, jueves y viernes. Charlan y juegan incluso fuera de la escuela. Por supuesto, Mika nunca pensó que fuese algo tan importante, pero viniendo de esa chica tan amable con todos pero igual de reservada…

 

“Sí, Yuu-chan, realmente lo creo.” Afirma tras tomar una buena bocanada de aire primero. Yuu parece algo más complacido ante ello, guardando silencio por un rato mientras deja un par de patrones sin sentido con las yemas de sus dedos, marcando un recorrido impreciso en su espalda y costado que, por más que hayan dos capas de ropa de por medio, le otorgan algún que otro escalofrío.

 

Cuando por fin piensa que ha terminado, y se resigna ante la imagen de Yuu y Anastasya juntos, Yuu se separa de él, sentándose y volviendo a rociar más tonos amargos en su aroma.

 

“¿Pero, y si incluso así la cago? Los europeos son tan, no sé, confiados y extrovertidos, ¡seguro que debe tener ya al menos un exnovio con el que compararme! Y no sé tanto de ella, y mucho menos sobre lo que le gusta románticamente hablando. ¡Demonios, no tengo idea de lo que le suele gustar a la gente en general!” Negando con la cabeza, Mika se reincorpora tratando de calmar este nuevo arrebato sin éxito.

 

“Yuu-

 

“¿Qué se supone que tengo que hacer? ¿Qué se espera de mí? ¡Literalmente no sé ni cómo se besa! ¡Nunca me han interesado estas cosas, Dios! ¿¡Por qué todo tiene que ser tan difícil!?”

 

“Yuu-chan, no es difícil, solo tienes que ser honesto y escuchar-

 

“¡Claro que no! ¡Quedaré como todo un pringado y ahí sí game over !”

 

“Estás exagerando, Yuu-

 

 “ ¿Tú me estás escuchando? ¡No sé besar , Mika! Ni siquiera sé que se hace en las citas, ¿cine, restaurante y parque de atracciones, como en las películas? ¿Pero de qué se supone que tengo que hablar para que sea una cita?” Mika se rinde, palmeando su cara con una de sus manos. Yuu ha entrado en modo divagación. “¿Y en el día a día? Es de mal gusto mostrar afecto público, pero se molestará si no hago nada y más porque es europea . Está acostumbrada a otras cosas, ¿lo típico de las películas americanas? Dios, ni siquiera podría darle un beso en público. ¡Y es lo más básico en esas películas!” Menciona levantándose de la cama y comenzando a dar vueltas por la habitación. Mientras, Mika solo puede pensar, con la mirada en el piso, en lo agradable que suena ese tejado ahora mismo.

 

“Yuu, ella es la extranjera, lo entenderá-

 

“¡Y hay tanto sexo en ellas! ¿Los rusos son iguales? ¿Sin importar la edad? Los 17 suele ser la edad más típica, y parece que todos, menos el pringado de turno, ¡saben lo que hacen! ¡Y soy un alfa! ¡Se supone que nací para esto! ¡Para guiar, para dominar, ya sabes, para complacer!” 

 

Mika se adelantó a los hechos. Él realmente necesita correr hacia ese tejado ahora mismo.

 

“¡Y ni siquiera soy capaz de hacerlo bien conmigo mismo! ¡Dios sabe lo horribles que son mis celos por ello! ¿Cómo voy a saber complacer a otra persona si ni siquiera puedo hacerlo conmigo?”

 

Oh, Dios. Mío. Que le den a ese tejado. ¿Sus instintos renunciarían por esta vez y le permitirían matarse con su almohada? Está seguro de que su omega interior, si dejara por un instante de imaginarse cosas vulgares y sin sentido, sería muy entusiasta al respecto.

 

En cualquier caso, él no puede seguir escuchando más.

 

“Yuu-chan. Tienes. 16. Años. ¡No puedes saberlo todo ahora mismo!”

 

“¡Me quedan días para los 17! ¡Ella ya los tiene!”

 

“Bueno, ¿y qué? ¿16, 17, 18, 19? Hay gente con toda clase de experiencias. ¿Qué sabes tú sobre si ella es una romántica y ni siquiera ha tenido un primer novio para empezar porque no ha encontrado a nadie que cuaje con ella? ¡Es completamente normal llegar virgen a los 17, Yuu-chan! ¡Deja de ver tantas películas raras!” Volteándose a verle, Yuu guarda un instante de silencio para ofrecerle una mueca arrugada y su típico puchero.

 

“No me creo que no haya salido con nadie.”

 

“No lo puedes saber si no preguntas. Y aunque lo haya hecho, ¿y qué? Solo pregunta qué le gusta. A la gente le gusta que la escuchen.” Subraya rodando los ojos.

 

“Bien, bien. Yo pregunto. ¿¡Pero cómo se supone que pregunté cómo besar!? ¿¡O de qué tengo que hablar!? ¡Y si ya sé poco de chicas, sé menos de omegas! ¡Literalmente el subgénero para el que fui creado! ¡Dios, sueno tan patético! ¡Estoy acabado!” Pronuncia para finalizar con un golpe autoimpuesto contra la madera del armario. Mika solo puede respirar hondo para evitar cualquier blasfemia o minimización de sus problemas. No quiere que Yuu piense que no toma en serio sus problemas, pero tampoco está muy seguro sobre cómo abordar -de mejor manera a lo que ya ha repetido- que tiene soluciones reales

 

Por el momento, se pone en pie, dirigiéndose a él y arrastrándolo lejos del armario. Sostiene bien sus hombros para evitar que huya de nuevo y se concentra en soltar varias feromonas calmantes que, dado el tiempo que ha pasado desde que tomó su neutralizador, cree que sean suficientemente potentes como para hacer algún efecto en Yuu. La interrupción de una nueva ronda de protestas confirma que sí.

 

“Yuu-chan, relájate. Entiendo que estés nervioso, es la primera vez que te interesas por alguien de esta forma. Es normal que estés tan preocupado y te vuelvas, pues, un poco autocrítico. Pero, vamos, los dos sois adolescentes. Estaréis aprendiendo con intento y error, es solo investigar un poco y aprender del otro-“ Sigue con la voz más relajante y apaciguadora que encuentra, tratando de captar los ojos verdes, que apenas encuentra durante la última oración. Y es en el momento en el que brillan tan intensamente, que sabe que ha llegado a una resolución. Es esa expresión típica que pone cuando halla una respuesta o acción muy ingeniosa, que por lo general acaba en desastre, por lo que se confunde un poco. Momento en el que Yuu es quien lo agarra con firmeza de los antebrazos y, para su sorpresa, corta varios centímetros de distancia.

