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Bebe conmigo

Summary:

Lo que se suponía seria una simple salida a beber, resulto en una conversación que obligaría a Senku a replantearse sus decisiones con respecto a Kohaku. Además de enterarse de algo que haría que todas sus emociones se salieran de control... Eso y algo que nunca espero de si mismo.

Notes:

Antes de comenzar mis queridos lectores tengo que advertirlos que si bien esta historia tiene bastante trama, también tiene obscenidad. Así que dejo a su discreción - creyendo ingenuamente que los que entraron a esta clasificación saben que es +18- Sin mas que decir, disfruten de esta historia.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

—¿me acompañas por unos tragos, después de trabajar?

Senku termino de escribir un párrafo de su informe, antes de mirar a Kohaku completamente confundido.

No era la primera vez que lo invitaban a beber. Pero si la primera vez que ella, era quien lo proponía. Aun peor, la forma en que lo dijo sonó extraña. Desoladora.

No era una invitación para saciar la sed. Era algo mas emocional. Kohaku siempre fue un libro abierto desde que la conoció. Podía desbordar emociones con furia y pasión. Pero no era de las que ahogaban sus penas en alcohol.

—Creo que no te escuche bien—Giro sobre su silla—Quieres ir a beber, ¿Conmigo?

—Ay, si no quieres solo niégate. No tienes por qué tratarme de loca.

Y eso, tampoco era normal. Ella podía ser un poquito sensible de vez en cuando. Pero esto era un nivel diferente. En verdad estaba frustrada.

Apenas logro levantarse y tomar su abrigo del espaldar de la silla cuando ella ya estaba saliendo de la oficina. Lo había pasado a ver cuando termino su ronda de entrenamiento. Si bien era policía, seguía siendo parte del equipo de astronautas del reino científico: Siempre preparada para cualquier misión espacial.

Además de que siempre quería ayudar.

—Espérame. Guardare algunos archivos y salgo.

Treinta minutos después, estaban saliendo de su auto frente al bar que prácticamente se convirtió en centro de celebraciones para los 5 generales y la aldea Ishigami. Un lugar acogedor, con un ambiente elegante y discreto.

Como hoy era viernes, ellos tenían derecho a la barra libre. Cortesía de Ryusuy y su deseo de poder librarse del peso de su trabajo de vez en cuando.

Se podría decir que todos tenían derecho a embriagarse gratis en ese lugar, pero el mismo horario de trabajo les impedía hacerlo. A menos claro que fuera Senku: Xeno no le tenía un horario, porque si bien la ciencia era elegante, tener una vida también lo era. Y si Senku no descansaba de vez en cuando (cosa que hacía obligado) entonces, poco a poco se consumiría a si mismo en un ciclo sin fin de trabajo y estrés.

Kohaku bebió su cuatro shot de Tequila en tan solo 5 minutos luego de que tomaron asiento.

El camarero no dejaba de mirar a Senku como si fuera culpa suya que su amiga estuviera en tal estado.

—Sí esperas consejos emocionales, escogiste a la persona equivocada— Revolvió con desinterés el coctel frente a él—Debiste llamar a Yuzuriha o Amaryllis.

—Amaryllis está fuera del país. Y Yuzuriha es…buena concejera, pero necesito alguien directo. Y que comprenda mejor el mundo moderno.

—Bueno, suéltalo. No tengo todo el día.

Quizás estaba siendo un poco idiota. Pero, siendo justos Senku no es la mejor persona para esto. Los sentimientos son un fastidio para él, aunque tampoco quiere decepcionar a Kohaku.

Han sido amigos por más de una década. 18 años si contamos los años que estuvieron petrificados.

Paso un rato entre fases poco informativas hasta que finalmente sus mejillas estaban rojas debido a la ebriedad. Probablemente esta también era la primera vez que la veía a ella así.

—Yo…Mierda, ni siquiera sé cómo exprésalo—parecía que las ideas no llagaban a su cabeza. Lo sopeso por un rato antes de soltarlo—¿Parezco…Parezco alguien que busca solo…Sexo en una relación?

—Perdón, ¿Qué? — Senku miro acusadoramente su propio trago. No había tomado ni una gota.

—La ultima cita que tuve, fue un completo desastre— Ella se encogió sobre si misma— Y no fue solo esa, han sido todas… Conversamos, nos agradamos, pero cuando las cosas se ponen interesantes parece que lo único que quieren es coger.

Senku se quedo callado. Por un lado, estaba aterrado de estar teniendo esta conversación y por el otro, era la extraña incomodidad sobre el tema. No por tabú, sino por quien se lo estaba contando… No quería saber eso de Kohaku.

Espero a que continuara, tratando el mismo de ordenar su mente.

—Es como si…Lo único que quieren conmigo es solo eso. Y yo…— suspiro.

