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Linea de Fuego

Summary:

La vida de un corredor de carreras y un espía secreto nunca debería cruzarse, uno es ruido y el otro es sigilo.

Así eran las vidas de Rayo y Finn, hasta que estás se cruzaron por una serie de accidentes en el Gran Prix Mundial que dejaron de ser casualidad hace mucho.

Por un lado Rayo debe lidiar con sus nuevos sentimientos a la vez que ganar en las carreras y no morir en el intento.

Mientras Finn deberá elegir entre su misión y seguir su corazón.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Pura Casualidad

Chapter Text

Las luces iluminaban el estadio; los gritos de la gente y el ruido de los motores tapaban sus oídos, la emoción y la adrenalina impulsaban su afán de ganar; ese era su enfoque, siempre lo fue.

Eso lo dejaba claro desde su lema "Velocidad, soy veloz". Rayo sabía que a este punto se había vuelto parte de su ritual al inicio de cada carrera, su pequeña mantra que, aunque pequeña e incluso insignificante para otros, a él le generaba seguridad, confianza; sabía que si no lo repetía podría perder la carrera y eso no se lo permitiría.

Se detuvo rapidamente en los pits con todo su equipo de Radiador Springs apoyandolo, Guido, Luigi, Doc Hudson e incluso Mate se encontraba ahi, lo hacia sentirse en casa a pesar de estar a la mitad de Asia en una carrera de exhibicion.

Los millonarios sí que eran excéntricos, pensó para sí mismo; quién diría que uno de ellos un día se levantaría de la cama con el pensamiento de "oh vaya, debería organizar un Gran Prix Mundial para juntar fondos para la investigación de mis aparatitos electrónicos".

Pero sus pensamientos se vieron silenciados ante la voz que sonó por los altavoces anunciando la última vuelta. El momento había llegado; debía demostrar por qué era el novato estrella (aunque no tan novato ya) y enseñarle a Mate cómo era una victoria en vivo y en directo, tomándoselo tan enserio sin importar que fuera de exhibición. Para él era mejor si pensaba que era la final de un campeonato super importante; a sus ojos todas las carreras tenían el mismo valor.

Y pasó como un rayo entre sus rivales, llegando a la meta en primer lugar de manera asombrosa y casi al mismo tiempo que otros dos corredores. Le dio un poco de nostalgia al recordar una victoria así en su pasado en las 400 de Dinoco, qué buenos tiempos.

Los gritos de sus fans no se hicieron esperar, opacando cualquier otro ruido en el lugar o en su mente. Debía admitir que alimentaba su ego de buena manera. Él amaba correr, la gente amaba verlo correr; tener la victoria solo era la cereza de ese gran pastel.

Ahora todo lo que seguía era una rutina para él; los primeros lugares se reunían en un podio para ser fotografiados y entrevistados; nunca se cansaría de ello.

Su vida estaba en la pista, bajo los reflectores, en los pits, aunque de vez en cuando le gusta detenerse e "ir más lento", como Mate lo llama; esos pequeños momentos los reserva para sus vacaciones, sean en su pueblo querido o en algún otro lugar relajado.

— ¡Hey McQueen! Ven acércate, alguien quiere hablar contigo — El rubio escuchó a lo lejos la voz de su mejor amigo cuando entró a un salón lleno de gente, entre corredores, famosos, patrocinadores, etc.

Cuando por fin lo ubico, noto al hombre a su lado, el famoso corredor Francesco Bernoulli. Rayo por poco y no puede contener su expresión de disgusto; simplemente forzó una sonrisa y se acercó al par a regañadientes.

— ¡Ah! Buenasera Rayo, encantado de conocerte fuera de la pista —Francesco lo saludo efusivamente, tal vez demasiado.

— Mucho gusto Francesco, es grato conocerte en persona por fin — Rayo respondió con cortesía fingida, apretando la mano del contrario.

— Y dime Rayo, ¿Que opinas de todo esto? Fue muy repentino este evento ¿No crees? — Francesco preguntó mirando alrededor con sutileza, aprovechando que Mate estaba distraído.

— Bastante, los ricos suelen ser excéntricos… — Respondió con simpleza, entendiendo perfectamente a qué se refería — Por eso nunca hay que bajar la guardia —

— Eres listo. Me agradas… casi me hace sentir mal por tu derrota en la primera carrera — Añadio dando un trago a su bebida con tono burlon

— Curioso, yo pienso igual sobre la tuya… de muchas más — Rayo respondió de la misma manera.

A medida que su conversación avanzaba, la tensión entre los jóvenes crecía y era visible para todos en el lugar a excepción de Mate, quien creía que su mejor amigo estaba entablando una amistad nueva; Era evidente que el operador de grúa estaba en cero con respecto a este mundillo.

Luego de unos momentos donde Rayo quería salir corriendo, vio una oportunidad de alejarse de esa interacción y la aprovechó. Se disculpó con los presentes y se retiró a una mesa llena de bebidas.

Necesitaba un respiro y un trago.

Irónico, su vida era fama y reflectores, pero una simple interacción social podía ser más complicada que correr sobre terracería.

Tomó una copa de champaña y suspiró. No sabía cuánto tiempo había pasado, ni le importaba. Estas reuniones siempre se le hacían eternas. Tal vez debió escuchar a Doc e irse antes.

Se giró sin mirar… y chocó con un hombre de traje azul claro casi gris, que, muy a su pesar terminó con dicho traje empapado de licor.

— ¡Perdón! Perdón, perdón, no estaba viendo, fue sin querer, juro que ¿Le ayudó a limpiarlo? Puede que con unas servilletas sea suficiente — El rubio comenzó a hablar rápido y alterado buscando una solución al accidente que acababa de provocar, tomando un puñado de servilletas de una mesa cercana en un intento de quitar el licor del traje, que incluso se veía costoso.

El desconocido tardó en reaccionar, desviando su mirada a los alrededores del lugar para después observar al joven desesperado frente a el.

— No te preocupes, he sobrevivido a cosas peores que champaña derramada — La voz del desconocido sonaba demasiado elegante, centrada, tan perfecta al punto de provocarle un leve escalofrío al rubio, quien solo atinó a mirar al contrario directamente a su rostro.

Fue solo un momento de silencio, pero fue suficiente para que ambos se quedaran observando los ojos del otro, verde curioso chocando contra azul sorprendido.

Rayo reaccionó de nuevo, agachando su mirada para esconder un leve sonrojo asomando en sus mejillas, aclarando su garganta antes de hablar de nuevo.

— Pero yo soy el responsable, así que lo tengo que solucionar. No me diga que quiere estar el resto de la gala con esta fea mancha y ni hablar del olor — Rayo desvió un poco sus pensamientos, tomando un par de servilletas más e incluso sujetando al otro por los hombros para alejarlo de la multitud un poco y poder limpiar mejor hasta que estuvo satisfecho.— Listo, es algo temporal, pero espero su traje no esté arruinado por mi culpa — Colocó sus manos en su cintura en una pose triunfal.

Rayo volvió a levantar la mirada al sentir demasiado silencio,notanfo que el otro no había dejado de mirarlo.

— ¿Pasa algo? —

— Nada en especial, me parece curioso cuánto te preocupas por el traje de un desconocido —Respondió de manera suave, con una ligera sonrisa adornando sus labios.

— Sería descortés de mi parte si simplemente hubiera huido, pero no me malinterprete, la idea sí cruzó por mi mente — El rubio sonrió de igual manera, sintiéndose extrañamente cómodo con él.

— Ja, tienes razón, sería igual de descortés si dejaras a tu equipo esperándote más tiempo —Dijo en el mismo tono y postura elegante a la vez que señalaba a un punto detrás del corredor.

Rayo no había entendido a la primera hasta que se dio la vuelta y vio a sus amigos Mate, Guido y Luigi, gritando su nombre y haciendo señas para que fuera con ellos.

—¡Ya voy chicos! — les grito de vuelta, mirando al desconocido después — Si volvemos a vernos, le debo un trago o un traje nuevo; fue un gusto conocerlo — Se despidió deprisa, ofreciendo su mano para un apretón.

— Claro, espero que así sea — El más alto devolvió el apretón de manos con firmeza, manteniendo ese porte que tuvo toda la interacción.

Cada quien se fue al lado contrario; mientras Rayo tenía una sonrisa en su rostro, el mayor desapareció entre la multitud con la misma facilidad con la que llegó.

— Disculpen la demora, no los escuché entre tanta gente — habló Rayo apenado cuando llegó con sus amigos, quienes ya estaban listos para ir a su hotel.

— No te disculpes, Rayo, pudimos ver que estabas distraído con buena compañía ¡che birichino!— Le respondió Luigi con un tono divertido, guiñándole el ojo mientras Guido lo segundaba con unos golpes en su costilla con su codo.

—¿Eh? ¿De qué están hablando? Solo le manché el traje con champaña por error — Rayo trató de defenderse casi sin éxito, sus mejillas ligeramente rosas delatándolo nuevamente.

— Non ti credo — Hablo Guido, cruzando sus brazos, siendo imitado por Luigi.

— ¿Esperas que te creamos así de fácil? Te conozco mejor de lo que piensas, amigo —preguntó Mate con el mismo tono divertido; incluso él, siendo despistado como era, lo había notado. — ¿Y quién era? ¿Sabes su nombre? Espero no sea un inversionista amargado que solo te vea como un trofeo; no lo soportaría — añadió con movimientos exagerados, presionando su pecho como si le doliera el corazón.

— Eh.. No le pregunté su nombre... — Rayo respondió sorprendido, notando que todo este tiempo olvidó preguntar ese importante detalle, se dio la vuelta, esperando verlo en la multitud sin éxito; solo vio a unos cuantos inversionistas y patrocinadores, de los cuales no pudo reconocer ni la mitad.

— Esto se está poniendo interesante, ¡vamos al hotel! Doc debe saber algo — Mate dijo alegre y con determinación, acercándose a la salida del edificio.

Antes de que pudieran irse se acercó a ellos un chico pelirojo con gafas y un gafete que indicaba su participación en el evento.

— Hola, disculpen la interrupción, ¿Equipo McQueen cierto? — Pregunto el joven con una sonrisa amable, sosteniendo una camara en su mano.

— Ellos mismos, ¿En que podemos ayudarte...? — Pregunto Rayo, esperando a que el chico le dijera su nombre.

— Oliver Roadside, soy fotógrafo y me gustaría pudiera tomar unas cuantas fotos del equipo junto de ser posible — Busco entre ellos con la mirada — ¿El señor Hudson ya no se encuentra con ustedes? —

— Se retiró por hoy, pero con nosotros debería ser suficiente por ahora, vamos chicos — Dijo el rubio, indicando a el equipo a que tomaran lugares para las fotos.

El joven simplemente asintió, luego de esperar un poco a que estuvieran listos empezó a tomar fotos y dar indicaciones, una tras otra, los del equipo empezaron a sentir esto algo alargado e incluso Rayo y Mate intercambiaron miradas de confusión.

Luego de lo que les pareció una eternidad el pelirojo les agradeció por su tiempo y salió caminando tan de pronto como llegó, dejándolos el doble de confundidos.

— Seré honesto, creí que nunca acabaría — Resoplo Mate con cansancio.

— Lo mismo digo, vámonos antes de que venga otro — Respondió Luigi, todos asintieron y comenzaron a caminar fuera del edificio, prácticamente huyendo.

Rayo, sin embargo, se detuvo un segundo antes de cruzar la puerta. Miró hacia atrás, buscando entre la multitud.

Nada.