 

“¡Por supuesto!” Exclama frenético, balanceando sus hombros, una reacción extraña que hace fruncir el ceño al rubio, aunque no más que su siguiente sentencia. “¡Eres un omega! ¡Tú puedes ayudarme!” Más visiblemente confundido de lo que ha estado en toda la tarde, Mika ladea la cabeza en respuesta. 

 

“¿Qué? ¿Cómo se supone que mi dinámica puede ayudarte en algo?” Y sí, Yuu tiene el valor de parecer decepcionado ante la ignorancia de Mika, pero no tarda en sonreír de nuevo y levantar una de sus manos para enfatizar sus palabras.

 

“Pues porque obviamente entenderás a Nastya. Eres un omega, así que debes desear las mismas cosas que ella, ¿no? ¡Puedes enseñarme cómo enamorarla y qué otras cosas básicas debo saber!” Incrédulo ante la estupidez monumental que está escuchando, la que está siendo obligado a escuchar, Mika se zafa del agarre para cruzarse de brazos.

 

“Yuu, si sabes que las personas son distintas incluso si comparten-

 

“¡Vamos, Mikaaaa! ¡Ayúdame un poco! ¡Estoy desesperado! ¡Esta podría ser mi única oportunidad para no acabar como un viejo gruñón solitario con muchos gatos, ayudameeee!” Insiste estruendosamente, retomando sus clásicos pucheros y caritas de cachorro pateado, mientras rodea la cintura de Mika para evitar que escape, acorralándolo entre su propio abrazo y el escritorio. Un poco tocado por la cercanía y el profundo olor fresco del eucalipto y la salitre, que comienza a fundirse con el recién llegado toque cálido del roble, Mika no puede evitar ruborizarse un poco y carraspear la garganta en un intento de mejorar su postura. Empuja a Yuu, tratando inútilmente de ganar espacio para pensar de manera calmada y racional, fuera de la distracción calentita que es Yuu, esa que solo le hace querer ronronear y frotarse estúpidamente. Las súplicas tampoco ayudan para nada, así como el movimiento constante que le insta a apegarse más a su cuello. Le está comenzando a volver un poco loco.

 

“Ya, vale, Yuu-chan. No entiendo cómo puede ayudar eso, pero lo haré, ¿vale? Boff, mira que eres meloso cuando quieres.” Cuando por fin lo suelta es cuando seguidamente le deja un buen beso en la frente que le hace apoyarse con la mano en el escritorio detrás, tan sonrojado que podría hacerle la competencia a los tomates. Es bueno que el tipo haya retomado sus divagaciones, pues es el momento perfecto para fulminarlo con la mirada por la osadía. ¿Cómo se atrevía este chico a decir que no tenía idea sobre cómo tratar románticamente a alguien? Está bastante seguro de que él mismo no buscaría nada muy distinto de lo que tiene ya con Yuu. Sí, quizás besos en otros lados menos platónicos, ya sabes, o caricias que vayan más allá, tomarse de las manos más a menudo, y bueno, tampoco va a mentir, el sexo tampoco vendría mal. Seguro que Mika podría ayudarle con ese problemilla sobre-

 

“¡Dios! ¡No! ¡Concéntrate, Mika! ¡Le gusta otra persona! ¡Estás aquí para ayudarle con esa otra persona!” Se reprocha mentalmente a sí mismo, alzando las palmas para golpearse ambas mejillas, acto que termina haciendo voltear a Yuu hacia él.

 

“¿Mika? ¿Qué…?” Le da una ojeada, pero en cuanto Mika le hace un gesto para que le reste importancia y procede a volver a sentarse en la cama, encoge los hombros y hace lo que le dice. “Bueno, como te decía, creo que para empezar estaría bien saber como transicionar, ¿sabes? Estamos en tan “plan de amigos” que temo estar malinterpretando cosas. ¿Y si no le intereso en lo absoluto y la cago confesándome? No voy a sobrevivir a esa incomodidad, ¡tiene que haber algún método para asegurarme antes!” Aclama enfatizando con su dedo. Mika alza una ceja. Bueno, supone que no es mala idea cubrir ese aspecto.

 

“Entonces… ¿supongo que podrías optar por hacer algún gesto más cercano los días previos? Aunque puede ser fácil de malinterpretar ya que es extranjera y a lo mejor está acostumbrada a esas cosas- pero creo que es lo suficiente perceptiva como para notar que si lo hace un japonés, tenga otra connotación.”

 

“¿Vale…? ¿Qué se te ocurre?” Cuestiona, sentándose a su lado y cruzando ambas piernas sobre la cama, quedando frente a frente, expectante.

 

“Mmm, supongo que cosas típicas, como contacto físico. Es lo más obvio, pasa tu brazo por encima de su hombro y dale algunos toques, no sé.” Por la cara de estreñido que pone no parece muy contento con la sugerencia, lo cual llega a ser risible para Mika, dada su situación. “¿Qué?”

 

“¿No te parece eso un poco invasivo? ¿Eso es lo que para ti sería una buena señal de otra persona?”

 

“¿Yo? A ver, entre amigos cercanos me parece normal. Aunque, entre géneros opuestos, la gente lo suele ver más cercano, no es que siempre sea una super señal romántica, pero por regla general creo que sí.”

 

“¿Solo porque somos de géneros opuestos?”

 

“Sí, pero a ver, también por el factor de la atracción. Si, por ejemplo, yo supiese que a Lacus le atraen los omegas, me sentiría más reacio a que tenga tanto contacto físico conmigo. Sería un poco incómodo.”

 

“Huh… ¿Y cómo exactamente sabes que no le gustan? ¿Y no le gustas, ya que estamos en el caso?” Mika le ofrece una cara que probablemente le muestre lo estúpida que le parece su seriedad ante la pregunta.

 

“¿Solo tienes que verlo durante un rato? Y con los días te das cuenta de a quienes hace cumplidos. Y sí, es gay, pero también es bottom, así que no encajamos en dinámica.”

 

“¿Es… qué?”