Senku bebió de un sorbo el coctel, haciéndole una seña al camarero para que le trajera otro. De repente el ambiente se sentía asfixiante.

Peor aún. Todas las expresiones físicas de Kohaku la hacían ver vulnerable. De verdad se estaba abriendo con él. Y por una vez, el mismo deseaba no responderle como un bastardo.

—Senku… ¿En qué momento me convertí en esto?

—Kohaku, no te entiendo.

—¿Fue algo en mi comportamiento? ¿Mi forma de vestir? ¿De expresarme? Siempre me gusto la ropa cómoda, para no limitar mis movimientos. Nunca me ha gustado irme por las ramas con mis intenciones… Se que puedo ser un poco tosca, pero siempre he sido así— Ella respiro. Tomo otro trago, esta vez con fuerza y cuando lo dejo sobre la mesa solo se quedó mirándola con los ojos un poco brillosos—No entiendo, si sigo siendo yo… ¡¿Cuándo me convertí en un objeto?! ¡¿Acaso siempre lo fui?!

Un tiempo atrás hubiera terminado con esta conversación de la manera mas burda y desgraciada posible. Evadiría sus emociones, le diría a Kohaku que se centrara en cosas que valiera más la pena y la obligaría a ir a su casa.

Pero con el tiempo, viene la madures.

Si, ella no debió buscarlo. No para hablar de este tema, sino porque no podía creer que estuviera pasando por algo así.

¿Cómo mierda llego a esa conclusión?

Kohaku lo miro en silencio sopesando una respuesta para una pregunta que hasta unos segundos después él no sabía que había formulado en voz alta.

Fue tanta la impresión de que Kohaku. Su Kohaku, estuviera entrando en tales dilemas en donde se infravalorada a tal nivel.

Ella soltó una risa cansada. Apagada.

—Bueno, es más que obvio ¿No te parece? —estaba siendo retórica — la herramienta perfecta, un soldado y hasta un gorila, pero jamás una mujer. En casi toda mi vida han sido pocos que me han visto como tal.

 

Eso a él le dolió. No solo porque empezaba a ver su punto, sino que en muchas de esas descripciones que ella tanto odiaba, él más de una vez fue quien las infundo.

—Debí saber que algo estaba mal cuando el único en toda la aldea que me veía atractiva era Ginro y ni hablemos de Mozu.

Ella no bebió más. Solo se distrajo pasando delicadamente el dedo por el borde del vaso.

—Kohaku. Tu nunca has sido un objeto. —intento responder — Tu comportamiento puede ser diferente, pero el que te dejen de ver cómo mujer solo lo hacen porque así se sienten mejor con sus miserables vidas. Eres más de lo que alguna vez podrían obtener. Además, ¿Porque te preocupan estás idioteces?

—Porque la vida sigue Senku.

—¿Y eso que tiene que ver?

—Es normal que no lo entiendas. La mayoría de nosotros no tenemos metas tan grandes como tú y necesitamos otras cosas para complementar nuestras vidas. Cosas más simples, pero...sustanciales.

—¿No te sientes satisfecha con tu vida actual?

—No, no es eso. Me gusta. Me gusta ayudar con el progreso de esta civilización, pero...pero hay cosas que siempre he Anhelado y que, si no las cumplo, entonces al final, a la única persona a la que le falle fue a mí misma.

—Entonces... Inténtalo. Pero no lo fuerces.

 

Después de eso la conversación fue más amena. Kohaku corto de raíz cualquier otra pregunta. Cerro los ojos y fingió que esa conversación nunca pasó.

Para él mucho mejor. Aunque la pequeña piedra en su zapato se haría más grande tan solo salir de ese bar.


Esa noche, en la soledad de su habitación Senku no dejaba de sentirse culpable. La idea de que Kohaku se denigra a sí misma a una simple herramienta desechable también era culpa suya.

Él era alguien interesado. Se preocupa por los demás, pero en general la mayoría de sus favores son con doble intención y aunque siempre lo hace velando por el bien del resto no le debe quitar crédito a su egoísmo.

Para rematar la noche, se sirvió una copa de vino y se quedo en la sala de su casa.

Ahora mismo debería estar terminando ese informe. Sabia que no se concentraría así que dejo que su mente divagara un poco mas y llego a una conclusión: Una pequeña parte de él también se siente inconforme y muy culpable.

A pesar de saber como planificar cada trazo en sus mapas, realmente nunca termino de organizar su vida.

El vacío que Kohaku describía también lo entendía.

Un par de años atrás, ella admitió sus sentimientos por él y su respuesta en más de una ocasión fue que no tenia tiempo. Ella jamás intento convencerlo.

Lo único que se llevó de aquel entonces fueron un par de besos. Ese día al igual que todas las veces que lo hizo, sus ojos solo reflejaban una inmensa soledad y, también cariño.

