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Phuwin tiene siete semanas de embarazo cuando el outing se acerca, originalmente se disfrazaría de una cosa completamente diferente con Fourth y Satang, pero cuando van a la tienda de disfraces días antes de la salida ven que solo hay un traje, asi que optan por un disfraz más atrevido, quién lo propuso fue Fourth de broma.
–Sailor Moon y su pandilla.–había dicho riendo.
Broma que llegó muy lejos cuando un resignando Satang dijo que si, mientras Phuwin aún lo seguía pensando, sabe que su vientre ni siquiera tenía un cambio significativo como para revelar que estaba embarazado, pero aún así la inseguridad florecía.
Ni siquiera les había dicho a sus amigos, actualmente los únicos que sabían era Joong y Dunk. Querían contarlo a su familia y demás amigos después del tercer mes, que el riesgo había desparecido.
Ya habían tenido el primer ultrasonido, en un hospital encargado de hombres gestantes y embarazo masculino, realmente era un hospital pequeño ya que era privado, justo lo que la pareja necesitaba para pasar desapercibido, igualmente este era el hospital dónde Phuwin siempre había asistido, así que ya mantenía su doctora de confianza.
Fue una cita mayormente para confirmar el embarazo y comprobar que todo estuviera en condiciones óptimas, su fecha de parto era estimada entre marzo y abril del próximo año.
Y dado que Phuwin ya tenía las siete semanas lograron escuchar el latido del corazón de su hijo, lo que les ganó muchas lágrimas a los próximos padres. Pero por fin tenian el ultrasonido de su hijo en sus manos, apenas era una cosa extraña en la imagen que les habían dado, pero aún así era su hijo.
Mientras Santang rebuscada otros trajes notando la incomodidad de su amigo, Phuwin pensó que si no se ponía algo pegado ahora que podía (ya que su vientre prácticamente no había cambiado nada) no podría hacerlo después.
–Bien, acepto disfrazarme de eso.–aceptó Phuwin con fingido fastidio.–Solo si soy Venus Moon.
Fourth festejó y el mismo pagó los trajes.
Se los midieron rápidamente una vez dentro del departamento de Fourth, sobre la ropa, con el dueño de la casa teniendo problemas en los hombros que aseguraría que arreglaría en estos días, mientras el de Satang y Phuwin parecía hecho a medida.
El castaño regresaba al departamento de Pond –que ya era más de los dos, que de Pond– mientras pensaba en el disfraz, no le contaría a Pond sobre el disfraz.
Cuando entra se encuentra con su novio en la cocina preparado la cena para los dos, y también puede oler mango sticky rice, el antojo más fuerte ahora mismo.
Pond se gira hacía él con una sonrisa.
–Bienvenido.–murmura acercándose a su novio. –Perdón, bienvenidos, a los dos.
La mano del mayor se posa en el plano vientre de Phuwin.
–Mmmh.–murmurá Phuwin enterrado con concentración en el olor de Pond, en su cuello, mientras abrazaba a su novio más fuerte de los hombros dónde lo sostenía.
–No me voy.–aseguró el mayor con voz suave mientras su mano derecha viajaba por su espalda para tratar de calmarlo, mientras la otra se posaba ligeramente sobre su trasero.
–Te extrañé.
–Yo también.–murmuró Pond con voz baja.
Una noche antes del outing Phuwin empaca muy rápido el disfraz que llevará, sin querer que su novio lo vea, lo esconde hasta abajo de su maleta mientras ordena la poca ropa que llevará, ya que solo es un día el que estarán, mientras doblaba las últimas prendas las náuseas hicieron que corriera directamente al baño a vomitar.
Si, las náuseas en vez de bajar la intensidad, aumentaron, por lo que ahora era más común él correr al baño más cercano a expulsar lo que fuera que había comido.
Cuando sale del baño Pond lo espera sentado en la cama con una expresión de preocupación.
–¿De verdad quieres ir? Siempre podemos quedarnos aquí.
Phuwin rodó los ojos con cariño mientras se sentaba al lado de su novio y le tomaba la mano.