 

“Pasivo, osea- No, da igual, de todas formas no naciste para eso-no, osea al menos, no creo que necesites saberlo.” A pesar de las quejas, Mika prosigue. “Si lo quieres traducir a tu caso con Pavlovsky, me temo que será más complicado. Nunca te ha atraído nadie, y también se te nota. Así que por su parte no lo sabe, lo que no es el mejor comienzo pero tampoco es terrible. Por la manera en la habla de algunos miembros de grupos musicales, juraría que es heterosexual, o al menos, le gustan los hombres. En cuanto a subgéneros, es difícil saberlo-

 

“¿Difícil? ¿No somos literal que biológicamente compatibles?”

 

“Igual que los hombres y las mujeres, pero siguen existiendo gustos personales. Es normal.”

 

“Bueno, sí. ¿Entonces no tengo nada más allá del primer género? ¿Un 50/100 de exactitud sobre cualquier movimiento?” 

 

“No es tan malo. Solo, no sé. Jugáis a juegos juntos. Adula mucho a cualquier personaje femenino que se le parezca. Sea omega o no, creo que notara la indirecta. Es un buen comienzo.”

 

“Vale. Adular personajes parecidos. Fácil. ¿Qué más?”

 

“Mmm… A ver, siempre puedes intentar el cortejo tradicional, ya que sois alfa y omega. También es otra señal obvia.” Añade, mirando hacia otro lado mientras retrocede contra la pared y lleva su almohada a su regazo, con precaución extra ante la posibilidad de que el vacío en su pecho ante la mención se denote.

 

“Eh… ¿Regalos y esas cosas?” Mika suelta un bufido en respuesta, por supuesto que el chico no tendría ni idea.

 

“Sí, Yuu-chan, regalos. Tradicionalmente, siempre ha comenzado con un presente como flores o dulces, y a raíz de la reacción puedes o no seguir el cortejo, es básicamente la primera señal de si le interesas o no al omega.”

 

“Aja… Da algo de miedo.”

 

“Sí, bueno, pero hoy en día no se lleva tan a rajatabla. Solo entérate de qué alimentos le gustan. Creo que no es una forma tan seria como el regalar flores.”

 

“Alimentos, ¿chocolates y esas cosas? Los pasteles o así parecen muy poco casuales.”

 

“Sí, si fueras conocido por cocinar, algo casero sería una gran idea, pero como no es el caso con cualquier snack que sepas bien que le gusta, creo que bastará. También, si tienes la oportunidad de prestarle alguna prenda tuya, dásela. Que la acepte es una muestra inicial de interés.”

 

“Vale, vale. Guay.”

 

“¿Qué, quieres que te arme toda la trayectoria hasta tu jubilación o qué?” Gruñe tras medio minuto de ver la cara de expectación continua en el moreno.

 

“Ay, qué borde, Mika. Solo quiero saber la opinión de alguien que la entienda mejor.” Se queja, lo que hace rodar los ojos de Mika sin contemplaciones.

 

“Yuu, te estoy diciendo cosas básicas.”

 

“Para un omega. Me estás dando tu perspectiva. ¡Eso es muy importante!”

 

“Ni siquiera soy una chica, el primer género afecta bastante en la diferencia a día de hoy.”

 

“Ya, bueno, ¡es mejor que nada! ¿Entonces? ¿Cómo te gustaría que siguiese?” Tragando grueso ante la inocencia en su mirada a pesar de sus palabras, Mika se resigna y sigue.

 

“Bueno. En el cortejo también se hacen las típicas demostraciones de capacidad, tanto por habilidad, como por fuerza, como por inteligencia. Solo queda bien en esos tres ámbitos, no es tan mala idea para venderte como “buena opción”.”

 

“Eso parece más complicado.”

 

“Basta con que estés atento a cualquier ocasión que se te presente. Tu habilidad ya la has demostrado en los videojuegos y el deporte, no creo que te haga mucha más falta. Las otras dos… ¿Quizá en las pruebas físicas de educación física? Creo que serán a finales de mes. ¿Supongo que la intelectual podrías demostrarla en algún juego que requiera más de esta capacidad? Y sí se te presenta algún otro momento pues también. Estar pendiente por si necesita cualquier cosa que puedas hacer por ella, por mínima que sea, suele ser un detalle apreciado en el cortejo. Sin pasarte claro.” Menciona apretando un poco la almohada contra su torso.

 

“¡Ahora suena mejor!”

 

“Pues claro, te estoy haciendo todo el trabajo.”

 

“¡Oye, gran parte, pero no tendrás la presión de tener que superar a todo el curso en las pruebas de atletismo!” Oh, cuán equivocado estaba en cuánto a la preferencia sobre competir en atletismo antes que ofrecer consejos.

 

“Bueno. Creo que para este punto, ya sabes que tienes que estar pendiente a la situación pero en especial a ella. Trata de quedarte con lo que le gusta y le disgusta, y aférrate a cualquier oportunidad de poder quedar fuera del instituto. Cualquier mención de un café, un arcade, un sitio al que te diga que quiera ir o qué pienses que le gustaría ir. Allí solo aférrate al contexto en un inicio y no sé, saca temas de conversación más profundos.”

 

“¿Eso no es lo básico en las amistades?”

 

“No lo creo. Osea, no te aferras a cada mínima oportunidad para quedar y no se suelen tocar más que temas triviales, ¿no crees?”

 

“Bueno, si lo comparo con el squad, pues diría que sí en cuanto a los temas. Pero contigo hablo de cualquier cosa.” 

 

“Ya tenemos confianza, Yuu. Y nos conocemos desde hace mucho, así que obviamente hablaremos de todo un poco.”

 

“Sí… Sería más sencillo si la hubiese conocido antes. Ir de puntillas es todo un poco rollo.” Aclara flexionando las piernas y llevando sus manos a sus mejillas.

 

“Siempre podrías saltar directo al plato principal.”

 

“¿Qué? ¿Confesarme ya? Ni de coña.” Pronuncia con aberración tanto en la expresión como en el tono de voz. Mika no puede alcanzar una risa incluso con la mueca en frente. “Bueno, y ¿ahora?”

 

“¿Qué más quieres? Solo ofrece interés constante y ayuda cuando lo veas necesario. Si ha recibido bien todo eso y ya habéis tenido varios encuentros a solas fuera de la escuela sin problemas, no sé que te detendrá a preguntar. Está claro que le interesas.”