A pesar del rechazo, nunca dejo de estar a su lado. Para cada proyecto, viaje o lo que fuera ella estaba dispuesta a ir con él y a él, le gustaba estar con ella.

Pero sabía que no podía darle la vida de una esposa normal. Sus prioridades estaban claras… Supuestamente.

Esa idea se fue a la mierda el día que su padre revivió.

Ahora podía decir para sus adentros que ese fue y es el día mas feliz de su vida. Byakuya siempre tubo su lugar muy destacado para Senku, incluso cuando él no sabía apreciarlo.

—Es una preciosidad… Me alegra que tengas alguien así en tu vida.

Byakuya soltó de golpe sobre la terraza del edificio elegido para la celebración, luego de conocerla a ella.

—¿de qué mierda estás hablando, viejo?

En ese momento Byakuya guardo silencio. Miro de nuevo al centro de la pista donde estaban Kohaku y Yuzuriha conversando con el resto— Pude revivir gracias al milagro de la petrificación, y en verdad valoro poder hablar contigo hijo, así que, por favor, no me hagas esperar mucho a mis nietos. No seas un tonto.

Ese día Senku refuto sobre las estupideces de su padre y como no lo dejaba tranquilo incluso después de milenios. Además de que ya había tenido hijos, nietos y bisnietos y toda una maldita aldea…

Hoy entiende que su padre no lo decía solo por molestarlo. No menciono la petrificación solo porque sí.

Era un milagro. Kohaku lo era. Estaba seguro de que nadie lo llegaría a apreciar como ella lo hace. Y tampoco a respetarlo como ella lo hizo.

Por que al final, ella dejo de insistir. Siguió a su lado, pero no con él. Y el hecho de que aun estuviera intentando encontrar a alguien que pudiera amar le dolía. Porque pudo ser él, entonces nadie la habría lastimado ni se hubiera aprovechado de esa nobleza.

El resto de la noche, sus pensamientos terminaron llenándolo de rabia y de celos por algo que no pertenece a nadie, pero igualmente al parecer fue tomado por algún idiota – no entendía de donde venia tanta posesividad- se estaba volviendo un tonto.


Resulta que Senku es un genio y es también un tonto. Eso lo entendió esa noche ya hace un mes.

Hoy entendió que varios de sus compañeros y colegas, en realidad, son imbéciles.

No, mas bien son unos desgraciados, desechos de la humanidad que la única validez de su existencia son las pocas ideas científicas que cruzan por sus mentes degradadas a bolas de estupidez condensadas en testosterona y soberbia.

—Entonces ¿No llegaron a nada?

—No, solo la bese. Pero bueno, por lo menos llegue a algo, a la mayoría los rechaza ¡¿Cuántos puntos gane?!

—Creo que unos 3, a menos de que lograras tocarla.

—¡Ja, esa mujer es una mojigata! Fueron un par de besos, pero cuando la cosa se puso buena me detuvo. Supongo que se cree mucha cosa.

—Bueno, lo es. La primera mujer en pisar la luna desde la petrificación, una absoluta belleza y una fuerza incomparable.

—Akira, no la alabes. Por gente como tú en esta nueva sociedad es que ya no podemos darnos el gusto de coger porque las mujeres se sobrevaloran.

Les quería romper la cara. Quemarlos con ácido, destruir sus vidas en pedacitos. Pero, aun le faltaba una pista.

—Entonces, ¿Quién va ser el próximo en intentar cogérsela?

Malditos hijos de puta.

Se quedo lo mas quieto posible, observando en el reflejo de una ventana. Uno de los tipos saco su teléfono y empezó a leer nombres. Algunos los reconocía y otros no.

—Le toca a Ren.

—¿y ese quién es?

—Creo que es policía. Tenemos que buscarlo, talvez también haya venido a la fiesta.

Bingo.

Senku salió de su escondite hecho una furia. Akira, el mas joven fue el primero en verlo. Un compañero del equipo de investigación, que junto a los demás, trabajaban para él.

Una pizca de deleite recorrió su cuerpo al ver como sus ojos se salían de sus orbitas en pánico y poco a poco sus acompañantes siguieron su mirada para encontrarse con la suya.

Estaban pálidos y podía ver incluso sus manos temblar.

Y para su propia sorpresa su mano también se movió, golpeando con fuerza en la cara al mayor imbécil de los cuatro. El que tenía la lista, el último en intentar algo con ella.

Fue tanto el enojo que olvido por completo que estaban en una reunión importante, en medio de una plazoleta sobre el ultimo centro comercial recién inaugurado.

Ryusuy y Gen fueron los primeros en llegar. Controlando la situación mientras el terminaba de controlarse a sí mismo.

—Está de más decir, que están despedidos. Los veo el lunes en la oficina para que recojan sus cosas— Advirtió, sosteniendo su mano contra su cuerpo, tratando de mitigar el dolor.

Luego diviso el teléfono en el piso. Ahí debía estar la lista. Lo tomo con su mano sana — Me quedo con esto.

Le entrego el teléfono a Gen, les pidió que rastrearan a todas las personas de la lista y les dijo que el lunes les explicaría todo.

Encontró a Kohaku en la entrada, riéndose junto con Minami y Suika.

Tomo un respiro para calmarse. Debía llevársela. Necesitaba llevársela.

Ella no podía estar aquí con todos esos imbéciles. No sabia quienes estaban en la lista, pero los iba a destruir.

Pero mas que nada, era esa parte posesiva que siempre estuvo allí. Marcando sus cosas, cada invento, cada producto. Y el hecho de que en más de una ocasión solo Kohaku poseía su nombre escrito en un traje o un modelo que fue creado solo para ella. Su nombre escrito, donde más se viera.

Para que supieran que le pertenecía.

—Kohaku—La llamo— ¿Podemos irnos, por favor?

Ella lo miro a los ojos, confundida. Movió los labios, quizás para preguntar que pasaba, pero luego simplemente asintió.

Su confianza siempre lo dejaba sin palabras. Ella no vino con él y, aun así.

—Claro. Dame un momento y me despido.

Empezaba a creer, que él tampoco se la merecía.


Eran las dos de la mañana cuando entraron en su casa.

Dejo las cosas en la entrada, la ayudo a quitarse su abrigo y le cedió el paso a la sala.

—Espera un momento.

Intento que ella se quedara allí, pero ella tenia todas las razones para seguir sus pasos hasta la cocina.

Tomo la botella de vino de la nevera, que aún conservaba la mitad.

—Vas a explicarme lo que sucedió.

Él asintió, terminando de servir dos copas.

—¿Me acompañas con unos tragos?

Se sentaron juntos en el sofá, dejando las copas en la mesa del medio.

Senku no acostumbraba a tener muchas cosas en casa. Las decoraciones y los muebles son mas regalos de amigos y compañeros. El juego de sala es lo único que eligió -su padre lo obligo- Y la cama era necesaria.

Él prefería vivir con lo mínimo necesario.

Kohaku tomo su copa entre sus manos y lo miro a los ojos. Exigía sinceridad.

Y se la dio. Le conto todo, omitiendo las partes que más lo ofendían para proteger su integridad. Y para mantenerse a si mismo a raya antes de querer regresar a golpearlos.

Miro su mano lastimada durante la conversación.

Conforme avanzaba, el rostro de Kohaku paso por emisiones indescifrables. Senku solo pedía que no rompiera a llorar, no sabría qué hacer.

Cunado termino, Kohaku se tomo toda su copa de un solo sorbo.

—Entonces, al final yo tenia razón. No eres un objeto Kohaku. Y hay quienes siempre intentaran tener a quienes jamás van a alcanzar.

Espero una reacción. La que fuera. No esperaba que ella empezara a reírse a carcajadas. Cada vez más estridente y ahogada.

—Entonces… ¿Esos idiotas hicieron un reto para intentar acostarse conmigo? —Aunque se seguía riendo, había algo en su tono que se sentía quebradizo— Ay, de verdad que son imbéciles.

Cuando dejo de reírse, respiro hondo y volvió a centrase en él.

—Bueno, ahora explícame ¿Cómo te lesionaste la mano?

Él suspiro, pasando su mano atrás del cuello con fastidio— Bueno yo… Le rompí la cara…a uno de los tipos…El ultimo que intento contigo.

No tenía sentida ocultarlo. Seguramente mañana seria noticia nacional. El chisme del siglo.

—Lo golpeaste… ¡¿y solo por eso te lesionaste la mano?¡ ¡Ja!¡Sigues siendo un debilucho!

Quiso sentirse ofendido, pero recordó que esta mujer podía pelear a puño limpio con Tsukasa y seguir su ritmo. A sus ojos debía ser patético.

—No entiendo por qué te arriesgarías tanto.

—¿Por qué no lo haría? Eres tú, leona.

Ella sonrió— De verdad, lo hiciste por mí.

Fue una afirmación.

Ella se recostó sobre el sofá, mirando su copa como si fuera lo mas interesante del lugar— ¿has estado estresado en el trabajo?

—Eso no tiene nada que ver.

—Solo quiero entender por qué llegarías tan lejos. No puede ser solo porque unos idiotas hablaron mal de mí. No son los primeros y creo que tampoco los peores. ¿O no lo recuerdas?

Otra bala directa a su pecho. Es lo que sintió con esas palabras. Recalcaban con hechos lo poco que llego a demostrar su aprecio por ella. Haya sido por que de joven era idiota o por querer evitar hablar abiertamente. Entre mas recordaba el pasado Senku sentía aun mas razones para no merecer a Kohaku.

