Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Cuéntame una Canción
Stats:
Published:
2026-02-14
Words:
1,183
Chapters:
1/1
Kudos:
11
Hits:
74

Que hablen… si igual ya somos el pecado

Summary:

One shot inspirado en la canción La diabla de Xavi
Escrito por: Lyra.

Primer festival de Fanfiction de Aldrón: Cuéntame una canción.

Notes:

Escrito por: Lyra.

Work Text:

 

El problema no era que el internet sospechara.

El problema era que Aaron empezaba a creer que Aldo prefería que siguiera siendo sospecha… y no verdad.

—¿La vas a llevar? —preguntó Aaron sin mirarlo.

Estaban en el departamento de Aldo en CDMX. Televisión encendida sin volumen. La invitación al evento de San Valentín sobre la mesa.

Aldo sabía a qué se refería Aaron.

—Es parte del acuerdo.

—Ah. Claro. El acuerdo.

Aaron soltó una risa amarga.

—No empieces.

—¿Yo? —lo miró—. Tú eres el que va a llegar del brazo de otra persona el 14 de febrero.

—Es una estrategia de imagen y un contrato que tengo que cumplir, lo sabes.

—No soy estúpido, Aldo.

Silencio.

La canción sonaba baja desde el celular de Aaron. Ese ritmo atrevido, casi burlón. Como si se riera de ellos.

—¿Sabes qué dicen hoy en X? —Aaron tomó el teléfono—. Que soy “la diabla”. Que yo soy el problema. Que yo soy el que te hace ver mal, que me cuelgo de ti.

Aldo frunció el ceño.

—No deberías estar leyendo eso gatito, mucho menos haciendo caso a lo que dicen.

—¿Por qué? ¿Porque duele? ¿O porque tienen razón?

Eso sí encendió algo.

—Cuidado con lo que estás insinuando.

Aaron se levantó.

—¿Qué estoy insinuando según tú? ¡Dímelo!

Aldo también se puso de pie.

—Estoy insinuando que esto es más grande que nosotros, que debemos tomar todo con calma y no hacer caso a las habladurías de personas que no saben nada.

—No —Aaron negó con la cabeza—. Lo estás haciendo más grande que nosotros solo con tu respuesta, minimizando mi sentir Aldo.

—Te pones celoso por todo, y es por eso esta pelea —murmuró Aldo, pasándose la mano por el cabello.

—¿Por todo? ¿Acaso soy tú? ¿No tengo razones para estarlo desde que esto comenzó? —Aaron casi se rió—. Te vi ayer. En la sesión. Cómo la mirabas.

—Era trabajo y lo sabes, pensé que siempre has llevado bien esto.

—No la mirabas como trabajo.

—¿Y tú? —Aldo explotó por fin—. ¿Crees que no veo cómo te escriben a diario? Si lo veo todo, lo que te dicen tus fans en internet a diario, como te coquetean y lo que te llega a tus DMs. ¿Cómo sonríes cuando te dicen que serías mejor sin mí y lo piensas demasiado?

Eso lo dejó helado.

—Nunca he dicho nada.

—Pero lo piensas.

Aaron dio un paso atrás.

—¿Eso crees de mí?

Aldo bajó la mirada. Había hablado desde el miedo.

—Creo… —tragó saliva— que un día te vas a cansar de esto y de esconderte por mí.

El aire cambió.

Aaron se acercó lento.

—Tal vez tengas razón pero lo soporto porque te amo.

—Entonces ¿por qué duele tanto?

—Porque sabes que esto no va a durar mucho así ya y solo hay dos opciones a seguir después, debes decidir.

14 de febrero.

El evento estaba lleno. Rojo. Brillante. Perfecto para fotos falsas.

Aaron llegó primero, solo. Esa era la modificación de último momento. “Mejor no arriesgar”, dijo su equipo.

Aldo llegó diez minutos después, del brazo de ella, risas, flash, mano en la cintura.

Aaron sintió algo feo, caliente e irracional. Celos, no de mentira, reales.

—Tranquilo —se dijo—. Es actuación, todo estará bien.

Pero la forma en que Aldo inclinó la cabeza para escucharla… la forma en que sonrió… No parecía actuación.

En el baño, diez minutos después, Aaron lo encaró.