 

“¿Realmente lo crees?” Suspirando un poco, Mika asiente, resistiendo el impulso de tomar su mano. Son gestos que debe evitar. Y la sola idea duele más que un puñal.

 

“Sí. De verdad. Estarás bien, Yuu-chan, estoy seguro.” Aclara con una pequeña reciprocidad de miradas. Resulta insoportable ver tanta luz ilusionada en el otro lado, cuando lo único que le apetece a Mika es acostarse en su cama y llorar. Quizá pueda hacerlo más que sea en el ático. Sí, esa es una buena idea ahora que está demasiado agotado para intentar nada más. “Bueno, con eso ya estás listo, así que, si me disculpas-“ Añade, saliendo un poco a trompicones de su lugar hasta llegar al borde de la cama, ya dispuesto a huir de ese lugar de una vez por todas. Bendición que Yuu ni siquiera es capaz de permitirle.

 

“¡Ey, espera! ¿Qué hay de los temas de conversación? ¿Tanto cuando estemos saliendo como si no?” Juntando los dientes en un pequeño chirrido que le impide gruñir de frustración, Mika respira hondo y se vuelve hacia el chico que ahora lo sujeta de un antebrazo.

 

“¿Quieres planificar conversaciones de sitios a los que ni siquiera sabes si iras? Suena como una pérdida de tiempo. Sin mencionar que tampoco conozco muy bien a Pavlovsky, no creo que sea el más indicado para estructurar una conversación con ella.”

 

“Emmm, ¿pero entonces?” Cuestiona visiblemente nervioso. Mika le da dos palmaditas en el bicep a cambio, realmente no puede darle más.

 

“Esperaremos hasta que suceda, ¿vale? Hasta que sepas a donde ir y la hayas invitado. Poco a poco. No te preocupes de más.” Trata de zafarse al terminar, fracasando por segunda vez.

 

“Vale, espero a que surja la ocasión. ¿Y lo demás? ¿Las otras cosas que debería saber?”

 

“Creo que con lo que hemos hablado es suficiente, Yuu. Tú sabrás los temas más relevantes que debes sacar con Pavlovsky, tú la conoces.” Responde algo confundido.

 

“Sí, bueno, no me refiero a eso. ¿Qué hay con el tema besos y eso? ¿Cómo se supone que se hace?” Sorprendido por su abordamiento del tema, su rubor vuelve a espolvorear sus mejillas mientras voltea hacia otra lado, medio contemplativo medio le encantaría no estar teniendo esta conversación.

 

“¿Cómo se supone que lo sabría? Tampoco he besado a nadie.”

 

“¿No? ¿Nunca?” Pregunta tan incrédulo que resulta ofensivo para Mika.

 

“Claro que no. ¿Crees que no te lo hubiera dicho?” Ante su respuesta, incluso si es algo brusca, Yuu sonríe a cambio, notablemente aliviado. Este idiota.

 

“Es que, a veces eres tan reservado. ¡Nunca te escucho hablar de estos temas!” Girando un poco los ojos, Mika se cruza de brazos. Por qué será .

 

“Es porque no hay nada que decir, pero si saliese con alguien te lo diría.”

 

“Uhum. ¿Pero nada de nada? Tipo, ¿ni siquiera has tenido un crush aún?” Pregunta tan curioso como sorprendido.

 

“Nada que valga la pena mencionar.” 

 

“Oh, entonces, hay algo. ¿Quién fue? ¿Lo conozco? ¡Oh! ¿Es algo actual?” Insiste muy entusiasmado, lo que sería adorable si no le rompiera el corazón el que ni siquiera se tome en cuenta a sí mismo, y, siguiendo esa línea, que le diera igual ver a Mika con otra persona. Pero por supuesto, eso era lo normal. La familia solo quería felicidad para la familia, no existían celos porque fuesen a tener de una manera privilegiada a otra persona, tal y como le pasaba cada vez que Akane comenzaba alguna relación. Eso era lo normal, no la obsesión repugnante que tenía Mika con Yuu.

 

“Claro que no, Yuu. Te lo diría.” Miente mientras mira a otro lado, tratando de evitar caer encima de Yuu ante el tirón que le otorga en el brazo más cercano a él. 

 

“¡No puedo creerte cuando ni siquiera me has dicho lo banal! ¡Vamos, Mika! ¿No soy tu mejor amigo? ¡No me burlaré si tienes mal gustooo!” Tch, si él supiese. Mika suspira, bien podría tirar una piedra para ver que tan mal estaba la zona.

 

“Mi mejor amigo, ¿huh? Mas cómo el más pesado.”

 

“Mikaaaaa” Se queja nuevamente, y, de verdad, qué gran mentira le soltaron de pequeño sobre lo que era un alfa. Imponente su culo, Yuu es más como un bebé muy grande.

 

“Ughhh, te digo que solo he tenido cosas tontas.”

 

“Vamos, me creí Rapunzel durante una semana, me viste pasearme con la sartén por todas partes, ¿quién soy yo para juzgarte?” Sonríe un poco ante el recuerdo, sí, definitivamente fue una cosa.

 

“Debí darme cuenta entonces de que tenías algo con las chicas rubias. Me sorprende que no te hayas vuelto loco con Elsa.”

 

“¡Oye, no aproveches para escabullirte del tema!”

 

“Aish, bien. Pero probablemente ni lo consideres como “crush”” Aclara, maldiciendo internamente el haberlo mencionado, porque ahora que lo piensa, son muy tontos.

 

“Ya te dije que no me importa, vamos, no me reiré”

 

“No lo digo porque sea gracioso. Solo, tenía como 8 años.”

 

“Wow, eso- es pronto. ¿Supongo que era algo más de dar la mano y querer jugar a las casitas todo el tiempo y esas cosas?” Cuestiona igual de curioso, concediéndole toda su atención.

 

“Sí, aunque al igual que tú fui un cobarde y no dije nada, duh. Aunque sí que pude dar y recibir varios besos.” Aclara algo orgulloso de esto último, incluso si es tonto, se siente bien saber que era de los niños favoritos de Arata.

 

“¿Queeee? ¿Con 8 años-¡Espera! ¡Me dijiste que nunca te habías besado, mentiroso!” Exclama enfurruñado e indignado. Mika niega la cabeza algo decepcionado por tener que aclarar.

