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¡No voy a casarme!

Summary:

“Felicitaciones, Narumi Gen. Has conquistado este coliseo con tu fuerza y habilidad, derrotaste a cientos de combatientes demostrando de lo que estás hecho, por ello confió en que serás la persona perfecta para mi hijo”

 

Espera ¿qué?


Narumi Gen debería aprender a leer todo el cartel en lugar de inscribirse a la pelea sin pensar.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La gran pelea del año estaba en boca de todos y Narumi Gen, un ávido luchador que disfrutaba de probar su fuerza, fue tentado por las promesas de gloria que la gente recitaba. No sabía mucho sobre el evento, solo que era anunciado por una gran familia adinerada que incitaba a los mejores luchadores del mundo a enfrentarse en salvajes combates a cambio de una recompensa de gran valor.

Gen no le importaba mucho el premio, misma razón por la que no se detuvo a leer de qué se trataba, el simple hecho de poder enfrentarse a los mejores luchadores ya era suficiente motivante para su espíritu, si eso le daba unas cuantas monedas en su bolsillo lo tomaría, pero la verdadera recompensa era ver los rostros derrotados de sus oponentes y alzarse como el campeón que sabía que era.

Viajó con más luchadores en una caravana que partió desde su pueblo escondido hasta la ciudad principal. Gen, un joven que solo había visitado pocos lugares buscando nuevos oponentes, se sintió fascinado con la gran ciudad, ansioso por conquistar el coliseo del que solo había escuchado por los viajeros que se detenían en su hogar. Apenas la caravana llegó a su destino no perdió el tiempo para dirigirse al lugar donde se inscribían los concursantes.

“Uf, no puedo esperar para que esto comience” dijo uno de los hombres en la fila. “Una vez que gane, seré el dueño de esa belleza”

“Pff ¿estás tan confiado?” comentó otro de los posibles concursantes, Gen levantó una ceja al ver al flacucho hombre levantar una espada oxidada en dirección al que habló anteriormente. “Déjame decirte que yo sí que he ganado concursos”

“En tu imaginación, quizá” contestó alguien más causando que todos se rieran. Gen, por su parte, suspiró harto de escuchar a esas cabezas huecas parlotear ¿Es que acaso no sabían que era mejor demostrar con hechos que con palabras? Cualquiera sabía que la humillación solo era peor cuando te llenabas la boca con promesas vacías.

“Mira, imbécil”

“Las peleas solo están permitidas una vez dentro del coliseo” llamó un guardia, los aspirantes se detuvieron para girarse al recién llegado. “Si alguno de ustedes lanza un solo golpe antes de entrar será echado de aquí”

“Tch que regla tan tonta” dijo uno de ellos. El guardia ladeó la cabeza.

“Si te parece tan tonta, salte de la fila y vete, no toleramos esta clase de comportamientos antes del evento.”

Gen esperaba ver una pelea desarrollarse en ese momento, después de todo conocía perfectamente al tipo de personas como ese grandote: explosivos, fáciles de provocar, piensa con los músculos en lugar del cerebro. A pesar de ello, el hombre se retuvo bastante bien dando un paso atrás para demostrar que no actuaría.

“Tienes suerte de que el premio sea demasiado bueno” murmuró en dirección del guardia.

Gen alzó una ceja, parece que la recompensa era lo suficientemente interesante como para retener incluso a tipos como ese. El guardia asintió y se deslizó fuera de la fila para ir a vigilar al resto de los aspirantes. La presencia del vigilante permaneció incluso con su partida, lo que permitió que todos se mantuvieran callados, al menos era algo que Gen agradecería.

Luego de que su nombre fue anotado y entró a las instalaciones, le asignaron un asistente: una joven bajita con el cabello ligeramente desordenado y gafas que se le deslizaban por el puente de la nariz cada pocos minutos. Ella se presentó como Okonogi y sería la encargada de llevarlo a su pabellón donde podría descansar, darse un baño y prepararse para mañana.

Okonogi era amable, pero nerviosa, la mayoría de sus movimientos iban acompañados con tartamudeos y miradas tímidas en su dirección, como si juzgara su reacción.

“No te comeré, ya sabes” le dijo tras la decimoquinta vez que Okonogi lo observó de reojo. El acto estaba molestándolo de sobre manera, no iba a lanzarse contra ella solo por que estuviera en desacuerdo con ella, era un idiota, pero no tan idiota.

“Lo siento” dijo Okonogi empujando sus lentes hacia arriba de nuevo. “Es solo que algunos de mis compañeros me contaron historias un poco aterradoras sobre sus asignados y tal vez tenía un poco de miedo” un suspiro se le escapó y abre la puerta de la habitación asignada de Gen. “Lo siento, señor Narumi”

Gen hace una mueca. “Solo Narumi” corrige. “De todos modos, solo estoy aquí por la promesa de una buena pelea, no me interesa intimidarte ni nada de eso” entró al lugar sorprendido por lo bien equipada que estaba la habitación. Quien sea que organizara esto debía tener suficiente dinero para darle a cada concursante una habitación. “Vaya, esta gente es asquerosamente rica”

Okonogi parpadeó, confundida. “¿No sabes quién lo organiza, Narumi?”

Él niega distrayéndose con una de las decoraciones sobre uno de los estantes. “No me importa, ya te dije, solo vine a pelear”

“¿Qué hay del premio?” pregunta de nuevo, esta vez su tono dejó de ser tímido y pasó a ser mucho más curioso, atrevido.

Gen se encoge de hombros. “Me importa un carajo el premio ¿es que no he sido claro?” Mientras más caminaba más se daba cuenta que esa sola habitación podía tener el tamaño de su casa, puaj, como odiaba a esta gente rica. “¿Qué hay de las comidas?”

