Chapter Text
El no estaba enteramente seguro cuando fue que finalmente se volvió consciente pero las sensaciones vinieron la una después de la otra. El toque del viento, aquel sentido de la humedad en el aire-fue eso acaso por unas pipas rotas, el ruidos de los insectos y, finalmente, una leve cantidad de luz filtrándose por allí.
El no se sentía mal, por él no se sentía muy bien-y, más importantemente, el no se sentía como a sí mismo. El sentía como si tuviera sentidos que él no había tenido antes, una enorme cantidad de linternas saludándolo desde lejos.
Y luego, al final, él se despertó-enteramente, esta vez.
El inmediatamente hizo algunos movimientos con su garganta, sus pulmones intentando obtener aire el cual ya no necesitaba, sus no-totalmente sólidos dientes golpeándose el uno hacia el otro, y sus ojos girando para observar a todos los lugares. El se encontraba, definitivamente, sin la menor duda, vivo-por lo menos eso era lo que él pensaba.
Él miró hacia abajo-concreto yacía debajo de él, viejo y medio roto, todo aquel lugar pareciendo un muy destruido lugar que funcionaria mejor para fantasmas que para personas. En su previa vida, le hubiera causado temor, pero ahora-pero ahora, él se sentía tan reconfortado en este lugar donde minúsculas cantidad de luz se filtraban como él se hubiera sentido alrededor de un fuego o cubierto de buenas pieles, mientras que aufl yacían grandes bestias y los vientos brotaban de los altos moments.
“Hola?” El intento decir, las palabras sintiéndose extraños dentro de su garganta, “‘Hay alguien allí? Hola? Ninguna respuesta-no vino ninguna respuesta.
El se terminó parando, notando que habían algunas prendas y telas de un tipo de extraño estilo oscuro sobre el. El no las odiaba. El se paró, sintiendo como si esto fuera algo que él hubiera hecho innumerables veces. “Muy alegre recepción, eh,” el termino viendo a su cabeza, su cabello estando sorprendemente largo y de un extraño color también, quien tenía cabello hace ul?, “Un muy oscuro tipo de lugar. También está muy frío.”
El dijo todo esto, pero igual aun asi, el no sentia ningun problema debido a aquello-aquellas básicas sensaciones llegaban hacia él de forma débil, como si estuviera dentro de un sueño o rodeado por alguna muy expansiva sabana. El puso su mano hacia la parte de atrás de su cuello, y saltó una no muy pequeña cantidad hacia atrás en cuanto vio su reflexión sobre un minúsculo charco de agua fresca y clara.
Tenía sobre sí una gran cantidad de facturas, como unos muñecos de trapo y de tela con el cual él había jugado cuando él era un niño, y que partían muy grandes-pero no se sentían extraños. El joven se dijo a sí mismo, “...he tenido muchas heridas, pero creo que haya tejido está.” Él miró a su alrededor, pero no fue recibido por más que la vista ya dicha. Esto era desconocido para él, el que era-
Quien era?
El intento forcejear a su cerebro por alguna respuesta, y vinieron muchas memorias-desde el sentimiento de un caballo debajo de él mientras cabalgaba, el vasto y de todo inmenso sentimiento de innumerables fábricas de ladrillo y los automóviles la primera que el puso pie dentro de alguna gran ciudad,y aquel sentimiento de sus músculos cuando el los empuja a lo maximo que podrian lograr,y aquel suave mirada de su s hermanos-pero ningún nombre. Oh no- si fue suficiente. Un nombre si vino.
Mahito-aquel es el nombre que vino-Mahito.
Pero ese nombre no era el suyo. Tampoco sonaba como algún idioma que él conociera. Pero él sabía que aquel era su nombre, y se sentía extraño tener algún nombre además de Mahito. Él era Mahito.
El supuso que no había ningún uso en seguir preocupando, y así el meramente se habló asimismo, incluso si era solo para escuchar a su propia voz-a el le no gustaba el silencio-eso aun seguía siendo verdad, “Por lo menos eso ya esta arreglado. Mahito-hay peores nombres. Nuevamente: hay alguien allí?”
No había ni siquiera un alma-e incluso los insectos parecían estar carentes en número ahora que había despertado. Como si ellos también podían notar que alto-algo del todo poderoso y corroído había despertado. Algo del todo poco natural.
El actuó como si, dentro de sí, él no supiera qué era esa cosa.
El se determinó un propósito, Mahito lo hizo salir de aquel lugar. Era silencioso, y quieto,y a él no le gustaba el silencio-eso seguía siendo verdad. Había algo del todo maldito y embrujado sobre aquel lugar, aunque él no se sintió del todo atemorizado por eso. El se fue del lugar con facilidad, sintiendo que sus extremidades tenían cierta cualidad más flexible que el en algún momento previa hubiera sentido-y él no había sido un viejito,careciente de fuerza.
El sol lo tocó mientras él salía. Frente a él yacía una vasta ciudad-los grandes edificios de concreto y madera allí presentes, permaneciendo del todo altos-de un estilo distintamente diferente a los grandes edificios que él antes había conocido,pero de cualquier forma, muy certeramente, siendo obras construidas por el hombre. Todo lo demás, sin embargo-él se sentía como un cocodrilo,viendo simultáneamente a él agua y al cielo.
Los humanos no se parecían-no eran lo que él había visto antes allí: Su carne seguía allí, sus ojos y sus narices y sus manos-pero eso no era todo. No, él veía algo que le instantáneamente reconoció no eran nada sino las almas, y del cual salía energía como algún tipo de humo proveniente de una llama-venía energía, que se movía. Se veían se sentían aún sin tocarlos, como arcilla, y tan físico-todo esto lo preocupó, y le confundió, incluso si se sentía del todo natural-como una pieza de el mundo que elsimplemente no había visto antes, pero que hacía a todo mejor en cuanto la vio.
Él sacudió su cabeza, y se miró a sí mismo por algunos momentos,antes de decir, “Que es lo que-no, quien se habla a sí mismo en la calle.” Y así, Mahito arregló sus prendas curiosas sobre sí, y puso sobre su cara la mejor sonrisa que él podía. El intento de hablarle a la gente alrededor de él,”Disculpenme, si fuera posible, pero yo creo que estoy del todo perdido. Yo no sé muy bien en donde estoy, si pudiera decirme en donde-”
Pero el fallo, y verdaderamente, él vio que a nadie lo veía. Nadie le prestó ninguna atención. Noto,aunque él sentía menos a las facciones de la gente y notaba más las enormes masas de emoción que había alrededor de ellos y la forma de sus almas-tan únicas,tan únicas!-que no eran como las de su tierra natal.
