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Un despertar feliz

Summary:

Taehyung se despierta pensando que quien le chupa la polla es su esposa, pero grande es su sorpresa al ver que es su pequeño Jungkook.

(...)

La edad de los personajes queda a tu imaginación :)

Notes:

Espero les guste 😊

Work Text:

Jungkook se despertó con la respiración acelerada, como siempre cuando tenía pesadillas. Se frotó los ojos, todavía medio dormido, antes de bajarse de su cama, haciendo que su calzoncillo blanco se le metiera un poco entre sus nalgas.

Tenía la costumbre de ir a la habitación de sus papás cuando algo lo inquietaba; allí siempre se sentía seguro.

Salió de su habitación para ir al de sus padres, abrió la puerta con cuidado, sin hacer ruido. Pudo ver como su mamá dormía profundamente de espaldas, acurrucada bajo las sábanas. Y su papi Taehyung estaba de lado, enfrentando la puerta, también dormido, con la respiración lenta y tranquila.

Jungkook se acercó de puntitas, pensando en meterse en medio de ambos como hacia siempre. Pero al acercarse un poco hacia su padre, lo vio: entre las piernas de su papi, había algo largo y grueso que colgaba flácido, descansando sobre el muslo.

Jungkook se quedó quieto, mirándolo con curiosidad. Le resultaba familiar.

De pronto, recordó aquella noche, hace un tiempo, cuando tuvo una pesadilla fuerte y corrió a la habitación de sus papás. La puerta estaba entreabierta y vio a su mamá arrodillada entre las piernas de su padre, moviendo la cabeza de adelante y atrás sobre eso mismo, como si estuviera chupando una paleta grande. Su papi tenía los ojos cerrados y acariciaba el cabello de mamá, gimiendo bajo. Él se había quedado escondido, sin entender del todo, pero grabó en su mente que eso hacía feliz a papi.

Y ahora... papi parecía tan tranquilo, tan dormido. Tal vez necesitaba lo mismo para despertarse feliz.

Jungkook se acercó más, a pasos silenciosos.

La polla de Taehyung tenía la piel un poquito arrugada, dejando ver la punta del glande rosado y un poco de vello en la pubis.

Jungkook tragó saliva, el corazón latiéndole por la curiosidad.

Con sus manos pequeñas y ligeramente temblorosas, tomó la polla con cuidado, como si fuera algo frágil. Era pesada, y cálida al tacto. La movió despacio frente a sus ojos, observándola de cerca: la cabeza redondita, las venas suaves, el olor limpio y masculino que siempre tenía su papi.

Al tocarla y moverla, notó cómo empezó a crecer. Poco a poco, como si despertara también, se fue engrosando, alargando, poniéndose dura entre sus deditos.

El pequeño abrió mucho los ojos, fascinado.

—Guau... —susurró casi sin voz.

Sin pensarlo mucho, recordando lo que vio aquella noche, acercó la carita. Primero dio un besito suave en la punta, apenas rozando con los labios. Su padre se movió un poco en sueños, pero no despertó. Animado, Jungkook dio otro beso, esta vez más largo, y luego sacó la lengua para lamer despacito, desde la base hasta arriba, como si realmente fuera una paleta dulce.

El sabor era salado, pero no desagradable. Al contrario... le gustó. Siguió lamiendo, ahora más valiente: lamidas largas por todo el tronco, círculos con la lengua en la cabeza que ya brillaba un poquito. La polla de papi ya estaba completamente dura, palpitando contra su boquita curiosa.

Jungkook abrió los labios y metió la punta, succionando suave, como había visto hacer a su mamá. Intentó bajar un poquito más, aunque le costaba y se le escapaba baba por las comisuras. Movía la cabeza despacio, arriba y abajo.

Taehyung soltó un suspiro profundo en sueños, las caderas moviéndose apenas hacia adelante, y una de sus mano agarró el cabello de Jungkook, acariciándolo.

—Mm... sí, mi amor... así... —murmuró Taehyung, todavía dormido, con la ronca y baja.

Jungkook se animó más al escuchar eso. Siguió chupando y lamiendo, queriendo hacer feliz a su papi como mamá lo hacía.

Intentó bajar más, aunque el grosor le estiraba los labios y le hacía lagrimear. La punta tocó el fondo de su garganta y tuvo que retroceder jadeando, pero volvió enseguida, succionando fuerte. Con su lengua rosada lamía los bordes, recogía las gotas que salían de la punta del glande, y cada tanto daba besitos por todo el tronco, como premiando a su papi por estar tan calentito y duro.

La respiración de Taehyung era más profunda ahora, sus caderas se movían apenas en pequeños impulsos involuntarios hacia la boca cálida que lo atendía. La mano que usaba para acariciar el cabello de su hijo se quedó allí, sus dedos enredándose despacio entre los mechones negros, guiando sin apretar, solo acompañando el ritmo.

Jungkook no entendía del todo por qué su propio calzoncillo estaba tan apretado ni por qué sentía cosquillas tan ricas en la panza, pero le gustaba. Le gustaba cómo la "paleta" de papi palpitaba contra su lengua, cómo sabía más salado cuanto más chupaba, cómo su papi suspiraba bajito en sueños.

