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Azucar derretida

Summary:

No está bien, él no debería...

Notes:

⚠️Advertencia: interacción ambigua bajo alteración, consentimiento dudoso, lenguaje sensorial y enfoque desde la perspectiva difusa de Lucerys.

Work Text:

“Alys”-llaman.

Y Lucerys titubea.

Hay un pensamiento crítico inmediato que dice que no debería estar ahí. Él no es quien, para interrumpir de esa manera en los aposentos de alguien, pero su nariz pica y su cuerpo se siente caliente. Aparta la idea alarmante de inmediato.

Hay pequeños maullidos lastimosos saliendo del nido, acolchadas frazadas empujadas al pie de la cama.

Un olor embriagador.

Lucerys se siente borracho, puede notar el atontamiento que generalmente le provoca el vino. Su mente aletargada solo le permite pensar en el dulce aroma al otro lado de la habitación, dulce como azúcar derretido y pan recién horneado, hay un ligero sabor amargo que le provoca relamerse los labios. Su cabeza puede imaginar perfectamente tartas de limón, galletas glaseadas y postres flameados.

Sus encías pican, pero no importa, él solo abre la boca un poco, cierra los ojos cuando puede saborear el aroma en su paladar. Tropieza en el camino, los escalones que conducen a la recamara casi lo hacen caer, aun así, prosigue, siguiendo el dulce aroma, empujando lejos de su camino la ropa de cama, los enormes abrigos y los vestidos perfectamente bordados.

“A-lys…”, hay un gimoteo de nuevo, el olor a sal de mar en el aire.

Él solo puede pensar en piel pálida a la vista, metros y metros, delicados tobillos, ríos de plata que se extienden sobre los almohadones.

No debería estar ahí. Él no.

Aun así, no duda en alcanzar un fuerte muslo engañoso, piel cremosa y regordeta en su mano. La saliva se acumula en su boca, sus encías pican. Necesita morder, tan desesperadamente, tan ansiosamente.

Aprieta sus dedos alrededor de la carne y jala el cuerpo hacia él. Ligero como la pluma. Piel caliente en su mano, mullidos necesitados. Su boca cerniéndose sobre la carne de inmediato.

Levanta la vista, justo cuando el cuerpo bajo él parece reaccionar. Se dobla y retuerce bajo su mandíbula, manos temblorosas van a sus hombros, pequeños empujones débiles que lo obligan a clavar sus dientes con más fuerza. Esta vez hay un jadeo de dolor, dedos clavándose en sus hombros. Muerde más fuerte, demasiada carne llenando su boca. Es satisfactorio de una manera terrorífica.

El olor dulce se agria ante el dolor, una maldición cruzando la habitación.

Se levanta sobre sus manos, sus ojos buscando la pequeña cara.

Hay un camisón blanco empapado en sudor, cabellos pegados contra las mejillas afiladas, una mirada perdida en el único ojo disponible.

“¿Alys?..., no”, hay un jadeo cuando se enfoca. Una mano temblorosa arrastrándose hasta su muñeca, largos dedos tratando de aprisionar penosamente, “No…, ¿Lucerys?”

Un gruñido nace de su pecho, baja de nuevo, acurrucándose sobre el menudo cuerpo, enterrando su cara contra el hueco de su cuello. Cuando su nariz se presiona sobre las glándulas, Lucerys se pierde en el pensamiento; no debería estar ahí, pero no le importa.