En estatura, si se parecían a la gente de México, pero sus facciones eran diferentes, y también la forma de sus ojos: la forma en la que caminaban, incluso eso, era diferente, y también el color su piel también-aunque él siempre había tenido una complexión bastante pálida por los estándares de su país.Y así, el intento de hablar nuevamente,colocando su mano alrededor de laparte de atrás de su cabeza, y diciendo,””Ah- disculpulpenme! Y creo que no soy de aquí,pero por favor, bueno-” Y intento hacer que lo notaran a través de gestos.
Nuevamente,nadie le prestó la más mínima atención. Absolutamente ninguna.
Lenta, muy lentamente, su ceño se frunció. Aquel horrible pensamiento vino sobre él-pero no. Ellos simplemente le estaban ignorando,eso era todo. Era una costumbre de la gente local de aquí, posiblemente Chinos, o lo que sea que fueran.
El intentó otros métodos de asegurarse de que otros le prestaran algún tipo de atencional;pero todos fallaron-él podía aventar a un lado a otro las cosas que yacían alrededor de ellos. Ellos veían eso, pero no lo veían.
El agarro el brazo de un hombre,uno que estaba en mediana edad y cena una frente muy enorme.”Me puedes ver, oh no,” él preguntó,pronto continuando,”Yo soy-esto no es más que mi magnacion?” El hombre intentó empujarlo y quitarse de encima, y eventualmente siguió adelante. Una muy confundida y muy aterradora expresión vino detrás de la cara del individuo.
Más importantemente, el quedo aterrado en cuando toco el hombre-se sentía extraño. aquella cosa-el alma, se había sentido como algo que estaba en su alcance-y lo sintió como uno que tocaba la cartulina o la arcilla,como con un solo empujón-como que hubiera ningún aprecio tras de eso. No para él.
“No me pueden ver,” Mahito noto, abrazándose a sí mismo, y se dijo asimismo,”es como si yo no existiera.”
…
El camino alrededor por bastante tiempo después de eso,encontrando el alegre día como algo odioso-el sol, el ojo del cielo, permaneciendo en su lugar de forma alta y tan arrogante como siempre. Nunca se preocupa, nunca duda. El solo es el sol. No debería ser muy complicado,le hubiera gustado serlo.
También los no todos a ellos, eventualmente-los monstruos.
Eran cosas feas,o por lo menos deberían serlo-sus extremidades extrañas, y puestas de forma curiosa. Sus ojos eran muchos y muy abundantes-sus bocas por igual. Su color de piel, y el olor y color y de su carne-
Ellos no parecían ser notados ,tampoco, no más de lo que ellos lo notaban a él, lo cual era extraño. Mahito aún parecía humano, no? Una profunda,curiosa parte le dijo con enorme alegría y burla que él ya no era ningún humano.
El se acercó a una de las criaturas, por curiosidad, y se hizo un saludo con su mano-su pálida piel estando cubierta de costuras siendo suavemente tocadas por la luz del sol. “buenos días, ahora que es lo que eres,” y Mahito se rasco a la parte de atrás de su cuello,”Yo no he estado teniendo un muy buen día hoy, Extraño individuo.”
La criatura se giró para verlo a él-al menos estas criaturas parecían notarlo. Certeramente era una fea criatura, con tres bocas y media docena de ojos, cinco largas extremidades sin ninguna rima divina, y un extraño tinte de algo entre verde y púrpura para su piel. Pero él no tenía ningún tipo de asco o de miedo a la criatura.
Después de que él le hablara, se acercó a él en un instante, y eso sí le causó cierto miedo,pero no tanto como hubiera sido creado. La Criatura no lo mordió, ninguna cosa por estilo,simplemente-pareció restregarse con él,de cierta forma. Había tocado el cuerpo de la criatura-el cual se sentía extraño, pero curiosamente,sesenta más tangible y normal que el de los humanos.
“Buen chico, o chica,o lo que sea,” él terminó diciendo,la interacción habiendo ido precisamente como él había esperado, tocando a una de sus múltiples piernas,”No quieres comerme?”
La criatura, como parecía, no quería-hizo un tipo de sonido extraño,antes de volver a la estación. Él permaneció allí por algunos momentos-los monstruos, por lo menos, no eran hostiles con él.
Mahito siguió caminando alrededor, observando a los humanos cuando podía-inclusus siempre iban. Los monstruos iban igual, pero volvieron en cuanto ellos notaban que él no deseaba ningún combate con los.
Esto continuó hasta que la noche cayeron sobre la tierra,cubriendo con su sombra a todo el mundo-posiblemente solo era él,pero le parecíamos hubieran en aquel momentos de aquellas criaturas. Con tantas aprecien como pudiera ser esperado de Dios-colmillos, y garras, y ojos y más. Aun así, él sentía simultáneamente,pero si todo era tan extraño y no debería estar en ningún lugar.
Mahito terminó abrazándose,llevándose brazos alrededor de sus rodillas en cuanto se sentó frente de aquella ventanilla, por la primera vez desde despertarse mirando a su propia reflexión,”Esto no es un sueño, o si? Pero yo no me siento muerto.”
La figura en el otro lado del vidrio nier él, por lo menos esto era certera: su ojos eran, en el lado izquierdo azul oscuro,y en el derecho,un gsr que él no había visto en la vida real. Sus piernas-la piel de allí no se parecía a la del resto de su cuerpo, y más bien era oscura y curiosa, pareciéndose más a una extraña raza de caballo que a alguna cosa humana.
Su marco era del todo largo y sano de alguna forma que incluso en sus mejores años nunca había sido, aunque por lo menos su marco parecía tener la edad que él había tenido en el pasado-cuando hubiera sido eso?-Las costuras eran una parte de él. Incluso sus manos eran suaves, y sin ningún tipo de callo. De alguna forma, él sabía que esa era la parte más extraña de todo esto.
“Por que es que esto paso, que es lo que yo hice-ah!” lo notó inmediatamente, e inmediatamente sintió una inmensa cantidad de culpa. El se pregunto a si mismo, “Porque no pensé sobre esto-Dios, oh, es a ti a quien yo debí haber tornado inmediatamente.”
Y así, él hizo oración: Él puso sus manos juntas, incluso si eran extrañas cosas llenas de costuras. Él empezó a rezar incluso si eran extrañas y del todo desesperadas, “oh, Dios-yo confieso, aunque mis memorias son extras, yo no he sido elmayor santo, y ninguno puede ser perfecto. Pero-Gran dios, Yo te ruego, que es en lo que me he convertido? Yo me siento totalmente como aquel monstruo al cual Víctor creo en aquel libro de Shelley el cual ahora yo me parezco. Yo te ruego,padre celestial-abre a mis ojos. Yo te ruego-yo ni siquiera tengo memoria de mi previo nombre! En nombre de tu santísimo hijo, Jesucristo, amén.”Él se sintió ridículo por haber añadido menciona un libro en su oración, pero aquella oración vino del corazón, y careciente de control.