Okonogi se quedó en silencio admirando a Gen como si se tratara de un raro espécimen que presenciaba por primera vez. “Um, se te traerá la comida por uno de los cocineros, habrá un sirviente acompañándolo para que la pruebe frente a ti y veas que no está envenenada” la joven jugueteó con su ropa. “¿Está seguro que no le interesa saber el premio, Narumi?”

Asintió porque ¿qué otra cosa más seria si no dinero? “Sí, sí, muy seguro ahora me daré una ducha ¿es todo?”

Okonogi asintió. “Mañana regresaré una hora antes de que inicie la competencia para llevarte al salón de espera, allí se sorteará el orden y se les explicara de nuevo las reglas.” Gen dejó caer la bolsa donde llevaba sus pocas pertenencias y se inclinó a rebuscar el único cambio de ropa que trajo. “Narumi”

“¿Hm?” Se levantó con las prendas en mano. Okonogi le sonrió.

“¡Nada! Tenga buena noche, con permiso”

“Rara” murmuró apenas la puerta se cerró, sin darle importancia, Gen se fue a la ducha y se relajó.

I

Lo malo de ser de los primeros en pasar era que, después de ganar, tenías que esperar a que todos terminaran sus peleas para poder pasar a la siguiente ronda y poder enfrentar a un nuevo oponente. Gen se sentó en la cómoda sala de espera con otros sujetos sudorosos y listos para la batalla mientras esperaban la noticia de quién había ganado.

Esa era la parte más aburrida, Gen no soportaba estar quieto en un mismo lugar cuando tenía tanta adrenalina circulando por su cuerpo. Su pierna rebotaba contra el suelo, sus dedos golpeaban el reposabrazos y sus ojos seguían moviéndose alrededor de la habitación a pesar de que ya sabía de memoria cuantas manchas había en la pared.

Lo peor es que siempre era el primero en pasar y sus peleas jamás duraban lo suficiente.

Las horas pasaban, los gritos de la gente en el coliseo se escuchaban hasta la sala de espera y los participantes disminuían cada vez más. Gen llegó al punto en que decidió entretenerse apostando consigo mismo acerca de quién ganaría en los combates posteriores a él, sonriendo cuando veía regresar a la persona por quien había puesto su dinero imaginario.

Al final, sin ninguna sorpresa y con su ego por los cielos, se sentó en la silla del primer finalista mientras sus futuros oponentes salían para enfrentarse en una penúltima pelea. Gen los barrió con la mirada mientras salían y se recostó una vez que quedó como el único competidor en la sala. Sintió los ojos de Okonogi sobre su espalda, ella se notaba orgullosa cada que lo veía regresar y en más de una ocasión la atrapó celebrando su victoria, se dio vuelta para poder encontrarse con ella y la chica le hizo un gesto con el pulgar hacia arriba.

Una vez que el combate terminó anunciado por un guardia que entró, Okonogi se apresuró a su lado para guiarlo a la otra sala de espera. “Felicidades, estás a un paso” dijo ella con emoción, había un rebote en cada paso que daba y su sonrisa ya era menos tímida.

Gen se encogió de hombros. “No fue tan difícil, hubo luchadores bastante mediocres” aunque no podía negar que tuvo uno que otro decente, esos donde deseaba poder extender la batalla solo para poder ver que tanto podían adaptarse a él. Claro que, ganar era mucho más satisfactorio. “¿Algo que deba saber?”

Okonogi negó. “Nada que no te haya comentado, tendrás unos dos minutos más de espera en lo que tu contrincante descansa y luego irás directo por el pasillo que está a tu derecha.” Abrió la puerta de la segunda sala de espera y lo hizo entrar, la habitación era muy similar al anterior, solo que en lugar de una sola puerta que conectaba a los pasillos del coliseo, había dos. “Derecha, recuerda. Sigue todo recto, Ashiro debe ser la guardia que te asignaron, ella te indicará cuando sea el momento de salir.”

Gen asintió. “Bien, entonces adiós”

“Narumi” llamó Okonogi, Gen se detuvo para escuchar lo que tuviera que decir. “Éxito, de verdad espero que seas el ganador, estoy segura que tú y él se llevaran bien”

“¿Él?” Preguntó, pero Okonogi lo empujó a la puerta mencionando que ya era hora.

Despejó su cabeza de cualquier pregunta que tuviera y se concentró en lo que estaba a punto de ocurrir, era la última pelea contra el segundo mejor luchador de todos los inscritos (siendo él el mejor, claramente) y la adrenalina volvía a bombear sus venas buscando como salir. Sus manos se abrían y cerraban, sus ojos se concentraban en el final del camino, su cuerpo gritaba por liberar la energía que contenía.

“Narumi Gen” llamó el guardia, Ashiro, desde su lugar cerca de las puertas que lo separaban de la arena de combate. Gen se sorprendió al reconocer a aquel guardia como la que enfrentó a esos tipos en la fila. “Todo está permitido, la pelea termina cuando el otro grita que se rinda o ya no se mueva, las armas esparcidas por el campo son usables y no hay límites de tiempo. ¿Está todo claro?” recitó.

Ahora que la tenía más de cerca se preguntó cómo no se dio cuenta que el guardia era en realidad una mujer, pero recordó que su voz se ahogaba en su máscara y que, a diferencia de ayer, su cabello no era visible como ahora. Asintió como respuesta y tras eso Ashiro golpeó la pared a su lado, la piedra retumbó y la reja comenzó a elevarse.

