Chapter Text
La evolución muchas veces tiene un sentido del humor algo retorcido, en éste mundo no solamente los humanos terminaron evolucionando como una sociedad estable que progresa y crece para expandirse, de igual forma sucedió con la mayoría de los humanos, terminando por crearse una gran variedad de evoluciones convergentes casi al mismo tiempo, naciendo los hombres bestias.
Estos a simple vista eran igual físicamente a los humanos en su contextura, pero a diferencia de los que eran totalmente humanos estaban más cerca de su lado animal, pudiendo de igual forma manifestar ciertas extremidades animalescas o incluso convertirse de forma completa en un animal, conservando su raciocinio y capacidad del habla con los demás humanoides.
Aunque a diferencia de cualquier otro mundo donde se pudieron haber creado guerras y continuos conflictos entre razas, entre ellos mismos terminaron mezclándose sin mucho problema alguno, aunque una vez asentadas las fronteras de los reinos que terminaron formándose estos cómo era de esperarse comenzaron a generarse conflictos por obtención de más tierras como en cualquier otro mundo.
Actualmente se ha establecido un periodo de paz temporal, donde la mayoría de los reinos están en un punto de jaque donde no pueden avanzar más sin que se pierdan muchos recursos ya sean materiales o humanoides, en donde los conflictos se han vuelto más estratégicos, pero no han logrado avanzar más para crear un nuevo conflicto de gran tamaño.
En una biblioteca de la capital de uno de estos reinos un joven pelirrojo se encontraba ordenando unos libros en sus estantes correspondientes mientras tarareaba por lo bajo, totalmente absorto en su tarea, sin darse cuenta de que se le acercaban por el flanco derecho, esto debido a que éste se encontraba cubierto por un parche de color oscuro.
—¿trabajando horas extras señor trabajólico? —cuestionó una joven de coletas mientras se inclinaba hacia delante para intentar asomarse de su punto ciego, notando el claro sobresalto que había tenido el pelirrojo, dejando caer los libros que quedaban entre sus libros mientras soltaba un quejido de sorpresa al mismo tiempo que dejaba aparecer tanto su cola como orejas en lo alto, por completo alerta, ganándose una risa risueña y de diversión por parte de la joven. —¿te asuste? lo siento
—no me hagas eso, ¿qué hubiera pasado si no reaccionaba bien? —cuestionó con un tono de ofensa para mirar a los lados con curiosidad para finalmente volver a verla con extrañeza. —es raro no verte con Allen cerca.
—nop, hoy los guardias tenían una reunión formal, al parecer en una nueva propuesta de paz va a haber un intercambio cultural y van a recibir a algunas personas para mostrarles donde se van a quedar hasta que tengan que volver, así que salí de dar una vuelta por mi misma. —explicó con calma mientras jugueteaba con sus dedos antes de llevar su mano derecha a un mechón de su cabello para girarlo sobre uno de sus dedos con un sueva puchero de queja. —aunque todo es tan lindo y colorido como siempre, no es lo mismo salir sin él conmigo.
—si solo vienes a restregarme sus momentos de tortolitos puedes regresar a donde vives. —un sutil chillido se escondía entre la irritación de sus palabras mientras su cola se erizaba, tosiendo con sutileza antes de volver a ocultar su cola y orejas.
—n-no digas esas cosas cuando alguien puede oírte. —trinó en queja la joven de coletas, empuñando ambas manos a los lados y alzándolas los levedad hacia arriba, haciendo que el contrario alzara ambas manos y apartara el rostro con una sonrisa algo tensa.
—tranquila milady, nadie pasa por aquí a estas horas, por algo viniste aquí tu sola en primer lugar. —sonrió con un toque de ironía el de parche, agachándose para comenzar a recoger los libros que se le habían caído cuando fue sorprendido por la joven. —por cierto, ¿qué te trajo aquí si no puedes ir a otro lado sin tu escolta personal.
—venía a ver si había algún cuento nuevo para poder llevarme. —explicó finalmente la razón por la que se encontraba en ese lugar, entrelazando sus dedos frente a ella con una expresión de ensoñación ante la mirada por completo neutral del pelirrojo.
