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Un nuevo amor del pasado

Summary:

Antes de la petrificación, Sai ya conocía a lo que sería su mejor amiga, sin embargo, también conocería a muy temprana edad el significado de la pérdida.

Años después y tras la petrificación del mundo, tiene la oportunidad de volver a iniciar y esta vez no dejar ir a su amor.

Notes:

Hola, esto no tiene pies o cabeza.
Lo hice en la cama mientras tenía mucho dolor de cuerpo (tuve un accidente automovilístico) y mientras veía Dr. Stone en inglés, ufff, ame el doblaje, esta bellísimo, Bee, debes verlo, Chrome le dice guapo a Sai.

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1

Summary:

Les dejo estos maravillosos fanarts, honestamente grite mucho cuando los vi, son tan bellísimos. Sigan a los artistas de ambas, son personas excepcionales. De verdad que agradezco mucho lo que hacen.

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https://x.com/i/status/2058550816613797969

Chapter Text

Un nuevo amor del pasado

 

—¡Sai!

 

La voz de la niña resuena por el enorme patio del palacio. Su vestido azul marinero deja en claro que se ha escapado de una sesión de fotos en el lugar. Su cabello largo y castaño amarrado con un moño blanco la molesta más de lo que le gustaría admitir.

 

Sus ojos como la caoba recorren el jardín, ella sabe que él no está ahí. Frunce el ceño, se cruza de brazos y coloca una mano en su barbilla mientras piensa en dónde podría estar su mejor amigo. Sonríe engreída al dar con el lugar.

 

***

 

El sonido del clip clop apenas se escucha en la inmensidad del ático, Sai permanece en silencio, con las manos sosteniendo una gameboy con fuerza mientras sus dedos acarician cada botón con una especie de devoción absoluta. La sonrisa en su rostro y el sonrojo feliz delatan su felicidad.

 

El gruñido del dragón muriendo en el juego seguido del empuje de la compuerta del ático hacen que Sai voltee asustado hacia la entrada del lugar, sin embargo, su pánico desaparece al ver a Kurome entrar.

 

La suciedad en el vestido azul, lo hace sonreír, no era de extrañar ver a la pequeña prodigio sucia debido a sus experimentos e investigaciones.

 

—Sabía que estarías aquí —susurra la niña, teniendo cuidado de no hacer ruido para no ser descubiertos—, Sai.

 

El prodigio ríe suave y bajo ante el descuido de su amiga, si antes se iba a tomar una foto, sin dudas ahora ya no podría.

 

—¿Cómo me encontraste?

—Internet, es obvio.

 

Kurome señala el techo. La señal de Internet de calidad, seguida de la soledad del lugar son sólo pistas para que ella entienda en donde quiere él estar. Sabe que Sai no está tan cómodo con las multitudes, y en su habitación tampoco querría estar por temor a ser atrapado por Ryusui.

 

—¿A qué juegas?

 

Sai sonríe al ver que su amiga ha entendido todo mucho antes de que pueda decir algo.

 

—Dragón Quest —responde mientras enseña la pantalla de la gameboy.

—¡Increíble!

 

El brillo en los ojos de la más joven lo hace sentir algo extraño en su pecho, no entiende porque, pero estar con ella lo hace sentir como alguien normal, Kurome le trata como si fuese otro chico más.

 

—¿Has visto el nuevo videojuego qué salió? —pregunta ella emocionada—, es sobre buscar tesoros y joyas.

—El que tiene mapas de exploración y ubicaciones con acertijos, ¿verdad?

-¡Si!

 

Sai asiente, por supuesto que conoce ese nuevo videojuego. Y también sabe que a su amiga le encantaría, la niña es una fanática empedernida de la exploración de la tierra y del mundo. 

 

El tiempo se va volando rápido. Ambos juegan en la gameboy, al menos hasta que escuchen el caos de afuera. Sólo así saben que deben salir cuanto antes de su escondite, no sólo para que no los atrapen, sino también para que nadie les quite ese espacio donde pueden ser ellos, sin reglas o tontas jurisdicciones sobre sus hombros. 

 

***

 

El sonido de las teclas es todo lo que se puede escuchar, Sai teclea tan rápido que apenas parece un humano. 

