Actions

Work Header

¿Bernie?

Summary:

Gotham City queda bajo el dominio total de los vampiros. El caos inunda las calles mientras las personas corren despavoridas de un lado a otro para salvaguardar sus vidas.

Bernard en medio de la tormenta intenta contactarse con Tim, pero no obtiene ninguna respuesta. Pensó que su mejor apuesta sería ir al bote de Tim, hasta que se topa con una inquietante sorpresa.

Notes:

Hola!! Es mi primera vez escribiendo un fanfic. Así que quise aventurarme con mi precioso Timber <3
Esta historia surgió principalmente porque quedé desilusionada con el destino que tuvo Tim en "DC vs Vampires". Entonces fue como: ¿Qué pasaría si...? ¡Y aquí me tienen!

No tengo un lector beta, así que si hay algún error gramatical, siéntete libre de decírmelo.

Chapter Text

Bernard no podía saber en qué momento Gotham City se había puesto patas arriba.
No, mucho peor, el mundo entero había sucumbido al caos.

Su mañana había iniciado de lo más normal, se levantó de su cama y siguió su rutina habitual de la semana. A diferencia de los demás días, “hoy” se reuniría con su novio Tim Drake, su chico y la persona de sus fantasías de la secundaria… aunque nunca admitiría esto último en voz alta.

Estaba escuchado noticias en el noticiero matutino de “supuestas” apariciones de gente chupasangre en Gotham. Noticia la cuál tomaba con pinzas porque bueno se trata de Gotham City, donde hasta lo más extraño se podía volver realidad. Según las fuentes que mencionaban este hecho, aún no podían averiguar la causa de estas apariciones y como se transmitían, mucho menos de la existencia de una cura.

Pero como mencionaba, era una noticia para tomar con pinzas, no había pruebas fidedignas de ello.

Continuó con su mañana mientras desayunaba y repasaba sus notas para el examen de esa tarde, el profesor prometió que no sería blando con ninguno de los miembros de la clase. La carrera de EMT no era para tomarse a la ligera.

Debía hacer su llamada rutinaria a sus padres o estos lo harían por él y eso nunca había terminado bien. También recordaba que debía hacer las compras antes del mediodía para reabastecer su despensa o su almuerzo sería una barra de granola.
Un día movido, pero la reunión que tendría al final del día hacía que valiera la pena.

 

 

Tuvo muchas dificultades sobre qué hacer con su futuro cuando salió de la preparatoria y tener a sus padres respirándole en la nuca sobre ello no ayudó mucho.

El Culto del Dolor tampoco fue su mejor apuesta ni por asomo y le había dejado secuelas y pesadillas que seguían atormentándolo cada cierto tiempo. Pero toda esa travesía al final le permitió reconectar con Tim y le ayudó a divisar un final en el extenso túnel de su caótica vida.

Salir con Tim fue… un ensueño, algo que nunca pensó que sucedería. Ambos tenían una vida ajetreada. Tim tenía su trabajo en Wayne Inc y su situación familiar, mientras que Bernard estaba ocupado con sus estudios universitarios. Sin embargo, ambos apreciaban cada mínimo momento libre que tenían para estar juntos o podían llegar a caer de sorpresa en el espacio del otro durante su receso.

Sea como sea, se sentía feliz y en completa dicha. Timmy parecía sentirse de forma similar, incluso mencionó que su hermano Damián estaba tan preocupado al verlo tan eufórico que puso un cuchillo en su garganta exigiendo respuestas porque pensaba que lo habían reemplazado.

Pero como toda relación, en algún punto tiene sus obstáculos que superar y Bernard era completamente ajeno al problema que tendrían que enfrentar de ahora en adelante.

 

 

Estaba saliendo exhausto de su examen cuando divisó el inicio del caos. La gente del instituto corría desesperada en todas direcciones, incluso tuvo que abrirse paso para evitar que el resto de los estudiantes que salían lo aplastaran cuando captaron el ambiente.

Se suponía que era una noche despejada, sin embargo no había ninguna estrella, ni mucho menos una Luna, visible en el cielo ya que todo estaba cubierto por nubes.

