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Las lámparas eléctricas iluminaban los muebles de caoba del recibidor, otorgándole al espacio un aire imponente, europeo y moderno. Poco a poco el espacio se iba llenando de personas, muchos militares y aristócratas que usaban los trajes tradicionales o ropa estilo europea sin vergüenza alguna.
Senku no sabía cómo había llegado allí, su padre insistía en que fuera a la recepción para poder hacerse un futuro como inventor. Senku se preguntaba qué tan efectivo sería asistir a un lugar donde las conversaciones giraban más en torno al estatus que a la ciencia. Pero su padre insistía en que forjar conexiones era tan importante como sus fórmulas. Si quería destacar el desarrollo de sus armas, debía hacer presencia. Muchos científicos, militares y varios aristócratas eran invitados a la residencia Asagiri. Era una familia temida por su poder, pero desde que el hijo mayor tomo el lugar de su padre, comenzaron a realizarse esta suerte de reuniones sociales.
—¡Bienvenido señor y joven Ishigami! —un militar mayor saludo con un fuerte apretón de manos a Byakuya. Este último sonreía con alegría y comodidad. Él amaba esas reuniones.
Senku dio un apretón de manos en silencio, esperando que su padre lograse hablar por los dos.
Era la primera vez que visitaba la casa Asagiri y no podía negar que le generaba cierta curiosidad. Había escuchado que el segundo hijo destacaba por su extraño color de cabello desde el nacimiento.
—Capitán Ishigami, me alegra verle nuevamente —dijo otro hombre canoso, estrechándole la mano con entusiasmo—. ¿Sigue enseñando estrategia en la academia? Disfrutaba mucho de sus clases.
—No, no, eso quedó en el pasado, pero me alegra escuchar eso. —respondió Byakuya con una sonrisa tranquila evitando ahondar en detalles. — Ahora estoy más interesado en apoyar a jóvenes talentos como mi hijo. Senku tiene ideas fascinantes que podrían ser útiles para la nación.
Su padre seguía presentándolo a todo militar que se le acercaba a saludar y lo animaba a continuar conversaciones con ellos y otros científicos. Pero se encontraba incomodo, solo deseaba terminar la velada.
Senku observaba a su alrededor, sintiendo las sonrisas falsas y las conversaciones vacías a su alrededor. "¿Realmente esto es necesario?", pensó, con una mueca involuntaria. "¿Cuánto de todo esto es solo teatro para que los poderosos sigan siendo poderosos?".
—Senku, creo que está Taiju acompañado de una señorita. —dijo casi en un susurro su padre. —¿Podrías ir a buscarlo? Se que fueron amigos de la infancia, pero también fue mi estudiante.
Con un suspiro de alivio, Senku acepto la tarea. Tener de compañía a su buen amigo después de tantos años le parecía más entretenido que fingir interés en los demás. En su búsqueda se paseó por la estancia, teniendo mucho cuidado de no ser manchado por alguna persona con vaso en mano.
Entre todo aquel bullicio, una figura captó su atención. Un hombre joven, apenas mayor que él, conversaba animadamente con un grupo de militares. Su cabello partido en dos tonos distintos; uno de color negro y el otro de un tono gris ceniza casi plateado, parecía una anomalía genética hecha a propósito. Senku se detuvo un momento, observando al joven con una curiosidad que no había sentido en toda la noche. Por primera vez en la noche, Senku sintió algo parecido a interés.
Ignorando su propio orgullo, se acercó al grupo de hombres mientras intentaba formular algún tipo de presentación. Ya frente a ellos, se percató que estaba Taiju y una señorita de cabellos castaños con él. Por suerte para Senku su amigo lo notó de inmediato.
—¡Senku! Amigo mío han pasado años. —la sonrisa del hombre se hizo más grande de lo que ya estaba.
Las demás lo miraron en silencio por un momento. Taiju se alejaba unos pasos del grupo para darle un gran apretón de manos. Senku no pudo evitar sonreír.
El castaño lo tomo por uno de sus hombros e hizo que ambos se dirigieran al grupo. La muchacha castaña y el joven Asagiri los observaban.
—Disculpen, debo presentarlo. Él es Senku Ishigami, amigo de mi infancia y su padre algunos de ustedes han de conocerlo es el Capitán Ishigami que fue mi mentor durante mi educación.
Dicho esto, los hombres comenzaron a presentarse ante él, algunos habían sido instruidos por su padre. Lo cual facilito su presentación. Al fin era hora de presentar a la dama y al joven Asagiri. Pero antes de que la chica pudiese decir algo, el mismo Taiju procedió a hablar y tomar una de sus manos con cuidado.
—Senku la joven de aquí es mi prometida, la joven Yuzuriha Ogara, es prima del joven Gen Asagiri que nos honra con su maravillosa presencia.
La joven hizo una pequeña reverencia, parecía algo sonrojada y no dijo palabra alguna. En cambio, el otro hombre sonrió de una forma extraña. Senku sintió un extraño agrado a esa expresión. Luego pensaría en la locura que era escuchar a Taiju hablar de esa manera.
—Es un placer tenerlo en esta bella velada joven Ishigami. ¿A qué se dedica usted?
La voz del joven Asagiri resulto muy agradable a su oído, algo extraño se revolvió en su cabeza, se puso nervioso. Senku se recordó en donde estaba, y que la gente de “su calibre” no se esforzaba mucho en comprender a los demás. Ese chico debía ser igual.
—Me dedico a la investigación científica, usted sabe tubos de ensayo y todo eso...
—¿Tiene alguna área en concreto? Noto que me habla de forma superflua.