 

Kurome tan sólo continúa leyendo el libro de química en sus manos, no interrumpe el trabajo de su amigo y lejos de sentirse excluido debido a la concentración del prodigio, se siente en calma con ese silencio que los rodea. 

 

Sai mira de reojo el trabajo que ha hecho en la computadora y sonríe orgulloso y feliz de lograrlo, sin embargo, ese orgullo baja de inmediato al ejecutar lo que ha programado, pues un aviso de error se muestra en una pantalla emergente mientras el sonido subsecuente le deja ver que hay algo mal en el código. 

 

—¿Error de Salió? —la suave voz de la niña interrumpe sus lamentos y Sai voltea a verla—, Sai.

—Me equivoque en algo —confiesa Sai sonriendo apenado—, el juego no se ejecutó bien.

 

La joven sonríe pícara mientras señala el librero que hay en la habitación. Sai voltea a ver los libros unos segundos para después regresar su mirada a la laptop.

 

—Sí el código está mal, puedes arreglarlo y cambiarlo —sugiere la castaña, regresando su mirada hacia el libro—, yo confio en que el juego se ejecutará bien.

 

Sai asiente mientras se levanta y busca uno de los libros que ha estado leyendo, uno que habla sobre la codificación y programación sobre aplicaciones y videosjuegos.

 

Sus ojos se pasan por las páginas y lee cada palabra y anotación que ha hecho en los costados, el brillo en sus ojos llega en cuanto encuentra una posible respuesta, voltea a ver la computadora y después el libro. Kurome no dice nada, sólo sigue leyendo su libro, esperando.

 

El programador no pierde el tiempo en sentarse, dejar el libro de lado y seguir con su trabajo, Kurome no lo dice, pero una sonrisa triunfante se posa en sus labios mientras ve como las manos de Sai toman rapidez sobre el teclado, ella confía en él.

 

La suave canción del juego, seguida de la opción de: jugar, hacen que Sai sonría alegre al ver que lo ha conseguido. Kurome cierra los ojos y sonríe, ella sabía que Sai lo lograría. 

El sonrojo en el rostro del Nanami mayor la hace preguntarse sí es que el chico frente a ella algún día notará que su mayor distracción es más la corporación que su pasión por las computadoras y los códigos de las mismas. 

 

Sai voltea a verla y no puede evitar sonreír a la chica delante de él, quien sólo le devuelve el gesto, pero no le dice más. Agradece que sea ella quien lejos de verlo como un prodigio en las matemáticas, lo vea como un amante de la programación nada más; ayudándole cuando otros más no pueden o no quieren. 

 

***

 

La puerta se abre de golpe, Sai no pierde el tiempo en encender la computadora para implementar algunas mejoras en el programa del juego. 

Sin embargo, cuando la pantalla está cargada por completo, el escritorio de la misma está vacío, su programa ha desaparecido. Suelta un suspiro y piensa que no es posible. De inmediato busca la gameboy que él y Kurome han estado compartiendo en su cajón, pero tampoco encuentra nada.

 

—El señor ha pedido que no haya más distracciones —informa su tutor con un aire desinteresado detrás de él, Sai voltea verlo, asustado por la interrupción—, su deber es aprender, no jugar.

 

La conciencia golpea su mente casi como un destino cruel. Sai voltea a ver al hombre y todo empieza a encajar, pues lleva dos días sin ver a Kurome, algo inusual, ya que la amante de la tierra, suele andar jugando por ahí con Ryusui o con François cuando no está a su lado. 

 

—¿Qué quieres decir?

 

La desaparición de la gameboy, la eliminación de su programa (videojuegos) y la ausencia de su amiga le confiesan algo cruel. Algo que duele más de lo que podría haber imaginado.

—Yo... 

Sai no responde, sólo baja la mirada hacia el suelo mientras lo intenta aceptar. Pequeñas lágrimas se forman en sus ojos, pero él no las deja salir, no aún.

 

***

 

—¿Eh?

 

Las tareas han sido más pesadas, los golpes más severos y la crueldad de su tutor es casi desesperada, sin embargo, la oración que soltó fue suficiente para que su deseo por huir de ahí se vuelva aún más fuerte de lo que ya es.

 

—¿No se lo había dicho? La señorita Wingfield ha fallecido.