–Lo pensé, quedarnos aquí mientras los demás se divertian.–miró a su novio con una sonrisa.–Pero luego pensé ¿Cuándo podremos volver a hacer esto, a divertirnos? En unos meses vamos a estar cambiando pañales.
Pond suspiró.
–Lo sé, también pensé en eso, pero me preocupa cualquier cosa que pueda salir mal, que las náuseas sean tan intensas que no puedas salir de la habitación y te recriminarías por cosas que no puedes controlar.
A final de la noche, mientras se preparaban para dormir la pregunta floreció de nuevo.
–Por favor dime de que te vas a disfrazar.–rogó Pond mientras Phuwin se miraba frente al espejo.
–No. –el menor sonrió con malicia.
–Por favor .–dijo alargando las vocales.
–No, ya lo verás.
–Pero tú ya sabes que yo voy de Spiderman.–murmuró Pond resignado.
–Exactamente, pero tú aún no puedes saber él mío.–Phuwin sonrió a través del espejo por el que veía a su novio refunfuñar.
A la mañana siguiente mientras los dos ya se encontraban arriba del camión que los llevaría al lugar del Outing, con Phuwin comiendo Mango Sticky Rice de un puesto por el que pasaron, Fourth se burlaba amistosamente ya que su amigo no le ofreció ni un bocado de aquello.
–¿Ese es tu desayuno, Phu?–preguntó desde el asiento de atrás, Fourth.
–Ujum.–murmuró mientras seguía comiendo con ávidez.
Pond a un lado de su novio sonreía viéndolo comer su antojo más notable hasta ahora. Solo que en su interior su preocupación se hacía presente, rogando que a media carretera no tuviera náuseas tan fuerten que lo hicieran vomitar.
Cuando Phuwin terminó su desayuno, Pond le ofreció un pastillero con vitaminas y medicinas que les habían recetado debido a una pequeña baja de hierro que presentó en los análisis en la cita con el médico.
–¿Estás enfermo Phu?–volvió a hablar Fourth desde el asiento de atrás.
Phuwin casi se ahoga con la última pastilla que estaba por tomar.
–Algo así.–pudo responder después de una tos debido al susto.–No podré beber alcohol por las medicinas.
Perfecto, esa sería su excusa respecto al alcohol.
Gémini que también estaba al tanto de la conversación respondió entendiendo.
–Pero aún así nos vas a poner a todos borrachos, ¿cierto?.–preguntó con diversión.
–Claro.–asintió con orgullo Phuwin.
La pareja durmió casi todo el trayecto, antes de que el autobús partiera Phuwin ya se encontraba recostado sobre el hombro de Pond para dormir.
Sorprendentemente fue cuando el camión se paro a tener un descanso, que en el autobús ya despejado, con tal vez unas 5 personas aún abordo, siendo dos de ellos Pond y Phuwin, el menor abrió los ojos y se despertó cuando las náuseas lo golpearon con fuerza, despertando a su novio en el acto.
–Náuseas.–murmuró Phuwin mientras se levantaba y trataba de salir del camión con cuidado de no tropezar.
Buscó visualmente el baño, pero vio una larga fila para poder ingresar a él.
Pond lo tomó del brazo y lo llevo detrás de una tienda, junto a un bote de basura decente, ahí Phuwin se inclinó para vomitar su desayuno con violencia, cada arcada lo hacía moverse hacía adelante con más fuerza.
Mientras su novio le recogía el cabello y le acariciaba la espalda con esperanza que aquello lo tranquilizara.
Al cabo de dos minutos, cuando las arcadas que tenía solo eran arcadas secas, Pond le ofreció un botella de agua para poder enjuagarse la boca.
–Gracias.–murmuró Phuwin con la garganta seca.
Consiguieron más agua y dulces ya que Phuwin no pudo lavarse los dientes debido a que sus cosas quedaron enterradas en lo profundo del almacén del autobús.
Dunk y Joong se acercaron al pálido Phuwin con un vaso de fruta.