“Señoras y señores, hemos llegado al combate final de la noche, al más esperado, al más aclamado, al más emocionante. Dos de los mejores luchadores entre miles se enfrentan por el gran premio que la familia Hoshina ha impuesto en este evento. De un lado, sorprendiendo con su agilidad y fuerza de combate con cualquier objeto que caiga en sus manos ¡Narumi Gen!”

Gen dio un paso en cuanto Ashiro le dio la señal, salió con la multitud coreando su nombre con más fuerza que en sus combates anteriores. Su sonrisa creció con confianza listo para demostrar que él merecía esa ovación. El presentador anunció a su contrincante que salió rugiendo ridículamente con un brazo en alto y el otro golpeándose el pecho.

Si, justo el que creyó que iba a ganar.

“¡Es hora de comenzar la batalla final! Todos díganlo conmigo… ¡Que inicie el duelo!”

Gen caminó al centro de la arena, su pie pateó una de las armas en el suelo para empujarla hacia arriba y agarrarla en el aire. Su contrincante, un hombre confiado por su estatura y cuerpo robusto, levantó un mazo pesado que sin duda usaría para aplastar a Gen, claro que solo si Gen lo dejaba.

Se lanzó hacia adelante sin miedo para conectar el primer golpe, los ojos de su atacante se fijaron en el arma que sostenía y uso esa distracción para ocultar el movimiento de su mano libre que conectó con fuerza contra la mejilla contraria. El hombre gruñó y escupió sangre, recuperándose rápido movió el mazo expertamente levantándolo para golpear a Gen usando su altura para alzarse sobre él.

Gen, quien tenía una mejor experiencia para contrincantes del doble de su tamaño, esquivó y uso el arma para impulsarse entre las piernas del hombre, el filo cortó el tobillo del tipo cuando movió la lanza, se levantó y golpeó las piernas para obligarlo a arrodillarse, lanzó otro golpe con su rodilla impactando la espalda ajena aprovechando que ahora estaba a su altura.

Gen no diría que era una pelea fácil, si bien el hombre podía desaprovechar muchos momentos para contraatacar por la furia que sentía al ser dominado por alguien más bajo, sabía dar sus buenos golpes. Más de una vez Gen sintió la sangre que inundaba su boca y también un dolor en sus costillas que persistía a cada movimiento.

Nada de eso le impidió seguir peleando, nada lo detuvo de usar sus puños para golpear cada abertura que dejaba el hombre, de usar sus piernas para deslizarse por la arena esquivando y arremeter con más fuerza. En varias ocasiones sus manos pasaron de arma en arma manipulándolas como un experto a pesar de ser la primera vez que usaba muchas de ellas.

La adrenalina bombeaba por todo su cuerpo, un golpe en particular lo obligó a dar un paso atrás y dejó un rastro de sangre debajo de su nariz. Riendo, como un maníaco, se decidió a terminar el acto de una vez por todas.

Fue simple, el hombre era fuerte, pero su resistencia estaba por debajo de lo que uno esperaría en un peleador y Gen se había entrenado para pelear por horas. Cuando notó una serie de descuidos cada vez más graves dio dos golpes en el abdomen, uno más en el hombro con suficiente fuerza para hacerlo dar un paso atrás y finalmente en un giro practicando, su pierna golpeó la mandíbula seguido de su puño que impactó el mismo lugar en rápida sucesión.

El hombre cayó al suelo y hubo un silencio por primera vez mientras todos esperaban por algún movimiento.

No lo hubo.

“¡Y tenemos un ganador!”

El estadio rugió mientras Gen pasaba su mano por debajo de la nariz para limpiar cualquier rastro de sangre, varios guardias entraron para rodearlo y levantar sus armas como forma de felicitación, solo dos de ellos se apresuraron a levantar el cuerpo del perdedor para llevarlo fuera de la arena. La euforia y el calor de una excelente pelea hicieron que Gen levantara el brazo como celebración

Él era el más fuerte, se había probado contra todo tipo de bestias y ahora solo le quedaba enfrentar a ese viejo en su pueblo que se negaba a reconocerlo.

La multitud calló en cuanto un hombre mayor salió del palco más alto. Desde su lugar Gen podría asegurar de que se trataba de un hombre de dinero con esa vestimenta elegante y ese porte que llevaba la gente de su clase. El organizador, pensó en cuanto lo vio tomar la palabra.

“Felicitaciones, Narumi Gen. Has conquistado este coliseo con tu fuerza y habilidad, derrotaste a cientos de combatientes demostrando de lo que estás hecho, por ello confió en que serás la persona perfecta para mi hijo”

Espera ¿qué?

“Todo el mundo, les presento a Narumi Gen quien hoy se ha ganado la mano de mi hijo menor, Soushiro, en matrimonio” el estadio rugió mientras Gen procesaba dichas palabras ¿acaso dijo matrimonio? “Celebraremos el gran evento en dos días, con todos los presentes invitados a la ceremonia de unión, con eso me despido ahora ¡Festejemos!”

“Esperen, no, no, no, yo no vine aquí para casarme” intentó decir, pero los guardias lo rodearon para llevarlo de vuelta al interior del coliseo. Gen apenas pudo ver la figura del hombre desaparecer mientras el resto de la gente cantaba alabanzas a su nombre junto con el de un tal Soushiro.

¿En qué demonios se había metido?

II

Gen había sido encerrado en su habitación sin ninguna otra palabra, intentó protestar, gritar e incluso amenazar a todos los que venían a verlo, pero fue en vano. También probó escaparse, sin embargo, se habían adelantado en sus pasos porque la ventana estaba firmemente cerrada y la puerta no cedía por más golpes que dio.

Malditos ricos y sus hogares ridículamente bien asegurados.

