Chapter Text
06 de Octubre, 1999
Mario Bezares tenía una vida, lo que podríamos definir cómo "poco afortunada". Acababa de salir de la peor relación del mundo con su tóxico ex esposo, sus ingresos eran nulos, y sus deudas terribles.
Sus acreedores lo habían golpeado esa misma tarde presionando para que soltara por lo menos un abono, pero su ex lo había dejado en un departamento de mala muerte y sin un centavo. Iban a matarlo si no pagaba en un mes.
Esa era gente muy peligrosa y mala.
Caminando por la calle se encontró a un hombre muy elegante con traje y un maletín, este le ofreció dinero, pero había una condición, si Mario lograba ganarle en un juego entonces le daría el dinero pero si el hombre ganaba tendría que pagarle ese dinero a él.
Cómo era de esperarse, Mario no pudo ganarle. — Bien señor Bezares, creo que yo gané - alzó la mano esperando el dinero.
— Yo...- Mario bajo la mirada al piso, en señal de vergüenza.
El hombre suspiró - me imaginé, no puede pagarme - Mario se quedó en silencio.
Era una afirmación acertada.
— No se preocupe, puede pagarme usando su cuerpo - sugirió de forma extraña.
— ¿A qué se refiere con eso? - recibió una fuerte bofetada - ¡¿Qué carajos le pasa?!.
— Es muy sencillo, yo lo golpearé cada vez que le gane y seguiré con la intención de darle el dinero si me gana.
Entonces continuaron jugando, hasta que finalmente y tratándose de un milagro Mario ganó.
— ¡Al fin lo hice, le gané! - exclamó emocionado y esperando poder darle una bofetada también. Pero al intentarlo la mano del hombre lo detuvo.
Le dio el dinero y le informó acerca de unos juegos que se realizarían al día siguiente durante seis días y le darían una gran cantidad de dinero al ultimo en pie. Si estaba interesado le dejó una tarjeta antes de marcharse.
Claro que era una gran oportunidad que no podía ser desaprovechada entonces marcó al número que aparecía en la tarjeta y acordaron buscarlo una hora más tarde.
Lo único que había visto de esa misteriosa gente era que llevaban uniforme rosa y máscaras negras con una figura de círculo blanco. Después de eso quedó inconsciente.
Despertó en un cuarto gigante que tenía varias camas y personas despertando de ellas. Tenía una expectativa completamente distinta a lo que estaba frente a sus ojos.
Cuando los jugadores se reunieron y aparecieron un guardia de traje rosa máscara negra con máscara de cuadrado y a otros dos guardias en cada lado pero con máscara de triángulo.
Las preguntas no dejaban de salir.
¿Por qué llevan máscaras? ¿Por qué los vistieron distinto? ¿En dónde estaban?.
Esa era información que ellos no estaban autorizados a dar por "seguridad". Pero fue la pregunta "¿Esperan que confiemos en Ustedes?" lo que hizo que el guardia cuadrado se viera obligado a mostrar las bofetadas que recibían, cómo jugaron, exponer las deudas de cada uno y demostrar que les dieron el dinero acordado.
No tenían de otra, estaban obligados a jugar, pero podían votar para terminar los juegos al final de cada uno. Era algo "justo" o al menos lo era para los jefes.
Firmaron un registro donde venían las reglas, cláusula por cláusula. Mario firmó sin ningún problema, después de todo serían juegos de niños, cosas inocentes. De camino a la zona donde se realizaría el primer juego una mano tomó con fuerza su brazo derecho.
— ¿Qué chingados crees que haces aquí Mario? - preguntó con molestia, Paco su ex marido que le había sido infiel en tres ocasiones - pensé que ya estabas tres metros bajo tierra.
Mario se soltó bruscamente de su agarre — Muchas gracias por tus buenos deseos - respondió irónicamente tratando de seguir su camino pero Stanley volvió a interponerse.
Se detuvo en seco cuando un guardia triangulo lo apuntó con su arma. Lo que hizo que retrocediera de manera, podría decirse cobarde.
El primer juego estaba a punto de comenzar. Era Luz Roja, Luz Verde, el juego en que debías quedarte quieto mientras la muñeca estaba viendo, todo iba muy bien hasta que la primer persona fue eliminada.
Literalmente Eliminada le dispararon en la cabeza y fue asesinada, muchos jugadores salieron corriendo ante esa situación y automáticamente fueron asesinados a sangre fría.
Apesar del terror que sentía Bezares en ese momento no se movió, eso significaría su final inmediato. Se apresuró para avanzar lo más rápido posible y se detuvo justo detrás del jugador 100.
— ¿Quien diablos eres? - preguntó Stanley al no poder voltear hacia atrás.
— La persona que enterraste en vida - respondió Mario mientras ponía una mano en el cabello del contrario aprovechando que estaba fuera de la vista de la muñeca.
— No lo hagas, no eres capaz de hacerlo - le suplicó tratando de guardar la calma ante el miedo.
— Bueno, uno de los dos tiene que estar enterrado bajo tierra y a que te chingues tú a que me chingue yo...- pauso al ver que la muñeca se volteo de nuevo.
Te chingaras tú.
Dejo a Stanley atrás. Desde otro lado yacía el Líder Arath De La Torre observando los juegos cómo era su trabajo.
El Líder de los juegos era encargado de supervisar que se llevara a cabo contra viento y marea, había un jugador que llamaba su atención. El jugador 456, Mario Bezares, le parecía un jugador noble pero que podía ser un problema en un futuro.
Aunque había un verdadero jugador busca problemas, podría decirse que un poco "valemadrista" y provocador ante el control de la droga, el jugador 230.
Este provocó la eliminación de varios jugadores empujándolos a la muerte segura — ¿les suena a alguien? — y terminó por importarle cero. Su propia avaricia y estado etílico lo hacía capaz hasta de lanzar a un niño por un precipicio si era necesario.
Mario estuvo casi cerca de caerse al resbalar con un cadaver en el suelo, pero el jugador 120 lo sostuvo con fuerza. Desde lejos alcanzó a observar que Paco ya había pasado el juego.
Entonces cuando la muñeca volvió a voltearse pasaron la ronda faltando 3 segundos para terminar. Pasaron con un milagro.
Y finalmente llegó el momento de la votación estaban 181 a 181, hasta que finalmente llegó el momento del jugador 001 de votar para desempatar las cosas.
Los jugadores de la X y del O le suplicaban y acamalaban por que votara por sus bandos.
Finalmente votó por la O, los juegos tenían que continuar. Lo más irónico es que los jugadores desesperados de la X no sabían que lo había hecho por que él era el Líder.
Written by zzabkkve
