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Namjoon estaba desnudo, arrodillado en el suelo al borde de la cama, sus manos grandes y fuertes aferradas a los muslos suaves de su hijo Jimin, quien también estaba completamente desnudo, en cuatro patas sobre el colchón, con sus piernas abiertas y la espalda arqueada hacia abajo para que su coñito quedara justo a la altura de la boca de su progenitor. Estaba empapado, los labios hinchados y rosados brillando de sus fluidos, goteando lento sobre la lengua que lo esperaba.
—Papi... —gimió Jimin, la voz ronca y temblorosa mientras movía las caderas hacia atrás, restregando su coñito directamente contra la cara de Namjoon—. Come... por favor... no aguanto más...
Namjoon gruñó profundo. Sus manos separaron más los muslos del pequeño, abriéndolo como una flor, y hundió la lengua sin piedad, lamiendo largo sobre ese coño rosado hasta el clítoris hinchado, recogiendo todo el jugo que chorreaba. Jimin chilló agudo, sus caderas sacudiéndose.
—Así, mi niño... —murmuró Namjoon contra su entrada, la voz amortiguada por la carne húmeda—. Mueve ese coñito baboso en la cara de papi... restriégalo todo, quiero que me mojes toda la cara.
Jimin obedeció al instante, empujando hacia atrás con más fuerza, frotando su coñito abierto contra la boca y la nariz de su padre. El sonido era obsceno, chapoteos húmedos, lamidas largas y succiones fuertes cada vez que Namjoon atrapaba el clítoris entre sus labios y lo chupaba como si fuera un caramelo. Jimin temblaba entero, sus brazos cediendo hasta que quedó con el pecho pegado a las sábanas, su culo en alto, moviéndose en círculos desesperados.
—Papi... ahhh... ¡tu lengua...! —lloriqueó, la voz quebrada—. Me estás chupando tan rico... se siente... se siente como si me fuera hacer pis...
Namjoon soltó una risa baja, sus manos subiendo para agarrar las nalgas de Jimin y abrirlas más, exponiendo todo. Metió la lengua dentro de su coño, follándolo con ella mientras su pulgar frotaba círculos rápidos sobre el clítoris. Jimin gritó, sus caderas moviéndose más rápido, restregándose como un animal en celo, dejando hilos de humedad por toda la cara de su progenitor.
—Mírate... —gruñó Namjoon, sacando la lengua solo para hablar y volver a hundirla—. Tan mojado, tan abierto... tu coñito está chorreando para papi, ¿verdad? Sabe tan dulce... tan rico... no voy a parar hasta que te corras en mi boca, mi niño.
Jimin sollozaba de placer, las lágrimas cayéndole por las mejillas mientras empujaba más fuerte contra la cara de Namjoon.
El clítoris latía contra la lengua de Namjoon, el interior contrayéndose alrededor de ella, desesperado por más. Namjoon metió dos dedos gruesos de golpe, curvándolos para tocar ese punto sensible de su pequeño, mientras seguía chupando el clítoris sin parar.
—¡Papi! ¡Papi, voy a...! —chilló Jimin, el cuerpo tensándose entero—. ¡Me vengo... me vengo en tu boca...!
Su coñito se apretó fuerte alrededor de los dedos y chorros calientes salpicaron la cara y el pecho de su padre mientras temblaba y gemía roto, sus caderas moviéndose en espasmos incontrolables. Namjoon no dejó de lamer, bebiéndose todo, prolongando el orgasmo hasta que Jimin cayó de lado sobre la cama, jadeando, con su coñito palpitando y goteando.
Namjoon se levantó despacio, su cara brillante de jugos, los labios hinchados y rojos. Se subió a la cama y abrazó a Jimin por detrás, besándole el cuello sudoroso.
—Buen chico... —susurró, su voz ronca de deseo—. Te corriste tan bien para papá... me dejaste todo mojado... ahora descansa un ratito, mi amor... que después papi te va a follar ese coñito hasta que no puedas caminar.
Jimin solo pudo gemir bajito, acurrucándose contra él, todavía temblando.
—Te amo, papi... —murmuró, exhausto y feliz.
—Y yo a ti, bebé... —respondió Namjoon, besándole la sien mientras su mano bajaba para acariciar suave ese coñito sensible y empapado.
El pequeño estaba ligeramente temblando por el espasmo, su coñito hinchado y rojo, goteando restos de su corrida por los muslos. Pero sus ojos brillaron con hambre cuando miró a su padre por sobre su hombro al sentirlo removerse y hurgar entre los labios de su coño.
Namjoon se había recostado de espaldas en la cama, con una sonrisa perversa, su polla dura y gruesa apuntando al techo, venosa y brillante.
—Papi... —susurró Jimin, la voz ronca y mimosa mientras se giraba y se subía sobre él—. Quiero más... quiero sentarme en tu cara... quiero que me comas el coño mientras yo juego con esto tan grande...
Namjoon soltó un gruñido bajo, subiendo las manos para agarrar las caderas de su hijo y guiarlo.
—Claro, ven aquí, mi niño... siéntate en la cara de papi. Restriégame ese coñito baboso todo lo que quieras... y mientras, chúpame la verga bien rico.
Jimin obedeció al instante, posicionándose de rodillas sobre el pecho de su progenitor, dándole la espalda y la perfecta vista de su culo y coño, luego retrocedió hasta quedar a horcajadas sobre su cara, su coñito abierto y húmedo justo encima de la boca ansiosa. Bajó despacio, gimiendo cuando sintió la lengua caliente de su padre lamerlo de abajo hacia arriba, recogiendo todo el flujo fresco.
—Ahhh~... papi... sí... —chilló Jimin, empezando a mover las caderas en círculos lentos, frotando el clítoris hinchado contra la nariz y los labios de Namjoon—. Come... come todo... mi coño de puta está tan mojado por ti...
Namjoon agarró las nalgas de su pequeño con fuerza, abriéndolas más para hundir la lengua profundo, follándolo con ella mientras succionaba el clítoris como si fuera a tragárselo, haciendo que Jimin lloriqueara y se moviera más rápido.
Mientras su progenitor devoraba su coñito, Jimin se inclinó hacia adelante, apoyando las manos en el abdomen fuerte de su padre, quedando con su rostro frente a la polla gruesa, la cual estaba con verías venas palpitando, con la punta roja y goteando. Jimin la tomó con una mano pequeña, lamiendo la punta como si fuera una paleta gigante: su lengua plana, una larga lamida desde la base hasta la punta, recogiendo el pre-semen salado.
—Mmm... tan gorda... tan rica... —murmuró contra la piel caliente, antes de meterla en la boca despacio, chupando la cabeza con fuerza mientras su lengua jugaba en la rendija.
Namjoon gruñó contra su coñito, el sonido vibrando directo en el clítoris y haciendo que Jimin se arqueara y chillara.
—Joder, amor... chúpala más profundo... —ordenó Namjoon, su voz amortiguada pero autoritaria—. Quiero follarte esa boquita estrecha mientras me como este coño baboso... abre bien para papi.
Jimin obedeció, bajando más, dejando que la polla gruesa le llenara la boca hasta la garganta, tal como le gustaba. Namjoon empujó las caderas hacia arriba, follando su boca con embestidas bruscas pero controladas, la punta golpeando el fondo de la garganta estrecha mientras el pequeño gemía alrededor de ella, saliva cayéndole por los costados de sus labios estirados.
Al mismo tiempo, Namjoon devoraba el coñito sin piedad, su lengua metida hasta el fondo, sus dedos abriendo los labios para chupar el clítoris con fuerza, succionando y lamiendo en círculos rápidos. Jimin temblaba entero, su caderas moviéndose en vaivén desesperado, restregándose en la cara de papi mientras su boca se llenaba de polla.
—Papi~... ¡papi... me vas a hacer venir otra vez...! —lloriqueó Jimin alrededor de la verga, su voz ahogada y vibrante.
Namjoon gruñó, empujando más profundo en su garganta hasta sentir la estrechez apretarle la polla, follando brusco pero sin parar de comerle la vagina.
—Chorréate en mi boca, amor... moja la cara de papi otra vez... y yo te voy a llenar la garganta de lechita caliente...
Jimin se tensó, su coñito contrayéndose fuerte contra la lengua de su padre. Chilló fuerte alrededor de la polla, el orgasmo explotando en chorros calientes que salpicaron la cara y el pecho de Namjoon. Al mismo tiempo, Namjoon empujó una última vez profundo en su garganta y se corrió con un gruñido animal, chorros gruesos y calientes llenándole la boca hasta que Jimin tragó todo lo que pudo, el resto escapando por las comisuras de sus labios.
Ambos jadeaban, exhaustos. Jimin se dejó caer a un lado, temblando, el coñito aún palpitando y la boca hinchada y brillante. Namjoon lo atrajo contra su pecho, besándole la frente sudorosa.
—Buen chico... mi niño tan rico... —susurró, la voz ronca—. Te corriste tan lindo otra vez... papi te ama tanto...
Jimin sonrió débil, acurrucándose contra él, todavía saboreando el semen en la lengua.
—Quiero más... me encanta tener tu polla gorda en mi boca, y me encanta la lechita que me das...
Namjoon soltó una risa baja, besándole los labios hinchados. Aún tenía la cara brillante de los jugos de su hijo, y aunque se haya corrido en su boca, su polla seguía dura como piedra, palpitando contra el culito del pequeño.
—Sigamos entonces, mi niño... —susurró Namjoon contra su oreja, besándole el cuello mientras le levantaba una piernita y guiaba la cabeza gruesa de su polla hasta la entrada hinchada y rosada de su coño—. Abre para papi... quiero entrar y hacer sonar ese coñito gordito.