Pero de pronto, Taehyung abrió los ojos despacio, confundido por el sueño. Creyó que era su esposa la que lo había despertado tan rico, pero cuando se despertó por completo...

Allí estaba Jungkook, arrodillado a la orilla de la cama, con la carita sonrojada, los labios estirados alrededor de la cabeza de su polla, los ojos grandes cerrados de concentración mientras chupaba con una avidez que le apretó el pecho.

Taehyung se tensó entero. El corazón le dio un vuelco.

—Jungkook... —susurró con la voz adormilada y sorprendida, intentando incorporarse un poco—. ¿Q-qué estás...?

Jungkook abrió los ojos de golpe, asustado, sacó la polla de su boca con un "pop" sonoro, la saliva conectando con sus labios y el glande, miró a su papi con carita de cachorro pillado.

—Papi... te desperté... lo siento. Te estaba haciendo feliz como mamá lo hace. Vi una vez que te chupaba esto y tú te ponías muy feliz.

Taehyung lo miró congelado. La polla le palpitaba traicionera, dura como nunca, porque el calor de esa boquita había sido demasiado bueno. Intentó cubrirse con la sábana, pero Jungkook la apartó con su manita.

—No te tapes, papi... está muy bonita así, grande y dura. Me gusta cómo sabe.

Taehyung tragó saliva. La razón le gritaba que parara, que lo mandara de vuelta a su cuarto, que le explicara que esto era algo solo de adultos... pero su cuerpo no obedecía. La visión de Jungkook arrodillado en la orilla de la cama, con la carita sonrojada, los labios hinchados y brillantes de saliva por haberle chupado la polla, los ojos llenos de curiosidad pura... era demasiado.

—Bebé... esto... esto no deberías... —empezó, pero la voz se le quebró cuando Jungkook volvió a lamer la punta, recogiendo el pre-semen que salía abundante.

—¿No te gusta, papi? —preguntó Jungkook con voz pequeña, casi triste—. Pensé que te hacía feliz...

Taehyung cerró los ojos un segundo. La mano que tenía en el cabello de su hijo tembló, pero en vez de apartarlo... lo acarició despacio.

—Me... me gusta demasiado, mi amor —confesó al fin, con la voz baja y culpable.

Jungkook sonrió amplio, aliviado, y volvió a meterse el glande en la boca, chupando con más ganas ahora que sabía que estaba haciendo bien.

Taehyung soltó un gemido profundo y se dejó caer de nuevo contra la almohada. La mano guio despacio la cabeza de Jungkook, sin empujar fuerte, solo marcando un ritmo suave.

—Así... despacito... usa la lengua en la puntita... sí, mi bebé bueno...

Jungkook obedecía a todo, lamidas largas, succiones suaves, besos húmedos por todo el tronco. No sabía que estaba haciendo una mamada perfecta por puro instinto; solo quería que su papi se sintiera tan bien como aquella noche que espió.

La madre de Jungkook seguía dormida a su lado, ajena a todo. Taehyung miraba la escena con los ojos oscuros, respirando pesado, conteniendo los gemidos para no despertarla.

—Papi va a... darte su lechita calentita... como premio por ser tan bueno —susurró, la voz temblorosa—. ¿Quieres tragártela toda?

Jungkook asintió con la boca llena, sus ojos brillantes de emoción.

Taehyung se tensó, agarró la cabeza de su pequeño para hacerlo ahogarse con toda su polla, y se corrió en chorros calientes y espesos directo a la garganta.

Jungkook se ahogó y tragó lo que pudo, sorprendido por la cantidad y el sabor fuerte, pero feliz, intentando atrapar el semen que se escapaba por sus comisuras con la lengua.

Cuando Taehyung terminó de correrse, jadeante, agarró a Jungkook y lo subió a la cama, atrayéndolo contra su pecho y lo abrazó fuerte, besándole la frente, las mejillas, los labios hinchados.

—Mi bebé travieso... —le dijo, su voz llena de emoción y culpa—. Esto será nuestro secreto más grande, ¿sí? Solo tú y yo.

Jungkook asintió contra su cuello, sonriendo satisfecho.

—Todas las mañanas puedo despertarte así, papi... si quieres.

Taehyung cerró los ojos, sabiendo que ya no había vuelta atrás.

—¿Qué tal si lo haces nuevamente, amor? —le susurró, acariciando su culito.

Jungkook asintió. Entonces Taehyung lo acomodo sobre su pecho, dejando su carita frente a su polla que empezaba a ponerse dura de nuevo, y el culito en su cara.

Y, con una mano en la cabeza de su hijo, lo guio hacia su polla, esta vez despierto, esta vez consciente, esta vez dejando que su propio deseo tomara el control poco a poco. Su otra mano agarró la tira el calzoncillo que se ocultaba entre las nalguitas del pequeño, y la movió a un lado, para poder tener acceso a su pequeño ano.

La madre seguía dormida a su lado, ajena a todo, mientras Taehyung empezaba a mover las caderas apenas, enseñándole a su Jungkookie cómo chupar una polla de verdad... cómo hacer que papi se sienta en el cielo.

Y así comenzaba a lamerle el agujero.

[...]

Muawh 💋