Cuando salió del instituto, oía disturbios, bocinas y gritos en todos lados, autos y personas disparando hacia algún destino con la misma ferocidad. El cielo cubierto era un espectáculo de luces amarillas y anaranjadas por los focos de los incendios que divisaba a lo lejos en las calles, automóviles y edificios. ¿Y ese tipo en el cielo era Superman?
¿Qué villano está enfrentando que amerita tanto caos?

Fuera lo que fuere su casa quedaba en esa dirección, a la cuál le rezaba a cualquier deidad existente que no hubiera sido alcanzada por el fuego y los destrozos. Sus padres, se encontraban de viaje en Europa por su aniversario, estaba completamente por su cuenta.

Así que su parada más segura era en la casa de Tim.

 


 

La bahía de Gotham siempre era un lugar bullicioso con sus botes, puestos, habitantes y personas recurrentes, así que se sorprendió al encontrar el lugar un poco desolado y tranquilo.

Algunas orillas estaban completamente vacías y el espacio dejaba en evidencia la falta de botes y barcos pesqueros. Probablemente aún eran funcionales y la gente habitante decidió zarpar antes que quedar en tierra firme, y en el posible fuego cruzado.

Bernard siguió el camino que se sabía de memoria hacia el bote de Tim. Cuando llegó tocó un par de veces con la esperanza de encontrarlo en el otro lado, pero solo fue recibido con el silencio. No tuvo más remedio que usar la copia de la llave que había recibido hace un par de meses antes, quién diría que sería tan útil ahora.

El lugar estaba completamente a oscuras, sin señal de Timothy, Bernard no quería admitir lo desilusionado y preocupado que estaba. Lo último que supo de su parte fué que, luego de salir de Wayne Inc, se reuniría con su padre y el resto de su familia por “asuntos familiares”.

Pero se supone que ya debería estar en su casa si quería alistarse para esperarlo y/o caer en su instituto para concretar la cita. Llamó de forma constante a su teléfono durante todo el trayecto, pero este lo llevaba directamente al buzón de voz.
“Vamos Timothy Jackson Drake Wayne, contesta el jodido teléfono” susurró preocupado como si no estuviera solo en el bote.

 

Un sonido sordo lo sacó del lío de su mente.

El segundo que le siguió lo hizo saltar.

El tercero ya hizo que buscara el mejor escondite si quería vivir, en el espacio pequeño dentro de la habitación de Tim, entre la puerta abierta y la pared.

Cuando Bernard prestó más atención se dio cuenta que eran golpes, golpes metálicos que provenían de nada más ni nada menos que la puerta de entrada, la cual se había asegurado de cerrar bien con llave.

Los extraños siguieron intentando forzar la entrada mientras conversaban incesantemente. En algún punto pensó que los atracadores cesarían sus intentos, hasta que escuchó un chisporroteo y el sonido de la puerta cayendo al suelo.
La puerta estaba en el suelo.

Los atracadores estaban dentro.

Y Bernard estaba sudando de los nervios. El mazo de la escoba que había tomado en su carrera al escondite se le estaba resbalando de las manos.

Al asomarse un poco vio a dos ¿o tres? figuras en la entrada. Las bisagras de la puerta habían sido forzadas hasta que esta cedió; si, las bisagras de una puerta de acero.

“¿Estás seguro que es este lugar?”

“Si, pero necesito un poco de ayuda para llevarlo.”

“Tenga cuidado, le ayudaré con el camino.”

Puede que Bernie no fuera el más brillante con los planes improvisados, porque no tuvo mejor idea que salir de su escondite con escoba en mano para echarlos mientras pensaba como tapar el agujero, pero eran extraños dentro del hogar de su novio del cual seguía preocupado por su paradero. No iba a quedarse de brazos cruzados hasta que estos decidieran irse.

La oscuridad facilitó que pudiera acercarse y realizar el primer ademán, separándolos en esquinas opuestas. El de la derecha se veía más pequeño y estaba del lado de su mano dominante así que no dudó en atacar.

Intentó, al menos, hacerlo retroceder pero el extraño esquivó sus golpes limpiamente y empezó a arremeter sin piedad. Bernard se dio cuenta tarde de lo terrible que fue su idea, antes de que el extraño le hiciera perder el equilibrio y cayera de espaldas al suelo, para luego ser aprisionado en manos y piernas por un peso menor que le impedía levantarse.