 

Sai guarda silencio, su mirada baja y puede sentir como sus ojos se sienten hinchados, pesados ​​y doloridos. Lágrimas bajan por la comisura de sus párpados. Eso no podía ser posible. 

 

-No...

—En fin. Continúe con sus tareas —demanda el hombre frente a él—, no es momento de lamentarse.

 

Su tutor le señala al escritorio y Sai voltea hacia la ventana, la luz del sol entra y muestra el mediodía. Lo último que habló con Kurome fue que jugarían el videojuego que estaba a nada de terminar, todo mientras comían algo de curry. Su promesa se ha roto.

 

Sai se aproxima al escritorio, la confusión se apodera de su mente, las lágrimas bajan y aunque sabe lo que el proceso significa, el hecho no cambia su sentimiento, la lógica no puede abolir los sentimientos. 

 

Su mirada se eleva, los tratos del hombre detrás de él, los gritos y las exigencias de su padre... La muerte de Kurome.

Todo se ha juntado.

 

Necesita huir del conglomerado Nanami.

 

***

 

—¡Sai! ¡Enséñame a jugar ajedrez!

 

Ryusui entra a la habitación sin medir su voz o incluso la fuerza de sus palabras, sin embargo, no hay respuesta a su llamado.

 

El estudio en donde siempre solía estar su hermano y Kurome, ahora está vacío, el brillo en los ojos de Ryusui baja de inmediato al ver que no hay nadie en la habitación. Un suspiro de resignación se escapa de sus labios mientras deja el tablero de lado y avanza lento por el lugar. 

 

No hay computadora, los libros están ordenados y la silla bien colocada en el lugar correspondiente le hablan de una partida temprana. Ryusui pasa su mano por el cojín de la silla que Sai solía ocupar y suspira.

 

“¿Al final se enteró?”

 

***

 

Tres mil años después de la petrificación. 

 

Ryusui observa a Chrome unos segundos, el brillo en los ojos, la sonrisa curiosa y esa manera en la forma en que aborda los temas junto a la esperanza y chispa de la vida que corren en la sangre del chico son tan similares que casi lo hace sentir extraño, ver a Chrome con esa vitalidad es asombrosa.

 

La curiosidad del castaño es como la que tiene un niño por el conocimiento. Es genuina y espontánea. 

 

Chrome voltea a ver al marinero, la altura del mismo y esa sonrisa que de principio parece arrogante, pero que ahora se muestra amable lo hacen sonrojar un poco, Ryusui es guapo y él lo admite, aunque si es sincero, no es su tipo.

 

El rubio no dice nada, pero el parecido con Kurome es demasiado, si no fuera porque él mismo sabe del fallecimiento de la joven prodigio, diría que es ese mismo joven, que al igual que ella, también desea conocer sobre la tierra y la ciencia.

 

-Cromo. 

 

La voz de Senku interrumpe el ambiente, el castaño voltea a ver a su mentor y asiente mientras se acerca al mismo, Chrome no siente la mirada del marinero sobre él en ningún instante.

 

Ryusui se queda sólo y baja la mirada a sus manos, los recuerdos de él junto a Sai y Kurome llegan a su mente, sonríe alegre de ver que quizás Sai pueda iniciar de nuevo.

 

Lágrimas se forman en la comisura de sus ojos, cierra los puños, pero mantiene su sonrisa, esta vez intentará hacer las cosas bien con Sai y esperará a que el prodigio en números note sus sentimientos por lo que él llamaría, su alma gemela. 

 

Pese a ello, aún no es el momento para buscar a su hermano.

 

***

 

—Es muy guapo...

 

Ryusui sonríe orgulloso de escuchar esas palabras de parte de Chrome, el castaño observa la estatua de su hermano como si hubiera descubierto un nuevo tesoro y él sabe que es así.

 

Baja la manguera y espera a que François coloque la ropa en el cuerpo de Sai mientras Senku deja caer el líquido despetrificador en la cabeza de su hermano. Escucha la piedra romperse y no lo piensa mucho, Sai finalmente ha sido despetrificador y él se siente tan feliz por ello.

 

Sai abre los ojos y mira a su alrededor.

 

—¿Qué?

 

Sus ojos se posan en cada hombre y mujer que lo rodea mientras una sonrisa se posa en sus labios.

 

—¡Ustedes me han liberado! Muchas gracias.

