Actions

Work Header

Corazón tímido esconde mis cicatrices (Hazme más fuerte)

Summary:

Waywood en el omegaverse

Para el reto Omegaverse 2025 de la página Es de Fanfics

Chapter 1: Revelación

Summary:

El primer capítulo de este viaje ¡Que bien!
Siempre espero por esta parte del año 😊

Disfruten el capítulo porque se todos modos a Robert no le irá bien aquí

Chapter Text

Día 1 : Revelación 

Michael sabía que no debería estar aquí, Robert se enteraría y le pediría que se fuera, su presencia manchaba este día, una vez que pasarán las formalidades o mucho antes de que comience el evento así se evitaría mucha más vergüenza en este día tan especial.

 

Sintió más que oír los pasos de su Parabatai al acercarse, pero los hábitos nunca mueren y echó un rápido vistazo. Y aunque su corazón doliera no podía creer lo guapo que se veía Robert en ese traje formal completamente negro.

 

“Oye…” Robert todavía se movía nervioso abría y cerraba la boca como un pez, en otros tiempos Michael hubiera reído un poco al ver su timidez, Pero después de lo que le dijo en la academia esas cosas ya no tenían validez aquí.

 

“Me dijeron que te buscará ya estamos listos para comenzar

 

 Si Michael no quería estar aquí Robert menos, ver al chico que lo estaba destrozando. El chico que lo rechazó y le rompió el corazón, pero Robert no podía sacarlo de su vida como quisiera, eran Parabatai y aunque ya no lo quisiera ahora el lazo no le permitía deshacerse de él.

 

Caminaron juntos en silencio un silencio la distancia era cercana.

Pero no lo suficiente como para tocarse y hacer las bromas de antaño, pasar el brazo sobre los hombros balanceándose de un lado al otro todo eso ya no existía y era demasiado incómodo porque ninguno de los dos quería estar ahí.

Michael porque sabía que Robert estaba obligado a invitarlo, y Robert porque estaba ligado a él de por vida y socialmente no podía evitarlo para siempre.

 

“Deséame suerte” murmuró Robert pensando que Michael lo seguiría en esto.

 

“No la necesitas, no de alguien como yo” El Alfa que había en Michael estaba despierto ahora, no quería llegar a un estado salvaje Pero había tenido suficiente, suficiente de aguantar sus sentimientos, de esperar el tan temido rechazo y las palabras que sellaron todo como una tragedia.

 

“¿Qué quieres decir con eso?” Robert frunció el ceño el próximo a presentarse a Alfa prefería hacer como que no había pasado nada ahora 

.. Sinceramente Michael esperaba algo mejor que esto.

 

“No tienes que fingir que me quieres aquí aunque debo admitirlo aún no se te da bien”

 

Michael se apartó de él dejando en claro con acciones lo que Robert “querría hacer en su lugar” incluso se quitó un poco del inexistente polvo en su traje.

 

No es justo…porque eres así conmigo ahora Mickey “ Robert se encogió en sí mismo sin saber porque le afecta mucho las palabras del otro alfa. Aquellas que lo hacían querer llorar en un momento como este.

 

“¿ Quieres que hablemos de lo que es justo Robert?”

 

"De verdad quieres hacerlo justo en este momento. Rodeados de toda la nobleza de Idris que no debería saber que te provoca asco saber que tú Parabatai tiene sentimientos hacia otro Alfa que no debería ..."

 

El sonido vino antes que las palabras Pero milagrosamente el Alfa sin presentación no había dejado más que una pequeña marca con esa aparentemente “fuerte bofetada” que le había dado.

 

CÁLLATE” gritó Robert con todas sus fuerzas son saber que detrás suyo se estaba acercando una pequeña y curiosa multitud.

 

Amatis, Stephen, Lucian y Hodge se estaban acercando para saber que estaba causando tal conmoción.

 

“No vuelvas a acercarte a mi jamás, no digas esas cosas que es repugnante, anda dilo en frente de todo el mundo si tienes el valor de destapar lo que haces, lo que hiciste y a quien elegiste como un mismo espejo para reflejarte porque si yo soy un monstruo tu eres…”

 

Michael ya no era Michael este no era El lo que estaba ahí presente guapo rubio y elegante con esa ropa no era más que el Alfa herido que estaba comenzando a salir en el momento equivocado. Su Mickey no le hablaría de esa forma…él no era él no era, Pero era su culpa que todo hubiera terminado, que por su pensamiento retrógrado él hubiera dicho esas palabras…el ahora, el ahora.