En algún punto pensó intentarlo. Cortejarla, cuando se dio cuenta que ella se estaba distanciando por su culpa.

—Tu siempre me importaste. Pero nunca supe como demostrarlo. Sabes que te aprecio, en aquel entonces no tenia el coraje de dar un paso adelante por ti, por nosotros. Por lo que pudimos ser— Siguió sin mirarla— Por eso, no deberías pensar que es raro. Tiene sentido que me ofenda que hablen así de ti.

Al menos podía ser sincero. El problema es que se estaba sincerando mucho tiempo después. Era grosero de su parte el haberla obligado a superarlo para ahora admitir sus sentimientos como si fuera lo mas obvio. Exigiéndole comprensión de algo que él ni siquiera entendía.

De seguro solo estaba abriendo viejas heridas.

Sintió sus manos posarse sobre sus mejillas con delicadeza, causando cosquillas por los pequeños relieves de su piel por sus años de pelea.

Levanto la mirada para encararla, sin esperar encontrarla con los ojos entreabiertos acercándose lentamente hasta unir su nariz con la suya. Sintió su aliento rozar sus labios y después de unos segundos completo el beso.

Disfruto del contacto, limitándose a no pedir más. No era la primera vez que ella lo besaba. Pero era de las pocas en las que él quería que fuera algo más.

Kohaku giro sobre si misma, deslizando sus manos sobre su pecho obligándolo a recostarse para que ella pudiera apoyarse sobre él.

El beso se volvió cada vez mas exigente. Él lo hizo. Pero cuando sus propias manos quisieron recorrer las piernas de Kohaku hasta bajar al borde del vestido decidió detenerse.

No parecía ser mejor que ese montón de imbéciles. Y no podía aprovecharse de su vulnerabilidad emocional para volver a lastimarla.

—Kohaku, no está bien.

Ella se alejó de inmediato. Mirándolo como si lo hubiera lastimado.

—Perdóname, no quise incomodarte.

—No me incomoda es solo… Ni siquiera estamos saliendo y acabas de pasar por esto. Yo soy el que no quiere aprovecharse.

—Por si no te has dado cuenta estoy sobria, Senku—Ella lo tomo por los hombros— Y si esta noche será la ultima vez que te sinceres contigo mismo, entonces debería tomarlo. Entonces ¿Tú quieres esto?

Lo quería. Lo deseaba. Desde el momento en que supo que ella podía estar con alguien mas su anhelo ya estaba presente. Pero hoy, no era solo su anhelo. También era la posesividad y la indignación. También la idea de haberla dejado en bandeja de plata para otros solo porque jamás se atrevió a esforzarse un poco más.

Eran mil cosas y solo una. Era ella y eso era suficiente para querer tenerla.

Esta era una parte de él que nunca intento explorar y ahora se sentía imparable.

Kohaku seguía esperando su respuesta.

—¿Estás segura de esto?

—Sabes que no lo diría por que sí, Senku. Ya me conoces, es difícil sacarme las cosas de la cabeza.

—No se lo que vaya a pasar después de esto. No puedo prometerte que seré la persona que necesitas o si seré una buena pareja o.

—Yo solo te quiero a ti, idiota. Así que deja de pensarlo.

Dicho eso lo presiono sobre el cojín y se subió a su regazo. Levantándose la falda del vestido para poner ambas piernas a los lados.

No termino de posicionarse cuando volvió a tomar sus labios con furia. Fue apasionado, directo y brusco. Como ella.

Senku dejo de inhibirse, tomándola por la cadera con fuerza y apegándola más a él. El puro instinto los llevo a moverse.

Roces leves que lo llenaban de una sensación extraña sobre su vientre, llamándolo a presionarla con mas fuerza y mover las caderas en su dirección.

Kohaku enredo sus dedos en su cabello, tirando de el para profundizar más el beso.

Necesitados de aire, separaron los labios. Senku se aferro mas a ella, pasando las manos por sus glúteos levantando su vestido y dando un golpe particularmente certero, y mientras ella trataba de ganar aire termino ahogándose en un gemido. Un quejido placentero que helo la sangre de Senku.

—¡Ah! Hum…

Nunca la había escuchado así. Un sonido limpio, agudo. Sueve e incontrolable.

Así que se aferro mas a ella, desplazando una de sus manos a su espalda e intentando mover con mas fuerza sus caderas. Sintiendo como su pene ya no soportaba estar tras la tela.

La erección apareció rápido, sorprendiendo a Kohaku.

Ella estaba allí. Con la mirada perdida. Con los parpados caídos y el rostro sonrojado. Parecía drogada en éxtasis.

—Senku… ¡Hm, ah! — No la dejaba terminar. No podía quedarse quieto.