–Come tan siquiera un poco.–murmuró Dunk con una sonrisa.
Y a Phuwin realmente se le antojó muchísimo la fruta que le regalaron así que, aunque quería comerla toda de una mordida, sabía que tenía que ir lento.
–Gracias Dunkie.- agradeció el castaño.
Joong y Dunk iban en un camión diferente al suyo, lo que entristecia a la pareja, de algún modo eran los únicos que sabían sobre el secreto aún guardado en el vientre de Phuwin.
Cuando llegaron al resort que había rentado la empresa, Phuwin y Pond fueron directo a su habitación a descansar, aunque habían dormido prácticamente todo el viaje en carretera, querían la comodidad de una cama, más para Phuwin que para Pond.
Les dieron una hora y media hasta que el show fuera realizado. Realmente en ese tiempo deberían estar organizándose por equipos, pero dado a las circunstancias eligieron mejor descansar, pusieron una alarma de una hora.
Después de que su equipo y ellos tuvieran su presentación frente al resto de la empresa, les dieron la tarde libre hasta la noche para descubrir sus disfraces.
Pond y Phuwin estuvieron junto a sus amigos en la piscina junto al mar mientras se divertian, mientras el atardecer iba apareciendo todos sabían que era momento de los disfraces.
Phuwin sonreía con diversión, mientras Fourth y Satang de burlaban de Pond por aún no descubrir de que se disfrazaría su novio.
Mientras Phuwin se tomaba una ducha, Pond preparaba su disfraz, que solo era ropa negra y la máscara, nada más, inundado en la curiosidad, buscó en la maleta de su novio, aunque fue detenido cuando una risa que venía del baño lo alertó.
–Tramposo.–dijo Phuwin desde el marco de la puerta con una toalla abrazándose a su cadera, dejando así la parte superior destapada.
Un gemido de frustración de Pond se hizo presente.
–Déjame saber tu disfraz por favor.–casi suplicó el mayor.
–Entra a bañarte y cuando salgas lo verás.–dijo Phuwin pasando a su lado con una sonrisa ladina.
–¿Por favor?–intentó otra vez el mayor.
–No.–dijo Phuwin acercándose cada vez más a su novio, parándose muy cerca de él.
–Bien.
Pond se acercó más a Phuwin y rompió la distancia entre ellos uniéndose en un beso, las manos de Pond lo tomaron de la cintura para acercarse aún más, mientras sus rostros se parecían querer fusionarse con la ávida ansia de un beso. Pond volteó a su novio y lo recostó suavemente sobre la cama en la que aún había prendas que habian usado hoy.
Phuwin tomaba de la espalda a Pond para mantenerlo más cerca cada vez, mientras pequeños jadeos inundaban el cuarto, cuando el aire comenzó a faltar, el mayor comenzó a repartir besos en la mandíbula de Phuwin bajando poco a poco a su cuello, Pond sentía los dedos de su novio enroscandose en su cabello, jalando suavemente mientras él mordía levemente el cuello del otro.
Fue cuando tocaron la puerta que Pond se separo del cuello de su novio apoyando ahora su frente en su hombro mientras suspiraba.
–¿Por qué parece que hoy todos me odian?–preguntó Pond con fastidio.
Phuwin río mientras quitaba a Pond encima suyo y se levantaba y buscaba rápidamente su ropa interior, shorts y una camisa que era de Pond que ponerse.
–Espera Fourth.—gritó Phuwin desde el otro lado de la puerta.
Después de unos rápidos minutos de Pond fascinado por ver el cuerpo desnudo de su novio y Phuwin viéndose timido, aunque no tenía porque, abrió la puerta, dejando ver a Fourth sonriendo con su disfraz aún en la bolsa.
–¿Recuerdas que tenia que arreglar el disfraz de la espalda? No lo hice.–murmuró derrotado.
–El intruso sigue aquí.–murmuró con diversión Phuwin mirando a Pond aún acostado mirando el techo con cara seria.
–Dile que se vaya, tenemos que prepararnos.–dijo Fourth con una sonrisa maliciosa.