 

“Cállate, cállate cállate , calla..” En un momento terminó perdiendo el control y tratando de estrangular a su Parabatai al borde de la desesperación, queriendo ocultar con sus palabras todo aquello que había salido a la luz aquel día en el bosque de Brocelind donde el Alfa se le había confesado con sentimientos tan puros que él en su crueldad y miedo tuvo que sepultar con todo un desprecio que no sentía.

 

Precio que sabía que estaba pagando ahora.

 

Pero entonces su respiración se detuvo. Los ojos se le llenaron de lágrimas, el corazón no dejaba de latir desbocadamente dentro de su pecho, sentía la sangre acumulándose dentro de si, la cabeza le dolía y su temperatura corporal estaba subiendo.

 

No solo eran Michael y él en esa escena perdiendo los estribos.

 

Además de sus amigos conocidos y desconocidos estaban acercándose de todos lados, un aroma intenso llenaba el aire a algo dulce, muy dulce volviéndose amargo totalmente quemado.

 

“No” susurró Robert pero solo quería gritar.

 

Los susurros se hacían cada vez más fuertes 

Y los invitados iban avanzando cada vez más rápido a dónde sucedía todo el alboroto.

 

Robert lo sabía porque el sonido de los pasos de medio mundo era ensordecedor. No quería admitirlo se negaba a hacerlo pero ahí estaban todas las señales y aún así quiso reír por ello.

En su misma fiesta de presentación, aquella en dónde terminaría presentando su casta ante la sociedad de todo Idris estaba sucediendo.

 

Pero no de la manera que él quería.

 

Un Omega, el hijo de los Lightwood es un Omega

 

Robert sacudió la cabeza y negó varias veces lo sucedido, no quería mirar a nadie porque sabía que todos los ojos estaban sobre él. Se estaba volviendo un Omega, no un Alfa su caso era una presentación tardía y el estrés de la planeación del evento, la sensibilidad en todo su cuerpos y sus emociones y el encontrarse con él único Alfa que quería ver y no ver en este momento había desencadenado todo aquello 

 

Cada mirada, cada susurro, cada grito, cada chisme y desaprobación, todos los olores estaban en el aire. Sus sentidos ya no funcionaban temblaba tanto que de un momento a otro pensó que se caería.

 

Entonces sintió el olor de Maryse cerca de El.

 Era algo repugnante como si su perfume se hubiera transformado de pronto en agua de las alcantarillas. No sabía porque lo hizo y porque en ese momento ahora tenía suficiente fuerza para ello. Pero la empujó con todo lo que pudo y la dejó ahí tirada. 

 

Con todas las miradas a su alrededor con su respiración errática. El olor de la multitud seguía ahí, impregnado en su nariz: sorpresa, morbo, condescendencia.

 

"Un Omega… quién lo diría."

"Los Lightwood deben estar devastados"

"Pobre chico, tan pequeño para tanta expectativa.”

 

Solo había una cosa que podía hacer en este momento para alejarse de la multitud y todos estos pensamientos 

 

Y de repente se echó a correr.

 

Aceleró el paso como nunca lo había hecho en su vida. Cómo si todos los entrenamientos en la academia y el ejercicio físico hubieran Sido solo un paseo por el parque.

 

Sus piernas arden, sus rodillas duelen se golpea fácilmente pero aún así no se rinde y decide seguir corriendo, necesita perder a todos aquellos que lo están siguiendo.

 

Lo logra, lo hace yendo hacia su casa, el viento fresco de la noche le golpeó la cara apenas salió al exterior Pero incluso eso no fue suficiente para despejar el torbellino que tenía dentro de sí.

 

 

Todo y todos quedan atrás, Siguió mirando hacia el frente dejando atrás a sus amigos, su familia y todos los invitados dejando atrás todos los planes ideas y sueños que tenía al ser un Alfa..

Incluso dejándolo atrás a él. Pero eso ya había sucedido antes, mucho antes de esto.