_Qué facilidad para desaparecer_ Pensó para si mismo, pero no le dio más importancia, seguramente volverían a encontrarse.

…¿no?

El camino al hotel se alargó más de lo necesario. No por la distancia, sino porque nadie en el grupo pudo resistirse a detenerse en cada tienda que encontraban.

— Eso fue divertido, casi olvido nuestra misión —Mencionó Luigi casualmente, dejando bolsas con cosas de todo tipo en el suelo de la habitación de Rayo.

— Yo esperaba que lo olvidaran; siendo honesto, no creo que Doc sepa algo y tampoco entiendo por qué están tan empeñados en averiguar su identidad — Respondió Rayo algo cansado, estirando su cuerpo para poder relajarse.

Mate pasó a un lado de él, dándole un golpe juguetón pero con fuerza en el estómago sacando el aire del cuerpo a McQueen, quien en respuesta solo pudo soltar un quejido.

— Se nota que no tienes visión amigo, ¡Esta es una gran oportunidad! Dejarías de estar soltero y tendrías una historia de amor digna de una película — Habló como si nada, fingiendo ignorancia cuando su amigo le devolvió el golpe en el hombro con menos fuerza

— ¿Ahora de qué están hablando? — De pronto se escuchó la voz de Doc; había entrado en la habitación sin que nadie lo notara, confundido por lo poco que alcanzó a escuchar.

— Los chicos se obsesionaron con un desconocido al que accidentalmente le derramé champán encima — respondió Rayo, algo cansado por la situación; incluso él estaba comenzando a sobrepensar el encuentro como algo más.

— Y si hubieran estado solos no habrías limpiado su traje solo por encima — insinuó Luigi moviendo las cejas, haciendo que el rubio se sonrojara de nuevo y le arrojará una almohada cercana.

Doc observó a todos indiscretamente y luego suspiró, tomando asiento en un sillón cercano.

— Hijo, descríbelo, puedo preguntar entre mis conocidos, pero si resulta ser uno de esos inversionistas vanidosos, no quiero que te acerques; Esos tipos no traen nada bueno — Respondió con un tono serio y casi paternal; internamente, el rubio se emocionó, pero logró ocultarlo bien, según.

— Sabía que podía ayudarnos Doc, no debiste desconfiar rayo, ahora suelta la sopa y di cómo se veía de cerca —añadió Mate, lanzándose sobre un colchón, haciendo que la base rechinara.

Rayo lo pensó un momento, sentándose a un lado de Mate con una expresión seria.

— Usaba traje gris azulado, su cabello es negro con mechones grises, rostro fino con un pequeño bigote y ojos verdes, en resumen es muy elegante — Hablo lento, recordando lo mejor que pudo y que para su sorpresa era más de lo que creyó.

— Imagínate si hubieran hablado más de cinco minutos — Murmuró Luigi, esquivando otra almohada por pura experiencia y suerte.

— Te faltó mencionar cómo te miraba — Añadió Mate suspirando como si estuviera enamorado — Y esa sonrisa… con eso fue suficiente para desconectarte — Mate casi se cae de la cama por el empujón que le dio el rubio, evidentemente avergonzado y sonrojado.

— Con eso debería bastar — Intervino Doc — Veré qué puedo averiguar,por ahora descansen que mañana será un día largo y necesito a mi equipo en forma —

Todos fueron saliendo uno por uno, despidiéndose de manera corta hasta que solo quedó Mate.

— Bueno amigo, ya es hora de que duermas, te necesitamos listo para lo que viene — Hablo y bostezo, acercándose a la puerta de la habitación — Y te necesitamos lindo en caso de que regrese nuestro amigo — Le guiño el ojo y salió rápido, no dandole tiempo a Rayo de responder siquiera.

McQueen solo suspiro resignado, decidió darse una ducha rápida para poder descansar y aguantar todas las bromas de sus amigos, la carrera era más importante.

La carrera no sería lo más complicado