Jimin gimió bajito, empujando las caderas hacia atrás. Namjoon empujó lento pero firme, hasta enterrarse hasta el fondo. El sonido fue inmediato, un chapoteo húmedo y obsceno cuando la polla gruesa abrió las paredes empapadas.
—¡Ahhh... papi...! —chilló Jimin, su voz temblorosa—. mi coño esta tan lleno... tan gordo dentro...
Namjoon empezó a moverse, dando embestidas lentas pero profundas, saliendo casi todo y volviendo a entrar con fuerza. Cada empujón hacía que el coñito de Jimin sonara, salpicado los restos de su flujo que chorreaba por los muslos de ambos, el sonido húmedo rebotando en la habitación.
—Escucha cómo suena tu coñito codicioso, mi amor... —gruñó Namjoon, bajando la mano para frotar el clítoris hinchado en círculos mientras seguía follando—. Tan mojado, tan gordito... apretándome para que no me salga.
Jimin lloriqueaba, sus caderas moviéndose al ritmo de las embestidas, su coñito contrayéndose alrededor de la polla cada vez que su padre golpeaba profundo.
—Papi... más~... hazlo sonar más fuerte... —suplicó, la voz rota.
Namjoon aceleró, embistiendo más duro, el chapoteo volviéndose más ruidoso, más sucio. Jimin chillaba con cada golpe, su pequeño cuerpo temblando pegado al de su progenitor.
Después de varios minutos así, Namjoon salió despacio con un sonido húmedo y lo giró. Se recostó boca arriba y jaló al pequeño encima, sentándolo sobre su abdomen.
—Hazlo, bebé... rebota en la verga de papi ahora —ordenó, sus manos en las caderas para guiarlo hacia su polla.
Jimin se posicionó, sus rodillas a ambos lados de la cadera de su padre, su coño sobre la punta húmeda, y bajó lento sobre la verga gruesa que entró de un solo empujón profundo por una embestida de Namjoon, haciendo que Jimin soltara un grito.
—Ahhh... ¡papi! —empezó a rebotar, subiendo y bajando, su coñito gordito tragándose toda la longitud una y otra vez.
Namjoon gruñó, una mano subiendo para pellizcar un pezón rosado, la otra yendo a su culo para jugar con el ano apretadito de su hijo. Metió un dedo despacio, lubricado por los jugos que chorreaban, y empezó a follarlo al mismo ritmo que Jimin rebotaba sobre su verga.
—Siente esto, mi amor... —susurró, la voz ronca—. Tu coño rebotando en mi polla y tu ano apretando mi dedo... ¿te gusta que papi juegue con tus dos agujeros?
Jimin solo pudo chillar, asintiendo desesperado, rebotando más rápido.
—S-sí... papi... me encanta~... ¡me vas a hacer venir otra vez~!
Namjoon sacó el dedo del ano y lo reemplazó por dos, curvándolos mientras Jimin seguía rebotando como loco. El coñito se contrajo fuerte, y el pequeño soltó un grito largo al venirse, chorros calientes salpicando el pecho de su padre mientras temblaba entero.
Pero Namjoon no paró. Se sentó de golpe, abrazando a Jimin por debajo de sus piernas, dejando sus manos en cada nalga, y se puso de pie con él en brazos, sin salirse de su coño.
—Ahora te voy a violar de pie, mi niño... —gruñó Namjoon, empezando a embestir hacia arriba, profundo y fuerte—. Siente cómo te cargo y te clavo... tu coñito gordito todo abierto para papi.
Jimin chillaba contra su cuello, sus uñas clavadas en la espalda de su padre, sus pechos aplastados uno contra el otro mientras Namjoon lo follaba en el aire, cada embestida haciendo que sus cuerpos chocaran con sonidos húmedos y piel contra piel, haciendo que la gorda polla llegara más allá de su útero.
—Papi... ¡papi! ¡me estás rompiendo el coño tan rico...! —lloriqueaba Jimin, su coñito contrayéndose en espasmos, sus ojos blancos y llorosos mientras la gorda polla golpeaba el fondo húmedo de su vagina.
Namjoon le mordió el hombro mientras empujaba una última vez profundo, llegando a su vientre, y se corrió con un gruñido ronco, llenándolo de chorros calientes de su semen mientras su pequeño hijo temblaba y gemía roto en sus brazos.
—Te amo, amor, te amo... —jadeó Namjoon, besándole los labios hinchados mientras daba suaves embestidas para dejar hasta la última gota de su semen y se sentaba en la cama luego—. Tan perfecto con tu coño de puta codicioso... tan mío...
Jimin sonrió débil, exhausto, acurrucándose contra su pecho mientras su coño se apretaba y abría alrededor de la verga, expulsando chorros de semen por los lados.
—Te amo, papi... nunca dejes de usarme como tu vertedero de semen, nunca...
Namjoon lo apretó contra sí, acariciando su culo.
—Jamás amor... siempre serás mi putita traga semen...
Fin
(...)
Gracias por leer :)