 

“Yuu-chan, claro que no fueron en la boca. Tenía 8 años. Y el chico que me gustaba 12. Claro que no pasaría nada.”

 

“¡¿12?! ¡¿Cómo-¡Espera! ¿Con 8 no estaba yo aquí ya? ¿A qué niño te refieres?”

 

“Ehhh, sí, creo que lo conociste, aunque solo lo habrás visto de pasada. Vino de visita un par de veces antes de mudarse definitivamente a Londrés. Se llama Arata, ¿lo recuerdas? Probablemente Akane lo reconozca más, nosotros llegamos a convivir con él unos años.”

 

“Arata… No, no me suena nada- ¿Con convivir te refieres a que era un Hyakuya?” Mirando hacia otro lado para evadir el contacto directo, Mika asiente.

 

“Sip, estuvo aquí incluso antes que Akane, pero fue adoptado poco antes de que llegaras tú... Me sentí bastante mal cuando se fue. Era siempre tan considerado y dulce conmigo.” Yuu parece pensarlo por algunos minutos, antes de finalmente soltar justo lo que Mika esperaba.

 

“Hmmm… Me sorprende que te haya gustado un Hyakuya. Y siendo tan pequeño, ¿estás seguro de que era un crush y no-” Porque, por supuesto . Mika lo golpea en el brazo.

 

“Claro que sí. Era mi héroe y quería casarme con él y besarle como en los cuentos de hadas, no creo que lo entiendas. No tiene nada que ver el que haya estado o no en el mismo orfanato que yo, era el indicado, ¿vale?” 

 

“Vale, vale, solo preguntaba.” Aclara sonriente aunque visiblemente desconcertado por el arrebato, levantando ambas manos como signo de rendición. “Entonces, ¿se te fue por qué lo adoptaron?”

 

“Aja. Una pena, era perfecto.”

 

“Wow, ahora estoy realmente curioso sobre qué considerabas perfecto con 8 años. Seguro que hoy en día pensarías que es un idiota.” Menciona algo escéptico.

 

“Pues perfecto, idiota . Era super amable y gentil, muy dulce y carismático. Solía meterse en trastadas a menudo para hacernos reír o traernos cosas. Una vez trepó un gran árbol solo para traernos unos frutos rojos que crecían en lo alto, y fue un poco patoso porque se raspó una mejilla y tiró varias ramas en el intento, temí bastante por su vida, pero mantuvo su promesa y bajó con una gran sonrisa. También era un tipo super atento, siempre permanecía cerca de todos y se interesaba por cómo estábamos todos y regalaba abrazos y caricias sin razón ninguna. Un chico muy positivo, como el sol. Fue un gran alivio para mí cuando llegué, en aquel entonces me parecía un poco a ti cuando llegaste, más desconfiado y cauteloso, pero él fue muy comprensivo y paciente. Incluso si le gritaba o le ignoraba, él volvía a aparecer como si nada, a traer aperitivos robados o a tomar mi mano cuando sabía que probablemente tenía miedo de dormir.” Suelta un suspiro soñador ante el recuerdo. Era una pena que con el tiempo haya ido olvidando su rostro o momentos tontos y bonitos, pero la sensación de reconforte y seguridad o los aleteos de mariposa que sentía en su estómago cada vez que veía su gran sonrisa no han desaparecido de su mente, muy cercanos a lo que siente por Yuu como para olvidarlo. “Un gran chico, espero que le este yendo bien.”

 

“Hmm, sí… La verdad, suena un poco como tú.” Mika alza la vista y la ceja derecha ante la comparación.

 

“¿Por qué? ¿Por la actitud familiar? ¿Me vas a resaltar que me veía como familia? Porque ya lo-

 

“No, no. Digo que se parece a tu forma de ser. Desde que llegué has sido tan considerado, paciente, amable y tonto como mencionas que era ese tal Arata.”

 

“Ey, ¿quién es tonto, imbécil?” Protesta con un empujón contra el azabache, quien sonríe más grande de vuelta.

 

“Sí, sí, un idiota de remate si la bobería que haces nos hace reír. Solo digo que es probable que hayas adaptado algunas de sus formas porque te hicieron feliz y querías hacer sentir a los demás como te sentiste tú cuando las hizo. No creo que sea algo malo, dice mucho de quién ya eras desde entonces, a pesar de todo.” Menciona contemplándolo con una sonrisa serena que hace sonrojar un poco a Mika, aunque, tan veloz como puede, encuentra la manera de contraatacar.

 

“Supongo que tiene sentido… Aunque eso también me hace pensar en tu propia actitud fría y gruñona, ¿qué, también te hicieron feliz las super maravillosas técnicas de Mikaela-sama?” Sin poder evitarlo, su mini yo molesto resurge para impulsarle a acercarse y rodear con ambos brazos el cuello de Yuu, una réplica envejecida del koala que solía ser en aquel entonces. Sin embargo, lejos de recibir el típico empujón y la protesta que solía recibir de inmediato, Yuu lo acerca con su brazo izquierdo, sin tomarle esfuerzo alguno el atraerle para presionarlo contra sí más cerca y con ambas manos, dejándolo peligrosamente a centímetros de sentarlo en su regazo. Y por si el acto en sí no fuera suficiente para llenar todas sus mejillas de sangre caliente, el chico tuvo que acompañarlo con esa sonrisa tan honesta y entrañable, como si estuviera observando algo tan hermoso como valioso para él. 

 

“Sí. Sí, lo hiciste. Me hiciste muy feliz, todavía lo haces día a día, pero en especial durante esos primeros años… No sé qué hubiese hecho sin tí, Mika.” Aclara en lo que es prácticamente un susurro -porque no hacen falta elevar la voz, no cuando están a tan solo un dedo del otro, y Dios, sería tan fácil- con esa sonrisa tan hermosa como el primer día. Y Mika solo podía pensar en lo injusto que era Yuu, en lo injusto que era el mundo, y en lo injusto que era el propio Mika.

 

Injusto, injusto, injusto, que este chico le haya enamorado hasta las puntas de los pies y él no sienta absolutamente nada de vuelta. O al menos no el tipo de amor que anhela, que necesita de él. Injusto, injusto, injusto.