Pues de cual forma podía el olvidar, el Dios de sus ancestros habían adorado, en aquella cadena sin quebrantar por tantas generaciones, yendo directamente hacia la era en la cual fue subyugada la tierra de México por España. ¿Cómo lo pudo olvidar? El espero ansiosamente, su corazón palpitando furiosamente dentro de su pecho, más rápidamente de lo que debería ser posible para un humano.
Pero no vino ninguna respuesta,absolutamente ninguna,aunque realmente él no había crecido a tal edad sin saber que así era como dios lidiaba con su rebaño.
“No hay ninguna repuesta,o si? Está bien: Todo está bien,” y así la terriblemente sola figura se forzó a pararse,”Y me siento bien y vivo. Eso debe contar por algo. Todo está bien.”
Esto él se dijo a sí mismo, como deseando, y esperando, que aquello se volviera realidad.
…
Una semana y más habían pasado antes de que él lo pudiera notar. Era extraño,como el tiempo pasaba sin labor,ni escuela-ni familia-, y nada lo llamaba a él. No comió, pero no encontró ningún deseo de hacer aquello, como si no fuera más que un trozo de una nube. Y de cualquier forma,él no se desvaneció de tal forma.
Y él podía ver a todos los demás perfectamente bien: El veía a los hombres y a las mujeres y niños yendo de un lado a otro. Y, después de cierto tiempo, oía algunos horribles gritos-el sabia que no eran humanos, y parte de sabía que venían de aquellas amigables monstruosas criaturas. El no sabía enteramente, ni deseaba saber, por cual razón se oía eso. Sus voces eran horribles.
El término permaneciendo alrededor de una escuela-había algo dulce, del todo placentero, estar en algún lugar en donde habían múltiples personales. Sabía que estaban resignados, y tristes-y eso le hacía muy alegre por alguna razón. El aprendio muchisimo mas rapidos-verdaderamente,él tenía intelecto de aquel monstruo al cual Mahito ahora se parecía, pues leer vino a él de forma muy fácil como si él siempre lo hubiere sabido-
No fue del todo difícil,la pronunciación siendo sólo ligeramente complicada que aquello-pero fue suficiente como para entretener a esta hueca e inhumana existencia suya.
…
Mahito había logrado alegrar a sí mismo un poquito aquel día! Un poco era el centro de aquella oración, pero de cualquier forma, el lidiaria con aquel problema de la forma con la que él lidiaba con todos los grandes problemas de la vida: Simplemente no pensaría en aquello. Si algo no podía ser lidiado con las acciones de uno,¿cuál era el punto en pensar sobre aquellas cosas?
Mahito le había rezado a los santos, lo cual fue de poca utilidad, pero todo está bien. Todo estaba bien: Por lo menos uno aquí sabía cómo acababa todo. El le hablo a una paloma-o a algun pajaro que se parecía a una paloma, mientras Mahito jugaba con palo, ”Yo sí te diré, he pensado un poco sobre todo esto-posiblemente yo soy un fantasma,o algo por el estilo, y por alguna razón he deambulado así de lejos. Pero todo está bien!”
La paloma, no siendo más que una paloma, un ser de inteligencia limitada atada a sus placeres carnales-su alma se sentía tan pequeña, y tan dura, como una piedrita comparada con el suave montículo de arcilla que los humanos parecían no hizo nada. Los humanos vivos se habían ido. Ellos siempre lo hacían, cuando él venía-si podían, eventualmente.
“Esto es lo que yo me he convertido, oh no?” él se dijo a sí mismo, aquella primera parte de cada persona la cual siempre llama por violencia más fuertemente de lo normal. El se dijo a sí mismo por igual, “Hablándole a las palomas, y dibujando en la arena como un niño.No podía yo, por lo menos, no estar solo? Bueno-yo supongo que tu estas aqui-”
Como sintiendo el peso de la presión la cualhabia sido puesta sobre sí,por los graves deseos de un desgraciado muchacho, la similarmente desgraciada y del todo minúscula ave desprecio de la visa-simplemente golpeó al viento con sus alas, y se fue.
Aquella sonrisa que Mahiro había forzado sobre su cara se volvió solo un poco más suave.
Simplemente era, “No hay nada que hacer: no hay nada peor que estar sin trabajo,”él se dijo a sí mismo, “nada peor. Trabajo-aquello saca a los vicios. Al pensar ocioso.”
El se sentó allí, en silencio, por algunos momentos; A pesar de todas las voces alrededor de él, no permanecía entre ellos. Él era menos que nada. Ellos no sabían sobre él, y él había aprendido a su idioma con asombrosa y deslumbrante velocidad pero en que era el de usarlo?
Posiblemente, verdaderamente, todo no estaba bien.
…
Aquí la cosa que se llamaba a sí mismo Mahito permanecía; pero mientras él hacía estas cosas, otra figura fue por allí, una hecha de carne y sangre humana, pero dentro de la cual enormes cantidades de energía maldita aun permanecía. Era una mujer de posiblemente unos treinta años, una ex-maga, cuyo nombre ella nunca aprendió.
El la noto a ella, pero no hizo nada sobre ella. Aquella poco importante Usuaria de maleficios, sin embargo,si noto,”cuan horrible sensación". Esto ella se dijoa sí misma. Ella se preguntó,entonces, si alrededor de allí había algún vientre maldito, o algún tipo de objeto maldito de grado-especial.
Pero nada hizo que ella enfocará su atención-cualquier cosa que aquel espíritu era, no era muy territorial-maleficios de grados tres y grado cuatro andaban alrededor libremente como les placia. Cosas asquerosas-posiblemente ella ya no trabajaba en aquel desalmado empleo sin agradecimiento alguno, pero eran asquerosos. Los más fuertes también-simplemente de una diferente forma.
Viendo que su hermana aún estaba hablando con aquellos individuos que las habían contratado-los Yakuza siempre eran tan aburridos, todos los no-magos siempre estaban, tan preocupados sobre cosas tan triviales-ella había ido allí, hacia aquel lugar. Pero ellos pagaban bien, y los Shikigami hacían muy fácil hacer daño sin ser vistos. Aquellas cosas la poco inteligente y sabia Usuaria de maleficios pensó.
“Yo supongo que lidiar con las consecuencias después,” ella se había dicho a sí misma, haciendo derrapar sus profesionales incluso si ordinarias prendas, “”Hay que ver de qué se trata todo aquello.” La presencia era suficientemente grande que ella pensó que posiblemente había algún dedo de Sukuna escondido en algún lugar por allí. Ellos dejaban aquellos dedos en todo tipo de lugares.
Siempre lo había pensado muy poco inteligente-y aparentemente ahora algún muchacho-ya muerto-se había comido uno.
Aquella sensación sólo se volvió pero en cuanto entro a el paceifico parque-incluso los no-magos, ella suponía, eran suficientemente inteligentes como para saber que algo estaba mal allí. Aunque el día era placentero, y los lugares alrededor de alli estaban poblados ,el silencio reinaba. Por lo menos la mayoría, pues la hechizara notaba que la mayoría de ellos tiene algún tipo de sentido-un viejito y un muchacho adolescente, probablemente saltándose la escuela y haciendo la pinta, estaban allí. Ambos tenían horrible sentido de vestimenta, y de moda, por lo menos eso era certero.
Pero la presencia se había vuelto peor-si, definitivamente estaba allí.
“Maldita sea, esta cosa debe ser del todo resbalosa,” ella hizo su mejor impresión aun no-mago, pues quien sabía cómo pensaban aquellas criaturas, y las dos criaturas que se parecía humanos miraron alrededor, "Han sentido alguna cosa incorrecta,o disturbate, ustedes?” Ella había ido demasiado lejos para rendirse. El viejo permaneció dormido,pero el muchachito estaba definitivamente despierto. Esto le causó molestia a ella,y así la hechicera y Usuario de maleficios le aventó polvo el, y le dijo, “Tu alli, mozo, te hice una pregunta.“
El muchacho-pareciendo ser un joven de algunos quince años-no había notado nada a sus palabras. El mozo se había encontrado enlelado con cualquier cosa que hubiera estado diciendo. Pero después de sentir a aquel pueblo que vino de su pie, él abrió y cerró sus ojos, y miró a ella.
Sus ojos eran como los de un muerto-inmediatamente después de haber hecho contacto visual con él, ella sintió escalofríos sobre su piel. De cualquier forma,sus sus ojos grises y azules la miro a ella, y miró alrededor como estando atónito,””Tu estas-es a mia quien le hablas? ¿Puedes verme?” Su voz estaba llena de esperanza,pero tenía cierta cualidad sobre si.
Inicialmente, ella respondió sin pensar, “A quien más, insensato.” Pero las palabras eran extrañas. Verlo a él? Ella intentó mirar más profundamente y sentir lo que allí estaba. Ella se sentía tan insensata por no haberlo visto antes.
El muchacho-él era la aparición de grado especial.
Empezó a seguir hablando de forma inutil, cierta sonrisa sobre su cara, como una intul imitación de un humano-las emociones desvanecieron de la usuaria de maleficios de segundo-grado, solo quieta resignación permaneciendo allí. “Oh-oh, yo me disculpo mucho por haber sido tan grosero: Yo no quería, bueno es-solo las criaturas me han visto hasta ahora, y los animales me han sentido un poco. Yo estoy tan agradecido-yo debería introducirme a mí mismo, mi nombre es-estoy bastante seguro que es Mahito.” El puso su mano en su su pecho cuando él dijo eso.
Ella le dejó a la criatura hablar, e inmediatamente, logró volver a la realidad cuando ella lo veía jugando con su propio cabello-una loca maza azul. Ella sacó a su espada de su funda-una muy bonita herramienta maldita, si ella misma pensaba eso.
Ella lo movió, con enorme y muy buena dirección, moviéndose más rápido que cualquier ave en algún momento lo hubiere hecho, y utilizando como si fuera una extensión de sus extremidades en vez de algo differente. Ella casi cortó la mano de la cosa, dejándola gando, y luego encajó a la espada directamente dentro de su pecho.
Ella no podría manejarse a sí misma en contra de un verdadero grado especial, pero debido a su plácida forma de actuar, ella meramente pensó que era un Útero maldito. De cualquier forma, sin embargo, aquella criatura salta hacia atrás con tal velocidad, que casi destrozó a un árbol y le hizo reconsiderar todo aquello.
Aquel inutil no-chaman se permaneció dormido-era muy molesto cuando insensatez aquellas criaturas eran. Ella podía entender muy bien el deseo de Geto, incluso si su plan había sido del todo imposible, incluso para alguien tan poderoso como él. El sonido de abundante respiración y extraños ruidos de miedo de aquella maldición le regresó a la realidad.
“Quien diría,” ella dijo, forzándose a sí misma a permanecer calmada, observando a aquella roja sangre que cubrirá a su espada y a un suelo, “Hasta lograste de que la sangre fuera del color correcto. No hay razón para pretender, sin embargo, espíritu maldito. Es claro ver que eres en realidad.”
Ella lamió a su espada, incluso si solo para asegurarse, muy certeramente, un espíritu maldito-el mismo sabor asqueroso, sin importar cuán humano parecía.
…
El mundo se abrió frente a él, como el florecimiento de una flor, lleno de toda su belleza y de todos sus espinas. La respiración de Mahito estaba del todo extraña, por alguna razón, pero aun así él no se sentía ansioso. Él miró hacia abajo-sangre, roja y oscura, brotaba de su cuerpo-sus manos y sus muñecas estaban arruinadas, el hueso siendo claramente visible y la carne estando del todo destruida. El no pensaba,en aquellos momentos, que él es un fantasma-un fantasma no hubiera sangrado de tal forma. Y aquella cosa que ella le había llamado-
“Espíritu maldito? A qué te refieres,” pero el dolor vino, abundante y fresco, y con cierta ofensa él dijo, “Ten cuidado con eso, quieres-me deseas matar?”
El odiaba cuán fresco y cuán ligero le hacía sentir el dolor-su cuerpo lo agradece como si aquel sufrimiento no fuera más que si estuviera exhausto de una larga corrida-como si su sangre no estuviera fluyendo fuera de su cuerpo. La mujer de posiblemente treinta, tan homogénea y difícil de reconocer como cualquier otra persona en esta horrible nación le parecía a él, fue en contra de el-inclusos su alma parecía ser aburrida-con enorme velocidad, mostrando a su espada.
El se quedó sorprendido igualmente con la inmensa velocidad de sus movimientos: Él había huido con inmensa velocidad, más rápido que el halcón y el carro de motor. Ella fue igualmente, y mentiras ellos se movieran, el concreto se doblaba bajo sus pies, y un árbol-viejo y antiguo-se rompió enteramente.
“Eso querría decir que estuvieras vivo en el primer lugar,” a tales cosas dijo la mujer, incluso si su ansiedad parecía estar creciendo más con cada huida suya, “Yo deseo exorcizar.”
Exorcizar. Como si él no fuera más que algún demonio, sacado de algún cuerpo por un cura o por algún otro tipo de método: pero él no sabía que los demonios podrían sangrar. Y él certeramente sabía que él no era uno de los ángeles caídos.
Sus oídos zumbaban-él había seguido sangrando, aunque alguna parte de él se estaba despertando-había muerto aquí? Él lo sabía de alguna forma-la mujer lo olvido a atacar con aquella espada, y cortó a su cuello en doz y a una de sus palidas orejas, y lo pateo tan fuerte que un hueso se rompió.
Ella intenta huir en cuanto eso ocurre: Como si notando que era más rápido de lo que ella había pensado, y deseando actuar como si poco hubiera pasado.
Y oh-si, cómo pudo haber lo olvidado! Como pudo haber un pedazo de información huido de su mente-él había muerto! El había muerto, si, aquella enfermedad que Dios había mandado en contra suya por fin se volvió demasiado, y en aquel momento de su vida en el cual él había estado alegre, y feliz, y él había incluso obtenido algunos terrenos en su joven edad-él había muerto. Él se había retorcido y perdió funciones de su cuerpo hasta que el murió, y él no había podido comer nada, y él había metro. Si, él había muerto. Él había muerto de dolor.
Sus orejas siguieron sumando. El sangraba, y rojo. ¿Debía volver a morir? El se rehusaba.
Si, él se rehusaba-el se rehusaba, y él se forzó a sí mismo a volver a estar entero. Y así fue. Su carne se volvió a reparar, su piel poniéndose de vuelta en donde había estado, y sus huesos volvieron a estar juntos. Su oreja volvió a crecer. Si-el estaba entero. Él estaba vivo. Él estaba vivo.
Ella intenta huir, corriendo en contra suya. El se rió con deleite, y el salto con obscena velocidad en contra de la mujer, y él le preguntó a ella, “Es esto lo que haces? Me atacas, me haces sangrar? Y ahora tu te vas-No. Yo me rehuse.”
Y en magia mayor que en algún cuento oriental, su tejido y carne simplemente respondió a su llamado-le respondió como si simplemente deseaba nadar o caminar,. Una espada, y dagas vinieron de allí, su entero brazo encontrándose transformado en un montón de cosas no de hueso, sino de acero, y en aquel momento, la mujer se encontró a sí misma sin brazo. Permanecía en el suelo, el oscuro líquido estando totalmente alrededor de allí, la carne destrozada como si no fuera más que carne de animal.
Ella soltó un grito en cuanto escuchó esto, y él se rió-él no debería reírse, porque se rió?-y ella dijo, “Tu-tu desgraciado parásito-es haci como matas a la gente actuando de forma tan débil? Mi brazo! Oh-pagaras por eso.”
Y ella intentó golpearlo. Su cuerpo se movió por sí misma-era fácil, tan fácil, seguir sus golpes. Era muy exuberante. Él soltó un último, varadero golpe en contra de ella, después de un intercambio de algunos golpes, y la tocó.
Allí encontró a su alma, como la arcilla simplemente deseando ser moldeada, y él lo hizo.
Ella gritó, y en aquel momento su cuerpo cambió-fue como una rana de maíz dentro de alguna olla de hierro o de barro, con las llamas de el gas o madera abajo de allí. Ella se expandió, más de lo que debería haber hecho-su expresión contorsionando y permaneciendo fija, sus proporciones del todo cambiadas más allá de lo que se puede ser reparado, y sus prendas siendo destruidas. El resultado final era chaos. Se parecía más a una serpiente o alguna langosta que a una humana. Ahora no tenía la forma de Dios nada más.
Y el se rio, se rio de cuán gracioso era, y se sintió bien.
“¿Qué es lo que estoy haciendo? Qué es lo que hecho-” esto él se preguntó así mismo, mientras él veía lo que había enfrente de él, “Yo he hecho algo muy malo. ¿Por qué me río?” La mujer yacía muerta. Le tocó un rato morirse, mientras que la desgraciada e imponente criatura, parecía como aquella cosas que él había trabajado antes de aprender cómo transformar a la arcilla en sólidos pequeños caballitos y soldaditos. Se murió ella en contorsiones de dolor. Y él se había reído.
“Como hice eso-” esto es lo que se preguntó después, “como. Yo no debí haber podido hacer eso.” Le tocó a la cosa muerta frente a él, fuera de su control. Aquella cosa que antes había sido una mujer permaneció allí.
Los humanos debieron de haber podido hacer eso; Él había odiado a la gente culpar a los espíritus por un montón de cosas pero no-no eso.
Él miró a su alrededor-por lo menos había muchos allí, y así, su cadáver no era muy fácilmente visto. Y qué es lo que ella le había llamado a él, “Un maleficio? Y ella dijo que yo estaba pretendiendo cuando yo intenté ser amable-Yo no soy un humano.” Esto lo sabía inmediatamente. El había muerto, y él seguía vivo, pero él sabía que no había sido resucitado. Tenía carne y tejido, pero no era verdaderamente ni carne ni tejido.
Pero entonces ¿qué era?
Una parte de él inmediatamente le respondió a él-conociendo de forma innata como uno sabe que tiene dos piedras y dos brazos-él había nacido del odio. De la maldad, de el medio, el cual los humanos tenían el uno por el otro-el era un espejo de la humanidad. El solo había requerido cierto empujón por la daga para notarlo.
Un asi-el podía recordar. Recordó que él antes había sido un humano incluso-el no sentía nada. Él había matado a alguien, y no sentía nada más que cierta alegría. Y sólo erá cierta alegría-ni tanta. “Yo debería hacer algo,” él se contó a sí mismo, haciendo derecha salas oscuras prendas, “Yo debería hacer algo. Yo la enterraré–acaso los japoneses suelen enterrar a su muertos?‘ Él no deseaba ir y ver a través de viejos trozos de periódicos para notarlo, pero él tenía a su propia convicción-deseara él lo que se que ella desea, ella está muerta. No le podía preguntar. El la enteraria-había enterrado a bestias antes, cuán diferente podría ser una mujer?
Posiblemente el había depuesto de ella tan fácilmente y despiadadamente como él había antes hecho con los puercos, dentro de los cuales él encajaba acero, en sus corazones, o de alguna gallina o pollo cuya cabeza él había destrozado. “Yo la enteraré,” el eventualmente determinó, levantando a el gran cadáver, “Yo la enterraré. Eso debería contar por algo.”
Mario se repitió a sí, comos i de tal forma el lo pudiera creer.
…
Mahito encontró que su propio cuerpo le respondía su pensamientos y deseos del todo fácilmente después de haber lo hecho una vez-como algodón pato el cual es expuesto a el agua. Y su propia alma también se sentía más fuerte, en sí misma reforzada. No había ningún cementerio, pero él haría eso.
Y de tal forma, los otros individuos lo encontraron a él cuando estaba en plena mitad del proceso de aventar a la criatura mutada dentro de un hoyo, como un sabueso hacer con sus huesos.
La principal figura entre ellos, una mujer del todo similar en forma a la otra mujer antes de que él le hubiera hecho esto a ella, le miró muy atentamente. Viendo esto, él llevó una mano suya a la parte de atrás de su cabeza, “-Yo los saludo. ¿Hay algo con lo que yo puedo ayudar?”
La mujer tenía una espada-él ni había sabido que los japoneses aún hacían tal cosa. Ella la desenvainó y la volvió a vainar en un parpadeo a ojos, destruyendo a un pequeño monstruo con unas alas como una mosca que se había estado moviendo allí, y ah-gritaba de a tan horrible.
El ahora sabía de donde aquellas voces habían venido, entonces. Acaso era eso eso lo que desván hacerle a él? Y ella le terminó preguntando a él, “Tú no eres un humano. ¿ Qué es lo que estás haciendo? Qué es eso-está muerto, pero no se desvanece.”
Los individuos alrededor de él, todo pareciendo ser del todo muerto, no parecieron notar quién era él. El terminó llevando a una mano suya a la parte de atrás de su cuello. De forma muy poco valiente, él dijo, “bueno-solía ser humana, pero yo-hay que decir que ya no es humana. Yo quiero darle santa sepultura, eso es todo.”
Una muy triste y muy poca digna sepultura, él estaba bastante seguro que él había enterado a uno de los perros-por que no podía recordar su nombre?-en un lugar similar, y así, no era muy digno de un ser humano. La mujer, sin embargo, parecía entender inmediatamente. Sus dientes se apretaron y ella le dijo, “Es ella, o no?” El meramente pudo asentir con su cabeza. “Nosotros nos hemos ido, pero ustedes monstruos permanecen allí,” ella dijo, y luego continuó, “Yo supongo que yo antes era una chamán de Jujutsu-espíritu maldito, yo te exorcizare.”
Su batalla fue corta, solo unos golpes y ataques intercambiados en total. Su cuerpo se movió con inmensa velocidad, y su tejido se condiciono y se volvió el acero depositado nuevamente-el destrozo a sus intestinos y los expuso al mundo. Los otros individuos se volvieron más ansiosos, y atacaron de forma ciega, y así, en su locura, él los mató también. Su boca se abrió en algún punto, de forma inhumana, y el destrozo en dos el cuello de la chamana, con una enorme cantidad de dientes apareciendo como enormes y salvajes costillas o clavos. Ella murió suficientemente rápido, su oscura sangre cubriendo a la tierra. El cambio a muchos de los cuerpos, noto, de muchos de los que él había matado de tan despiadada forma.
“Bueno, ahora-” mahito miro de un lado a otros, sus ojos de color múltiples del todo desgraciados, “Yo verdaderamente soy un monstruo no? Yo no creo que debería permanecer aquí.” El busco, profundamente dentro de él, por algún tipo de tristeza o culpa-pero él no los encontró, y su propio cuerpo se preguntó pro corazon deberia importle tales desgraciadas criaturas.
Una de aquellas bestias se fue de allí, pues se los había transformado en unas entidades como los maleficios, y él dijo, “Eso no es bueno, o si? Alguien lo verá.” El peso de esto se volvió claro para él, y su cuerpo noto el miedo de castigo y muerto-o exorcismo, que tenían razón, estaba el inocuo vivo? Él inmediatamente deciso ir de allí.
Sus piernas eran como el viento, entonces, en aquellos momentos-pero su corazón estaba latiendo, y su cara tenía una horrible sonrisa.
…
Mahito estaba sentado en las profundidades de aquel túnel, la alcantarilla. La oscuridad estaba frente a él: vast hay muy profunda, pareció menos como meramente la ausencia de luz, y más bien como algo profundo y poderoso-una sustancia de su propia forma. No los disturbo en lo más mínimo: más bien, le proveía mucho comforte.
“Yo creo,” él le dijo a las criaturas-muchas de la cual le habían seguido de cualquier forma, incluso cuando los había descuidado, “Nadie aquí lograra encontrarme. ¿Opinan ustedes?”
Las criaturas, aquellos pobres desgraciados que él había transfigurado en estas abominaciones,no dieron ninguna respuesta. El se las había tragado por un presentimiento, uno que funcionó. Ellos eran pobres, mensas criaturas, les había arrebatado de alguna forma de humanidad o intelecto. Sus ojos iban a todos lados, y nunca les hubieran pensado de otro lado. Bueno, además de él; El sabía muy bien-sus almas, aunque cambiadas, eran del todo humanas.
“Yo no le temo a las autoridades normales: Ellos ni me pueden ver,” el noto, y se dijo, mayormente si mismo, viendo que esas criaturas no le podían responder, “por esos otros me podían lastimar. No me tienen que seguir, saben.”
Aquellas mudas bestias no dieron ninguna respuesta. El termino soltando un suspiro, la vista de ellos creando ciertas emociones dentro de él. Como él había aprendido a hacer, él las llamó, las hizo minúsculas y las tragó, de tal forma que él nuevamente estaba solo. Ellos no dijeron nada.
“Pobres criaturas,” él se dijo si mismo ahora, del todo solo, “¿Qué es lo que yo he hecho?” Esto él dijo: pero no sintió nada de nada, como si no hubiera más que un trozo de hielo donde antes su corazón había estado.
Se quedó allí pensando, como él siempre parecía hacerlo-y verdaderamente, la cualidad del gobierno japonés era uno muy bueno, pués incluso sus alcantarillas y tuberías tienen una forma muy hermosa y bien mantenida.
Si había algo que él había aprendido en los últimos días era de que del todo, no era ninguna criatura parecida a un humano. El intento con su brazo-transformado a su mano hasta la muñeca en una gran daga de acero, como una burlesca copia de una mantis religiosa, del todo fácil.
El la volvió a transformar en una mano humana, similarmente fácil, “Es una buena habilidad.” El admitió esto a sí mismo, sin embargo sabía que el meramente estaba tocando a la superficie de su habilidad, “Una muy divertida. Por lo menos parece que soy un monstruo suficientemente fuerte.”
La fuerza era buena; Era a través de la fuerza de las armas que todo era hecho, y sin esa forma de orgullo marcial un hombre no podía ir a ningún lugar ni lograr nada en la vida. Si el ser un monstruo, eso era incluso más cierto.
“Debería simplemente dejarme morir,” él se preguntó así mismo, vomitando una de las cosas pequeñas en que los humanos se conviertan-minúsculas contorsionadas con dolor-para jugar con aquello, “Posiblemente fuera mejor. Y no contará como suicidio.”
El descanso a su barbilla sobre su mano, pero a pesar de la forma calmada en la que él habló sobre aquello, Mahito sintió a todo su ser rechazar esa idea de forma visceral.