—¿Te estás divirtiendo?

—¿Otra vez esto? Pensé que ya habíamos platicado sobre todo.

—Si pero te estabas riendo con ella.

—Porque estoy trabajando.

—No parecía trabajo desde mi perspectiva.

Aldo cerró la puerta.

—¿Qué quieres que haga? ¿Que la empuje frente a todos?

—Quiero que no parezca que te encanta.

Eso fue injusto.

—No me encanta —dijo Aldo con firmeza—. Me encantas tú.

Aaron lo miró, herido.

—Entonces demuéstralo.

—¿Aquí? ¿Ahora? ¿En vivo?

—Sí.

Silencio pesado.

La música del salón cambió. Y empezó a sonar esa canción. La que hablaba de alguien que enloquece, que desafía, que arde aunque digan que es mala influencia.

Aaron soltó una risa pequeña.

—¿Sabes qué es lo peor? Que dicen que yo soy el que te mete ideas raras, que yo soy la tentación, que yo soy la diabla.

Aldo dio un paso al frente.

—Entonces que lo digan.

—¿Y tu carrera, tus campañas, tus proyectos?

—Estoy cansado de elegir todo eso antes que a ti, me duele mucho la espalda realmente.

Eso lo desarmó y lo hizo sonreír.

Pero Aaron todavía estaba un poquito dolido.

—No quiero que me elijas porque estás harto de que te reclame siempre. Quiero que me elijas porque no puedes imaginar tu vida sin mí.

Aldo se acercó más.

—No puedo imaginarme una vida sin ti gatito y lo sabes.

La voz le tembló.

—No puedo imaginarla nunca.

Aaron lo miró, buscando mentira, no la encontró.

—Entonces deja de actuar como si pudieras tener esa vida sin mi Aldo.

A las 11:55 pm, en medio del evento, alguien empezó a grabar en vivo.

Comentarios subiendo.

“¿Dónde está Aldo?”

“¿Ya se fue?”

“¿Está con ella?”

Aaron estaba en la terraza, solo, respirando frío.

Aldo salió detrás.

—¿Vas a irte sin decir nada?

—Tal vez debería —respondió Aaron—. Tal vez así todo vuelve a ser simple, como antes de conocerte en La Casa, cuando todo me resultaba mas sencillo.

—Nunca fue simple ni sencillo, lo sabes.

—Lo era antes de que me miraras así, antes de que me hablarás así, antes de que me tomarás la mano en los pasillos, antes de que me coquetearas,

—¿Si?

Aaron lo miró directo.

—Si, realmente parecía que yo era lo único que realmente te importaba en ese momento.

Silencio.

Aldo dio el último paso.

—Lo eres, eres lo más importante.

—Últimamente no pareciera.

No hubo más palabras.

Aldo tomó su teléfono, escribió, subió, una foto tomada en ese instante, ellos dos. Muy cerca. Sin esconderse.

Texto:

“Que hablen.”

Aaron lo miró en shock.

—¿Estás loco Aldo?

—Probablemente, igual creo que estoy más desesperado, parece como que quieres dejarme.

—Nos van a destrozar.

—No más que lo que nos estamos haciendo nosotros los últimos meses.

Los comentarios explotaron en segundos.

Aaron temblaba.

—Aldo…

—Mírame.

Lo hizo.

—No voy a soltarte otra vez por miedo.

Aaron respiró profundo.

—Si esto sale mal…

—No saldrá mal cariño y si lo hace, estaremos juntos al menos, funados pero juntos.

Y por primera vez esa noche, Aaron sonrió de verdad.

—Eres un idiota.

—Pero soy tu idiota.

Y esta vez no fue una foto borrosa, no fue una teoría, no fue un “casi”, en medio de la terraza, bajo luces rojas y celulares grabando, Aldo lo besó, no largo, no exagerado, pero real, el mundo hizo ruido, pero ellos, por fin, dejaron de hacerlo por dentro, meses después habría consecuencias, algunas marcas se irían, algunos seguidores también, pero otros llegarían.

Y el 14 de febrero dejaría de ser el día en que fingían, se convertiría en el día en que eligieron arder, juntos.

Porque si alguien tenía que ser la diabla en la historia…

Que fuera el amor que no pidió permiso.

Series this work belongs to: