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PUÑETAZO
Cuando Haruka abrió los ojos esa mañana lo único en lo que podía pensar era en que tenía que recibir un puñetazo, no sabía cómo lo iba a conseguir, pero seguro alguno de sus conocidos (¨amigos¨, corrigió una pequeña voz en su cabeza) podría cumplir con su fantasía.
Se alistó lo más rápido que pudo y se dirigió a Photos con la firme intención de buscar un desayuno y pensando que tal vez olvidaría todo el asunto después de llenar su estómago. Abrió la puerta y la campanilla anunció su llegada, el olor a café llenaba el aire junto al olor de lo que sabia era omurice, se demoró un momento en la entrada.
–Bienvenido a Photos... ah, eres tú Sakura, ya tengo listo tu omurice –. La voz de Kotoha lleno el aire mientras reconocía a su actual visitante.
–Buenos días –. Sakura le tomó toda su fuerza de voluntad luchar contra el sonrojo de su cara sin éxito.
Recibió una sonrisa burlona, pero no cruel (nunca cruel) de Kotoha y ocupo su lugar habitual junto a la barra mientras miraba el plato que tenía frente a él, levantó la cuchara y empezó a devorar la comida como siempre por unos instantes se olvidó del hormigueo de querer recibir un puñetazo en la cara, pero el pensamiento volvió tan rápido como había desaparecido, se enojó en su mente y dejo salir un gruñido que tomó por sorpresa a Kotoha que estaba lavando los platos.
–¿Te pasa algo?
Preguntó algo preocupada, pues nunca había escuchado gruñir a Sakura mientras comía, el chico bicolor le devolvió la mirada y ella pudo observar algo en su mirada, pero fue tan fugaz que pensó haberlo imaginado. De alguna manera la comida que había en el plato desapareció en un santiamén y el chico dudó antes de volver a gruñir y abrió la boca para hablar.
–Dame un puñetazo.
Esperaba cualquier cosa menos esas palabras, así que puedes culparla por sorprenderse y balbucear algo inentendible para nadie, se recompuso en un instante y vio como el chico se sonrojaba de nuevo al percatarse de su mirada intensa. Tomo un par de Sándwiches y los puso delante para que el otro comiera.
-La casa invita, no sé qué tienes en mente, pero no te daré un puñetazo.
-Olvídalo, no te dije nada.
Sakura terminó de comer y agradeció por la comida antes de levantarse y cruzar la puerta del local. Kotoha pensó en la interacción que acababa de tener con el chico, pero la descarto sin darle importancia y continuó con su día, más tarde cuando Sakura entrará nuevamente y con la mejilla golpeada, pensaría que debió darle más importancia y tal vez decirle a alguien más sobre el extraño comportamiento.
Haruka se encontró en la calle y emprendió el camino hacia Furin, justo antes de llegar a la panadería se encontró con Nirei, el cual lo saludo de manera efusiva mientras se acercaba, le devolvió el saludo mucho menos entusiasta que su contraparte y el otro empezó a hablar sobre algo sin mucha importancia, justo al pasar frente a la panadería la amable pareja salió a su encuentro.
– Son Nirei kun y Sakura kun, aquí tienes pan de curry, tu favorito – le ofrecieron una bolsa y el la recibió con gusto –. Y para Nirei pan con frijoles rojos, que se diviertan en la escuela.
Tan rápido como salieron volvieron dentro que pensarías que la interacción nunca sucedió, mientras ambos retomaban la caminata hacia la escuela y Nirei cada vez se entusiasmaba más sobre algo que estuviera contando Sakura decidió que era un buen momento para decir lo que tenía en la mente, dejo salir un suspiro y se arriesgó.
–Nirei, dame un puñetazo.
Para remarcar su punto se señaló la cara con la mano y fue todo un espectáculo ver como la efusiva charla del otro chico se detenía de forma abrupta mientras procesaba lo que acababa de escuchar y empezó a tartamudear.
–Sa… ku… ra san, no te voy a dar un puñetazo ¿por qué lo haría?
De inmediato se dio cuenta que había sido una mala idea al ver lo nervioso que estaba el otro chico y decidió que debía cambiar de tema antes que Nirei sufriera un colapso ahí mismo.
–Olvídalo, solo quería ver tu reacción –. Sintió que su frustración aumentaba un poco al ser la segunda persona que se negaba a darle un puñetazo junto a algo cálido en alguna parte que no quería hurgar.
–Sakura san has pasado demasiado tiempo con Suo san –. Nirei se miraba mucho más relajado ahora y Sakura se sintió un poco culpable al notar eso, pero no lo demostró.
–¿Cómo va tu entrenamiento?
El cambio en el semblante del otro fue inmediato y retomo su ritmo entusiasta habitual mientras seguían su camino hacia Furin. Cerca del lugar pudieron vislumbrar la silueta de Suo y aceleraron el paso para encontrarse con él.
Algo en la mente de Haruka hizo clic al ver al chicho del parche y decidió que iba a seguir esa narrativa hasta lograr su objetivo, cuando estuvieron a unos pocos pasos empezaron sus saludos habituales.
–Sakura kun, Nirei kun buenos días.
A diferencia de Nirei la energía de Suo era mucho mas calmada, pero aun así seguía siendo mucho mas de lo que estaba dispuesto a recibir tan temprano, el chico rubio a su lado empezó su efusivo saludo de regreso.
–¡Suo san, muy buenos días!
–Oye, Suo, dame un puñetazo.
Haruka no va a mentir y decir que no sintió algo de satisfacción al ver como el único ojo visible de Suo se abría con sorpresa, pero dejará eso para después, al mismo tiempo, se dio cuenta que no iba a obtener ese puñetazo.
Nirei a su lado quedo en total silencio al volver a oír las mismas palabras en menos de veinte minutos y pensó que tal vez había entrado a un mundo paralelo y se volteó en dirección al chico de ojos bicolores tratando de entender que pasaba por su mente, se encontró con el rostro calmado de su capitán mientras este observaba la reacción de su otro vicecapitán, recordó a Sakura decir algo sobre querer ver su reacción, descarto cualquier otro pensamiento que tenía y espero mientras la interacción frente a él.
–Sakura kun debe estar pensando mucho en nosotros si esta empezando a bromear de esta manera.
Suo le da unas palmaditas en el hombro y descarta su pregunta sin darle más importancia, lucha contra el sonrojo que se apodera de su rostro al escucharlo, le da la espalda ambos chicos y decide entrar a la escuela y dirigirse hacia su salón de clase, abre la puerta más fuerte de lo que quería al principio y recibe la atención de todos los que están en el salón. La cierra con la misma violencia y camina por el pasillo rumbo a la azotea.
–Nirei, Suo, asegúrense que nadie me siga incluidos ustedes.
Después que Sakura abandona la clase sin entrar a ella Nirei y Suo comparten una mirada, se preguntan si deberían avisar en el grupo exclusivo de personas que protegen a Sakura sobre el comportamiento extraño de su capitán, pero concluyen que deben dejar que todos caigan en la broma, lo que no saben es que esto es un pequeño error que les va a costar más tarde.
Sakura llega a la azotea, el viento mueve las plantas, por lo demás está tranquila y puede escuchar a su anfitrión en algún lugar, empieza a caminar haciendo notar sus pisadas y no cree que pueda sorprender a Umemiya por mucho que lo intente, lo que paso con Kaji fue otro tema, el chico peliblanco le sonríe desde su lugar y le hace un gesto para que se acerque.
–¡Sakura, buenos días, las plantas de tomate están en pleno apogeo, van a dar sus mejores frutos de la temporada!
Si antes pensó que Nirei tenía demasiada energía por la mañana era porque no se había encontrado con Umemiya y su pasión por las plantas, se arrepintió un poco al venir aquí al huir de su clase, se sintió un tanto tentado a volver, pero después de su salida un tanto dramática si regresara ahora iba ser bombardeado de mil preguntas así que hizo la tentación de huir a un lado y continuó escuchando a Umemiya hablar sobre tomates, casi había olvidado lo del puñetazo pero como si el recordatorio fuera más rápido que su mente se sorprendió diciendo.
–Quiero que me des un puñetazo.
El pensamiento anterior de no lograr sorprender a Umemiya se esfumo de su mente al ver como la sorpresa y confusión llenaban el rostro del chico peliblanco y se giraba para darle su atención en lugar de seguir parloteando sobre sus plantas. Ambas emociones duraron poco y vio como levantaba la mano y se preparó para conseguir su recompensa, se desinfló al sentir una suave caricia en su cabeza y aunque lo estaba disfrutando casi al punto de inclinarse al tacto la frustración de no recibir un puñetazo lo mantuvo en sus cinco sentidos.
–Sakura, mi hermanito nunca te daría un puñetazo.
Sakura apartó la mano de su cabeza y se sonrojó con fuerza mientras daba la vuelta sobre sus pies y salía corriendo de la azotea dejando al otro en un lio de confusión. Umemiya decidió restarle importancia a la conversación ya que cualquier interacción por pequeña que fuera con Sakura siempre era más de lo que podía obtener y verlo sonrojado era muy satisfactorio, la puerta de la azotea se abrió nuevamente después de unos minutos y pudo ver la expresión llena de fatiga de Hiragi y decidió que era mejor no preguntar la razón detrás de la misma.
Sakura por su parte bajo de la azotea más irritado que antes, pero decidió que todavía no podía volver a su clase, bajo las escaleras sin rumbo definido y de repente estaba en el patio frente a Hiragi que traía unas cuantas bebidas en su mano, el mayor lo saludo desde su lugar un tanto divertido al ver que el chico bicolor parecía irritado a esa hora de la mañana, su diversión duro hasta que Sakura abrió la boca para hablar.
–Por favor, dame un puñetazo.
Casi pudo sentir la suplica en la voz del otro, lo cual decidió ignorar a favor de sacar unas cuantas pastillas de su bolsillo y meterlas de lleno en su boca, puso su mano libre el hombro de Sakura tomándolo por sorpresa antes de hablar.
–No sé que esta pasando ahora por tu cabeza, pero es demasiado temprano para lidiar con esto.
Hiragi se hubiera llevado una mano a su estómago si pudiera en cambio le ofreció una bebida con una mirada que no dejaba espacio para el rechazo, paso por su lado y se dirigió directamente hacia la azotea un tanto mas fatigado de lo que estaba.
Sakura intento regresar a su salón, ahora con una bebida en las manos y con las mejillas sonrojadas, había algo cálido en su pecho, pero su necesidad de recibir un puñetazo solo se incrementó. En el camino se encontró con Tsubaki y los demás Reyes Celestiales. La sonrisa del primero se ensancho al verlo y pudo sentir una especie de déjà vu, esta vez va a contar como una victoria no soltar sus pensamientos en el primer segundo que estuvo frente al mayor. Se arrepintió un poco cuando de alguna manera se encontró apretado en un abrazo asfixiante. Los otros dos miraban divertidos la interacción y no sabían si intervenir o no, parecía que el chico bicolor necesitaba salir de ahí antes de morir.
–Menos mal que no le pedí un puñetazo.
Sintió como los otros dos se tensan y el abrazo se floja un poco y quiere usar ese lapsus para escapar, pero es retenido solo para ser abrazado más fuerte, las sensaciones de calidez y frustración aumentan en su pecho.
–Ay! Pero que adorable eres, ya puedes bromear así. Te quiero, Sakura.
Si antes estaba rojo ahora estaba a punto de explotar, Tsubaki lo suelta de su abrazo y se siente sin energía para seguir con su pensamiento del puñetazo. Sigue desesperado, pero utiliza la poca energía que tiene y una vez más en lo que va de la mañana vuelve a escapar, esta vez se asegura de ir en dirección a su salón, con lo que no contaba era con Kiryu y Tsugeura que lo abordan en el pasillo, había un dicho sobre matar dos pájaros de un tiro o eso cree porque es la única manera de describir la situación actual.
–Sakura chan es super divertido, ya sabia que algo pasaba y Nirei chan y Suo chan no lo dirían.
La sonrisa de Kiryu solo se amplia cada vez más, Tsugeura por su parte parece congelado en el tiempo sin que decir, cuando por fin encuentra su voz es un poco tarde.
–Sakura Kun esto no es una buena filosofía de tu parte.
–Lo único que les pedí fue que alguno de ustedes me diera un puñetazo ¿saben qué? Olvídenlo.
–Hey, Sakura chan espera un segundo.
–¡¿QUÉ?!
Kiryu se apresura a sacar su teléfono para aprovechar el sonrojo prominente de Sakura, pasa su brazo por los hombros de los dos chicos y toma una selfie de los tres. como era de esperarse Sakura se sacude de ambos solo un segundo después y se adelanta hacia el salón. Kiryu comparte la foto en el grupo donde están todos menos Sakura.
Sakura el mejor (# participantes)
Kiryu: ¨foto¨: Sakura chan sonrojada por la mañana
Tsubaki: Yo lo abrace esta mañana
Umemiya: Le di palmaditas en su cabeza
Suo: …
Nirei: Me pregunto sobre mi día
Kotoha: No importa lo que los demás digan Nirei va ganando
Mientras Kiryu enviaba el mensaje Sakura llego a la puerta la abrió con fuerza y se creo un silencio que el mismo se encargó de romper.
–Oye, Anzai, ven aquí y dame un puñetazo.
El silencio que siguió después solo duro lo suficiente para que la frase fuera procesada, las caras de sorpresa eran dignas de un cuadro y Sakura supo que algo iba en dirección opuesta a su deseo, fue abordado por Takanashi, Kurita, Kakuichi y el mismo Anzai, para su suerte estaba preparado y logro mantenerse de pie en el abrazo grupal.