Nunca antes había vivido algo así. Ni en sus más absurdos e ilógicos sueños logro plasmar semejante escena.

Una leona, una bestia imparable reducida a la sumisión.

Estaban perdidos.

Volvió a besarla de nuevo, con besos descoordinados y húmedos que apenas le permitían abrir los ojos mientras disfrutaba de la sensación. Estímulos completamente nuevos, tan alejados de las pequeñas estelas que llego a apreciar en el pasado.

Todo este tiempo apenas y habían compartido besos inocentes. Su máximo acercamiento al sexo fue previo a la petrificación por pura curiosidad.

Ahora entendía porque eso no lo satisfizo y lo dejo tan aburrido en aquel entonces. Una simulación jamás alcanzaría a la realidad.

Y Kohaku bien podría ser irreal.

Entre sus movimientos hubo uno en particular que los descoordinó por completo. El sofá no era lo suficientemente amplio, mucho menos cómodo.

En un impulso de valentía la tomo por los glúteos y los levanto del sofá. Tambaleándose en el proceso.

—¡Espera! Te vas a lastimar— Kohaku le advirtió preocupada. Por su salud y no por su ego.

El leve temblor en los brazos rompió mil beses mas su orgullo. Era más fuerte que antes, claro. Ahora se arrepentía de haber disminuido su entrenamiento de astronauta los últimos meses. Kohaku no pesaba mucho, para cualquier otro alzarla sería un chiste.

Pero ella no se enamoro de su fuerza. Así que se cubrió la boca tratando de contener su risa para no avergonzarlo mientras el se esforzaba por subir a su cuarto.

La dejo en la cama patéticamente, fallando en su idea de ser delicado.

—¡Ja! Has mejorado—Menciono ella sin apartar las manos de su boca. Sonriendo, radiante.

Solo ella podría reconocer algo así.

Kohaku se acomodo sobre la cama. Recibiéndolo con los brazos abiertos dejándolo deslizarse sobre su pecho para besarlo con suavidad. Un contraste con los besos que compartieron en la sala.

Los besos volvieron a ser mas apasionados. Estando más cómodos se permitió pasar sus manos por el abdomen de ella, recorriendo sus músculos y sintiendo sus costillas mientras levantaba el vestido.

Ella se levanto para terminar de quitárselo.

A pesar de que no era la primera vez que la veía así, el ambiente lo volvía muy diferente.

Kohaku nunca fue alguien que se avergonzar por su cuerpo. Y aunque tenia un poco de pudor, ahora mismo su porte era nervioso encubierto de seguridad apoyando sus manos tras de ella.

—Sabes que si aun no te sientes preparada…

—Estoy nerviosa…Hace mucho no hago esto y cuando sucedió, bueno no fue muy agradable.

Él frunció el ceño. Los últimos sucesos no ayudaban mucho.

—¿Algún imbécil te…?

—No. No paso con ninguno de ellos, gracias al cielo— Ella le explico exasperada— Solo lo he hecho una vez, hace mucho tiempo. En aquel entonces ni siquiera te conocía.

Oh, eso no se lo esperaba.

—Digamos que fue por pura curiosidad. Pero las cosas no salieron bien. Fue muy incomodo y la verdad prefiero no acordarme de eso.

—Entonces, ninguno de los dos tiene idea de lo que está haciendo.

—Eso lo hace más emocionante, ¿no crees?

—Absolutamente.

Viendo que las cosas se calmaron un poco, él se permitió observarla. Darse la oportunidad de verla. Las veces anteriores tenia que centrarse en encontrar soluciones.

Su cuerpo era magnifico. Perfecto.

Ella se levanto sobre sus rodillas, alcanzando su altura. Y mientras el recorría con sus manos su cintura ella paso sus dedos por su cuerpo, desabotonando su camisa y soltando su corbata.

El termino de quitarse la camisa mientras ella desabrochaba el brasier con habilidad.

Sus pechos fueron imnoticos.

Era impresionante como todo ocupaba sus sentidos. La luz solo se filtraba por la ventana, dejando ver lo suficiente sin ser abrumador. Dándoles la ventaja de sentirse un poco cubiertos en la oscuridad.

Los sonidos de su respiración, la sensación de ella pasando las puntas de los dedos por sus brazos mientras él mismo se perdía en la sensación de sus pechos.

Ambos disfrutaron de la libertad que daba el otro. Kohaku fue la primera en perderse. Entre los dedos de Senku preso de la curiosidad quien examinaba cada borde de sus pechos presionando aquí y allá, estudiando sus expresiones.

Cada cosa que descubría hacia las cosas más eróticas y a Senku ya no le quedaba tiempo. No si quería que ella lo disfrutara todo.

Talvez en un futuro probaría mas cosas. Pero ahora solo quería estar dentro de ella.