La vieja porción de él recordaba a una vida llena de tristeza y alegría, la cual fue cortada en su máximo apogeo, y la nueva porción de él-aunque él notó que había menos diferencia entre aquellas dos partes de lo que a él le hubier gustado-era una cosa curiosa, e infantil, la cual observaba con mucha alegría y curiosidad a todo lo que estaba alrededor de él. No-él no se dejaría ser asesinado fácilmente.
Un minúsculo sonido le creó inmensa preocupación, ya si, en aquel momento se tragó aquella cosa, y alto con inmenso miedo. El no sabia como no lo había notado antes, pero ahora que estaba en tan cercana proximidad, el sintió un tipo de inmenso poder lo cual le hizo volverse ansioso. El no podía estar seguro si era un humano, o un ser como él, o posiblemente ambas cosas, pero el intento de salir fuera de allí tan rápidamente como él pudiera lograr.
Sus dientes se apretaron fuertemente, no debido a furia sino debido a miedo, mientras que las piernas de Mahito se movieron con mayor velocidad que el cerebro que les podía comandar podía captar. “Esto no es bueno-yo fui sorprendido,” el noto, y el pronto dijo, “Yo no creo que a mi me gusta ser sorprendido.”
Hablándose a sí mismo, así parecía, se había vuelto con inmensa velocidad un hábito innato a él.
El intento de salir del lugar con inmensa fuerza, y verdaderamente, el control algunos túneles y otros lugares, y el estaba certero en su escape. El aprieto a sus puños, solo para encontrarse a sí mismo frente a dos figuras.
Él reconoció, inmediatamente, que todo lo que había hecho era incrementar su vista de ambos de ellos: Parecían feroces, ambos de ellos, el más alto de los siendo una criatura de piel pálida y poseyendo oscuras marcas sobre su cuerpo. Un par de enormes ramas viniendo de donde los ojos debieron de haber venido, y uno de sus brazos estaba totalmente cubierto por tela. Inmensa energía y poder irradiaba de allí.
El otro es más corto, pero aun así, parecía incluso más intimidante-sus dientes eran de un color muy oscuro, como el vio cuando hablo con la criatura a su lado. Tenía sobre sus cabeza algo parecido a un volcán, y una muy verdadera cantidad de humo y fumaradas vino de alli-tenia un solo, singular ojo de tamaño masivo, con su tono de piel siendo pálida, y poseyendo prendas de todo lugar.
Ambas eran enormemente feroces, atemorizantes criaturas, y viendo a sus almas y a la energía que brotaba de ellas, el reconoció que él no había visto algo incluso un poco cerca a su nivel desde que Dios le había regresado a el mudo en esa forma. Sus extremidades un poco calmadas en cuando vieron que no eran humanos, pero del todo viendo a su afuera.
“Es esa la apreciación de grado especial, Hanami?” el espíritu volcánico dijo tales cosas, cierto juicio en sus ojo, “Se ve bastante debilucho, si yo lo digo.” Su inteligencia era clara, pero aquello solo asustó más a Mahito-si era hostil, un enemigo inteligente era mucho más feroz que uno lo era.
“No deberías ser tan grosero, Jogo,” la criatura referida como Hanami dijo aquella cosa, y aunque no tenía ninguna pupilas Mahito sabía que estaba mirando directamente, hacia a él, “Y es claro que era un útero maldito hasta hace un pequeña cantidad de tiempo. No es más que un niño: No puede tener más que un mes.” Lo cual era, verdaderamente, cierto.
Mahito había intentado, mientras los dos intercambiaban aquella conversación, lentamente salir fuera del alcance de ellos. De cualquier forma, la criatura aparentemente conocida como Hanami llamó hacia él-y debe ser dicho, que sus palabras no eran palabras sino más bien una locura de sonidos dichos de forma suave y femenina, cuyo contenido el de cualquier forma entendía a la perfección, “Detente-a dónde vas? Nosotros no tenemos ningún plan hostil en contra tuya. Todos somos de la misma raza. Tienes un hombre?”
Escuchando esto, el si paro, pue sno deseaba animarlo. Hanami no parecía hostil, y dijo aquello, actuando de forma más amable que el humano lolo había tratado. “Yo me disculpo-yo me quedé asustado, eso es todo,” él dijo de forma asustada, antes de continuar, “Si-creo que mi nombre es Mahito.”
Jogo terminó respondiendo rápidamente, , “”Bueno, Mahito, nosotros estamos muy felices de conocerte-de debate.” Su postura y su mirada era intimidante, pero él parecía ser sincero.
Hanami asintió á su cabeza, y le respondió, “”Similarmente, Encontrarte ha sido muy afortunado.” Mahito, calmado bastante por la aparentemente actitud coco hostil de ellos dos, se dejó a sí mismo preguntar suavemente mientras que su palpitante corazón se volvió más lento.
“Entonces-ambos de ustedes estaban buscando por mi,” terminó preguntando en aquel momento, “O fue totalmente por accidente?” El hizo a su tono tan calmado y amable como él podía lograr. Ellos no parecían del todo sorprendidos por aquello, y el primer comentario de Jogo-él no podía negar de que comparado con Hanami él parecía débil-parecía indicar que ellos tenían conocimiento sobre él.
“¡Eso es cierto! Nosotros claro que intentamos, y nosotros vinimos tan pronto como pudimos, habiendo oído sobre aquellos eventos en esta área,” Jogo término enderezadora sus prendas, aunque parezcan tener uan eternamente delgada capa de ceniza sobre ellas, “nosotros, los verdaderos humanos, deberíamos estar juntos, Mahito!‘
Mahito estaba a punto de abrir la boca, y preguntar sobre si había más individuo en su grupo o por clarificación sobre lo que Jogo quería decir, antes de que él escuchó a pasos. La otra, final figura, que había estado escondiendo-Y Mahito también tenía que admitir que el no tenia muy fino control de aquella habilidad suya y tampoco-vino adelante. “Miren aquí, cuán alegre reunión. Parece que el grupo se vuelve más grande cada dia.”
Mahito giro en aquel momento, sintiendo aquella misma sensación de poder, aunque menos cruda y más refinada si eso hacía sentido. Y había múltiples pequeñas, minúsculas almas alrededor de él. La figura tenía un largo, oscuro cabello, con aquellas facciones de cierta forma femeninas, figuras que los japoneses consideraban atractivos. El precia tener posiblemente cerca de treinta años de edad, teniendo sobre sí el atuendo de un monje, un monje Buddista es eos, con ciertas costuras sobre su frente.
Mahito salto, e intento de correr de ese humano, pue si había su último encuentro probado algo, era la hostilidad de los humanos en contra de cosas como el. Sin embargo, como él tenía una propensidad de hacer, Mahito se tropezó, y cayó sobre su propia cara, aplastandola enteramente.