—creo que estoy sintiendo lástima por ustedes dos. —balbuceó para si mismo el más alto, viendo los libros que tenía entre las manos para saber si alguno de estos podía interesarle a su amiga, hasta que notó uno que estaba prácticamente nuevo y le dio un rápido repaso para estirárselo. —este quizás pueda entretenerte unos días.
—eres un encanto. —sonrió algo amplio la joven aceptando el libro con ambas manos, pensando en los momentos que podría leerlo en compañía de Allen, pasando a que su sonrisa pasara a ser de torpeza y con las mejillas algo sonrojadas. —esto... ¿me acompañas de vuelta? salir fue lo fácil, pero si regreso ahora seguro los guardias le van a avisar a mi hermano.
—... ¿te fugaste en el cambio de guardia? —le cuestionó de regreso terminando de guardar los dos libros que aún le quedaban entre los brazos, notando como la joven pajarita tan solo apartaba la mirada y cubría su rostro con el libro que le había sido prestado, a lo que el pelirrojo tan solo resopla. —déjame cerrar y te acompaño de vuelta.
—muchas gracias, te espero en la entrada. —avisó la joven mientras asentía un par de veces, dando pequeños saltos hacia la puerta principal del lugar mientras el pelirrojo cerraba todo.
—esto es una pérdida de tiempo, ni siquiera deberíamos estar aquí. —gruñó un hombre con traje militar de color negro, con los brazos cruzados, irritado por el hecho de haber sido seleccionado por el gobernador para participar en el programa de intercambio cultural.
—vienes todo el camino renegando lo mismo Yuu, esto va a ser divertido, tan solo cruzando la frontera se veía todo diferente. —se burló su compañero de carroza, el cual miraba por una de las ventanas del transporte con una sonrisa de diversión.
—se supone que somos soldados, no estamos para tratar la paz, nuestro deber es luchar. —volvió a reclamar su responsabilidad quizás por cuanta vez durante todo el camino que habían recorrido.
—no siempre podemos pasar en peleas, piensa en esto como una oportunidad para tener vacaciones, unas vacaciones de un año. —se explicó con calma el chico que estaba sentado frente al nombrado Yuu, siendo el único que se encontraba con él en la carroza, aunque terminó por llevar su mano derecha a su estómago y reír con mucha diversión, señalándolo con la izquierda. —ah... aunque son unas vacaciones forzadas para ti, a fin de cuentas no hubieras salido seleccionado para el intercambio si no le hubieras dado esa paliza al comandante.
—ese sujeto solo me estaba tomando el maldito pelo, me estaba subestimando demasiado. —Yuu mostró los colmillos con el ceño fruncido en exageración, lo que provocó que su compañero volviera a reírse con exagerada diversión antes de recomponerse.
—eso no puedo negarlo, fue demasiado malo como lo hizo y fue una total lástima que no estuviera ahí para detenerte desde el comienzo, por eso yo también fui seleccionado para venir para que no te metas en ningún problema hermano. —suspiró con cierta exageración, pasando su mano derecha ahora por el puente de su nariz, donde resaltaba una cicatriz de la cruzada de lado a lado.
—no te quejes, te vi mirando de lejos y apostando con los demás, aunque no te veo irritado con este viaje absurdo. —se calmó un poco el de cola de caballo alta, cruzándose de brazos con una expresión de fastidio hacia su compañero, haciendo que el acusado tan solo se encogiera de hombros y apartaba la mirada haciéndose el desentendido.
—es bueno ir a un lugar sin tener que estar preparado para pelear, aunque ahora tenemos mucho dinero para cambiar y usar en este viaje. —suspiró con ánimo el de cicatriz volviendo a mirar por la ventana de su costado justo antes de que su transporte se detuviera. —oh, parece que ya llegamos, vamos a escuchar la bienvenida rápido para comenzar a ver la ciudad.
—que molestia. —negó un par de veces Yuu, saliendo de la carroza después de su compañero, entrecerrando los ojos al ver todo tan animado, informal y colorido, terminando por arrugar la nariz y chistar con fastidio. —esto es demasiado.