Se quito el pantalón con afán, dejando su ropa interior solo para tratar de tener control.

Conocía a Kohaku y si se desnudaba por completo ella seria la que tomaría la iniciativa. Los pucheros que hizo ella al notarlo lo declararon victorioso.

Tomo los bordes de su ropa interior y la retiro con cuidado, disfrutando de la suavidad de sus piernas.

Se recostó a su lado. Deteniéndola cuando intento ponerse encima.

—Recuéstate a mi lado y abre las piernas.

—Esta… bien— Murmuro ella. Con los ojos abiertos y las mejillas rojas. Sintió como le subió la temperatura.

Se elevo a su lado besándola de nuevo. Llenándola de carisias que poco a poco se deslizaron hasta su ingle.

—¿Qué estás haciendo?

—Tu confía. Solo, trata de no cerrar las piernas.

Ella se cubrió la boca con una mano y aferro la otra a la almohada cuando sus dedos rozaron su parte más privada.

Estaba tan húmeda. Sus dedos terminaron empapados con solo rozar sus labios inferiores. Y luego, entre pequeños movimientos finalmente encontró ese punto tan preciado.

El obligo a dejar de cubrir su boca, para besarla de nuevo. Sintiendo con sus propios labios cada suspiro, identificando donde era más sensible. Y cuando finalmente lo entendió, aprovecho un gemido fuerte que la hizo saltar para tomar con rapidez su cabeza e introducir su lengua.

Sus sentidos estaban a flor de piel. Su cuerpo entero reaccionaba a ella y se desesperó cuando ella comenzó a mover las caderas contra su mano.

Con cuidado deslizo uno de sus dedos dentro de ella. Soltando un mismo un gemido de solo imaginar algo tan caliente y lubricado rodeándolo a él.

—¡Ah, Senku! Por…por favor, hazlo ya— Sus ruegos fueron una sinfonía única. Con la voz rasposa, apenas saliendo de sus labios que seguían presos con los suyos.

Dejo ir su cordura, al fin quitándose los boxers y liberando su miembro con un suspiro desesperado.

Estaba palpitante, con el liquido preseminal cayendo por el glande. Duro como nunca antes.

Se movió entre sus piernas, levantándolas para ponerlas sobre su cadera.

Tomo su pene entre sus manos y lo deslizo por encima de su humedad, dejando que se lubricara con los fluidos de ella.

Kohaku se aferro a las cobijas— ¡Senku, por favor, me estas volviendo loca!

—Todo a su tiempo, Leona—

—Yo no soy una, ah, ah~— Para compensarla y preparándose a sí mismo comenzó con un ritmo constante. Asegurándose de que su pene quedara completamente cubierto, deslizándose entre sus labios, estimulándola cada vez más. Presionando con mas fuerza cuando la punta cada vez que la punta tocaba el clítoris.

Su corazón estaba retumbando en sus oídos. Kohaku apenas parecía mantener el aliento.

Ella era demasiado sentible. No quería esperar más para ver cómo se ponía mientras el entraba…

—Kohaku, voy a entrar.

—Hazlo, por favor~

El beso una vez más, tomando una de sus manos por la muñeca para después entrelazar sus dedos, mientras ella se aferraba pasando su brazo libre por su cuello.

Se posiciono en el medio y comenzó a entrar.

—¡Carajo, Kohaku!

Ahora, estando con ella podía darle nombre a todo lo que los llevo a esto. Posesividad. Ella no le pertenecía a nadie. Era una persona al igual que él y muy por encima de esas ideas…

—No tienes idea…—Gruño contra su cuello.  —De lo mucho que yo mismo quería estar así contigo.

La mano que permanecía en su cadera se desplazó por su pierna, apretando el interior de sus muslos con firmeza.

Era el paraíso. Aunque fue lento, su pene se vio cada vez mas envuelto entre paredes cálidas y blandas, que parecían vibrar con su voz.

Los ojos de ella estaban brumosos. Tratando de escucharlo.

—No lo digas como…~Hm~ Como si yo no quisiera.

—No. No es eso— Se irguió sobre ella, sin separase— Esos tipos. El solo pensar que quisieran tenerte… Me llenaba de rabia, pero también hacia mi mismo. Porque en el fondo pienso que solo yo tengo el derecho.

Encontró un poco de resistencia y tubo que hacer mas fuerza, hasta estar por completo dentro de ella.

—¡Ah! Estas, siendo un idiota— Lo recriminó— Yo no le pertenezco a nadie…Pero a ti…Siempre pensé en ti…Por eso— Tubo que tomar aire, aferrándose a él como un ancla—Por eso nunca me sentí cómoda con que nadie más me tocara.

Con esas palabras finalmente comenzó a moverse, aun sin saber que responder.