El hombre se rió, y bastante, “ha! Mira te caíste sobre tu cara-tienes que admitir que hay cierta gracia en este, Jogo. Yo no pensé que mi aspecto fuera tan atemorizante!” Mahito se levantó a sí, e hizo lo mejor que pudo para alejarse de la figura, aún sorprendido y lleno de temor.
Jogo admitio bruscamente, "Possiblemente solo un poco, Geto.” La figura, aparentemente conocida como Geto, dejó de reírse, y mas bien lo miro a él con una muy cortante e inmensamente arrogante mirada.
Mahito se había calmado a sí mismo, y de esta forma el logro notar que aprecian estar benate calmados aquellos espíritus con el humano, y asi el se giro para ver a Hanami, quien no se había reído, y le dijo, “Si, si, muy graciosos-esto significa, ah, que ambos de ustedes están trabajando con esto-humano. Hanami? Jogo? No es hostil con estuedes.”
Hanami le terminó ayudándo a él con su mano para jalarlo hacia arriba de forma muy gentil. Hanami terminó diciendo con paciencia calmada, “El verdaderamente esta sustafo, Jogo. Si-Gueto es un humano, pero es sympathetic con nuestra ucsa. No deberías temerle. ” Mahito termino parándose enteramente, enderezando sus prendas, y asintiendo con su cabeza. Hanami luego terminó diciendo calmadamente, “Yo creo que no nos introducimos verdaderamente. Yo soy ella conocida como Hanami, este aqui es Jogo, y el humano es conocido como Suguru Geto, mientras que el pequeño de allí es Dagon. Lo encontramos hace algunos días.”
Mahito no había notado a la figura anteriormente, habiendo estado del todo sorprendido por las dos y luego la tercera figura apareciendo en rápida sucesión, pero había una bastante adorable criatura pareciste a un pulpo en el rincón. El hizo cierto saludo hacia la criatura, y la cosita le saludo igualmente
“¡Bien! Ahora todos nos conocemos el uno al otro, Hanami,” el humano dijo, con cierta amabilidad con la que él escondió su molestia-aunque no parecía que los otros dos la notaran-, “Yo, por mi porta parte, simplemente diré lo que quiero decir: Mahito, somos parte de un grupo que desea eliminar a los humanos de este mundo, o por lo menos a la mayoría, ya si creara un mundo donde son los espíritus malditos en donde reinan.” Después de un momento, como considerando propio decir esto, él dijo, “Fuera un mucho más dulce mundo para ti, que uno en donde pocos se pueden ver, y aquellos que sí, desean a tu fin.”
Jogo terminó riendo en cuanto acabó Geto. El se paró frente a Mahito como asombrosa rapidez, y el pronto estrecho a una de sus manos. El era una corta figura, pero él tenía una ciudad y un orgullo que lo hacía parecer mucho más fuerte, “Verdaderamente! Todos los humanos no son más que tramposos mentirosos, con todas sus formas desgraciadas y todo su engaño, nosotros somos su verdad, Mahito! Nosotros somos la verdad la cual fue tejida de este asqueroso mundo de su propia creación-y lo quemaremos a todos, hasta que sólo permanezca la verdad!”
Mahito estaba, francamente, de cierta forma asustado por todas aquellas cosas que le fueron dichas de tan rápida forma. Él frunció su ceño, y terminó mencionando su principal preocupación, “por que les ayuda usted, Geto, si usted es humano? Yo no quiero ser grosero, pero yo pensé sobre aquello.” Le dio más tiempo para pensar sobre todo aquello
Geto terminó tomando aquella pregunta bastante bien, cierta sonrisa burlesca sobre sus labios. Él llevó un par de sus dedos alrededor de su barbilla, y preguntó, “Eres una cosa muy curiosa, no es así, mahito?” El de cualquier forma respondió suficientemente rápido, que las palabras no parecían ser verdad, como si a él se le hubieran ocurrido inmediatamente, “Ser un chamán es un trabajo sin ninguna agradecimiento: En verdad, es un inane cyclo. Los humanos son cosas desgraciadas. Yo estoy tan cansado de todo, mahito-por que no destruirlo a todo?”
Mahito podía ver que era una mentira: Fue dicha de una forma muy convincente, desde sus facciones de el alma hasta el tono de su su voz, pero su expresión tenía cierto orgullo extremo. Y su alma se sentía extraña, del todo. No comparto por si mismo. Pero él asintió a su cabeza y el humano no parecía notar su duda.
Al menos los otros dos, y la vida previa de Mahito había sido excelente en esmeralda a como ver que era mentira, eran honestos. Posiblemente demasiado honesto, verdaderamente, y posiblemente el hecho que él era una criatura demoníaca igual que ellos ayudaba, pero él se sentía con mucho más confianza de acercarse a ambos de ellos.
“Mahito,” Hanami terminó diciéndole a él, mientras ella estaba cerca de él, y le estrechó una mano, “Esto es por lo que peleamos, pero en un nivel más profundo, todos somos maleficios. Debiste haber estado solo, y en un mundo hostil como este. Hay que estar juntos; no olvidaré a los nuestros.”
Geto parecía frustrado por todo esto, posiblemente cuán larga la conversación era, pero él lo lograba esconder ambos de ellos. Pero ciertas cosas le traicionaban: sus ojos miraban de un lado a otro, y sus pies golpeaban el suelo. Pero Mahito-Mahito estaba del todo afectado por aquella acción de Hanami, y sus palabras.
Su objetivo no era del todo atractivo para él-era demasiado peligroso, y demasiado enredado, y el antes había sido humano por su propia parte. Pero ellos se acercan hacia el-Hanami y Jogo por los menos-Geto parecía tener sus propios planes-con honestidad y como camaradas. Incluso si resultaba ser una mentira, él escogió tomarla.
“Muy bien,” el término diciendo, aceptando la mano de Hanami, “Yo me unire a todos ustedes. Es verdad-algunos humanos me trataron de matar a mi, pero yo triunfé. Yo me unire a ustedes.” Jogo también se unió a todo esto, y Dagon también se acercó más cercanamente, e interno tanto como podía. Mahito pensaba que la juvenil criatura era muy tierna.
“Pense que era así-entonces fuiste tú quien mato a esos dos hechiceros de segundo-grado, Mahito?” Geto preguntó a aquella cosa, pareciendo como si él ya supiera la respuesta. Mahito asintió su cabeza, y le respondió que él pensaba que había sido él. Geto le dio una sonrisa, genuina en términos de su alegría, pero con las razones y pensamientos que posiblemente tenía Geto no siendo muy reconfortantes, “Yo pensé aquello. Hay que ir de aqui, mis amigos-yo creo que tu lograras muchas cosas, Mahito.”
Mahito fue junto con ellos, sintiendo cierta alegría con ellos caminando junto con los demás, no simplemente siendo un espectro arrastrándose sin ser visto y sin ser querido.
Eso hizo que él estuviera feliz.
…