 

Sai toma las manos de las chicas, contento de ver finalmente de nuevo el mundo, sin embargo, su cuerpo se mueve más rápido que su mente, y toma las manos de uno de los chicos delante de él. El calor de esas manos ligeramente ásperas, pero reconfortante lo hacen sentir extraño y en cuanto mira los ojos del chico. Su corazón se detiene por un instante.

 

Esos ojos brillosos del color del chocolate, ese cabello alborotado y esa manera de mirar, es tan similar a ella.

 

—¡Muchas gracias!

 

No sabe porque ese chico se parece a Kurome, ni tampoco porque tarda tanto en soltarlo, lo único que sabe es que su corazón ha empezado a latir acelerado y que las ganas de conocer a ese chico se cuelan en su mente como sí de un nuevo algoritmo de programación se tratase.

 

Chrome voltea a ver al programador y como este hace el mismo trato con Suika y Kohaku, sin embargo, nota de inmediato que con ellas no tarda el mismo tiempo en soltarlas que con él. No lo entiende, pero siente que su pulso se acelera más de lo normal y quiere que ese extraño, pero nuevo integrante de la tripulación del Perseo lo vuelva a tocar.

 

Ryusui observa la interacción y no puede evitar una sonrisa eufórica de finalmente poder ver a su hermano después de mucho tiempo, pese a ello, lo último que todos esperaron es que Sai en cuanto lo viera a él, saliera corriendo.

 

—JAJAJAJAJA, pero que vulgar es salir corriendo del lugar en cuanto ves a alguien que conoces —Ryusui señala en dirección hacia Sai y mira a Kohaku—, atrapenlo.

 

Chrome no entiende lo que ocurre, pero sabe que algo ha pasado entre ese guapo nuevo integrante y Ryusui.

 

Y empezamos de nuevo, hermano ”.

 

 

***

 

—¡Ya te dije que no quiero! 

 

Sai observa a su hermano, el brillo en los ojos de Ryusui y esa expresión abatida por su rechazo remueve algo en su pecho, el rubio lo único que desea es tenerlo a su lado como a un igual, un amigo, un cómplice, un hermano. 

 

—Está bien. 

 

El silencio que los rodea sólo se opaca por el clack de las piezas de ajedrez sobre el tablero. Ryusui observa cada jugada con atención mientras Sai evita a toda costa mirarlo a los ojos.

 

—¿Lo notaste? –pregunta Ryusui en voz baja, calmada e inusual en su persona. 

—¿Qué cosa?

—Kurome...

 

La mención del nombre de su antigua amiga lo hace dudar en mover el caballo, sin embargo cambia de jugada y mueve la reina para comer el caballo de Ryusui.

 

-Si...

—¿Y qué piensas hacer?

 

Ryusui mueve el alfil y devora el caballo de Sai. El mayor sonríe al ver como su hermano aprende rápido.

 

—No sé... —responde sincero, tomando la reina de nuevo—, Chrome es tan similar a ella y tan distinto a la vez.

—No es ella, lo sabes.

—Nunca dije que lo fuera, Ryusui.

 

La reina come una torre, Ryusui avanza, está a nada de ganar, sin embargo Sai mueve y elimina su oportunidad con un simple peón.

 

Aún recuerda ver a Chrome fascinado por lo que él hace e hizo en su habitación, tal y como en su momento lo hizo Kurome.

 

—¿Y qué harás?

 

Sai deja de lado la reina, Ryusui entiende porque ha hecho tantos movimientos con ella, de forma inconsciente, Kurome fue su reina, muy similar a Chelsea, salvo por sus ojos, Chelsea es bellísima, pero Chrome... El chico es otra historia.

 

—No perder el tiempo.

 

Ryusui sonríe alegre de oír eso, quizás Sai piensa que él no entiende lo que está sintiendo, pero lo hace hasta cierto punto. 

 

Notes:

No tiene continuación.
Kurome es Chrome, pero como no encontré un nombre que quedara con él en su opuesto femenino.
Una disculpa por las fechas que no estén bien, con los arcos y demás me hacen mucho enredo, en verdad perdonen.
Y si, Xeno aquí tenía una hermanita, era adoptada.

Disfruten, tengan linda noche.
🥰💖✨🌸