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El Segundo Género

Summary:

Quien nace como alfa se garantiza su éxito, sin embargo, Cucurucho es un raro caso dentro de la sociedad.
¿Alfa, Beta u Omega? ¿Por qué actúas como un omega? ¿Por qué luces como un beta? ¿Por qué apestas como un alfa?

Ni él mismo lo sabe.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Martes, Beta: su desesperación.

Summary:

Cucurucho está en su rut (época de apareamiento). Veamos como logra soportarlo, mientras atraviesa el inconveniente de su segundo género...

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Martes, Beta: su desesperación inicia .

Ser un alfa es exasperante, para contrarios es un regalo, sin embargo, para Cucurucho no, considera que tanto omega como alfa son gente primitiva, tal como animales sin una pizca de raciocinio.

Le hostiga tanto despertar y estar erecto, no hay ni siquiera una excusa. Con los años su libido ha disminuido, el trabajo lo mantiene centrado que no da para distracciones tan primitivas como el deseo.

Prefiere encerrarse entre las paredes de su oficina, atender documentos y gente importante. Es una vida monótona, suficiente para llevarla, después de todo es el jefe.

Un líder nato como Alfa, obviamente su cargo sería de gran rango. Aunque se ponga parches de olor para ocultar su  segundo género,  considera que es más presentable ser un beta que un alfa.

Los alfas son  asquerosos  para él, salvajes que no usan la cabeza de arriba. Aparte que los ideales que se esperan de ellos definitivamente no son para sí mismo; Cucurucho no quiere aparecer con un omega, mucho menos tener crías. Ya de por si tiene un pequeño asistente que es un fastidio.

Pese ello lo quiere, es solo un cachorro que un día llego a su puerta.

Claro, los primeros días intento deshacerse de él: las noches en vela cuidando a una cría ajena.

Jamás fue cercano con los niños, así que en su momento fue agobiante tratar con una cría; sin experiencia, paciencia y una guía termino siendo...

— Alfa, despierta. — Ya vestido con su overol y corbata, Nacho entra contento para entregarle (como todas las mañanas) el desayuno.

Cabe destacar que los jóvenes se refieren a los mayores con honoríficos respecto a su casta, esto para respetar y aclarar las distinciones. A Cucurucho le agrada ello porque no tiene la obligación de corregirle a la cría.

Porque ya con los meses pasados, aún no define si la cría es su hijo. Es raro, no fue planeado y lo tiene como asistente. ¿Eso es una relación de padre a hijo? No lo sabe; no tiene una relación cercana con su padre, de hecho, con nadie de su familia. Se supone que una manada se apoya entre ellos, jamás siente esa cercanía tan dicha en los cuentos.

¿Siquiera existe esos lazos? ¿Las manadas permanecen unidas?

Lo duda, sus padres son pocos agradables, algo llevados con esa tontería, pero ya no tienen un vínculo. Lo último que le dijeron fue que es una decepción como alfa.

Que unos padres se enteren que su hijo tiene un cachorro ajeno es una completa ofensa. Las manadas son sanguíneas, no debe haber impostores o falsos. Sino deberá ser...

Son despiadados como animales salvajes, solo provocan lo repudie.

Aparte; ¿por qué le importa ello? Se supone que eliminó su segundo género hace mucho tiempo.

Ya sometió a su propio segundo género; esa parte ya no existe.

Se asegurará de que no vuelve.

—¿Lo va a querer o me lo como yo? — Por un momento olvidó la presencia de la cría, quien se mantiene expectante a sus acciones.

Es bastante atento.

—Déjalo ahí. — Ordena el mayor.

—Bueno, nos vemos, alfa. Esconde su propio segundo género, pero ese mocoso se dio cuenta y no para de llamarlo (desde hace siete años) con su verdadero honorífico.

Solo lo permite en casa; Nacho es una cría desamparada. Recuerda la vez que le corrigió puso un rostro que... Le dieron tantas ganas de arrancarse la lengua, se sintió tan temeroso por un niño, por una simple cría que le miro con miedo.

Ni más volvió a ser tan brusco; no es un salvaje como los alfas.

—Apesto. — Reniega, incluso la medicina que lleva consumiendo años no puede ocultar sus propias feromonas, su estado y sobre todo ser.

Su apariencia que simula la de un beta porque es más fácil ser un sujeto moderado que una bestia salvaje, aquella que provoca miedo en: las crías, las mujeres; los jóvenes, los hombres... Una bestia.

Quien deben retener con cadenas porque es peligroso.

Prefiere tomar una pastilla para relajar los síntomas, no le agradan estos días, son asquerosos.

Mucho menos cuando tiene a Nacho a su lado, no quiere que él le tenga miedo. Odia tanto como su propia fisiología que ha intentado suprimir por años en esta época se despliega tal cañón.

Levantarse conlleva un gran proceso.

El tiempo vuela. —Efectivamente, los minutos transcurren en microsegundos; tan veloces y feroces.

Da paso a su rutina: eliminar el desastre, bañarse; desayunar, aspecto.

Lo llama los cuatros pasos antes de torcer el pie, es extenso como el trabajo que hace.

Ya cuando está listo observa con detenimiento su apariencia. Jadea; Está cansado y agitado.

Toma otra pastilla, es la segunda y apenas paso una hora.

Evitará su rutina como las anteriores veces.

Es difícil, pero no imposible.

Las noches pesarán, entonces tomará una pastilla en respuesta.

Una tras otra para sellar su primitividad.

—Solo son tres días más. —Repite Enfrente del espejo.

De pronto, suena su teléfono: Una llamada de su empleado.

Son tres días, fácil si jamás hubiera conocido a Doied, el nuevo.

Es la primera rutina que pasará con él presente. Por su bien espera sobrevivir.

Sino su fachada se arruinará, aquello que forjó durante años se desmoronará.

Él no debe saber que es un alfa...

Apenas es Martes, realmente será una tortura. Ver a ese hombre bajo su mando tararear en la oficina; lo pone en un gran dilema. Es tan complicado, tendrá que evitar su presencia.

Le pican tantos los dientes como si fuera un cachorro que apenas le crece. Es el peso que lleva guardando al contener a esa bestia.

Contenerse.

—Mmm. — Continúe cara a cristal al espejo.

Su figura no es como la de un alfa, al menos no la que tanto alardean. No es fornida, únicamente su pelaje le da un aspecto ancho; porque bajo todo ese pelo no hay una gran musculatura.

Luce como una beta.

Es una beta.

 

Notes:

Lo hice escribí hoy, fue un golpe por completo de inspiración!