 

“Oh, bueno, ¿y en qué momento decidiste que mi timidez era un buen rasgo, eh? Porque no me parece bien que rehuyas cada abrazo que te doy. Yo los tuve que soportar mucho tiempo aún si los trataba de evitar~” Protesta Yuu en cuanto Mika rompe el contacto visual y gira hacia otro lado tratando de zafarse del agarre, con un comentario bajo sobre como no era gracioso si el abrazo-koala no lo hacía enfadar.

 

“Bueno, a ti te gustaban en secreto”

 

“Yo no he dicho que no lo hiciera, ni tampoco que tú lo hagas. Eres la persona más afectuosa del planeta, no entiendo porque últimamente huyes de ello.” Suelta mirándolo fijamente, y oh, no, Mika necesita decir algo rápido antes de que la mente de Yuu ate cabos.

 

“Bueno ya estamos algo mayores y obviamente había notado tu cercanía con Pavlovsky. No quería que se hiciera ideas equivocadas y es mejor acostumbrarse de antes para no hacerlo inconscientemente cuando salgas con ella.” Se excusa en lo que él mismo reconoce que es un argumento un poco débil, una clara mentira. De todas formas, parece aceptarlo, como si fuera la clase de cosas que le podrían preocupar a Mika.

 

“¿Qué? Ah, pero, pff, Mika. Todos saben que somos familia, literalmente llevamos el mismo apellido. No tienes que preocuparte por eso.” Sonrojándose un poco más por ser tan fácilmente desencajado, comienza a desarrollar lo que espera se vea como un contraargumento sólido.

 

“¡Pero no nos parecemos en nada, tonto! En Rusia, como en otros países europeos, no es común que los niños huérfanos adopten el apellido de su orfanato, sino que mantengan el de nacimiento o uno estándar del Estado. Así que el ver a dos personas con el mismo apellido no te hace atar nada. ¿Cuántos Tanakas serían hermanos a sus ojos, sino? Y ella es de intercambio, así que dudo que sepa de nuestra eh, situación.” Aclara llegando a casi convencerse a sí mismo. No sabe de donde se ha sacado eso, pero suena creíble a sus oídos, y también parece ser eficaz en Yuu.

 

“Oh… Bueno, podrías habérmelo dicho. Puedo aclararlo fácilmente, no hagas cosas tontas.”

 

“No es tonto, Yuu, no ha todas las parejas les puede parece atractivo que seas tan afectuoso con otras personas.” Añade en un intento desesperado de que Yuu entienda que necesita el espacio, más cuando realmente comience a salir con ella. En cambio, Yuu frunce el ceño.

 

“Es una verdadera tontería, Mika. Somos familia, ¿por qué no podría abrazarte o tocarte? Ella lo entenderá y sino se lo haré entender.”

 

“Pero, ¿y si no-

 

“Si no sabes la respuesta, no pierdas el tiempo, tú mismo le dijiste. Así que déjate de boberías.” Sin más remedio que aceptar la derrota, Mika asiente, al menos más tranquilo por la distancia actual entre ellos. Más tarde será más tarde. “Bueno, ¿y el otro?”

 

“¿Mhm? ¿Y el otro qué?”

 

“El otro crush, duh. Tenías más de uno, ¿no? ¿Alguno más reciente?”

 

“No, Yuu-chan, nada reciente.”

 

“¿Entonces?”

 

“Ugh… Fue una tonte-

 

“No importa, quiero saber”

 

“Tch… A los 11. Un profesor. Ya te dije todo.”

 

“¿¡Un profesor!? ¡Mika, eso no es un crush! ¡No cuando tiene 11!”

 

“¿Pero cuando tengo 8 sí?”

 

“¡Entiendo el punto de Arata y es básicamente un crush infantil!”

 

“Bueno lo de Eusford-sensei también fue un crush infantil.”

 

“¿¡Eusford!? ¿¡El de educación física e inglés en 5º y 6º!?”

 

“Si bueno, ¿lo recuerdas bien? Ya no nos ponen a profesores tan guapos, normal, serían una distracción.”

 

“¡Mika, te lleva 20 años!”

 

“Tch, tch, tch, me llevaba 13.” Aclara.

 

“¡¿Te parecen pocos 13?! ¡Teniendo 11!” Exclama, sonándole igual de descabellado.

 

“Ay, ya te dije que era un crush infantil. Se me pasó mucho más rápido que el de Arata y obviamente no tuve ningún acercamiento. ¡Y no me juzgues, todas las chicas y muchos chicos pensaban igual en nuestra clase!”

 

“Eeeeh, no lo creo. Mika, 13 años .” Recuerda escandalizado.

 

“Yuu, obviamente no iba a tener nada con ese hombre. Pero tampoco iba a ocultar que me gustaba mucho. En personalidad era el más agradable y atento de todos, y-

 

“¡Pero si era un demonio en educación física!”

 

“Yuu-chan, eso fue solo contigo porque eras un terco en su clase de pe y le interrumpías cada dos por tres las clases de inglés.”

 

“¡No es mi culpa tener TDAH! ¡Yo tampoco quería, ese tipo era un discriminador!”

 

“No sabíamos que lo tenías. Fue literalmente él quien convenció a la directora de llevarte con un especialista, ¿recuerdas? También el que te recomendó al equipo de fútbol junior para la secundaria, y te ayudó a entrenar para las pruebas para entrar, ¿recuerdas?” Quedándose sin argumentos mientras mira a todos lados en busca de más, solo se queda con, bueno.

 

“¡13 años, Mika!”

 

“Eres un exagerado. Con mi edad ya ni se nota tanto.”

 

“¡Con 17 no- ¡Mika, que tiene que tener como 30!”

 

“Wow, tus matemáticas realmente van bien. Podrías sorprender a Pavlovsky venciéndola en los parciales, ¿no crees?”

 

“Jaja, eres tan gracioso. ¡Pero igual espero que se te quite esa tontería! ¡Mika, voy a encerrarte en mi sótano si te sigues fijando en gente mayor!” Carcajeando un poco por la continua mención del sótano, Mika se cruza de brazos y le dirige la mirada mientras niega con la cabeza.

 

“¿En qué se supone que me tengo que fijar si no?”

 

“No sé, ¿en gente de tu edad a lo mejor?” Enfatiza sarcásticamente levantando las cejas al son.

 

“¿Y que sean tan estúpidos como tú? No, gracias.”