Lo mínimo que podía hacer era darlo todo. Calculando cada movimiento, exigiéndose a si mismo como siempre para hacerlo bien. Para demostrárselo a ella. Cada vez mas lograba entender como moverse, perdiéndose el mismo en el ritmo de sus caderas. En ella.

—Hum, Senku, esto es…Te sientes increíble.

Ella siempre fue impulsiva. Así que no debió sorprenderse cuando ella empezó a marcar el ritmo en lo que el terminaba de salir de su estupor.

Le costo un poco tratar de seguirle el paso.

Sus besos ya no podían mantenerse. Así que decidió deslizarse a su cuello. Disfrutando de sus gemidos y como comenzaron a subir de tono. Junto con un ritmo mas acelerado y golpes más precisos.

Dejando marcas en su clavícula. Chupando su piel hasta dejar moretones.

No importaba que su cuerpo no estuviera acostumbrado a esa clase de esfuerzo, nunca se sintió tan pleno.

La tomo por la cadera, como punto de apoyo. Aprovechando que su mano estaba nuevamente libre, Kohaku no dudo en aferrarse por completo a él, por la espalda. Clavándole las uñas.

Sus dientes se aferraron a su cuello.

Los gemidos se convirtieron en gritos. Sin aliento, perdiendo la razón y el sentido de todo lo que no fuera el otro. Con el ruido de cada impacto húmedo resonado a su alrededor.

—No pares ~! ah~ Por favor, ~Hmm, hum~ ¡Mas fuerte!

Para este punto Kohaku solo descolgaba su cabeza hacia atrás. Perdieron el ritmo en envestidas mas salvajes, con los ojos completamente cerrados bañada en sudor.

Sintiendo el fin de su resistencia, Senku la estimulo con sus manos. Haciéndolos terminar casi a la vez.

La sensación de sus paredes estrangulándolo lo dejo en un trance. Tembloroso, agotado y soltando gemidos que en el pasado le parecerían absurdos.

Pero Kohaku. Ella tenia los ojos perdidos. Mirando a la nada mientras su cuerpo seguía atrapado en espasmos.

En ningún momento se le ocurrió pensar en la protección. Y la verdad es que tampoco le importaba.

Salió de ella con cuidado. Fue al baño para regresar con una toalla húmeda y la ayudo a limpiarse, mientras ella volvía en sí.

Ella se levantó con una sonrisa tonta. —Eso…supero mis expectativas por completo.

—Que bueno porque no va a volver a pasar.

Senku tenia que mejorar en muchas cosas. En su capacidad física y en las palabras que utilizaba. Porque el pánico lo aprisiono cuando las facciones de Kohaku se congelaron y trago salva con fuerza soportando las lágrimas. Asintiendo dolida para después intentarse levantarse a recoger su vestido.

Mierda, de verdad necesitaba aprender a expresarse mejor.

—Kohaku—Se levanto corriendo— Perdóname, no me refería a eso.

—No tienes que disculparte. Se a lo que me atenía.

La tomo por los hombros y la obligo a levantar su mirada tomándola poniendo su mano bajo su mentón.

—Me refería al sexo, a volver a tener sexo justo ahora. No quiero que te vayas…No quiero volver a dejarte ir.

—Senku se que tienes que pensar las cosas, así que no prometas cosas que-

—Hablo en serio, leona. Por favor, vuelve a la cama. Vamos a dormir.

Accediendo, ella se metió bajo las cobijas. El termino de apagar las luces de la sala y cuando regreso la encontró de espaldas a la puerta.

Se acostó a su lado y la rodeo con los brazos.

—Tengo que aprender a decir las cosas.

—Si. Después de todos estos años, sigues siendo un bastardo.

—Y tu una leona. Me aruñaste toda la espalda. — El volvió a besarla, con suavidad—Descansa.

—Igual tu—Le devolvió el beso. Y se acurruco en sus brazos.

Mañana discutirían las cosas con mas calma. Encararían los problemas y encontrarían su camino juntos.

Tenían su propio ritmo. Podían confiarle su vida al otro y probablemente siempre seria así.

Siempre estarían apoyándose el uno al otro. Y es que, la verdad, ninguno de los dos se imagina la vida sin el otro.

 

 

 

 

 

 

Notes:

Sí, hubo un gran cambio en que he escrito. al menos aquí en AO3.

Me gusta que mis one-shots sean completos. Por lo que en su mayoría terminan con un beso o dejando establecida la relación. Así que la temática de amigos a amantes no podía termina simplemente en eso. Sentía que tenia que hacerlo mas apasionado. Pero que no se forzara.

Admito que sus personalidades pueden verse un poco afectadas por la trama. Pero, bueno. Ya lo escribí así que, espero que les haya gustado.

Ojala que esta semana no este tan atareada para no atrasarme tanto.

Los quiero, y espero que disfruten de mis próximas historias

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