“Dame una razón para no cortarte la garganta.” Su voz sonaba muy aguda para ser la de un adulto que estaba amenazando su cuello con algo afilado.

“Lo siento por interrumpir tu allanamiento de mi morada. Soy un poco receloso de mis pertenencias.” Arremetió Bernard de forma sarcástica. Ahora se sentía un poco aliviado de que Tim no estuviera, porque lo más probable es que se habría ido a la carga sin importar quién apuntara a su cabeza. Si, un poco hipócrita.

“¿Tu qué-? Pennyworth dijiste que esta era SU casa.”

“Y lo es señor. El amo Tim me dejó esta dirección exacta en caso de que algo sucediera, si se hubiera mudado me lo habría hecho saber.”

Su sangre se heló ante la mención del nombre. Tim…estos tipos conocían a su jodido novio que estaba desaparecido.

“Entonces tenemos un mentiroso en nuestras manos. Pennyworth danos un poco de luz, quiero ver con quién tratamos”

El más alto acomodó lo que parecía ser una tercera persona, mientras hurgaba y sacaba algo. Bernard casi se queda ciego cuando una luz se encendió cerca de su rostro, después de haber acostumbrado sus ojos a la oscuridad del bote. Por instinto cerró los ojos y apartó el rostro. Escuchó jadeos al unísono.

“¿Qué carajos? Este tipo es al amante de Timothy ¿Qué hace aquí?”

“Tal vez eran planes del amo Tim. Él me dijo que tenía un compromiso en la noche.”

“No mostró reacciones similares a los de afuera, pero voy a inspeccionarlo para estar seguro”

Bernard sintió como dos manos enguantadas sujetaban su rostro y lo obligaban a retorcerse en de un lado a otro, para luego obligarlo a abrir su mandíbula e ¿inspeccionar sus dientes? uno por uno. Se tensó ante el toque intrusivo y trató de cerrar la boca.

“Yo que tu colaboraría Principito, no me obligues. Ser el novio de Timothy no te dará ningún privilegio.”

“¡Amo Damián!”

¿Amo Damián? Bernard se golpeaba mentalmente con la idea de que podría ser CUALQUIERA, así como también podría ser alguna especie de broma de muy mal gusto considerando el hombre cuyas formalidades se le hacían un poco familiares aunque no pudiera ubicar de dónde.

Pero no es como que tuviera mucho que perder a estas alturas, estaba completamente solo, así que se obligó a retorcerse sobre el agarre firme en su mandíbula y enfocar su vista hacia los intrusos.

Tres personas entraron en su campo de visión y agradeció que su cabeza conspiranóica se hubiera equivocado esta vez.

“Alfred… ¿Robin y Red Robin?”

La sorpresa inicial aflojó su agarre, permitiéndole a Robin terminar la inspección más rápido. Luego de ello se levantó y lo tomó del hombro para obligarlo a pararse también.

Habiendo terminado su cometido se dirigió a Alfred y tomó a un Red Robin, que parecía en la inconciencia, y fue camino hacia el pequeño dormitorio de Tim. Pero a Bernard no podría importarle menos en ese momento, estaba teniendo un pequeño choque de mundos en su mente junto con todas sus teorías habidas y por haber.

“Buenas noches jovencito Bernard, lamentamos el ataque sorpresa.”

Alfred se había acercado, invadiendo su espacio, para limpiar el polvo de su ropa y estirar un poco las arrugas. Pero su mente aún seguía siendo una maraña de idas y vueltas, hasta que cayó en una que se casi se le había escapado de los dedos. Se habían referido a Robin como Damián… y solo conocía una persona con el mismo nombre, formalidad y familiaridad con su mayordomo como parte de la familia: Damián Wayne.

“¡¡No puede ser!! Nunca imaginé que, de todas las personas, Damián Wayne sería Robin.”

El hijo de la noche salió de la habitación con las manos vacías para mirar molesto al rubio que tenía una expresión de pura euforia. Alfred alternaba la vista entre los dos un poco sorprendo.