–Todos me odian.–dijo Pond riendo. Pero se levantó de la cama y tomo su disfraz.–Iré con Joong y Dunk.
Mientras caminaba hacia la puerta su expresión era de tristeza pero al llegar frente a Phuwin cambió por una expresión de maldad, se acercó rápidamente a su novio y lo beso con desesperación mientras su mano libre le tomaba la cabeza, no dejando que Phuwin se alejara.
Fourth se quedó perplejo mientras veia la escena, obviamente había visto muchos besos entre sus amigos, pero jamás un beso con esa intensidad, así que mejor se volteo para darles privacidad, aunque estando en la misma habitación, poco podía hacer.
Phuwin intentó resistirse pero seria una mentira decir que queria alejar a Pond, así que él mismo lo acercó con posesión por la espalda, pero el vengativo de Pond se alejó dejando a Phuwin confundido.
–Nos vemos, Phu.–murmuró tranquilamente antes de salir por la puerta.
"El maldito sabe lo que hace" pensó Phuwin con una sonrisa malvada.
–Empezó una guerra que sabe que no podrá ganar.–le dijo a Fourth una vez los dos vestidos ya con sus trajes.
—¿Sigue sin saber que serás Venus Moon?
–No, sigue intentando que yo sé lo diga.–murmuró de frente al espejo arreglándose distraidamente un mechón de cabello.
Cuando Pond salió del cuarto de hotel que compraría con su novio sonrió caminando por el pasillo hacia la habitación de Dunk y Joong.
Al cabo de minutos, cuando Pond ya estaba completamente vestido y bañado, junto con Dunk comenzaron a hablar.
–¿Es raro saber que serás papá?–preguntó Dunk con timidez.
–Mhh, lo es, créeme que cada día Phuwin y yo nos despertamos cagados de miedo.
–Igual se ven felices.
–Lo somos, créeme, somos los más emocionados, pero estoy aterrorizado, los dos no pasamos de los veinticinco años.
–Lo comprendo.–murmuró Dunk mientras giraba su cabeza hacía dónde estaba su novio.
Quién hizo contacto visual con él desde el fondo de la habitación y le sonrió con tristeza, pero Pond no logró ver aquello.
–Oh, espera.–el teléfono de Pond sonó indicando una llamada de Phuwin, cuando finalmente colgó tenía una sonrisa.–Disculpen amigos, iré con el papá de mi hijo.
Cuando Pond salió por la puerta, Joong se acercó a su novio sentándose detrás de él rodeándolo por la cintura.
–Todavía no estás listo para decirlo.–no fue una pregunta, fue una afirmación.
Dunk con lágrimas en los ojos negó.
–No quiero arruinar su felicidad con lo que nos pasó.–Dunk apretó los labios mientras sus ojos se llenaban poco a poco de más lágrimas.
–Lo entiendo.–Joong aún desde su posición abrazó más fuerte a su novio en sus brazos.
–Y tampoco quiero que se asusten, son los primeros tres meses.
"Los únicos meses que pude lograr" Pensó Dunk, pero no lo dijo, ya no tenía caso decir más, sabiendo que Joong sufría junto a él.
Pond llegó a su habitación y lo primero que vio fue a Phuwin con una de su sudadera, le quedaba grande, pero aún así podia ver sus largas piernas descubiertas, dejándolo confuso.
–¿Phu?–murmura Pond entrando lentamente a la habitación.
–Mira.– Es lo único que dice mientras se levanta la sudadera.
Pond miró estupefacto, bailando ente emociones, shock, nerviosismo.
–¿Qué?–es lo que murmurá el mayor mientras se cubre con una mano la boca, la cuál se encuentra seca.
Ve como el vestido naranja se balanceaba sobre las piernas largas de su novio.
Phuwin se ve envuelto en vergüenza, con la cara brillando de carmín soltando una suave risita.–Soy Sailor Venus.
La risa de Pond fue casi inevitable, pero no fue una risa burlona, fue una risa de ternura, con los ojos brillando de adoración.
–Te ves muy bien amor.–murmura sonriendo.–¿Fourth te convenció de usar esto?
Dijo mientras caminaba rodeando a su novio para poder verlo de todos los ángulos.
–Fue Satang quién más insistió.
–¿Estás cómodo con esto?.–preguntó Pond.
–Lo soy, es un poco raro usar falda, pero está comoda, no sé como describirla.–el menor sonrió tímido.
–Me refiero a lo otro.–murmuró Pond con cariño.
–Lo sé.–rodeó los ojos.–Pero si, lo que vengo diciéndote, si no lo hacemos ahora que podemos, dudo que en unos meses con un bebé en brazos yo pueda hacerlo.
Aunque la idea de tener un bebé en brazos en algunos meses era real, los dos lo veían muy lejano, así que ante la mención a los dos les dio un pequeño escalofrío.
–Pues te queda muy bien.–dijo Pond mientras acercaba a su novio por la cadera hacía él.
–¿Te parece?–murmuró seductor Phuwin pero aún así un pequeño tono de rojo le aparecieron en las mejillas.
‐Si.
Sus labios se unieron con un beso ferviente, como todos los que habían tenido éstas últimas horas. Pond tomaba con posesión la cadera de su novio queriéndolo aún más acercarse a él, mientras su mano derecha se dirigió lentamente a su trasero, pasándola ahí, era un gesto tan natural tener la mano ahí, y no era un gesto nada obsceno, si le preguntaras a Phuwin te diría que sentía seguridad el poder experimentar ese toque íntimo cuando estaban ellos solos dos.
Nuevamente fueron interrumpidos por Fourth, quién está vez no tocó la puerta, simplemente la abrió y se aclaró la garganta.
–Mmmm, es hora de bajar.–dijo notablemente incómodo por lo que acababa de presenciar.
"Dos veces este día" Pensó Fourth mientas volvía a cerrar la puerta detrás de él.
Cuando bajaron al living del hotel, había tanta gente disfrazada, con unos más producidos que otros. Pero sin duda desde el momento que Satang, Fourth y Phuwin bajaron toda la gente amó su disfraz.
Todos se acercaban a Phuwin para grabar su disfraz, Pond siempre pendiente a él, parecía un genuino Spiderman pero únicamente cuidando de su novio.
Conforme la velada iba pasando, Phuwin se paró a servirse comida, ya que su estómago estuvó reacio a aceptar comida en todo el día, solo la idea le daba nauseas, pero ahora que habían pasado, su estómago gruñía de hambre.
Se sirvió un plato de sopa, y ahí se encontró con Dunk quién le preguntó si podía grabar un video.
Cuando el video finalizó, Dunk se le acercó y le recomendó ciertas comidas que había en la barra que usualmente no provocaban náuseas.
–El arroz sin condimentos es lo que te va a salvar.–murmuró Dunk hombro a hombro con Phuwin.
–¿Cómo...?–la pregunta fue interrumpida por el propio Dunk.
–El tío de ese bebé investigó.–murmuró refiriéndose a si mismo y restandole importancia mientras caminaban de vuelta a sus lugares.
Pero sus ojos atravesaron un dolor tan rápido que Phuwin pensó imaginarlo.
–Gracias, supongo.–dijo aún en susurro Phuwin sonriendole a su amigo.
Cuando Phuwin se quedó platicando con Force, Dunk decidió mejor irse a sentar con su novio.
Joong no perdió de vista la tristeza que parecía tener su novio.
–¿Pasó algo?–preguntó preocupado el menor cuando vio a Dunk sentarse junto a él con un atisbo de tristeza.
–Nada importante.–murmuró el mayor con una sonrisa que no le llego a los ojos.
–¿Seguro?–preguntó, tomándole la mano debajo de la mesa acariciando el dorso con su pulgar para darle consuelo.
–Cuándo lo veo, es imposible no recordar.–Dunk tragó saliva, sus ojos ya fijos en Phuwin.
Ojos que se llenaron de lágrimas pero no llegaron a derramarse.
En un silencio aceptando la dolorosa perdida.
En la fiesta, Phuwin se dejó un tiempo más el disfraz, después de todo había ganado el segundo lugar por eso.
Con las horas pasando, y el ambiente subiendo, sus amigos lo invitaron al tomar alcohol, pero con la excusa que estaba tomando medicamentos no podía.
Su vaso con refresco era lo único que bebió toda la noche. Agradeciendo también que muy pocos de la empresa fumaran, y si lo hacían era del otro del ala del hotel.
Pond, él si bebió, pero no sin que él menor le reprochara porque él si podía, lo que le gana una risita de parte de Pond.
En algún momento unos muy borrachos Joong y Dunk llegaron junto a Pond para darle de tomar más alcohol, mientras Phuwin tenía un poco de envidia.
Más personas se le unieron y de repente ya eran un grupo de gente riendo y cantando, disfrutando de la noche.
De un momento a otro Phuwin se sintió abrumado con la sensación de felicidad, poder estar aquí junto a sus compañeros de trabajo era un privilegio, pero aún así no se iba aquel pensamiento de terror al como reaccionarian al saber de su embarazado. Pese a que las luces de las fiesta continuaba Phuwin parecía más lejano, con la mente martillando pensamiento con pensamiento.
Earth y Mix habían anunciado públicamente la llegada de pequeño hijo hacía casi un año, pero la situación de ellos era muy distinta. Earth, con treinta años y una carrera sólida a sus espaldas, transmitía estabilidad; Mix, que acababa de cumplir veintisiete, también había construido un camino firme en la industria.
Su relación nunca fue un secreto, ni dentro de la empresa ni con su público, desde su noviazgo al comienzo de su carrera como coprotagronistas hasta el matrimonio, todo lo compartieron abiertamente con sus fans.
Pond y Phuwin, en cambio, eran demasiado jóvenes. Phuwin, a pesar de su larga trayectoria, apenas tenía veintidós años, mientras que la carrera musical de Pond recién comenzaba en JASPER. Ambos vivían sumidos en proyectos que les dejaban apenas tres horas de sueño al día. Además, llevaban cuatro años juntos, pero siempre a puertas cerradas; para el público —e incluso para algunos colegas— no eran más que buenos amigos. Y ahora, la idea de anunciar de golpe no solo su relación, sino también que esperaban un hijo, resultaba abrumadora.
–¿Nos odiaran cuándo lo sepan?–preguntó Phuwin ya sentado en la cama del hotel poniendo su mano sobre su vientre plano.
Pond no dijo nada, porqué él también se hacía aquella pregunta. Suspiró recargandose contra la puerta de la habitación mirándo a su novio.
–Lamento no poder ser un consuelo a esa pregunta, porqué yo también tengo ese miedo.–suspiró acercándose poco a poco a su novio.–Pero no lo sé, ojalá no.
El mayor se acercó aún más, arrodillándose frente a él, tomando las manos de su novio para dale confianza.
–De verdad espero que ninguno de nuestros Phi se sientan decepcionados.–murmuró Phuwin sin querer romper la intimidad que habían creado.
–Nos tenemos a nosotros dos, a este bebé.–murmuró llevando una de sus manos a la cadera de su novio presionando el pulgar en su vientre.
–No te olvides de sus tíos chismosos.–Phuwin sonrió mientras lo decía recordando la presencia tranquilizadora de Dunk y Joong.
Pond quién lo veía con adoración y un gran respeto.
–Te amo Phuwin, de verdad te lo digo.–murmuró levantándose un poco para poder capturar sus labios.
El beso fue lento, saboreandose a través del otro, con lenguas juntas, peleando por el espacio en la boca del otro. Phuwin se reclinó hacía atrás llevando a Pond con él.
Pond fue quién lo subió más sobre la cama para poder tener un mejor ángulo de su boca, regresando a la misión de explorar nuevamente la boca del otro, con la mano de Phuwin entrelazando el cabello de Pond con su mano, y Pond recorriendo su pierna desnuda poco a poco.
–Maldita sea lo que este disfraz me hizo sentir.–murmuró Pond mordisqueandole el cuello al menor quién soltó una risita ahogada.
–Ese era el motivo.–susurró sin aliento, la boca de Pond ahora ejercía más presión en su cuello, usando levemente los dientes para raspar un poco.
Phuwin arqueó su espalda con un jadeo mezclado con una risa nerviosa, mientras sentía la respiración de su novio contra su sensible piel.
–No ganarás esto.–susurró con desafío, pese a aún tener los dedos enredados en el cabello de Pond.
El mayor levantó apenas su rostro para hacer contacto visual.
—Ahora mismo no me importa si gano.–murmuró rompiendo el contacto visual para poder morder suavemente la curva de la clavícula de Phuwin.–Pero podría perderte en ti.
Phuwin volvió a alzar su cabeza para unirse de nuevo en un beso ahora desesperado, con más fuerza buscandose con ansia. Con el toque de Pond cada vez más ávido, recorriendo las piernas desnudas con vigor, apretando dentro de sus muslos internos acercándose poco a poco a su entrepierna.
El cuerpo de Phuwin temblaba al sentir el toque experto de su novio, tocándolo dónde sólo él sabía. Mientras las respiraciones se agitaban más y más, con pequeñas risitas de exitación que se ahogaban en medio de besos apresurados.
–Por favor Pond.–rogó Phuwin.
Eso basto para que el control del mayor acabará.
–Me encantó este disfraz, sería una pena quitarlo.–murmuró Pond con malicia.
–Pond.-gimió Phuwin mientras su novio tanteaba el borde de su ropa interior, y la bajaba poco a poco.–Estás loco.
A la mañana siguiente, con el sol asomándose entre las cortinas mal puestas iluminando parte de la cama. Phuwin abrió los ojos poco a poco sintiendo los brazos de Pond rodeándolo con firmeza.
–No siento mis piernas.–dijo aún somnoliento, haciendo que la risa del mayor resonara en la habitación.
–No te recuerdo ayer mencionar eso.–murmuró con diversión mientras se escondía en el cuello del menor para cubrirse de la luz solar que paso a paso avanzaba hacía ellos.
–Idiota.–murmuró sonriendo aunque un tiene rosa marcaba su rostro.
La habitación se lleno de silencio. La mano de Pond por instinto se movió hacia el vientre aún plano de Phuwin, una costumbre que había formado desde que se enteraron.
–Creo que querrán a este bebé, pase lo que pase.–murmuró con confianza Pond.
Phuwin se removió hasta que pudieron cruzar miradas.
–Ojalá, de verdad lo espero.–murmuró lleno de desconfianza.
Un golpe en la puerta los hizo sobresaltarse.
–Corran o el autobús los va a dejar.–gritó Dunk.
Dos risitas se hicieron presentes.
Ya en el autobús de regreso, muchas personas estaban completamente dormidas, o algunas parecían a punto de vomitar por la resaca.
"Espero no lo hagan" pensó Phuwin, ya que eso le daría náuseas a él, cosa de la que se había librado, al menos por hoy.
Phuwin miró el cristal gran parte del viaje, inundando sus pensamientos, y todos llegaban a la misma conclusión, tenía a Pond de su lado, tenía a Dunk y Joong, que aunque no lo pareciera, eran una fuente de mucha tranquilidad, saber que tenían amigos que los apoyaban.
–Ellos lo entenderán.–murmuró Pond quién pareció leer su mente todos estos minutos.
–Y si no, nos tenemos él uno al otro.–susurró Phuwin entrelazando sus manos bajo la manta que compartian.
Los los cerraron los ojos esperando que aquellas palabras de verdad sirvieran, con el pequeño bullicio en el camión, la experiencia de la noche de estar con sus amigos y compañeros de trabajo, era un sentimiento agridulce, pero la unión de sus manos parecía más fuerte ahora, y desde que se enteró del embarazo Phuwin pensó que tal vez está situación pudiera salir bien.