 

“Mika, voy a empezar a pensar que tienes serios problemas de daddy issues. No es normal ni-¡AFGH!” Exclama al caer contra la cama por el firme empuje que ofrece Mika contra su cara a través de una almohada, que si bien no es duro, su despreocupación le quita el segundo necesario para evitar la falta de equilibrio, y cae. “PUAGH MIKA, ¡QUE TENÍA LA BOCA ABIERTA!”

 

“Para lo que tienes que soltar.” Aclara con ojos fulminantes y una mueca medio arrugada. Yuu le devuelve la batalla de miradas, que en realidad no tarda en terminar porque Yuu está muy ocupado con esta nueva información. En cambio levanta ambos brazos y estira sus piernas, acomodándose en su nueva posición acostada tal y como lo haría un cachorro.

 

“Hmmmmm, bueno, ese aspecto tuyo hace que tengan sentido muchas cosas.” Anteponiendo que Mika tomaría la almohada de nuevo para atizarle, Yuu la agarra rápidamente con ambos brazos, impidiendo su liberación, aunque no predice que Mika tomé la siguiente arma en su lista, es decir, Arukanu, y se lo espete en toda la cara de nuevo. “¡Au, ya vale! ¡Solo me alegro de que no estés saliendo con ningún cuarentón!” 

 

“Y me sigues insultando. 40 es demasiado, me gustan grandes y atractivos, tengo estándares, ¿vale?” Prosigue, solo por seguirle el juego, una distracción plausible para salir de ahí. O eso espera cuando se pone en pie y da par de pasos, lo más lejos que ha estado de huir. Lamentablemente, se queda en eso, lo más lejos. Yuu casi se cae de la cama en un intento de sujetarlo al recordar la prioridad por la que habían empezado todo este tema de crushes, en primer lugar.

 

“¡Oye, no te vayas, Mikaaaa! ¡Lo de los besossss!” Presiona mientras logra aferrarse bien a la pierna del rubio, una vez que el chico rehuye de su primer intento de agarre al brazo.

 

“¡Ay, Yuu-chan! ¿¡Qué haces!? ¡Te vas a caer!” Recalca, acercándose un poco a la cama para evitar que el tonto azabache se golpee contra el suelo. El muy desgraciado aprovecha para escalar su agarre a su cintura. ¿Quién era ahora el koala?

 

“¡No puedo ser un perdedor que ni siquiera sabe besar! ¡Soy un delantero de fútbol al que van a promocionar para representar al país! ¡No puedo dejar que se lleve esa decepción!”

 

“¿Y no has pensado que a ella no le importaría?”

 

“¿Qué? ¿Besar a una babosa? ¿O a un cactus? ¡Porque ese es básicamente el nivel, Mika!”

 

“Yuu, no puedes ser tan malo.” Afirma, mirando hacia abajo mientras trata de zafarse de los brazos que rodean su torso. 

 

“¡Es así de malo! ¿¡Crees que si no me rebajaría a este nivel!? ¡Te estoy suplicando!”

 

“Yuu-chan, acabo de decirte que lo más cercano que he estado a un crush ha sido un beso en la frente o una caricia en el pelo. ¿Cómo esperas que te ayude?” Cuestiona exasperado por las tonterías.

 

“¡Has dicho que no puedo ser tan malo, y definitivamente eres más listo que yo, seguro que tienes una idea!”

 

“Yuu, es besar. Si has visto alguna serie romántica en tu vida o has leído alguna novela con una pareja, debes saber lo básico”

 

“¡No leo nada y en las series se ve super raro, no tiene sentido! ¡Solo dime cómo hacerlo!”

 

“Ughhh, solo suéltame primero, vaya.” Exige resignado a su destino. Realmente no puede creer que tenga que describirle cómo se besa a Yuu, de todas las malditas personas. En cualquier caso, él le hace caso, y espera pacientemente sentado con una cara de cachorrito que solo le hace guiñar un ojo por irritación. “Yuu, ugh, no sé, solo te acercas, giras un poco la cara y pam, la magia, yo que sé, te he dicho que nunca he besado a nadie. No sé cómo se siente, deberías preguntarle a Akane o-

 

“¿¡Tú quieres que me muera de vergüenza!? ¡Ella no me dejara vivir en paz si le cuento esto! ¡Moriré de simple mortificación al contárselo!” Mika niega con la cabeza, en parte comprendiendolo.

 

“Bueno, ¿y qué quieres que haga? Solo lee un libro o alguna recomendación en internet.”

 

“Qué perdedor, ughhhh. ¡E igualmente tampoco es nada fiable! ¡Fantasía y terminologías raras?! Estoy perdido. Voy a morir solo, con gatos que me comerán cuando me muera. Es preferible eso antes que el ridículo de siquiera intentarlo.”

 

“Vamos, Yuu-chan, no creo que seas tan malo. Deberías probar primero-”

 

“¡No! ¡Voy a manchar mi reputación si pruebo! ¡Me va a mirar super raro y de la manera más sensible que encuentre dirá que no estamos hechos el uno para el otro en general, pero yo sabré que es por lo pésimo que fue el beso y me atormentará TODA la maldita vida! ¡Y encima no podré probar de nuevo porque todas sus amigas se habrán enterado de la razón y hablarán y contarán y básicamente moriré sin saberlo hacer en condiciones porque todos-” Algo cansado de las divagaciones catastrofistas que sabe que a este punto son imparables, Mika suspira, sentándose en el borde de la cama y esperando con una mano en el mentón a que la diatriba se desacelere lo suficiente como para poder entrometerse. “-y solo pensaré en que no debería haberme arriesgado a probar con Nastya, porque obviamente se iba a decepcionar porque esperaba más de mí y lo compartiría con-oh…” Su silencio repentino llama la atención de Mika al instante, volteando entonces a ver con sus propios celestes la expresión atónita y medio en conflicto de Yuu, como si sopesara una nueva solución… que vista la manera en la que se iluminan sus ojos, no parece que le vaya a gustar la respuesta. Y efectivamente, en cuanto se sienta de golpe, quedando a pocos centímetros de él y lo toma con la misma de los hombros, sabe que no le va a gustar en lo absoluto. “¡Por supuesto! ¡Mika! ¡¿Y si probamos juntos?!”

 

“¿Qué?” Cuestiona después de un par de parpadeos en completo silencio, Yuu por expectación y Mika por confusión. Debe haberse perdido una parte de la conversación, porque no entiende qué está diciendo ahora de probar.