Aún así Senku no respondió.
El joven Asagiri parecía organizar la conversación, cambiaba los temas y daba sus opiniones con cuidado. Senku consideró que igualmente todo lo que dijera sería aceptado por el grupo.
Él permanecía en silencio y miraba como se movía, la forma en que se expresaba. No comprendía porque le llamaba tanta atención esos ojos oscuros.
Aburrido comenzó a fijarse en su amigo y su pareja, tenían los ojos sobresaliendo de sus orbitas. Casi se largó a reír, Taiju parecía agobiado de tanta compostura. Cuando cruzaron miradas supo que necesitaba ayuda.
—Perdonen, pero ¿La señorita Ogara se encuentra bien?
La chica entendió sus intenciones, ella tomo el brazo de su pareja para mirar a Taiju y luego a él.
—Ciertamente me encuentro algo cansada. ¿Les gustaría acompañarme por una copa?
Ambos aceptaron y se alejaron del grupo sonrientes.
—Amigo esto es agotador. —murmuro Taiju acomodándose el saco con una mano mientras con la otra sostenía el brazo de su prometida.
—No sé como se te ocurre comprometerte con una mujer así, te va a traer muchos problemas.
La chica se río, Taiju le dedico una mirada de seriedad a su amigo.
—Ishigami lo estoy escuchando y no doy tantos problemas como cree.
Senku espero que fuera la indicada para su amigo.
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Pasearon y bebieron algunas copas los tres evitando al resto de los invitados. La iluminación del lugar seguía pareciéndole de ensueño y los músicos inundaban el lugar con la tranquilidad necesaria para forjar una amistad.
Yuzuriha ya parecía una amiga de toda la vida. Hasta que Taiju le pidió algo de privacidad con la chica y recordó quien era, en ese momento supo que las cosas iban en serio.
Los minutos pasaban y con la ausencia de sus compañeros algunas personas se fijaban en él. El joven Asagiri que se paseaba por la habitación con una copa en mano se acercó finalmente.
—¿Cómo está pasando la velada Ishigami Senki?
Senku suspiro y pensó en que la iba a cagar, pero no iba a mentir.
—Mi nombre es Senku. Y si le soy sincero no me gustan estas reuniones, prefiero la calma del laboratorio así que me limito a dejar el tiempo correr.
El joven no cambio su expresión, de hecho, dio unos pasos para acercarse a él. Senku se sintió un poco feliz de que no huyera por su respuesta, a pesar de que no tuviese nada de que conversar con él.
—Me parece una respuesta un poco engreída de su parte, pero me llama mucho la atención Ishigami Senku.
—Soy un hombre de ciencia eso debe ser.
Asagiri sonrió.
—Quiero hacerle una pregunta personal. —el rubio afirmo con la cabeza. —¿Su peinado y color es natural?
Senku se quiso morir, sabía el orden exacto de las siguientes preguntas.
—Si, nací de esta forma.
—Entiendo. ¿Te han molestado o algo por eso?
El chico comenzó a caminar y Senku simplemente lo siguió hasta llegar a la ventana que daba al balcón. Gen le indico que pasara. Las luces en aquel lugar eran más tenues, el espacio era pequeño pero la vista hacia la calle era hermosa.
—En su momento, pero es algo que uno tiene que superar.
—Ya veo… —el chico se quedo pensativo unos segundos antes de volver a sonreír—¿Puedo tocar tu pelo Senku? Es como si se revelara a las leyes de la naturaleza.
Senku sonrió un poco, era un buen alago, pero lo negó con la cabeza.
—No es algo que me guste mucho. Cambiemos de tema ¿Trabajas en algo?
—No me dedico a nada en particular, vivo relajado. Pero tú ¿A desarrollar que inventos te estas dedicando?
Senku lo pensó un instante, para eso había ido a la fiesta en primer lugar, buscaban inversionistas para sus proyectos.
—Desde este año comencé a concentrarme en creación de armamento militar, aunque me gustan otras áreas.
Gen se quedó un segundo en silencio y luego formo una sonrisa falsa bastante convincente.
—Ya veo, entonces sigues los pasos de tu padre.
Presiono la punta de su saco, no le gustaba hablar de eso, su propio padre le dijo que no lo dijera.
—La guerra es inevitable, pero si creamos mejores armas las guerras terminaran más rápido y quiero confiar que con el desarrolla de las armas, las organizaciones nacionales busquen otro tipo de soluciones.
—¡Pensaba que era el único estúpido que pensaba de esa forma!
—¿Cómo que eso te parece estúpido?
Ambos sonrieron de nuevo y permanecieron en silencio un rato.
—Mira hacía allá.
Senku siguió la mano del chico, la luna se alzaba hermosa en el cielo. Asagiri acerco su mano hacia la oreja de Senku e hizo un extraño ademán.
—¿Por qué guardas monedas en tu oreja? —en su mano relucía una moneda de un yen.
—Por favor Asagiri —Senku sonrió, Gen le entrego la moneda— ¿No estas grande para estas cosas?
—Puedo darme estos lujos, de niño quería ser un mago.
—El misterio lo manejas muy bien.
—Me agradas Senku.
—Acabamos de conocernos, es más ni deberías decirme por mi nombre…
—Puedes decirme Gen si quieres. —Volvieron a un cómodo silencio, el joven comenzó a mirar con cuidado al cielo. La luna brillaba impresionante. —Sabes, la luna esta hermosa esta noche.
Senku simplemente afirmo con la cabeza. La conversación de esa noche se prolongó tanto que llegó el horario de que los invitados se marcharan. Ambos decidieron que esa no sería la única vez que se verían.