—tranquilo, no puedes comenzar una pelea aquí Yuu, causarías una guerra, se supone que venimos por la paz. —ahora sonaba un poco más ansioso el de cicatriz, recibiendo un chasquido de dientes por parte del nombrado, el cual solo gruñó por lo bajo al verlo de reojo.
Los dos caminaron junto al resto de los que habían sido seleccionados para el intercambio hasta donde se encontraba lo que parecía ser un pequeño grupo de militares que se había dispuesto para ser su comitiva de bienvenida, ahí les explicaron que les iban a dar total libertad de actuar durante el tiempo que estuvieran residiendo en el lugar, pero que de igual forma les iban a explicar las leyes generales que tenían en el reino.
Mientras les explicaban el resto de las instrucciones sobre el tiempo que tendrían en aquel lugar, Yuu notó como por entre los árboles que generaban obvios puntos ciegos en el castillo, como un par de personas pasaban lo más cautelosos y escondidos hacia el edificio principal, aunque su atención se centró en la figura más alta, que aunque fugaz en su observación, creyó haberlo visto en algún otro lado.
—oye Yuu, vamos a ver cuales serán nuestras habitaciones. —llamó su atención el de cicatriz al nombrado, el cual volteó a verlo antes de suspirar con fastidio, negando un par de veces antes de encaminarse junto al resto al interior de una de las alas del castillo, no era de su incumbencia cualquiera que asaltara un lugar ya que ese lugar no era el territorio que él protegía.
—¿finalmente terminaron el pequeño tour a sus nuevos inquilinos temporales, Allen? —cuestionó el pelirrojo llegando junto a un chico de cabellos platinados, el cual estaba apoyado con uno de sus brazos contra la pared mientras recuperaba el aliento, claramente exhausto por lo que había trabajado extra.
—ah Lavi... si estás aquí significa que Lenalee salió aunque le pedí por favor que no lo hiciera... —había algo de amargura y pesadez en su voz mientras se recomponía, mientras que el nombrado tan solo le dedicó una sonrisa de comprensión, volviendo el más bajo a soltar un suspiro de agotamiento. —le pedí que fuéramos a dar la vuelta después de la llegada del grupo extranjero, porque yo también quería salir un rato del castillo.
—bueno, ya sabes como es ella y al parecer fue agotador ser del grupo de recibimiento en esta ocasión.
—y que lo digas, todos parecían tan tensos, como si en cualquier momento les tenderíamos una emboscada, pero maldita sea, por algo se llama intercambio cultural, se supone que no van a haber conflictos. —se quejó con libertad Allen masajeando uno de sus hombros con fuerza y pesadez para intentar relajarse aunque fuera un poco. —deberías volver, hubiera sido toda esta presentación y charla mucho más fácil con los extranjeros.
—prefiero no hacerlo, es más divertido ver como se las arreglan todos, además la biblioteca es mucho más tranquila, sería un asco si volviera luego de haberme dejado estar todo este tiempo. —el de parche negó varias veces, terminando por encogerse de hombros y llevar su mano derecha a su mentón con una sutil expresión de diversión. —será mejor que vayas a ver a milady antes de que haga cualquier otra locura por su cuenta, además le entregué un libro nuevo el cual quiere leer junto a ti, yo me tengo que volver a marchar antes de que me detengan para más charlas de pasillo.
—o-oh si... esto... bueno, nos vemos... que te vaya mejor que ha nosotros.
—eso siempre, disfruta la lectura caballero de brillante armadura.
El chico más joven se puso por completo rojo ante aquel último apodo, apresurándose en marcharse por el pasillo en dirección a la habitación de Lenalee, mientras que Lavi tan solo soltó una corta risa de diversión para marcharse en la dirección opuesta hacia la entrada del castillo a pesar de que le picaba la curiosidad por saber que tipo de personas eran los que habían llegado para el intercambio si habían agotado al extrañamente siempre paciente Allen, pero tiró lejos esa idea porque le tomaría mucho tiempo y quería comer algo y descansar un poco antes de volver a abrir la biblioteca el resto de la tarde, en otra ocasión podría conocer a alguno de los enviados si a estos mismos se les ocurría recorrer la ciudad.