Una vez más la calidez lleno su pecho y como Sakura nunca sabe que hacer con sus sentimientos además de sonrojarse y responder con violencia, uso toda su ya recuperada fuerza y aparto al cuarteto de adolescentes que lo asfixiaban, con la cara roja hasta más no poder y las miradas cariñosas y aprehensivas de sus compañeros camino hacia su asiento, se dejó caer, se recostó sobre su mesa y decidió que iba a ignorar a todo lo que sucediera en adelante lo que no ayudo a disminuir su frustración fueron las constantes burlas de sus compañeros.
Para el momento del almuerzo Sakura se encontraba rodeado de varios compañeros curiosos por su abarrotado pupitre, había verduras de Umemiya, el muy generoso intentaba que comiera; una bebida de Hiragi, con una nota que decía ¨no tengo las fuerzas para lidiar contigo¨; un bento en toda regla de Tsubaki, junto a un dibujo de Momose y un lápiz de Misuki. Su pecho se lleno de un sentimiento que no podía nombrar al verse rodeado de regalos de los mayores sabiendo que era su manera de mostrar que les importaba lo suficiente. Su propio salón de clases se había unido para darle mas regalos, una galleta, un té, un llavero, una foto, barras de proteína y muchos más.
Pero esas acciones y regalos solo se volvieron contraproducentes, Sakura esta seguro que esto es un sueño producido de su mayor fantasía, un lugar al que pertenecer. Cúlpalo por no creerlo, pero lo va a disfrutar, devora todo menos las verduras de Umemiya, se siente un poco culpable, culpa mas al otro en todo caso y un sentimiento de desesperación aparece en su sueño como no queriendo despertar de un sueño y buscando una manera de confirmarlo.
Pasan las clases de la tarde y suena la campana que anuncia la ultima hora y si mal no recuerda los de segundo tampoco tienen clases a esta hora, su salón es ruidoso y aunque cree que no es necesario se escabulle del lugar solo llamando la atención de Suo. A quien le hace una seña para que le quite importancia, deja su salón atrás y empieza su viaje desesperado a el salón de Kaji. Abre la puerta de golpe y entra sin esperar invitación, acabando así con el ruido que existía.
Esperaba cualquier cosa de Sakura en este punto, pero que viniera a su aula, entrara como un huracán y se detuviera frente a él definitivamente no era una de ellas. Tampoco esperaba las palabras que salieron de la boca del capitán de primer año.
—Kaji, dame un puñetazo
Kaji parpadeo sorprendido al escuchar la hilarante petición de quien nunca admitirá que es su Kohai favorito y tuvo que hacer una doble toma antes de que el chico bicolor frente a él volviera a hablar.
—Dame... un... puñetazo
Repitió apuntando su rostro. Si le preguntas a Kaji, Sakura tenía un brillo de desesperación en sus ojos como queriendo comprobar algo de sí mismo.
Kaji había escuchado la primera vez y ahora sin salir de su sorpresa por la, de nuevo, extraña petición procedió a darle un puñetazo limpio a Sakura tal como pidió. El sonido del golpe termino por silenciar el salón de los de segundo año.
Se podía escuchar la caída de un alfiler, los ojos de Sakura se iluminaron al recibir el puñetazo y su mirada desesperada desapareció dando paso a otro sentimiento más suave. Puedes culpar a Kaji si tomó unos cuantos segundos para procesar los sucesos del último minuto. Para cuándo su cerebro se puso al día la mejilla de Sakura estaba enrojeciendo.
—¿Sakura que demonios?
Se puso de pie dispuesto a interrogar al menor y obtener respuestas. Puedes culparlo por sorprenderse cuando Sakura lo abraza y le agradece por eso y deja el aula de la misma forma en la que entro solo que más silenciosa y procede a ver a sus vicecapitanes buscando lo que supone es una respuesta que sabe no va a encontrar.
Hace lo más sabio que puede encontrar, le da reproducir a la música en su teléfono y se sube los audífonos mientras ve el caos estallar en el aula.
Y le escribe un mensaje al grupo donde se encuentran varios de los que se preocupan por Sakura y lo guarda justo después de enviarlo.
Sakura el mejor (# participantes)
Kaji: Sakura me acaba de abrazar
Umemiya: ¿¡Qué cómo lo lograste!?
Kusumi: Le dio un puñetazo
Kaji: @Kusumi traidor .l.
Nirei: Wtf
Suo: Eh?
Kotoha: Ahora... me cuesta admitirlo, pero Kaji gano.
....
Ignora totalmente el sonido y vibración de su teléfono para deleitarse en la sensación del abrazo de Sakura
Si después los demás ven a Sakura mucho más feliz y Kaji sonriendo orgulloso es algo de lo que no están dispuestos a hablar.