“Narumi” llamó la voz de Okonogi, la chica se asomó por la puerta y en cuanto lo encontró cerca de la ventana con un pedazo de madera a punto de golpear el vidrio, suspiró. “Las ventanas están reforzadas” le dijo entrando a la habitación, detrás de ella el guardia Ashiro entró.

“Si, ya me di cuenta” lanzó la madera a un lado y miró a ambas mujeres de arriba a abajo, podía contra ellas.

“Hay muchos más guardias allá afuera, Narumi, por favor no intentes nada” pidió la chica, Gen observó a la silenciosa guardia acomodar el arma entre sus manos. “Ven conmigo, es hora de que lo conozcas”

Gen frunció el ceño y decidió seguirlas, al menos podía mirar alrededor para poder tener una idea de cómo planear una ruta de escape en cuanto encontrara el momento, de preferencia antes del día de la boda. “¿Por qué no me dijiste nada?” siseó, Okonogi saltó ante su tono.

“Tú dijiste que no querías saber” se defendió y Gen tenía que darle la razón, pero estaba enojado así que no lo hizo, en su lugar le envió su mirada más aterradora. “¡Basta de verme así! Debes aceptar que es tu culpa, Narumi. De todos modos, no debes preocuparte, te prometo que el joven maestro Soushiro es muy bueno, estoy segura que se llevaran bien”

“No lo creo”

Al dar vuelta por los largos pasillos comenzó a notar el cambio de decoración, podría señalar dónde terminaban los pasillos en los que los competidores pudieron caminar y donde comenzaban los lugares exclusivos para la gente de clase alta. Las paredes perdieron ese color triste y apagado para dar paso a uno más brillante y elegante, además de que las luces del techo iluminaban de maneras más cálidas a diferencia de los otros pasillos. Los guardias alrededor también estaban mejor armados y podía encontrar uno en cada esquina, Okonogi no había mentido en esa parte.

Se detuvieron después de caminar varios minutos, una puerta de caoba con adornos de flores talladas se presentaba frente a él. Okonogi golpeó dos veces y una voz ahogada por las paredes que los separaban respondió con un ‘adelante’. Por alguna razón, Gen se sintió un poco nervioso, lo que era ridículo porque no tenía que preocuparse por agradar a este supuesto prometido suyo, no si ya estaba planeando escapar de la absurda situación que vivía.

“¡Okonogi! Llegaste antes de lo que creí” Gen se inclinó para poder observar al joven que hablaba y tal vez, solo tal vez, pensó que el chico no se veía tan mal. “Oh, tú debes ser Narumi Gen” Bajo, pero no tan bajo como él, con el cabello violeta en un corte de tazón tonto que de alguna manera le quedaba bien, el flequillo recortado perfectamente a la altura de sus cejas, con una sonrisa suave (y falsa) y ojos rasgados como los de un zorro. Soushiro se acercó a él extendiéndole el brazo para saludarlo como el hombre educado que era. Gen hizo una mueca, lo odiaba no importa que tan guapo fuera. “Soy Hoshina Soushiro, tu prometido”

“No eres nada mío” respondió cruzando los brazos sobre el pecho para demostrar que no planeaba responder el saludo. Okonogi a su derecha suspiro cubriéndose la cara con ambas manos.

Soushiro no se desanimó por la respuesta, bajó el brazo llevándolo detrás de su espalda junto al otro. “Claro, negación, Okonogi me contó que todo esto te ha tomado por sorpresa” Gen envió otra mirada intimidante a la chica que lo evitó por completo. “De todas formas, un placer conocerte”

Gen no contestó decidido a mantenerse en silencio hasta que el tipo se hartara y lo sacara de la habitación. Okonogi, por otro lado, dio un paso al frente.

“Tu padre quiere que se conozcan y que mañana puedan desayunar todos juntos antes de partir a casa” comenzó haciendo ademanes con sus manos al hablar. “Dijo que quería preguntarles a ambos sobre sus preferencias para las decoraciones de la boda, pero si no les importaba podían decirnos ahora para que tu madre sea quien lo elija todo de una vez”

“Estoy bastante seguro que ella ya encargo todo incluso antes de que iniciara este evento” Soushiro se rio, Gen observó atentamente cada uno de sus gestos: sin duda era un chico lindo que al reír lo expresaba con todo su cuerpo como era el ligero temblor de sus hombros o como sus colmillos resaltaban. “Diles que estamos bien con lo que elijan, creo que a Gen no le importara”

“No te di permiso para usar mi nombre”

“Vamos a casarnos, creo que está bien con que use tu nombre” dijo Soushiro como si fuera así de simple, Gen arrugó la nariz disgustado con toda esta situación. “Es bueno saber que no te has quedado mudo de repente, bueno, si eso es todo me gustaría hablar con mi prometido a solas”

“Me quedaré detrás de la puerta si me necesitas” dijo Ashiro, la primera vez que hablaba desde que entraron. Gen levantó una ceja ante la actitud protectora que portaba la mujer. “Solo llámame”

“Sé que no será necesario, pero gracias Mina”

Ambas mujeres asintieron y salieron con rapidez dejando a los dos futuros maridos en soledad, Soushiro mantuvo esa postura calmada hasta que se cerró la puerta siendo Gen el único testigo del gran cambio: Sus hombros cayeron, su rostro se tornó más serio y su postura fue mucho más defensiva, como si esperara a que Gen lo fuera a atacar en cualquier momento.

Que quizá debería hacer, ahora que lo piensa, podría tomarlo de rehén y simplemente huir hasta la salida ¿verdad?

