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Dan miraba la prueba de embarazo que sostenía en su mano sin poder creer lo que veía. Miraba y miraba sin parpadear, esperando inútilmente que el resultado cambiara mágicamente. Pero eso era imposible, las dos rayas rojas que confirmaban que estaba embarazado no se irían por arte de mágica. Toma la otra prueba que se hizo y la mira con el mismo resultado. La pone junto a la otra, queriendo que ocurra un milagro, que ambas desaparezcan. Pero de nuevo, es absurdo pensar en algo así.
Y es en ese momento donde algo lo golpea, la realidad lo empuja brutalmente, su pecho duele y sus manos comienzan a temblar. Deja caer las pruebas en el mesón del lavado y se sostiene de este, el mármol está frío bajo sus manos temblosas que comienzan a sudar. Dan cierra los ojos y se traga el nudo en la garganta que crece y crece hasta el punto de ahogarlo.
Está embarazado, está esperando un bebé. Un ser humano comienza a creer dentro de él. Tendrá un bebé… tendrá un bebé con Jaekyung.
Jadea y una arcada se apodera de su garganta, Dan se inclina y vomita un poco de bilis en el lavado. No ha comido nada en todo el día, ha estado sintiéndose mareado y sin apetito, así que no tiene nada en el estómago más que un vacío que lo absorbe cada vez más. Al principio pensó que estaba enfermo, ha estado tan ocupado atendiendo a Jaekyung y cuidando de su abuela que no tenía tiempo para sí mismo; su propio descanso había quedado de lado. Así que no se sorprendió cuando comenzó a sentirse mal, pues creyó que era solo su cuerpo exigiéndole que tomara un descanso. Dan ahora deseaba que fuera eso, un simple resfriado por no cuidarse.
Pero cuando fue a hacer las compras y pasó la farmacia, se detuvo específicamente en el área de embarazos. Ahí, las cajas que contenían miles de pruebas de embarazo lo asaltaron, y una pequeña vocecita en su cabeza le decía que la tomara. Solo fue una corazonada cuando tomó tres pruebas y las tiró al carrito. Jaekyung y él suelen tener relaciones constantemente, él tiene que cuidar la maldición de su atleta y está bien, el sexo es bien… o eso se hace creer.
Pero sabe que tienen mucho sexo sin protección, así que Dan solo toma las pruebas para descartar. No pasa nada.
Ahora, en el presente, Dan llora contra el lavado, rogándole a Dios que todo sea un mal sueño y despertar como si nada hubiera pasado. Pero sabe que no es así, que no puede vivir en una mentira. Está embarazado, se descuidó, fue tonto y ahora, va a tener un bebé con la persona que más odia en su vida. Vuelve a vomitar y por un segundo cree que se va a desmayar.
Pero no puede hacerlo, no cuando escucha la puerta de la casa, abrirse y sentir la presencia de Jaekyung tan impotente como siempre, incluso a unos kilómetros de distancia. Dan se recompone rápidamente, traga saliva y se lava la cara, eliminando cualquier rastro de llanto. Rápidamente, guarda las pruebas de embarazo y las tira a la basura, no quiere saber más de ellas. Luego sale del baño y corre hacia la sala. La adrenalina por haber olvidado preparar la cena hace que todos sus malestares se vayan. El vacío en su estómago solo crece más.
—Jaekyung, lo lamento, la cena aún no está lista —dice el castaño mientras se pone el delantal. Jaekyung pasa por la cocina y lo mira sin expresión alguna. Dan tiembla un poco, temiendo que de alguna forma haya descubierto su secreto.
—Está bien, voy a darme una ducha —es la respuesta del atleta antes de caminar hacia las escaleras.
Dan deja escapar un suspiro cuando se encuentra solo, y luego sacude su cabeza sutilmente. Tiene que alejar sus pensamientos y concentrarse en preparar la cena mientras Jaekyung se ducha.
Unos minutos más tarde, la cena está lista y puesta en la mesa. Dan está poniendo un plato cuando Jaekyung baja las escaleras. Ambos no suelen hablar mucho, el silencio los acompaña la mayor parte del tiempo. Los dos hacen contacto visual antes de sentarse a comer. Nadie habla mientras comen, solo se escucha el sonido de los platos al chocar con los cubiertos.
Dan mantiene la mirada baja mientras come, evita mirar a Jaekyung que está frente a él. Mira su plato y la comida; no tiene hambre, un nudo está en su estómago, impidiéndole llevar algo a su boca. Pero no es solo eso, su mente no lo deja tranquilo, pensando en las pruebas de embarazo que yacen en su bote de basura y en el hecho de que dentro de él, un pequeño ser crecerá hasta convertirse en un bebé, un completo ser humano que no sabe si será capaz de cuidar y criar.
Y frente a él, está la otra parte del problema. Jaekyung es el padre de esa criatura. De todas las personas del mundo, tenía que ser el atleta arrogante, manipulador, abusivo y repugnante. Dan se muerde los labios y cuando siente el sabor de la sangre, ese sabor metálico casi lo hace vomitar.
—¿Qué pasa contigo?
Dan se estremece cuando escucha la gruesa voz de Jaekyung retumbando por el amplio comedor. Dan levanta la mirada y encuentra el ceño fruncido del atleta martillando su ser.
—No has probado tu comida —vuelve a hablar el atleta ante el silencio del castaño.
Dan traga saliva y vuelve a bajar su mirada hacia el plato que sigue intacto como lo estaba hace minutos. —No es nada… —murmura el castaño y, por pura apariencia, toma un bocado y se lo lleva a la boca.