 

Y los ojos se le llenaron de lágrimas al pensar en Michael de esa forma, en cómo lo trato la crueldad de sus palabras y el daño que le hizo al rechazar sus sentimientos de esa forma, porque también él tenía los suyos, esa inexplicable ola de calor y mariposas en el estómago que sentía cada vez que se veían cada que lo observaba reír el sonido de su voz y su risa que hacía vibrar todos sus cimientos y murallas.

 

Pero ahora Robert no tenía nada de eso, todo lo que había construido con Michael su Parabatai y su otra mitad estaba roto y no se volvería a reparar jamás.El smoking se le estaba pegando al cuerpo, demasiado pesado, demasiado caliente; cada respiración le raspaba los pulmones como si inhalara fuego. Sentía la humedad de su propio sudor resbalando por la frente y entrando en sus ojos, haciéndola parpadear con dolor. Y aún así siguió corriendo entre la noche como consuelo y compensación de que nadie lo vería, de que la luna resguardará sus pasos, Pero ¡Por Amor a Raziel! Dolía y cómo dolía sin embargo esto que sentía quemándole las entrañas no era motivo para detenerse.

 

Cuando el dolor en los pies se volvió insoportable, se dio cuenta de que los zapatos estaban literalmente desgarrándose. Se los quitó sin detenerse, casi tropezando, y los lanzó hacia la maleza con rudeza como si ellos también fueran responsables de su desgracia.

 

 

El suelo estaba frío, lleno de piedritas que le mordían las plantas de los pies, pero el dolor real estaba dentro: en sus costillas comprimidas, en la garganta reseca, en los pensamientos que lo aplastan, Pero Robert no se detenía había algo en el que se rehusaba a hacerlo a media que corría y todo se le incrustaba

 

Porque la meta ya estaba cerca

 

Llegó a la frontera del bosque de Brocelind 

No se detuvo.

No podía.

 

Las ramas bajas arañaron sus brazos. La humedad de la tierra lo salpicó. El smoking, tan perfecto hacía una hora, ahora estaba torcido, manchado, roto. Un símbolo del Alfa que Robert jamás sería.

 

 

El cambio seguía en curso como un incendio bajo la piel. El olor que emanaba era inconfundible. Omega. Omega. Omega.

La palabra retumbaba en su pecho como un martillazo.

 

Finalmente, cuando ya no tuvo aire, cuando sus rodillas amenazaron con doblarse por sí solas, cayó. El golpe resonó en toda instancia y vibró a lo largo de su cuerpo mientras su cuerpo se acostumbraba a su nuevo estado.

 

Se quedó así, respirando a bocanadas, apoyado en las manos, la frente casi tocando la tierra húmeda.

 

La voz se le quebró.Se apretó los brazos, como si quisiera sostenerse el cuerpo que ya no reconocía. El calor continuaba subiendo por su espalda, por su cuello, por cada parte de él que antes imaginaba fuerte, estable, destinada a ser Alfa.

 

Y ahora…

 

Un sollozo le estalló en el pecho.

 

 

Golpeó el suelo con el puño. Otra vez. Y otra.

La tierra se mezclaba con sus lágrimas.

 

Cada grito le desgarraba la garganta, pero no podía detenerse.

Aulló su frustración, su rabia, su miedo. Maldijo a su cuerpo, a su destino, a las expectativas que lo habían condenado desde antes de nacer. Y nunca se presentaron, maldijo a su familia, a las marcas, a su presentación tardía a Raziel, sus antepasados y todos los cazadores de sombras que lo habían condenado a este destino.

 

Pero nunca a él.

Ninguna maldición salió de su boca dirigida a su Parabatai, hacia Michael Wayland.

 

Fue ahí entonces cuando descubrió la tragedia que su cuerpo y su alma querían negar, pero su mente le decía que era demasiado tarde para eso.

 

 

"¡No es justo! ¡No es… justo…! " su voz se fue deshaciendo, temblorosa, rota.

 

Siguió llorando allí, arrodillado en la oscuridad del bosque, con el traje arruinado, los pies desnudos y el corazón haciéndose pedazos, mientras el olor dulce y cálido de un Omega recién presentado lo envolvía… como una sentencia