“Si si, ‘no me lo esperaba’ o ‘me resulta difícil de creer’ no estoy del mejor humor para ese tipo de comentarios.”

“¡Al contrario! ¡Creo que es increíble! Tim siempre habla mucho sobre ti, tu riguroso entrenamiento de defensa personal y como te esfuerzas para ser una mejor versión de ti mismo. Siento que ahora tiene mucho más sentido.”

“tt.”

Damian desvió la mirada y tanteó hacia la cocina hurgando en algo que tenía cubierto por su capa, pero Bernard pudo ver perfectamente, entre la poca luz que brindaba la luna a través de la ventana, como sus mejillas y la punta de sus orejas adquirían un tono más rojizo.

Así que sintiéndose más seguro con el mismísimo Robin, sacó su teléfono para seguir tratando de contactar a su novio pero este simplemente ahora decía que podría estar apagado o fuera de servicio, lo cual no lo hacía mucho mejor. Tenía a parte de la familia Wayne en el mismo techo pero no tenía señal alguna de la persona que más quería ver en este momento y, lo que sea estuviera sucediendo, afuera no daba la sensación de que mejoraría pronto.

“¿Sucede algo con su teléfono joven?”

Bernard salió de sus pensamientos sobresaltándose con la voz de Alfred. Sabía que seguro tenía la frente arrugada en preocupación y ojos vidriosos, pero no estaba de humor para fingir una fachada en ese momento.

“No es eso, Alfred- ¿han sabido algo de Tim? Se supone que nos reuniríamos… pero no he podido comunicarme con él y yo- estoy jodidamente preocupado”.

“¡Oh! El-”

La posible respuesta del mayordomo se vio interrumpida con Damían entrando a trompicones ruidosos a la entrada y tomando el hombro de Bernard para obligarlo a girar.

Si no estuviera centrado en el paradero de Tim, habría notado cosas como: la bolsa y un líquido muy similar a la sangre (si sus libros no le fallaban) con un sorbete y la cara manchada de Robin del mismo color.

“¡Aguarda un momento! ¡¿No te lo dijo?!”

“¿Decirme qué? El… ¿¿le sucedió algo??” Preguntó alarmado.

“Joder no, él está bien. Está estable pero bien.”

Estable. Había dicho estable.

Entre más lo pensaba peor sonaba. La palabra resonaba en su mente como espiral. Porque Damian hablaba como si Tim hubiera estado grave de salud y logró salir, por poco.

“¿Estable...? se supone que está bien, pero estás sugiriendo que pasó algo…”

“tt.”

“¡¿Qué le sucedió- ?!”

“Es complicado joven Bernard, pero se lo explicaremos poco a poco. Aunque será mejor si empezamos con lo principal.”

Alfred rodeó a Bernard y sostuvo sus manos en un gesto tranquilizador, mientras lo dirigía hacía la habitación de su novio donde podía asumir que yacía Red Robin.

“Prepárate principito.”

 


 

Los tres se sentaron en la misma cama, donde descansaba el justiciero, era lo suficientemente grande como para que cupieran todos y aun así sobrara espacio. Damián se había quitado la capa de su traje e incluso su máscara, ya no había sentido en ocultar algo.

Bernard había asumido que la revelación de la identidad del Robin actual sería lo más sorprendente del día, sin contar lo que vio fuera. Por lo que no estaba preparado para lo que vino después: más revelaciones de identidad y vampiros.

 

Su novio era un justiciero y no cualquier justiciero, era nada más ni nada menos que Red Robin. Él y toda su familia formaban parte de la extensa red de héroes murciélagos dirigida por del mismísimo Batman, mejor conocido como Bruce Wayne, su padre.

Diablos, no quería ni ponerse a pensar en todas las veces que el hizo teorías vergonzosas sobre Batman, Red Robin y el resto de su familia y su querido novio estaba en primera fila riéndose de ellas o dando aportes que podrían tener sentido dentro de los delirios que tenía en ese momento.

Y, si sus cálculos de tiempo no fallaban y Damián no mentía con el hecho de que el manto de Robin se “pasaba” entre sus hermanos…Tim Drake fue quién tuvo el manto de Robin durante la época en la que ambos fueron amigos en la secundaria y los años después que se reencontraron y se volvieron novios. Su Robin favorito, por el que había estado tan obsesionado que se lo dijo en persona cuando lo salvó y le agradeció por ser quién le ayudó a darse cuenta de sí mismo, dándole valor para invitar a salir a su actual novio.

Bernard estaba tan fascinado por la revelación como apenado.

Pero también le ayudó a entender muchas cosas que no tenían sentido en su momento: las repentinas salidas, escapadas, mirar de forma maniaca su “teléfono del trabajo”, cancelaciones a último minuto, las cicatrices, las lesiones y los secretos que no podía contar... secretos que una vez casi les cuesta su relación.

La comprensión lo inundaba mientras observaba a su novio justiciero inconsciente descansar.

Pero así como había noticias buenas, también estaban las noticias malas.

 

El caos del exterior era obra de “vampiros”. Y el cielo se debía a que habían diseñado una máquina para cubrir el sol y provocar una noche eterna. La noticia que había oído en la mañana zumbaba en lo profundo de su mente.

Batman había recibido un mensaje de un vampiro que se había fugado de su sociedad para dar aviso del ataque a gran escala inminente que se avecinaba. Los vampiros siempre se habían mantenido pacifistas, pero desde que el nuevo rey asumió el mando las cosas cambiaron. Así que había empezado a investigar meticulosamente para tratar de cortar el plan de los vampiros de raíz antes de que fuera demasiado tarde, empezando con encontrar al rey de los vampiros.

Para su desventaja el rey estuvo como veinte pasos por delante. Empezó convirtiendo en vampiros a la liga de la justicia, luego haciendo bajar sus defensas con un drama y una batalla sobre “¿quién fue el culpable del asesinato de Flash?” para finalmente poder atacarlo cuando estuviera súper vulnerables, malheridos y difícilmente pudieran escapar.

Sobra decir que logró su cometido, la Batifamilia junto con Green Arrow tuvo que reagruparse en un lugar desolado mientras tenían como prisioneros a dos vampiros para pensar su próximo juego.

Batman sospechaba del Joker, debido a todas las pistas que fue encontrando poco a poco en su investigación, así que mandó a Batgirl con el Suicide Squad para que dieran a por él. Cuando dieron con el paradero del susodicho, Bárbara alarmada le dio aviso a Bruce.

El Joker estaba muerto, había sido asesinado por los vampiros. Mientras más lo pensaban los dos, más se daban cuenta de que todas las pistas habían sido puestas por ellos para que explícitamente apuntaran a dicha persona.

“Ellos querían que pensáramos que era él. Solo hay una pocas personas que podrían engañarnos así… ¡El rey vampiro es uno de nosotros!” Exclamó Bárbara a través de su comunicador, lo suficiente fuerte como para alertar al resto de su familia.

A pesar de todo, Bruce trató de calmarlos y apaciguar el ambiente. Damián menciona que nunca lo había visto tan preocupado, mirándolos uno por uno, seguramente tratando de encontrar algún posible sospechoso o mirando sin poder creer que uno de ellos pudiera traicionarlos.

 

Antes de que Dick Grayson le atravesara el corazón con su propia mano.

 

El rey de los vampiros.

Dick Grayson era el rey de los vampiros, todo ese tiempo. Su propio hermano mayor.

El resto de la familia, conmocionada y en shock, se preparó para contratacar. Pero Dick había quebrantado emocionalmente al grupo, así que uno a uno los fue derribando, vivos o muertos, no le importaba. Se regocijaba de cómo había logrado burlar las pruebas de Batman y su plan mientras los aplastaba.

Alfred fué quién narraba esa parte. Damian no recuerda mucho de ello, estaba asustado y desconsolado tratando de reanimar a su padre quién yacía sin vida en una esquina.

Batman cayó primero. Orphan terminó con un brazo roto pero viva. Damián fue convertido como castigo. Jason fue obligado a convertirse en uno de ellos para acompañar a su hermano, pero él prefirió morir a manos de Green Arrow antes que transformarse en la causa de la muerte de miles de inocentes. Pero Tim…

Tim tuvo la peor parte.