Jaekyung no dice más nada y vuelve a comer, pero Dan sabe que tiene que decir algo, que tiene que confesar su secreto porque no sabe qué hacer y está desesperado. Y aunque tenga miedo de Jaekyung, esto le concierne a él también y Dan sabe que, por sobre todo, mentirle a Jaekyung no es una opción. Así que el fisioterapeuta se arma de valor. Soltando un suspiro, levanta la mirada hacia el atleta.
—En realidad hay algo de lo que quiero hablar —dice y cuando tiene la atención de Jaekyung, siente que comienza a sudar —hay algo que tengo que decirte.
Jaekyung hace un gesto con su mano para que no se ande con rodeos y hable de una vez. Dan sabe que al atleta le gusta ir directo al grano, así que simplemente deja que sus labios hablen por sí solos.
—Estoy embarazado.
Jaekyung deja caer su tenedor, golpeando contra el plato de porcelana. El sonido ensordecedor se escucha por toda la casa para luego pasar a un silencio incómodo. La mirada de Jaekyung está perpleja y, por primera vez, Dan ve algo más que un ceño fruncido.
Así pasan los siguientes segundos antes de que Jaekyung vuelva a la realidad, parpadea un poco mientras toma su vaso con agua y bebe, de repente siente que la garganta se le cierra impidiéndole hablar.
—Lo siento… —comienza a decir Dan, pero una mano levantada le dice que se detenga.
—¿Cómo…? —la boca se le cierra, las palabras no salen, impidiéndole hablar.
—Al principio pensé que me había enfermado, pero sentí una corazonada y… y bueno, compré una prueba de embarazo y salió positivo. Te prometo que he estado pendiente de todos mis ciclos, pero supongo que he estado tan cansado últimamente que olvidé cuando venía mi ciclo hace un mes y bueno, olvidé tomar mi pastilla… lo siento. —se vuelve a disculpar porque no sabe qué más decir para remediar el error que cometió.
Jaekyung suelta un suspiro, llevándose ambas manos a su rostro, apoya sus codos contra la mesa, olvidando las formalidades al comer. Sabe que Dan está diciendo la verdad, él no puede mentirle. Así que ya no hay nada que pueda hacer.
—No te disculpes —sabía que esto pasaría tarde o temprano al decidir no usar condón en el sexo. Jaekyung suelta otro suspiro y mira a su plato —bueno, definitivamente se me quitaron las ganas de comer. —retira el plato y luego se levanta, camina por la cocina y deja caer el plato en el fregadero. Luego se quedó ahí, mirando el agua correr. Quizás eso lo ayude a afrontar la bomba que Dan le acaba de lanzar.
Dan simplemente se queda en la mesa, con su mirada hacia abajo, esperando el reclamo, esperando los gritos y el posible abuso que vendría ahora. Sabe que Jaekyung se va a enojar y mucho, que lo esté tomando con calma ahora no significa que sea así en unas horas. Así que espera pacientemente su castigo, preparándose mentalmente para cualquier daño que Jaekyung puede infligir en él. Inconscientemente, se lleva una mano hacia su vientre plano y una oleada de protección se apodera de él.
Jaekyung nota esa acción y nota la expresión de Dan y su comportamiento, sabe que está esperando algo malo de él. Pero al menos por esta noche, Jaekyung dejará de ser un hijo de perra.
—Así que supongo que ese bebé es mío.
Dan traga saliva al escuchar sus palabras, su cuerpo tiembla levemente y por un segundo se siente mareado. Aprieta su mano que descansa en su vientre y quiere encorvarse para proteger a su bebé de la mirada mordaz de Jaekyung. No sabe en qué momento comenzó a sentir una conexión con lo que crece en su interior, pero no le gustó que Jaekyung utilizara la palabra “mío” para referirse al bebé, aun cuando en parte tiene razón, pero sabe cómo es Jaekyung con las cosas que considera su propiedad y no es nada bonito. Dan sabe que, al menos por ahora, no dejará que Jaekyung le haga daño a su bebé. Así tenga que pelear con él y defenderse por primera vez en su vida.
—Sí… —responde Dan, levantando la cabeza y asintiendo.
Jaekyung vuelve a suspirar, aprieta las manos contra el mármol de la cocina para contener el malestar que eso le produce. Luego se acerca lentamente hacia Dan. Se coloca a su lado, pero a una distancia prudente.
—Escucha, no tengo ganas de hablar sobre esto ahora y definitivamente necesito tiempo para procesar todo esto. Pero no estoy enojado, ¿está bien? Solo dame tiempo para pensar qué hacer después. Ahora, dejemos esto hasta aquí y vamos a descansar.
Sin más que agregar, Jaekyung se da la vuelta, retirándose hacia su habitación. En el proceso, deja a un castaño sentado en la mesa, perplejo y con una expresión de terror en su rostro. Dan mira la espalda de Jaekyung desaparecer por las escaleras y ahora rodea a su vientre con sus brazos. ¿Qué significa esto? ¿Cómo que no está enojado? ¿Está tranquilo con la noticia? ¿Por qué no se alteró? ¿Por qué no me hizo daño? La mente de Dan parece a punto de explotar mientras esas preguntas lo invaden en medio de una sala solitaria y siniestra, frente a su plato lleno de comida.
Y por la noche no puede dormir, temeroso de que Jaekyung venga y acabe con él y con su bebé.