 

“¡Sería perfecto! ¡Ninguno haría el ridículo con nadie! ¡No tendríamos que pasar vergüenza durante nuestros primeros besos porque ya habríamos aprendido como hacerlo con el otro!” Oh. Oh . ¿¡Yuu le estaba sugiriendo-

 

“¿Quieres que… nos besemos?” Pregunta para aclarar todavía muy atónito y robótico por fuera, pero comenzando a chillar desde dentro. Su omega interior está tan eufórico que casi cubre a su parte racional. Casi.

 

“Si, bueno, para practicar. ¿No es un gran plan?” Con la radiante sonrisa que lleva, Mika se siente un poco estúpido, como si él fuese quien estuviera mal por pensar que es una idea pésima, y Mika odia desilusionar a Yuu, quitarle esa sonrisa y esas esperanzas que llegan justo después de una gran angustia. Pero, por más segundos que se toma para pensarlo, con la expresión completamente en blanco, no encuentra una sola razón lógica para que sea buena idea hacerlo.

 

“N-no, Yuu. Te gusta otra persona, deberías besarte con ella.” Aclara mecánicamente, doliéndole como ciento ocho puñaladas tener que rechazar la que probablemente haya sido su única oportunidad para probar lo que se sentía besar a alguien a quien ama. Él sabe que no va a superar a Yuu pronto, lo sabe demasiado bien, y duele . Pero no puede aprovecharse de su confianza de esa manera.

 

“¿No has escuchado nada de lo que te he dicho? ¡Me juzgará, quedaré en ridículo, y-”

 

“¿Por qué querrías estar con una persona que sabes que te va a rechazar por algo tan banal como que no sepas besar porque oh, les estás guardando su primer beso? ¡Quizás hasta se sienta especial, tú qué sabes!” Aclara en un tono muy brusco, que llega a conmocionar hasta al propio Yuu. Quien retrocede un poco, como un cachorro pateado, y Dios , no tiene palabras para describir lo mucho que odia haber provocado que la ilusión se apague en sus ojos a favor de incertidumbre e inquietud.

 

“Ah- L-lo siento, estoy siendo tan egoísta. Solo- no pensé ni por un momento que quisieras guardar eso para otra persona más especial, lo siento mucho, no lo volveré a mencionar, perdóname-

 

“No” Pronuncia demasiado rápido, siendo probablemente lo más sincero que vaya a ser con sus sentimientos hacia Yuu en su vida. Sin embargo, la rapidez hace que la cara de Yuu se arrugue aún más de tristeza y angustia, y mierda, él solo puede cagarla una detrás de otra. Antes de que pueda volver a sus ya más desesperadas disculpas, Mika aclara. “Me refiero a lo de guardar el beso para otra persona especial. No me importan esas cosas.” Soltando un suspiro aliviado que es notable hasta en sus hombros, Yuu trata de sonreír de lado directamente, demasiado veloz como para no parecer más que una mueca extrañada sonriente. 

 

“Eh, ¿entonces-? ¿Es por qué… soy yo? ¿Porque seré malo en ello o te resulta asquero-“

 

“¡No, Yuu-chan, nada de eso! Ugh, ¿por qué no encuentras el problema tú mismo?” Exige más exasperado de lo que ha estado en mucho tiempo.

 

“Um… ¿una pista?” Pide en voz baja tras unos segundos de silencio, que le hace de inmediato bajar sus humos. No es culpa de Yuu el desconocer todo lo que supone para Mika, aunque su falta de preocupación propia es para reflexionar.

 

“Yuu, te gusta una chica. Probablemente le gustes ya a ella. ¿Por qué vas a desperdiciar tu primer beso así?” Yuu solo le devuelve la mirada, bastante escéptico.

 

“Ya te lo he dicho, no quiero tener una mala experiencia. Y ni siquiera sería desperdiciarlo perse, tengo confianza contigo y sé que no te vas a burlar mucho si hago alguna tontería. Es mejor recordar eso que a un mal ex, ¿no?”

 

“¿Por qué das por hecho que se va a convertir en tu ex por est-

 

“Caramba, Mika, si no quieres hacerlo solo dilo. Sabes que no te forzaría a hacer esto, ¿verdad?” Aclara medio molesto al principio y totalmente preocupado al final. Y ugh, claro que Mika lo sabe, ¿qué tontería es esa? Pero Mika también sabe que no lo recordará de la misma manera que Yuu, que se quedará anhelando más y más hasta marchitarse. Él sabrá lo bien que se sentirá lo que reciba Anastasya en un par de semanas o meses como mucho.

 

Él no quiere decir que sí, pero…

 

Tampoco puede decir con sus propias palabras que no.

 

“No es que no- Es solo- ¿Tú realmente estás cómodo-“

 

“Ya te he dicho que yo no tengo problemas. Pff, es literalmente mi idea.” Recuerda, y es una pila más a la balanza en la que se inclina a decir .

 

“¿Y no te importa? ¿Qué sea yo? ¿Que sea un chico?”

 

“¿Crees que te pregunto sin saber? Mika, ya se que eres un chico. ¿Qué importa eso? Sería practicar, no te tomes las cosas tan en serio.” Y esa pieza debería ir al no, porque él sí que toma en serio esto, sí le importa que a Yuu le gusten los chicos, que a Yuu le atraiga su persona, que Yuu disfrute al menos la mitad que él. Debería decir que no, debería decir que no, 

 

pero igualmente dice que sí.

 

Es Yuu quien insiste, ¿no?

 

“Vale. Sí. Hagámoslo.”

Notes:

Como habrás notado, caracterizo a Yuu con varios rasgos típicos del TDAH porque es un headcanon que tengo de él como personaje. No soy psicóloga, ni padezco de ello, pero he leído mucho sobre ello y tengo amigos que sí. Me baso principalmente en la experiencia de segunda mano para escribir a Yuu (en lo de divagar, pasar de un tema a otro, moverse mucho, falta de atención, etc). Sin embargo, no baso toda su personalidad en ello para nada, pero si aún así te molesta o te incomoda esta presentación, lo entiendo.

De todas formas, ¡espero que te haya resultado entretenido! Los capítulos mantendrán este largo, y sí, en los próximos capítulos veras mucha práctica de besos y otras cosas, jaja. Bye :)