“Eres más fácil de leer de lo que creía, Narumi Gen” Soushiro se dio media vuelta dándole la espalda, lo que sinceramente Gen debería aprovechar para demostrarle lo idiota que estaba siendo al ser un blanco fácil y dispuesto. Eligió permanecer en su lugar, algo alrededor de Hoshina Soushiro le indicaba que no era tan tonto como parecía. “Ahora mismo, por tu reacción, todos están en máxima alerta, si deseas hacer un plan de escape no te funcionara”

“Tch” Gen bajó los brazos y decidió observar los alrededores. La habitación era dos veces más grande que la que tenía, había miles de objetos caros adornando el lugar y una cama que debía ser capaz de soportar al menos a tres personas sin problema con lo enorme que era. A pesar de toda la extravagancia y el aire caro que gritaba el lugar también pudo notar que sus ventanas igual contenían barrotes y el mismo seguro que encontró en las suyas, no sería extraño pensar que el vidrio también estuviera reforzado.  “¿Tienen una extraña forma de protegerse o también te encerraron, chico bonito?” Desde su posición solo pudo escuchar a Soushiro resoplar.

“No eres el único que no quiere casarse” contestó, se detuvo frente a un estante repleto de libros pasando la mano por los que se encontraban en la tercera fila. “Aunque en este punto, ya me he resignado”

“Patético” Gen decidió ir a sentarse a la cama, al menos si iba a tener que soportar a ese tipo por ahora lo haría cómodamente. “Mira que rendirse tan fácilmente”

Soushiro sacó un libro, delgado y con la portada deteriorada. “Bueno, uno debe saber cuándo ha perdido, a diferencia de otros”

“Si puedo luchar, lo haré” gruñó, llevaba menos de media hora con ese chico y ya empezaba a odiarlo. “No soy un maldito conformista como tú y no me casaré contigo”

“Eso lo veremos” se burló Soushiro caminando en su dirección sentándose en el otro extremo de la cama, era tan ancha que estaban lo suficientemente separados. “Quiero verte planear tu escape en menos de dos días, la vida ha sido aburrida en estos días ¿por qué no me diviertes, Narumi Gen?”

Gen se lanzó sobre él harto de escucharlo, cayeron al suelo con un estruendo, el libro se deslizó por el suelo ante el impacto que dejó a Soushiro debajo suyo con los ojos abiertos por la sorpresa. Gen tenía una mano en el suelo para evitar caer por completo sobre el chico y la otra se aferraba a la solapa de esa camisa cara. “No soy tu maldito payaso” siseó listo para plantarle un golpe, Soushiro parpadeó un par de veces antes de reír.

“Creo que serás un excelente pa–”

“¿Qué fue ese ruido?” Pasos y luego una figura que se elevó a lado de ellos, Gen tuvo que abstenerse de lastimar a su prometido para poder ver al que acababa de entrar: un hombre alto con el cabello largo atado en una trenza, los mechones eran blancos con tonos violeta en las puntas y sus ojos eran igual que los de Hoshina, rasgados con un aspecto de zorro. “Oh, vaya, creí que esperarían a la ceremonia oficial antes de ese paso en su relación”

“¿Ja?” Gen sólo entonces se dio cuenta de lo mal que se veía estando sobre Soushiro por lo que se levantó enseguida, sonrojado y molesto ante la idea de que alguien pensara otra cosa. “No estamos haciendo nada, iba a golpear a este imbécil por…”

“¿Golpear a tu prometido? Eso es salvaje y maleducado” dijo el hombre, la burla en su tono no desaparecía y mientras más lo veía Gen, más sentía que ese tipo se parecía a Soushiro, igual de molesto. “¿Estamos seguros que este es el hombre para ti, hermanito?”

Perfecto, el hermano, Gen quería arrancarse el cabello. Aparentemente ser idiota era de familia.

“Eso deberías preguntarse a nuestro padre, Soichiro.” Soushiro se levantó sacudiendo su ropa a pesar de que Gen estaba bastante seguro que el suelo estaba más limpio que su antigua habitación. “¿Qué haces aquí? ¿No se supone que regresarías hasta dentro de dos días?”

“Logré liberar mi agenda y venir antes ¡Necesitaba conocer al pobre desafortunado, Soushiro!” El hombre se rio tan fuerte que Gen y Soushiro compartieron miradas de desagrado. “Realmente lo siento tanto por ti, Narumi, teniendo que pasar tus días con mi tonto…”

“Largo de mi habitación” Soushiro lanzó una almohada, lo más cercano que tenía, en dirección a su hermano que lo evitó fácilmente. “¿No ves que estamos ocupados?”

“Oh sí que lo veo”

“¡No es así!” interrumpió Gen, toda la situación le empezaba a dar dolor de cabeza. “Yo no me voy a casar”

Soichiro ladeó la cabeza, su semblante cambió ligeramente a uno menos divertido. “Creo que nadie se ha puesto serio al hablar contigo ¿no es así, Narumi? No hay opción, nunca la hubo una vez que colocaste tu nombre entre los participantes, tu ganaste la competencia así que tú te casas con Soushiro, tú lo tomaras en el altar, tú te convertirás en su marido y tú le serás fiel si sabes lo que te conviene”

Gen dio un paso frente a Soichiro, desafiante. “Oblígame”

“Está bromeando” Soushiro se apresuró tomando a Gen del brazo e incitándolo a retroceder. “Él sabe lo que debe hacer, hermano, ahora vete”

Soichiro contempló a ambos, Gen listo para volver a contraatacar, y finalmente asintió. “Que seas huérfano no significa que no podamos encontrar debilidades, Narumi, ten eso en cuenta, los Hoshina siempre encontramos la forma en que se hagan las cosas que decimos”

Soichiro salió dejándolos de nuevo en la soledad de la habitación, Soushiro soltó a Gen y volvió a la cama. Su cuerpo estaba tenso y aún había enojo en su expresión tras la visita de su hermano. Gen, por otro lado, miraba a la nada al repetir las palabras que Soichiro había dicho. “¿Me investigaron?”

“Claro que sí” murmuró Soushiro dejándose caer por completo, su cara se enterró entre las sábanas acolchonadas ahogando su voz en ellas. “Tenían que saber tus antecedentes y querían invitar a cualquier familia que tuvieras a la boda”

Nunca había visto a una familia tan loca como la de ese tipo, pero en realidad nunca se había enfrentado a gente rica en su vida así que de ahora en adelante pondría a todos en el mismo saco. “Esto es ridículo”

“Bienvenido a mi mundo” Soushiro se dio vuelta para quedar boca arriba con la mirada fija en el techo. “No voy a cancelar esto, ni pienso ayudarte, si te vas ahora pasaré por este proceso de nuevo y Okonogi dijo que no eres tan malo, confío bastante en su juicio así que lo lamento, pero si piensas en huir, tendrás que hacerlo solo”

Gen negó incrédulo de que Soushiro simplemente se rindiera tan fácilmente ¿por qué la gente rica no tenía ese espíritu por luchar? Lo han tenido todo al alcance de la mano que los volvió ineptos, al menos así lo veía. “La gente como tú me disgusta” escupió. “Simplemente te resignas y no intentas pelear, que vida más patética tienes o más bien ¿siquiera tienes una? Vine aquí a probar mi fuerza, soy un luchador no un idiota a quien puedes usar para jugar al matrimonio. Voy a salir de aquí mientras tú te pudrirás en tu estúpida vida de niño rico”

Gen caminó hacia la salida, no estaba dispuesto a quedarse allí más tiempo, no veía caso en seguir hablando con alguien como Soushiro. Al abrir la puerta se topó directamente con Ashiro y otros dos guardias, todos se pusieron a la defensiva rodeándolo para evitar que salga, sus puños picaron listo para una pelea que nunca llegó.

“Llévalo a la habitación de al lado, Ashiro” la voz de Soushiro llegó desde detrás de él. “Dormirá allí hoy”

“Pero joven maestro” interrumpió otro guardia. “Su padre dijo…”

“Ya estoy haciendo muchas cosas que mi padre dijo, no le importara que decida no dormir con mi prometido hoy.” Soushiro hizo un gesto, Gen no lo pudo ver porque se negaba a enfrentarlo. “Ashiro, por favor”

“Sígueme” dijo la guardia a Gen comenzando a caminar, él la siguió y cuando sus ojos voltearon sobre su hombro observó como la puerta se cerraba.

Esa noche no durmió.

III

El desayuno fue un desastre la mañana siguiente, Gen no había pegado el ojo toda la noche pensando en un plan de escape y en la mañana, cuando llegó la hora de enfrentar a toda la familia, no esperaba enredarse con una mujer que hablaba sin parar de todo lo que había planeado para la celebración, a un hombre estoico que escuchaba atentamente los parloteos de su esposa y a dos hermanos que se tiraban comentarios pasivo agresivos. Al menos fue ignorado en su mayor parte, pero el disgusto nadie se lo quitaba.

Al terminar trajeron guardias para llevarlo a su habitación con Soushiro caminando a su lado, ninguno de los dos comenzó una charla y mantuvieron una distancia prudente. Gen aprovechó ese corto trayecto para pensar en su plan: lo mejor era irse durante su camino a la casa de los Hoshina ya que era un espacio abierto y más fácil perder de vista a cualquiera que lo siguiera, también si llegaba a la casa de la familia tendría que buscar salidas de nuevo y dudaba que lo dejaran caminar libremente por la propiedad.

“Narumi” la voz de Soushiro lo sacó de sus pensamientos, se detuvo para ver al chico de pie frente a su puerta. “Ven, quiero hablar contigo sobre la boda”

“Si, yo paso” volvió a caminar, pero un arma en su camino lo detuvo, Ashiro había usado su rifle para evitar que siguiera avanzando. Gen frunció el ceño. “¿Es enserio?”

“Ashiro, no es necesario” dijo Soushiro y luego se dirigió a Gen nuevamente. “Por favor, Narumi, ven conmigo, no tardaremos”

Suspiró dando media vuelta para ir con el joven a la habitación, la puerta le fue abierta para entrar primero y así hizo. Esta vez el cuarto estaba mejor iluminado por la luz del sol que entraba por las ventanas, el orden del lugar parecía irreal, como si nadie viviera allí en realidad. Gen caminó alrededor.

“¿Qué pasó con llamarme por mi nombre, corte de tazón?” Dijo en burla admirando los cuadros en la pared.

Soushiro lo ignoró “Abre el tercer cajón del mueble que tienes a tu derecha” Gen se detuvo, miró hacia la derecha para ver dicho mueble y abrió el tercer cajón, solo porque tenía curiosidad de lo que habría. “Son los planos de mi casa, trate de recordar dónde se colocan todos los guardias, pero a veces hacen cambios así que no te confíes del todo”

Gen extendió el papel frente a él y observó los planos de lo que parecía una mansión, cada habitación tenía escrito en el centro cuál era su función y los guardias eran representado con símbolos de cruces. “¿No dijiste que no ibas a ayudarme?” preguntó, sus ojos ya estaban absorbiendo cada trazo y cada posible salida.