Ser apaleado por su propio hermano mayor, física y emocionalmente, hasta la muerte para finalizar su dolor aplastando su cráneo contra el pavimento. Bernard sollozaba ante la cruda descripción. Si no tuviera a su novio ahí mismo en cama tomando fuertemente su mano, se habría derrumbado.

Batgirl estuvo a salvo al estar fuera de escena. Alfred milagrosamente no fue el blanco de ninguno de los vampiros.

Sin embargo, eso no explicaba cómo era posible que Tim Drake estuviera aún con ellos, vivo y respirando después de aquel calvario. Damián debió ver la pregunta en su cara porque contestó a ella con demasiada precisión.

“Luego de que Gray- ese demonio me transformó, mis sentidos se agudizaron demasiado. Antes de que escapara con ayuda de Pennyworth, pude escuchar latidos muy suaves… provenientes de Timothy.”

Bernard podía ver al pequeño agarrar parte de su traje para contener los temblores mientras Alfred tomaba sus hombres en un agarre suave.

“El prácticamente ya tenía muerte cerebral, médicamente era insalvable, su corazón solo estaba dando sus últimos esfuerzos antes de apagarse por completo. Entonces yo solo, no quería - no tenía otra opción.”

“Lo convertiste.” Completó Bernard en su lugar.

“No quería perder a nadie más.” Damián se negó a mirarlos después de eso, los temblores se intensificaron y llevó ambas manos para cubrir su rostro. “Perdí a Padre, a Jason, Dick se volvió un monstruo, nose nada de mi Madre y yo solo… no podía soportar perder a alguien más. Puede que no siempre nos lleváramos bien, pero Tim sigue siendo mi hermano.”

Y la presa que contenida se rompió, llorando desconsoladamente.

Podía haber sido entrenado y educado por las mejores mentes, el mismo Batman, tener grandes dotes, vivir toda una vida de lujos, ser Robin y tener las mejores las expectativas de todos en sus hombros. Pero aún seguía siendo un niño, apenas entrando en la adolescencia, a quién le arrebataron más de la mitad de su familia de sus manos en un santiamén. Y de quiénes ni siquiera pudo despedirse porque debía correr por su propia vida y la de Alfred.

Alfred se acercó para tomarlo en un abrazo protector, no se sorprendió de que le correspondiera al instante y se aferrara a él en busca de consuelo. Podía escuchar al pequeño murmurar en una lengua que no era el inglés mientras su figura paterna le respondía y acariciaba su cabeza.

Bernard sentía que estaba en medio de un momento íntimo así que se dirigió una última vez a su novio sujetando su mano para plantar un beso en su frente, estaba fría, antes de dirigirse a la puerta.

“¿Soy un monstruo cómo el?”

Ambos adultos se congelaron ante la pregunta, el hecho de que la hiciera en inglés demostraba que estaba dirigida ambos. Cuando Bernard giró, Damián se había separado un poco del abrazo para alternar su mirada entre los dos con el rostro lleno de lágrimas.

Era triste verlo cuestionarse tanto una acción tan humana como lo es salvar vidas, incluso si hay un pequeño motivo egoísta de por medio. Pero sabía que responder para disipar la mayoría de sus dudas, poniendo una de sus mejores caras.

“¡Oye! Como dije al principio, Tim habla mucho sobre ti, está orgulloso de todos tus logros. Él te quiere mucho y lo veo capaz hasta de cortarse un brazo para probar que eres una buena persona, yo lo acompañaría sin dudas.” Se agachó para hasta estar a la misma altura y tocar la pierna del más joven "Estoy agradecido por lo que has hecho."

“Pero… ¿qué pasa si él se descontrola-?”

“Veremos qué hacer cuando suceda, un paso a la vez Amo Damián.” Le sonrió el mayor "Si usted pudo vencer al control, Tim también podrá hacerlo."

Bernard lo tomó como una pequeña victoria, cuando le vio separarse de Alfred y limpiar los últimos vestigios de lágrimas para mirar esperanzadoramente a Tim. Quién permanecía en donde lo habían dejado la última vez, descansando y completamente ajeno al caos que hubiera afuera.

Lo que daría Bers por ver esos ojos abiertos en este momento.