Escuchó a Soushiro suspirar y caminar alrededor. “Lo que dijiste ayer…” comenzó, Gen seguía sin mirarlo, pero podría imaginar qué tipo de expresión hacía. “Tenías razón, he vivido encerrado toda mi vida siguiendo lo que ellos han exigido ¿Alguna vez has leído sobre los relatos de aventureros que viajan por todo el mundo?” Gen negó bajando el plano para poder enfocar su atención a Soushiro que ahora se detenía frente a su librero. “Son mis favoritos, he leído todos y cada uno de ellos, la forma en que describen los lugares que visitan, su visión, su pasión, todo me lo transmiten, pero no es igual”

Mirando a Soushiro, Gen pensó como aquellos que parecían tenerlo todo anhelaban lo que más les faltaba. Él había crecido sin padres con las miradas compasivas de la gente y un fuego en su pecho que lo hizo querer luchar por las cosas que anhelaba, cualquiera podría decir que Gen era infeliz siendo un huérfano viviendo en una choza vieja, pero él diría que era medianamente feliz rodeado de personas que se forzaron a su vida cuando se negaba a la compañía. Shinomiya Isao le había mostrado el mundo de la lucha y le había presentado a Hasegawa Eiji quien fuera fundamental para su vida.

Gen era feliz con la vida que tenía porque era libre y Hoshina Soushiro, que podía obtener lo que quisiera con un chasquido de dedos, era infeliz porque le faltaba exactamente eso, la libertad.

“Me rendí rápido, no veía el caso de esforzarme más porque mi hermano se encargó de apagar todo instinto de lucha que existiera en mi desde que éramos niños. Pero ayer, cuando hablaste, vi algo en ti Narumi, algo que me hizo querer pelear” Soushiro se dio vuelta y avanzó en su dirección, sonreía de una manera distinta, más genuina. “Por eso, te daré todo lo que sepa si prometes llevarme contigo”

Gen retrocedió golpeándose contra el mueble detrás de él, un dolor ligero se extendió contra su espalda a la par que Soushiro se cernía frente suyo. “¿Quieres que te lleve conmigo?”

“Sí, de esa forma podré irme de aquí y no tener que enfrentarme a otro matrimonio forzado”

“Pff ¿y tus padres simplemente te dejaran ir así?”

“¡Ni idea!” Soushiro se rio como si contara una buena broma. “Pero quiero intentarlo, de todos modos, esperaban que me fuera de casa una vez que me casara, aunque quizá no de esta forma”

“Estás loco” comentó. “Bien, te llevaré, pero no pienso hacerme responsable de ti, una vez lejos estás por tu cuenta”

“Claro, claro, entonces ¿es un trato?” La mano de Soushiro se extendió frente a él igual que la primera vez que se conocieron, esta vez Gen la tomó.

“Es un trato, ahora explícame mejor estos planos y sobre cómo rotan los guardias” Soushiro aprovechó que sus manos estaban unidas para jalarlo hacia la cama donde lo empujó para que se acostara antes de él mismo tirarse a su lado.

“De acuerdo, Ashiro nos puede ayudar también una vez que estemos allí, no te preocupes, es una gran amiga y no nos delatara, ahora sobre tus dudas…”

Gen varias veces tuvo que morderse el interior de la mejilla para poder prestar atención ¿Quién diría que Hoshina Soushiro podría verse más lindo cuando lo tenías tan de cerca?

IV

Estaban a unas horas de la boda, Gen estaba cada vez más ansioso y sentía que el traje le apretaba de manera asfixiante. Se miró al espejo sin reconocerse a sí mismo, le había peinado el cabello hacia atrás y maquillaron su rostro para ocultar cualquier imperfección, según la estilista dijo que era esencial verse bien en todas las fotos.

No había visto a Soushiro en todo el día, de hecho, la única persona con la que tuvo contacto además de la estilista fue la persona que le entregó su traje y Okonogi, quien le entregó una carta de Soushiro donde le explicaba cuál era la mejor hora para actuar. Aparentemente Ashiro había sido puesta como su guardia y ella sería quien diera la señal.

Esos últimos dos días habían sido un tanto caóticos y confusos, entre tener que verle la cara a Soichiro, quien seguía apareciendo para supuestamente asegurarse de que no huyera, y repasar sus planes con Soushiro durante horas intempestivas de la noche llevándolo a pensar en cómo se estaba volviendo cada vez más cercano al joven Hoshina. A veces Gen sentía que su corazón se agitaba al escuchar la risa de Soushiro cuando hacía preguntas que se le hacían tontas o se sonrojaba cuando el otro expresaba su deseo por conocer el pueblo de Gen.

Fue horrible, no quería encariñarse con el tipo, pero de alguna forma Soushiro estaba colándose en su mente cada hora del día.

“Vaya, realmente pareces el marido perfecto vestido así”

Gen sonrió mirando por el reflejo del espejo a Soushiro, vestía un traje similar al suyo: blanco con toques negros y dorados, su cabello estaba peinado de forma diferente con una parte de su flequillo hacia atrás y la otra cayendo contra su rostro como siempre, una horquilla dorada con una flor en el centro adornaba su cabello. “Te tardaste”

“Fue difícil explicarles a los guardias cuánto quería ver a mi amado prometido antes de la boda y convencerlos de que no haríamos nada indecente.” Soushiro caminó hasta él rodeando la cintura de Gen con sus brazos y apoyando el mentón en su hombro. “Oh cuanto te extrañe, cariño”

Gen intentó reprimir cualquier señal de vergüenza y rezó porque su rostro no se pusiera rojo al escuchar la voz de Soushiro tan cerca de su oreja. “Basta, no tenemos tiempo, hay que irnos antes de que tu estúpido hermano decida dar una última visita”

“Ah, me alegra que estemos de acuerdo en que Soichiro es estúpido” Soushiro se alejó caminando hacia la cama de Gen para sacar la mochila con sus pertenencias que dejó allí la noche anterior. “Estoy listo, vámonos”

Gen se quedó cautivado por unos instantes, Soushiro estaba de pie de espaldas al ventanal de la habitación, la luz del día iluminando contra su espalda y rodeando su cuerpo como si lo abrazara, su traje blanco relucía aún mejor y su expresión parecida a la de un joven emocionado por emprender una aventura le quedaba tan bien que evocó un extraño sentimiento en él. Dio un paso y tomó la mano de Soushiro sintiendo la calidez de su piel contra la suya.

“Vamos” susurró.

Huyeron sin problemas una vez que Ashiro, la jefa de los guardias, les dio la señal y con Okonogi encargándose de distraer a la familia en la sala de estar explicándoles sobre un ‘incidente’ de última hora en el local donde se celebraría la fiesta. Ambos corrieron por los vastos campos que rodeaban la mansión Hoshina hasta los establos y rieron como niños mientras preparaban al caballo de Soushiro para poder partir. Gen sentía una emoción que solo era comparable cuando se enfrentaba a peleas, mirando a Soushiro intentar ocultar su risa detrás de su mano al mismo tiempo que calmaba al caballo para que Gen pudiera ensillarlo.

“¿Estás listo?” Preguntó Gen una vez acabó, tenían aproximadamente medio minuto para alejarse antes de que el guardia a cargo de esa zona volviera a aparecer. Soushiro miró hacia las puertas del establo hasta ver la silueta de su hogar, ese que se convirtió en su prisión por mucho tiempo.

“Sí” respondió entregando a Gen la sonrisa más hermosa que había visto en su vida. “Llévame contigo, Narumi”

V

En un pueblo alejado de la gran ciudad, los residentes fueron testigos del desarrolló de la relación de una joven pareja.

Todos podían recordar con seguridad el primer momento que llegaron, después de todo no todos los días veías a dos jóvenes aparecer montando a caballo y vistiendo con ropas nupciales hechas un desastre, pero sin ningún anillo a la vista. Habían reído a cada pregunta que la gente le hacía y confirmado que no eran más que dos desconocidos que fueron unidos por circunstancias extrañas.

Se quedaron menos de un mes antes de partir a una gran aventura. El pueblo podía relatar la emoción que expresaba uno de ellos por explorar el mundo mientras el otro miraba con cariño a su pareja y eso les hacía preguntarse si realmente eran tan desconocidos como decían.

Terminaron regresando tiempo después con un obvio cambio a su alrededor. La gente pudo ver las miradas que se intercambiaban, los toques casuales, las sonrisas llenas de afecto y el aura que los envolvía cuando creían ser solo ellos dos.

“Eso no es algo de dos amigos” comentaron las mujeres del pueblo.

“Seré vieja, pero no ciega, allí hay algo más” decían las ancianas del pueblo.

A pesar de todo, ellos insistieron en ser nada más que compañeros de viaje y asegurando que su relación no planeaba ser nada más que eso. Al menos, así fue hasta un año más tarde cuando regresaron de un nuevo viaje cargando un equipaje pesado, pero con sus manos entrelazadas fuertemente. Saludando con efusividad, Soushiro, uno de los jóvenes, relataba lo increíble que fue volver al pueblo de su pareja y cómo estuvo muy nervioso mientras le pedía al mentor de otro el permiso para casarse con él.

“¡Si, nos casaremos!” Finalizó su relato levantando la mano de Gen donde se veía un simple, pero bonito anillo de compromiso.

Nadie conocía su historia más allá de sus viajes, ni por qué habían elegido regresar a vivir en ese pequeño pueblo, pero todos celebraron su unión.

La boda fue pequeña, la familia de Gen como la única que asistió de parte de la joven pareja, y duró un día entero mientras festejaban que los tortolitos finalmente decidieron aceptar sus sentimientos. Esa noche de fiesta, mientras el pueblo celebraba con cantos, la pareja se alejó de la multitud para tener un momento a solas.

“Al final si te convertiste en mi esposo ¿no?” Susurró Soushiro con la frente pegada a la de Gen, sus narices rozándose por la cercanía. “No pudiste huir del todo”

“Tal vez” murmuró Gen acariciando su mejilla. “Pero al menos esta vez puedo estar seguro que estoy contigo porque yo lo decidí”

Soushiro rio tan fuerte que parecía retumbar contra el suelo. “Mmm, si, supongo. Oye Gen, si volvieras en el tiempo ¿Te describirías a la competencia de nuevo?”

Gen beso su frente, su mejilla, la punta de la nariz y finalmente dejó un casto beso en sus labios. “Cada maldita vez” 

Notes:

Se preguntaran ¿Qué paso con los padres de Soushiro? ¿No buscaron a su hijo? y bueno, esta historia nació viendo un comercial ridículo así que les daré una respuesta igual de ridícula: ellos creían que era muy romántico escaparse con su pareja y lo dejaron ser feliz KLASDHASD o pueden imaginar lo que gusten, claro.
Cuando pensé en la weekly creí que podría compartir al menos dos por cada semana, luego dije que sería imposible ¿pero tal vez no? Veremos que elige mi cerebro, al menos por esta semana ¡Se logró!
Yo sé que esto es algo ridículo, como dije nació después de ver un comercial de galletas akhlsdasd así que lamento la absurdez de todo ¡Aunque espero les haya dado risa! A mi me pareció divertido jaja

De todos modos ¡Nos vemos en la siguiente semana! (Si es que no termino absorbida por otras cosas je)
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